Ya está aquí… ¡la cena de Navidad de empresa!

¿Cómo organizar con éxito una cena navideña de empresa? ¿Qué platos hay que ofrecer y qué menús son incorrectos? ¿Cuál ha de ser el comportamiento social de los asistentes?  Un experto en la creación de eventos y una maestra del protocolo nos dan las pistas para conseguir una puesta en escena perfecta en estas fiestas navideñas.

La naturalidad y la educación debe de presidir esta cena navideña por encima de todo, ya que el objetivo central debe centrarse en que la gente se lo pase bien, salga motivada y afronte el reto del próximo año con optimismo y con sentido del humor, señala Micky Ribera, especialista en la organización de eventos.

Para la elección del local, se ha de intentar buscar  un lugar elegante y tradicional, pero austero, “en donde el personal pueda charlar, divertirse y motivarse para el próximo año, y en el que los directivos se sitúen entre los diferentes grupos  para confraternizar con todo el personal”, aconseja  este experto, en su calidad de director general de la agencia Globally en Barcelona.

También deja claro Ribera que la informalidad debe presidir estos actos, por lo que aconseja un cóctel -cena de pie- por encima de la tradicional “mesa-placé”,  con todo el equipo sentado, que ahora no se lleva nada, “ya que así  corres el riesgo de que un compañero de mesa no sea de tu agrado y tengas que pasarte casi dos horas soportándole”.

“Las  empresas se decantan ahora más por los menús creativos que por los platos ostentosos como el caviar o la langosta, porque son de mal gusto como consecuencia de la crisis”, recalca Ribera.

Tras la cena, el experto aconseja a los anfitriones que contraten música e inviten a una copa a los trabajadores en el mismo restaurante, para que el grupo no se disperse, pero con una hora de cierre que no supere la 1 de la madrugada, “para evitar borracheras o situaciones desagradables”.

Las formas en la mesa

“Los invitados deben de cuidar mucho las formas en la mesa, un lugar en donde se pone de manifiesto la cultura de un individuo, ya que pueden quedar en evidencia ante sus compañeros, advierte Bárbara de Senillosa,  directora de Relaciones Institucionales de la Escuela Superior de Protocolo y Relaciones Institucionales de Cataluña (noreste de España).

“Aunque el protocolo social no ponga multas ni penalice con dinero, sí que penaliza ignorando a las personas”, remacha esta experta, para quien ahora las reglas sociales se han suavizado, pero no se pueden obviar por completo el dicho de que  “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”.

En caso de que la cena sea con los comensales sentados, Bárbara  aconseja que el anfitrión se sitúe en el centro de la mesa y que siente a su derecha al empleado más veterano en la empresa y, frente a él, a la persona con la que más le interese hablar.

“Si existen dos anfitriones, deben situarse en el centro de la mesa, frente a frente, y las pautas para colocar a la persona que ha de sentarse a su derecha deben seguir el rango de edad, jerarquía y sexo, por este orden”, recalca Bárbara.

“Es una evidencia que la gente no quiere enfrente a  alguien que chupe un cuchillo, que hable con la boca llena o que se peine frente a un plato, porque da asco”, explicita esta experta en protocolo.

Bárbara advierte también de otras sutilezas ante una mesa de invitados, como que el pan que nos pertenece es el situado a nuestra izquierda, o que la cuchara y el cuchillo se colocan en el lado derecho, porque utilizaremos la diestra para su uso.

“Se ha de intentar buscar  un lugar elegante y tradicional, pero austero, en donde el personal pueda divertirse y en el que los directivos se sitúen entre los diferentes grupos  para confraternizar”.

Para conocimiento general, “está permitido comer con la mano los aperitivos, así como los espárragos, las alcachofas, el jamón  o los mariscos con concha y  también mojar el pan en una salsa, “siempre que el trocito quepa en la boca y se empuje- ¡nunca se pinche!- con un tenedor.

Bárbara de Senillosa advierte también que el consomé se puede  llevar a la boca sujetando las asas de la taza con las manos, tras probar con la cuchara si está muy caliente y que sólo hay que esperar  a los comensales para comer el primer plato.

Según los consejos de la experta, no  hay que esperar a todos los comensales para degustar el segundo plato, ya que suele ser algo caliente y se puede enfriar cuando todos los comensales estén servidos. ”Si el resto, no se atreve, tú puede invitarles a comenzar diciendo que se está enfriando”, aconseja de Senillosa.

Cuando una persona acaba de comer, hay que dejar los cubiertos colocados en paralelo y la servilleta situada en un lateral del plato, “ni muy arrugada ni muy doblada, como si no la hubiéramos utilizado, porque irá directamente a la lavadora”, ironiza la experta.

En definitiva, que el objetivo es primar la naturalidad en una buena cena y que, aunque el protocolo esté para romperlo, “la naturalidad sólo se logra con la práctica”, puntualiza Bárbara de Senillosa.

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