En las relaciones amorosas, si sus miembros se preocupan excesivamente por los bienes materiales, surgen conflictos que pueden deteriorar seriamente o poner en peligro el vínculo. Claves para resolver los asuntos de dinero de forma armónica.

La acumulación de bienes materiales suele reflejar la prosperidad económica de una pareja, pero también puede ser una fuente de discusiones y enfrentamientos cuando se convierte en el protagonista principal de la relación.

Las parejas muy materialistas probablemente tengan muchos objetos y dinero, pero también tienen más inconvenientes a la hora de mantener vivos la armonía, la comunicación y el amor que una vez unieron a ella y él, de acuerdo a una investigación.

Los investigadores, de la Universidad Brigham Young (BYU, según sus siglas en inglés), en Utah (EE.UU.)  han encontrado que cuando una pareja se enfoca en el dinero y las posesiones, puede ver deterioradas su felicidad y estabilidad.

El estudio, en el que se preguntó a más de 1.700 parejas casadas de Estados Unidos, cuánto valor dan a "tener dinero y muchas cosas", encontró que aquellos matrimonios que creen que el dinero no es importante puntuaron hasta 15 por ciento más que aquellos materialistas, en cuánto a estabilidad y otras factores iniciativos de la calidad de la relación.

"En las parejas en que ambos cónyuges son materialistas, la relación tiene más problemas, como una comunicación en descomposición, una mala resolución de los conflictos y una baja sensibilidad entre uno y otro, que cuando solo uno de los miembros otorga un elevado valor al dinero y las posesiones”, ha señalado Jason Carroll, autor principal del estudio y profesor de vida familiar de la BYU.

Según los expertos de la BYU, para una de cada cinco parejas que participaron en el estudio el dinero es muy importante, y para aquellas que tendían a ser más pudientes, el dinero era a menudo una fuente de conflicto en la relación matrimonial.

“Investigadores, de la Universidad Brigham Young (BYU, según sus siglas en inglés), en Utah (EE.UU.)  han encontrado que cuando una pareja se enfoca en el dinero y las posesiones, puede ver deterioradas su felicidad y estabilidad”.

“El dinero afecta las relaciones amorosas. Puede generarse mucha ‘tortura psicológica y emocional’ por el control económico, las mentiras derivadas de cómo se gastado o lo que ha costado una cosa u otra, todo lo cual puede separar a las personas”, señala el psicoterapeuta José María Doria, director de las Escuela Española de Desarrollo Transpersonal (EEDT).

Para el director de la EEDT “en general es recomendable que cada uno mantenga una economía independiente, y un fondo común para los gastos compartidos, y si uno de los dos pasa por un mal momento el otro lo ayuda”.

Compartir sin manipular

“De este modo –prosigue Doria- en la pareja hay unos gastos fijos a los cuales cada uno aporta un determinado dinero, y unos ingresos propios, que cada uno administra y utiliza en función de sus necesidades, y para poder hacerse regalos, darse sorpresas, invitarse el uno al otro”.

“Es bueno mantener la transparencia y también compartir, pero conviene mantener una cierta privacidad en la economía y autonomía para elegir lo que hace con el dinero propio”, sugiere el psicoterapeuta.

“Así, se evita tener que convencer al otro de que hay que comprar algo, buscar su aprobación o luchar contra la desaprobación de determinadas compras, y también las discusiones sobre si es más necesario o mejor adquirir `esto que aquello´”, señala Doria.

“El dinero está en la base de la vida marital y familiar, la mayoría de los matrimonios se separan más por desacuerdos sobre el dinero que por cualquier otro motivo y el resentimiento por cómo se maneja el dinero es probablemente la cuestión más importante que separa a padres, hijos y hermanos”, explica la psicóloga argentina Cloé Madanes, directora del Instituto de Terapia Familiar en Washington (EE.UU.).

“Los miembros de una familia pueden pelear encarnizadamente por el dinero, los padres no saben cómo hablar de él con sus hijos ni cómo darlo o cuándo no darlo; los esposos discuten sobre con cuánto ayudar a cada uno de los descendientes; muchos divorciados descubren amargamente que el matrimonio es una asunto de dinero”, señala la reconocida terapeuta familiar.

Según la autora “El significado oculto del dinero”,“el dinero genera competencia entre los miembros de una pareja con distintas situaciones laborales y económicas y atrapa a muchos matrimonios en la situación de comprar ciertas cosas porque lo hacen los demás o para pertenecer a un grupo social”.

Asimismo, “la estabilidad económica a menudo lleva al aburrimiento en la madurez y tanto el éxito profesional como la infelicidad en el trabajo son difíciles de manejar y ocasionan conflictos, mientras que el temor de perder el empleo o los ahorros, causa riñas, dolencias, depresión y dificultades sexuales”.

Las mujeres del siglo XXI se muestran a la sociedad como auténticos titanes capaces de atender a su familia, estar bellas y esbeltas y dirigir a la vez una gran empresa. ¿Tanta presión es culpa del machismo? ¿Somos hombres y mujeres cerebralmente diferentes?

Esta es la historia de la estadounidense Mary Mullarkey, una mujer que llegó a ser presidenta del Tribunal Supremo de Colorado y una de las pocas que se matricularon en la Facultad de Derecho de Harvard en 1965.

Aunque llevaban más de quince años admitiendo a mujeres en sus aulas, para Mary, como para muchas otras compañeras, la carrera le supuso un camino de espinas cuesta arriba.

Mullarkey y su amiga Pamela Minzer Burgy, que luego se convertiría en jueza del Tribunal Supremo de Nuevo México, esperaron en vano que se les hiciese alguna pregunta en clase.

Preguntarle a una mujer una cuestión relacionada con las leyes era un acontecimiento que el profesor solo dejaba para el "día de las señoritas". Cuando por fin llegó ese día, el tema que eligió fueron los regalos matrimoniales.

Escalar con una mochila de piedras

Como Mullarkey o Minzer, para muchas mujeres supone un gran esfuerzo, mayor que el de los hombres, alcanzar un puesto de responsabilidad en una empresa.

La mujer siempre ha desempeñado un papel más familiar, asociado con el cuidado de la casa y la familia. La mayoría de estudios científicos que se han desarrollado en los últimos dos siglos sobre el tema relacionan al cerebro femenino con habilidades empáticas, como escuchar, comprender o dar consuelo.

“Para muchas mujeres supone un gran esfuerzo, mayor que el de los hombres, alcanzar un puesto de responsabilidad en una empresa”.

El cerebro del hombre es, en cambio, una máquina de relacionar conceptos, ideal para las matemáticas, ingenierías o la toma de decisiones en momentos de presión.

La neurocientífica inglesa Cordelia Fine, lejos de contentarse con la versión oficial o acogerse al discurso fácil y recurrente sobre como los hombres atacan a las mujeres con el machismo, ha optado por hilar, en su libro "Cuestión de sexos", un sinfín de estudios que demuestran que machos y hembras no somos tan diferentes y pertenecemos a la misma especie.

¿Cerebro rosa o azul?

Fine rompe una a una las premisas de que hombres y mujeres somos diferentes y aptos para especialidades distintas. Una de las investigadoras citadas en sus textos es la psicóloga de la Universidad de Exeter (Reino Unido) Michelle Ryan.

Ella y su equipo han descubierto que la identidad social que se adopta cambia el influjo de sentimientos compasivos a la hora de resolver dilemas morales.

Es decir, es la propia mente femenina la que, impulsada por estímulos sociales, utiliza su identidad para otorgarse a sí misma más sensibilidad, simpatía o compasión, ya que es lo que se espera de ella.

En otras palabras, la mente humana se adapta a lo que se espera de ella. Es por ese motivo por lo que cuando se espera que una mujer no sea agresiva en su trabajo sino condescendiente, probablemente lo sea, no porque ella es así por naturaleza, sino por la presión que ejerce su rol moral.

Jugando al tetris

Otro ejemplo de como la mente se adapta a las circunstancias es la prueba de rotación mental, asociada a la ingeniería o las matemáticas, en la que se presupone que los hombres siempre obtienen una mayor puntuación.

Según dicha premisa, las mujeres deberían abstenerse de jugar al "Tetris" contra un hombre, pues ellos pueden visualizar la pieza en su mente y rotarla para hacerla encajar en un agujero.

No obstante, según Fine, si se cambia la forma de plantear la prueba y se les dice que las mujeres son mejores, normalmente ellas obtienen una mayor puntuación que los hombres, lo que demuestra que la capacidad cerebral está sujeta en todo momento a la identidad social.

“La mujer ambiciosa baila de espaldas y con tacones”.

Algunas investigaciones sostienen que los estereotipos negativos acerca de las mujeres pueden ser precisamente dañinos para ese tipo de mujer que está dispuesta a hacer todo lo posible por ascender en su carrera.

Además de todos estos factores, también influye mucho en la forma de actuar, sobre todo en el terreno laboral, el nivel de testosterona que tiene el cerebro, normalmente asociada a los hombres pero también presente en las mujeres.

Se supone que si un hombre es inteligente y además posee un alto nivel de testosterona estará preparado para afrontar los retos de la vida. En cambio, para una mujer igualmente inteligente y con altos niveles de testosterona será complicado, porque a su estatus se le presupone inferioridad, por lo que la mujer ambiciosa baila de espaldas y con tacones.

En conclusión, ser mujer es difícil, no porque el cerebro femenino no sirva para dirigir y analizar, sino porque la mente se autoconvence de cómo tiene que pensar y la presión social y cultural influyen mucho en el resultado final de nuestras capacidades.

Por lo tanto, las mujeres no deben de autocompadecerse por serlo, ni pensar que son inferiores, simplemente ser ellas mismas, sin prejuicios.

Tras las agresiones sufridas por el exceso de sol, el salitre del mar o el cloro de la piscina, la piel, aunque luzca bronceada, presenta un aspecto apagado y sin vida. Es el momento de activarla, meterla en cintura y adquirir buenos hábitos.

Después de la ajetreada temporada estival, la playa, las escapadas de fin de semana, los festivales de música, los malos hábitos y los miles de planes que invitan a perder horas de sueño y  a comer más de lo necesitamos, la piel y la silueta resultan castigadas y dañada por dichos excesos.

"Durante la época estival se tiende a la relajación y se presta menos atención a la alimentación, al cabello y a la piel, por lo que a la vuelta  de  las vacaciones es necesario una cura intensiva que permita reincorporarse al trabajo con el mejor aspecto posible", explica la cosmetóloga María Padilla.

Para ello, esta experta en belleza propone dos tratamientos balineses: 'Ongkara Face' y 'Loto Crystal Ritual'. El primero, específico para el rostro, tienen el objetivo de relajar, reducir el estrés y liberar tensiones nerviosas y musculares.

"El masaje Ongkara se realiza con cuarzo blanco y rosa, ambos responsables de la concentración y de la calma, además de incorporar efectos equilibrantes. Este mineral combinado con aceite de almendra y de jojoba, proporciona luminosidad e hidratación" explica Padilla.

"El tratamiento corporal Loto Cristal promete una experiencia neurosensorial, capaz de despertar el cuerpo y la mente", afirma Padilla, quien desvela que este ritual "combina los mejores aceites y esencias con las bondades de la flor de loto, que elimina la células muertas y aportar suavidad".

“Si se desea recuperar el cabello castigado por el salitre, el cloro y el sol es imprescindible recurrir a algún champú que fortalezca el cuero cabelludo y deje el cabello ligero y flexible. A continuación, es conveniente aplicar una mascarilla reparadora y nutritiva, que incluya en su fórmula aceite de oliva o manteca de karité”.

Este tratamiento también incluye masajes con extractos cítricos y sales revitalizantes. "La combinación de ambos protocolos supone la eliminación de las células queratinizadas tras el efecto solar y la renovación de la piel", añade la experta.

Si se desea recuperar el cabello castigado por el salitre, el cloro y el sol es imprescindible recurrir a algún champú que fortalezca el cuero cabelludo y deje el cabello ligero y flexible. A continuación, es conveniente aplicar una mascarilla reparadora y nutritiva, que incluya en su fórmula aceite de oliva o manteca de karité.

Los pies también sufren los estragos del verano. El uso de sandalias y tacones perjudican su salud. Recuperarla implica echar mano de exfoliantes ricos en sales marinas que colaboren en eliminar las células muertas. Después, lo ideal es aplicar una crema nutritiva hidratante con componentes refrescantes que relajen y estimulen su circulación sanguínea.

Meterse en cintura

Si durante la temporada estival se ha cometido el error de abusar de aperitivos y de comidas y cenas tan irresistibles como copiosas,  Leticia Carrera, farmacéutica especializada en bioquímica ha diseñado un plan intensivo de dos semanas para perder peso y volumen, basado en la combinación de las mejores técnicas de remodelación corporal, ejercicio y nutrición.

"Este plan de choque es muy fácil de seguir, incluso para personas que comen fuera de casa y para aquellas que no tienen demasiado tiempo para practicar deporte", afirma Carrera, quien asegura que con un poquito de disciplina se consiguen los objetivos.

Este tratamiento incluye una dieta hipocalórica, dos días a la semana una sesión con Cyclone, equipo que trabaja la cavitación, los ultrasonidos y la radiofrecuencia. "En los casos en que exista mucha grasa y volumen que perder, solemos combinar las virtudes de Cyclone con alguna sesión de Mesoterapia homeopática" explica Carrera, especialista que recomienda ejercicios aeróbicos para quemar calorías.

La vuelta de las vacaciones suele ser una época de buenos propósitos. "Es el momento de crear una rutina con hábitos saludables", dicen los doctores Carlos Lisbona y Xavier Puncernau, especialistas en salud vascular del Centro Médico Teknon.

"Practicar deportes aeróbicos como la natación y llevar una alimentación rica en fibra y preferiblemente cocinada a la plancha ayuda a prevenir las varices y disfrutar de una correcta salud vascular", asegura el doctor Lisbona, quien aconseja evitar cruzar las piernas, evitar el ascensor y caminar cinco minutos cada hora, más cuando se trabaja sentado.

Si la jornada laboral se realiza de pie, "es importante utilizar medias y calcetines elásticos, además de mover los tobillos dibujando círculos en el aire y elevar el cuerpo poniéndose de puntillas cada 60 minutos", advierte Lisbona.

No es el caviar ni el vodka, ni los iconos ni la poesía de Pushkin: lo que mejor refleja el alma rusa a ojos del mundo es el ballet. Su catedral, el teatro Bolshói, que decidió cerrar en julio de 2005, tras seis años de reformas, escándalos, corrupción y conspiraciones, prepara su reapertura.

Desde el siglo XVIII, los bailarines de la legendaria compañía rusa del teatro Bolshói han cautivado al mundo derribando fronteras culturales e ideológicas con obras legendarias como “El lago de los cisnes”, “Giselle” o “El Cascanueces”. No obstante, el paso del tiempo –incendios, reformas salvajes o el bombardeo nazi- había puesto en peligro el tesoro nacional ruso, por lo que el histórico edificio del Bolshói decidió cerrar sus puertas en julio de 2005.

“Como si se tratara de una catedral gótica, los artesanos, orfebres, pintores, carpinteros y otros maestros en mampostería y estucado dedicaron miles de horas a devolver al Bolshói el esplendor perdido”.

“Cuando decidimos comenzar la reforma, pensábamos que el edificio se encontraba en estado ruinoso, pero, cuando entramos y los inspeccionamos a fondo, nos dimos cuenta de que había peligro de derrumbe. El inmueble estaba a punto de venirse abajo”, señaló a Efe Mijaíl Sídorov, portavoz de la compañía constructora Summa Capital, durante una visita al teatro.

Como si se tratara de una catedral gótica, los artesanos, orfebres, pintores, carpinteros y otros maestros en mampostería y estucado dedicaron miles de horas a devolver al Bolshói el esplendor perdido. En principio, parecía misión imposible, ya que el plan maestro consistía en subirse a una máquina del tiempo y regresar al 1856, año en que por orden del zar Alejandro II el arquitecto francés Alberto Cavos reconstruyó el teatro tras un grave incendio.

Aunque la compañía del Bolshói fue creada en 1776, el edificio actual no fue erigido hasta 1824. El fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, era partidario de su destrucción, pero finalmente optó por utilizarlo para reuniones de los Soviets y poco después recuperó su función original.

“Estamos muy satisfechos. Visualmente, la fachada y la sala principal son una réplica del Bolshói de hace 150 años. Y lo principal es que se ha duplicado la superficie útil del teatro, lo que dará mucha más libertad a los bailarines y a los escenógrafos”, aseguró  Antón Guetman, subdirector del Bolshói.

Ahora, el escenario principal, cuya reforma corrió a cargo de la compañía británica Bosch Rex Roth, la misma que restauró el teatro Covent Garden de Londres, contará con varias plataformas con grúas que permitirán cambiar mecánicamente el decorado en cuestión de minutos, sin que al espectador le de tiempo siquiera a pestañear.

El doble de grande

Y es que tras los trabajos,  el histórico edificio pasará de una superficie de 30.366 metros cuadrados a 72.830 metros cuadrados, gracias a la creación de nuevos escenarios, vestíbulos, vestuarios y almacenes subterráneos, además de una nueva sala de conciertos para 330 espectadores.

Además del aspecto exterior, uno de los principales objetivos de la restauración era recuperar la genuina acústica del Bolshói que, según algunos expertos, se había perdido casi por completo debido a las salvajes reformas soviéticas en las que se utilizó hormigón armado.

Para ello, se contrató a la compañía alemana Muller BBM. “Recuperar el sonido y el eco originales ha sido lo más difícil. Muchos expertos, científicos y técnicos participaron en el proceso. Incluso tuvimos que encontrar una madera igual a la original (1825). Estoy convencido de que los espectadores notarán la diferencia”, reconoce Guetman. Se trata de especiales paneles de madera del “abeto de la resonancia” que tienen un timbre único y reproducen el eco como ninguna otra.

Hasta la que fue diva del Bolshói durante varias décadas, Maya Plisétskaya, y el tenor español Plácido Domingo, han dado el visto bueno a la reforma.

Menos aforo

Entre otros cambios, el Bolshói ha reducido su aforo en aras de la comodidad de los espectadores. "Durante la época soviética había 2.100 plazas, pero eran pequeñas. Ahora habrá 1720 asientos, pero serán más confortables", aseguró Sídorov, quien recordó que "en el siglo XIX había 1790, debido a que las plazas en el parterre eran de pie, por lo que había más espacio". A su vez, habrá más espacio para la orquesta, que dará cabida a 135 músicos.

Una de los detalles que llamará más la atención de los visitantes habituales del teatro será el hecho de que el escudo soviético haya sido retirado de la fachada, que a partir de ahora estará adornada con un águila bicéfala, símbolo del imperio zarista (los Romanov) y de la Federación Rusa, el Estado heredero de la Unión Soviética.

“El Bolshói funcionará a partir de ahora como un teatro con tecnologías del siglo XXI, pero los espectadores sólo verán la decoración, que es del XIX”.

Además, también se ha restaurado la famosa cuádriga de bronce con Apolo y sus cuatro caballos, uno de los símbolos del Bolshói que corona la fachada de este edificio, a unos pocos cientos de metros de la plaza Roja. Incluso se recuperaron detalles ya olvidados como la hebilla del Dios griego y la hoja de higuera que cubría sus partes nobles.

Con el fin de evocar el lujo zarista, el teatro contrató a más de 150 maestros y especialistas en el tradicional bañado con oro, técnica que tiene cientos de años. No son habilidades que se enseñen en las universidades del siglo XXI, sino que se transmiten de padres a hijos, de profesores a sus pupilos.

Los restauradores tuvieron que barnizar con papel de oro decenas de figuras, lienzos y lámparas sólo en la principal sala del teatro. Para ello, utilizaron 4,5 kilos de papel más fino que el cabello humano. Cada libro de papel de oro incluye 60 láminas, que no pesa más de 6 gramos. Eso sí, antes se tuvieron que retirar con escalpelos todas las antiguas capas de arcilla, cera y otros productos que cubrían las figuras, bordes y esculturas de papel maché.

En los tiempos del iPad, la técnica del enchapado no puede ser más artesanal. El maestro corta con un cuchillo de cocina un trozo de papel de oro, que aparenta ser papel aluminio, y con un pincel especial lo coloca delicadamente sobre el objeto a decorar, para luego darle una capa de laca. Así, una y otra vez durante horas, en un trabajo de filigrana que no debió de diferir mucho del utilizado para pintar la Capilla Sixtina.

Lo mismo se puede decir del papel maché. Por suerte, en Siberia aún existía una fábrica que, ante la falta de fondos para adquirir nueva maquinaria, aún hace papel con la misma técnica del siglo XIX.

A los restauradores no se les ha escapado ni un detalle: sean los candiles dorados de los corredores, los tapices y los murales de sus incontables habitaciones, los moldes de yeso y, cómo no, el exquisito plafón de Apolo y sus musas, que adorna el techo de la sala principal desde hace más de un siglo. Otro de los desafíos fue la restauración de la lámpara de dos toneladas de peso y 6,5 metros de diámetro que alumbra el graderío y que data de 1863. Para ello, los artesanos tuvieron que reponer unos 13.500 detalles de los colgantes de cristal que la adornan.

Otro ejemplo de la fidelidad al edificio original es la reforma de las columnas de la fachada del teatro. Las ocho columnas neoclásicas fueron dañadas en 1941 durante un bombardeo alemán y se tuvo que recurrir a viejas fotos de archivo para restaurarlas.

Un teatro del siglo XXI

“El Bolshói funcionará a partir de ahora como un teatro con tecnologías del siglo XXI, pero los espectadores sólo verán la decoración, que es del XIX”, apunta Guetman. Para aligerar la carga de trabajo del Bolshói, los constructores reformaron un edificio adyacente, la Casa de Jomiakov, donde se han habilitado salas para ensayos y clases, adonde se podrá acceder a través de un paso subterráneo.

La reconstrucción del Bolshói, que ha sido comparada con la del Teatro Real de Madrid que se prolongó durante casi 20 años, no ha sido un camino de rosas, ya que ha estado salpicada de numerosos escándalos y conflictos políticos con el destituido alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que dilataron la conclusión de la obra, en principio prevista para 2009.

Sea como sea, Guetman considera que los escándalos “no han repercutido en el trabajo y la imagen de la compañía en el mundo”. “El Bolshói tiene un futuro brillante. Somos uno de los símbolos de Rusia. El Estado nos ayuda mucho.

Además, la recepción de nuestras obras por el público siempre ha sido buena. La faceta artística tampoco está estancada y el teatro desarrolla continuamente su repertorio”, subraya.

El próximo 28 de octubre tendrá lugar la inauguración solemne del Bolshói con una gala a la que están invitados numerosos mandatarios y estrellas del ballet y la ópera. Mientras que la ópera "Ruslán y Ludmila" del compositor Mijaíl Glinka, que se basó en un poema del patriarca de las letras rusas, Alexandr Pushkin, será la encargada de inaugurar la 236 temporada en el histórico edificio el 2 de noviembre.

“Los rusos siempre han amado el ballet. Hemos dado al mundo grandes artistas”, asevera el subdirector del teatro moscovita, convencido de que el Bolshói seguirá siendo durante muchos años una de las joyas mundiales de las artes escénicas.

 

En determinadas personas existe una resistencia a abandonarse y descansar sin poder desconectar del trabajo. Viven los lapsos de descanso laboral como un problema, que aumenta con la crisis económica. Los expertos proponen algunas medidas sencillas y eficaces para eliminar esta fuente de estrés y ansiedad.

Para cada vez mayor número de personas, cuando llegan las vacaciones, tienen un dilema que no consiste en elegir si se irán a la playa, el campo o la montaña. Tampoco les quita el sueño cuál oferta o paquete turístico les conviene más, si viajarán en tren, avión, autocar o en su propio vehículo o como pasarlo lo mejor posible con su pareja, familia o amigos. Lo que realmente les preocupa es cómo poder seguir trabajando durante las vacaciones, que para ellos no son una dulce medicina, sino un amargo remedio que no quieren tomar.

“Para trabajar cuando no deben han encontrado un aliado en los ordenadores portátiles, tabletas electrónicas, teléfonos móviles inteligentes y otros dispositivos y medios tecnológicos, que les permiten almacenar documentos, aplicaciones y programas, buscar información a través de Internet, estar en conexión con la oficina y otras personas e intercambiar llamadas y mensajes digitales”, señala la psicóloga clínica Majendri Marqués.

“Cuánto más conectados están con sus artilugios electrónicos y su trabajo, y menos conectados se hallan con sus vacaciones y mundo interior, más aumenta el estrés, malestar y ansiedad de quienes padecen el llamado síndrome del ejecutivo o SdE, aunque esta adicción laboral afecta a trabajadores de todos los niveles y a los profesionales independientes”, según la experta.

“De acuerdo a un informe de la compañía de recursos humanos Randstad, la crisis y la incertidumbre laboral han incidido en el progresivo aumento de los empleados que no consiguen desconectar del trabajo durante su periodo vacacional".

“Contra lo que suponen, esta actitud no los beneficia, porque los somete a un desgaste físico, psicológico y emocional, que hace que al retornar a la rutina laboral estén cansados, sean menos eficaces y productivos, cometan más errores y tengan una mayor falta de concentración en su trabajo”, señala la psicóloga, que dirige un Centro de Crecimiento Personal en la localidad de Arroyomolinos, en Madrid (España).

Quienes sufren el SdE presentan un alto afán de superación y nivel de perfeccionismo, se resisten a disfrutar de las vacaciones y temen ausentarse de su puesto porque así se sentirían menos imprescindibles de lo que creen que son. Tampoco confían en que sus compañeros de trabajo se desempeñen bien en su ausencia.

"Son personas que durante sus vacaciones tienden a realizar actividades estresantes en lugar de relajarse y disfrutar, convierten al trabajo en su principal tema de conversación, se pasan el día hablando por el teléfono móvil y recibiendo, enviando y contestando mensajes", explica Marqués.

La crisis impide la desconexión

De acuerdo a encuestas recientes, el SdE está proliferando más debido a la actual crisis económica, ya que muchas personas sienten incertidumbre respecto de su futuro laboral si no saben en todo momento lo que está sucediendo en su empresa y tienen miedo de que, al volver al trabajo tras las vacaciones, durante su ausencia hayan sucedido cosas que hagan peligrar su puesto.

El informe de la compañía de recursos humanos Randstad, "la crisis y la incertidumbre laboral han incidido en el progresivo aumento de los empleados que no consiguen desconectar del trabajo durante su periodo vacacional".

Según este estudio, publicado en 2011, y que va en aumento respecto de años anteriores,  el porcentaje de trabajadores que durante sus días de descanso piensan en el trabajo, siguen pendientes de posibles llamadas desde la oficina.

Además, Randstad señala que el estrés acumulado durante todo el año y, especialmente en los días previos a las vacaciones, son otros factores que impiden a los trabajadores disfrutar plenamente de su período anual de descanso.

¿Y qué se puede hacer para conseguir desconectar del trabajo durante las vacaciones y evitar caer en el síndrome del ejecutivo?

La empresa Randstad proporciona una serie de consejos para descansar y disfrutar sin estresarse, como “procurarse un último día de trabajo tranquilo”, ya que muchos trabajadores tienen la impresión de no haber acabado su trabajo el último día antes de las vacaciones.

Una forma de 'entrenarse' para desconectar durante las vacaciones radica -según Randstad- en reflexionar durante esos días respecto de cuánto se piensa en el trabajo, para a continuación “evaluar si este tiempo resulta rentable y beneficioso para el trabajo, la empresa y nuestra familia”.

Los expertos de la empresa de recursos humanos también sugieren “no forzar la máquina” durante las vacaciones, o sea no pensar que se “tiene” que hacer todo tipo de cosas. La clave es reemplazar el “tengo que” por el “me gustaría” para que todo resulte  menos fatigoso y agobiante.

Preparar bien las vacaciones, tomarse suficientes días y no idealizarlas son otros de los consejos para desconectar, ya que –explican desde Randstad-“si nuestras expectativas no se cumplen el resultado de nuestras vacaciones será una decepción”.

Por último y no por ello menos importante, los expertos de Randstad recomiendan evitar los correos electrónicos y llamadas telefónicas profesionales durante las vacaciones, y “aprender a disfrutar de la vida y los pequeños placeres de la existencia”.

Atención plena para desestresarse

Para la psicóloga clínica Sònia Algueró, que dirige el Instituto Mensalus “las nuevas tecnologías,  han supuesto un gran avance para facilitar nuestro trabajo.  El avance en la tecnología de telefonía móvil, con iPhone, Blackberry e internet en el móvil, han supuesto un fácil acceso al correo desde cualquier sitio y permiten estar trabajando a cualquier hora.

“Muchos de nosotros vivimos rodeados de ordenadores y dispositivos de manos libres en casa y en el trabajo, estamos acostumbrados a tener acceso al e-mail casi todo el día; por este motivo, resulta francamente difícil cambiar dicho hábito en verano”, según la experta.

De acuerdo a Algueró “mucha gente no puede ir de vacaciones sin revisar constantemente la bandeja de entrada de su correo; todos estos avances facilitan aún más el llevar el trabajo en el bolsillo cuando estamos con la familia, de viaje o en el hotel descansando”.

Para paliar la falta de desconexión que supone el uso de teléfono y conexión a la red, la directora de Mensalus propone una serie de tácticas basadas en la técnica de la ‘atención plena’, que procura que la persona se centre en el momento presente de un modo activo, procurando no interferir ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento.

Para aprovechar la desconexión y tranquilidad que nos haya podido ofrecer el periodo vacacional e incorporarlo como estado de  equilibrio y bienestar que nos permita afrontar nuestra vida diaria, la psicóloga propone “centrarse en el momento presente en lugar de estar pendiente del pasado (rumiaciones) o del futuro (expectativas, temores, deseos)”.

Sònia Algueró también sugiere “observar la experiencia sin el filtro de las propias creencias y observar los objetos como si fuera la  primera vez, así como “experimentar y aceptar los sentimientos, pensamientos y eventos de la vida cotidiana plenamente y sin defensas, tal y como son, aunque sean displacenteras, ya que  son ocasionales y limitadas en el tiempo.

Para desconectar en vacaciones, no hay que dejarse atrapar por ningún pensamiento, sentimiento, sensación o deseo, ni apegarse o identificarse con ellos, y dejarlos pasar como eventos pasajeros en lugar de reflejos de uno mismo, según Algueró, quien también propone procurar “tener toda la atención en lo que se está haciendo olvidándose del resultado final”.

¿Cuáles son sus hobbies para desconectar del trabajo?

Si acciones como pasar un archivo de word a PDF, detectar una conexión inalámbrica de Internet o revisar el correo electrónico le producen cierta ansiedad, sepa usted que no está solo, sino que seguramente pertenezca al 63 % de usuarios de Internet que sufren tecnoestrés, según explica el catedrático José María Martínez Selva.

Con la revolución digital, trabajadores perfectamente cualificados para el desempeño de sus tareas han quedado desactualizados de la noche a la mañana. José María Martínez Selva, catedrático en psicobiología de la Universidad española de Murcia, analiza en su libro "Tecno-estrés": los problemas de estrés y ansiedad que genera el laborioso, pero imprescindible proceso de aprendizaje al que se ven abocados estos profesionales.

En opinión del autor, el tecnoestrés lo padecen, sobre todo, personas de más de 40 años que, al no haberse podido adaptar a los rápidos cambios tecnológicos, llegan a experimentar rechazo hacia las nuevas herramientas. A pesar de que sostiene que "no es un libro antitecnológico", mantiene que usar los nuevos aparatos es difícil y pretende dar voz "a todas las personas que lo pasan mal".

Por si fuera poco, el uso de dispositivos móviles ha roto las fronteras espaciales y temporales de la oficina, prolongando la jornada laboral de forma indefinida. El trabajador se siente, entonces, obligado a mantener un rendimiento continuo y no consigue ni desconectar ni distanciarse de sus obligaciones, lo que, en opinión de Martínez Selva, no beneficia a su salud mental.

La vida en la sociedad de la información

Otro de los factores que produce estrés tecnológico es la inabarcable cantidad de datos a la que se enfrentan los usuarios. Para ilustrar esta afirmación basta con recurrir a los estudios de Peter Lyman y Hal Varian, que demostraron que entre 1999 y 2002 se creó más información que en toda la Historia de la Humanidad.

“El uso de dispositivos móviles ha roto las fronteras espaciales y temporales de la oficina, prolongando la jornada laboral de forma indefinida”.

Un estudio de la consultora Accenture realizado en 2007 revelaba que los directivos de grandes compañías invertían al menos dos horas diarias a la búsqueda de información, una excesiva dedicación que, en opinión del catedrático, no suele traducirse en una mejora significativa a la hora de tomar decisiones.

Además, el tratamiento de datos a través de aplicaciones electrónicas lleva asociado dos importantes peligros: su pérdida o robo. En octubre de 2008, el Gobierno británico reconoció haber perdido un disco duro de ordenador que contenía datos sobre 1,7 millones de reclutas y aspirantes, mientras que en 2006 se produjo el robo en EEUU de los perfiles de 26,5 millones de ciudadanos.

Personas y máquinas, ¿quién trabaja para quién?

A lo largo de la historia del cine muchas han sido las películas que mostraban un futuro idealizado, en parte gracias al uso de robots que se encargaban de las labores más desagradables. Pero la progresiva implantación de máquinas en nuestra vida cotidiana no sólo no ha descargado nuestra lista de tareas, sino que ha añadido más.

“La progresiva implantación de máquinas en nuestra vida cotidiana no sólo no ha descargado nuestra lista de tareas, sino que ha añadido más”.

Imprimimos en casa los billetes que antes comprábamos en la estación, sacamos dinero de cajeros automáticos, montamos nuestros propios muebles, planeamos viajes desde agencias "online" y nos desquiciamos en interminables conversaciones telefónicas con centralitas automatizadas. Asumimos responsabilidades, según Martínez Selva, que antes correspondían a personas que cobraban por ello.

Cómo evitar el tecnoestrés

Junto a estas explicaciones, el catedrático sugiere una serie de pautas para evitar, en la medida de lo posible, el tecnoestrés. Consejos como poner límites a nuestra conexión, establecer siestas digitales (periodos libres de nuevas tecnologías) o buscar aficiones alejadas del ordenador, que pueden mejorar nuestra calidad de vida.

El autor también da mucha importancia a aprender a distribuir de forma adecuada nuestro tiempo y a reforzar las relaciones cara a cara, sin tratar a las personas como si fuesen máquinas capaces de responder a todas nuestras demandas.

Por último, hace hincapié en que deben mantenerse las vías tradicionales de comunicación y de trabajo. Si se elimina la posibilidad de realizar trámites administrativos, como pedir cita para el médico por teléfono en lugar de hacerlo exclusivamente por internet, corremos el riesgo, en opinión del autor, de aumentar la brecha digital, generando más tecnoestrés.

¿Cuántas horas pasas al día delante de un ordenador?

Diez emprendedores sociales han sido los elegidos para formar parte de un programa de asesoramiento para que sus empresas, de marcado carácter social, den el salto definitivo y se consoliden como proyectos de futuro. Su actividad, vinculada a sectores tan diversos como el textil, agroalimentario, servicios o vivienda, es de las pocas que está creando empleo en tiempos de crisis. El emprendimiento social se afianza como motor económico y de integración.

Los emprendedores sociales marcan un antes y un después en el acceso al empleo de personas con discapacidad y enfermedades mentales. Su labor, intensa y activa en la creación de empleo, es en parte soterrada, desconocida, por aquellos que no conviven día a día con quienes tienen dificultad para integrarse en un mundo demasiado exigente y competitivo.

Pocos saben de su ilusión, de sus problemas, de su trabajo diario, de su dedicación y, sobre todo, de su actividad empresarial, consolidada pero con las dificultades propias, y añadidas, de cualquier centro productivo en los tiempos que corren.

De la colaboración entre el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA) y la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) ha nacido Momentum Project, una iniciativa dirigida a impulsar el emprendimiento social, con el fin de dar un ‘empujón’ empresarial, promoviendo su crecimiento, a proyectos que sin este apoyo les costaría más avanzar, a pesar de tratarse de empresas prometedoras.

Según el director de Responsabilidad Corporativa de BBVA, Antoni Ballabriga, “el emprendimiento social todavía no está suficientemente estructurado; queda mucho por hacer”. Es por ello que Momentum Project “busca identificar y reconocer a los líderes emprendedores y crear un ecosistema que contribuya a la creación de empleo y riqueza”, comenta.

Jaume Vallè, director comercial de BBVA en Cataluña, de donde proceden la mayor parte de los emprendedores seleccionados, reconoce que Momentum Project ha nacido con “una vocación de permanencia y global, pues como experiencia piloto se está llevando a cabo también en cinco países de América Latina: Perú, Colombia, Venezuela, México y Argentina".

La razón de esta apuesta viene determinada porque, según explica, “el emprendimiento social es una auténtica revolución hoy en día”. De ahí que quiera contribuir a “intentar que esos proyectos seleccionados crezcan y sean exitosos”.

Trabajos y retos

Alfred Vernis, director de Programas Universitarios de ESADE, comenta que están “convencidos que estos proyectos pueden crear nuevos puestos de trabajo en nuestra sociedad y contribuir a abordar retos sociales en momentos de dificultad. Buscamos innovar en el mundo empresarial y en el social”.

Los representantes de los emprendimientos seleccionados han finalizado la primera etapa de formación especializada de ESADE, en la que durante una semana han recibido el asesoramiento de directivos de BBVA, marketing e innovación y empresas asociadas al proyecto y una preparación específica para presentar sus proyectos ante potenciales inversores en un “Social Investment Day”. Como mentores de los emprendedores han estado estudiantes seleccionados del "Master in Business Administration"(MBA) de ESADE.

En la selección de las diez empresas, el Comité ha valorado positivamente aspectos como un tipo de organización transparente y comprometida con el emprendimiento, una repercusión social demostrada en la resolución de problemas sociales, una participación activa en la economía de mercado, unos ratios de riesgos viables y sostenibles en el tiempo,  una destacada capacidad de innovación y liderazgo, y un potencial de escalabilidad, entre otros.

Las empresas seleccionadas son: Catering Solidario, una sociedad que ayuda a la integración laboral de mujeres maltratadas;  DAU, con casi 20 años de experiencia en Cataluña, es la primera empresa de  Integración Social de Minusválidos (CEE) español que obtiene la autorización legal como laboratorio farmacéutico fabricante en España, además de fomentar la autonomía e inclusión social de personas con trastornos mentales graves; Gran Vallès Assistencial surge en 2006 para dar apoyo laboral a mujeres mayores de 50 años con poca formación; Hornos Lamastelle tiene como misión la integración laboral de personas con discapacidad a través de la fabricación y venta de empanadas y productos de repostería en todo el territorio español.

La Tavella, asociación que fomenta la creación de empleo para personas con discapacidad intelectual y personas con trastorno mental severo a través de actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería ecológica; Moltacte pretende la integración socio-laboral de personas con trastorno mental severo (TMS), en la industria textil; Naturix se dedica a la producción, transformación y distribución de productos ecológicos de la acuicultura, con una gestión comprometida con la sostenibilidad ambiental.

Roba Amiga, fomenta la inserción laboral de personas con riesgo de exclusión en actividades de recogida de ropa usada y otros residuos textiles; Sostre Cívic nace con la intención de ofrecer una vivienda digna a todos los sectores de la población evitando el sobreendeudamiento de las familias, a través de inmuebles medioambientalmente sostenibles y Teixidors, una cooperativa dedicada a la elaboración de tejidos artesanales, formando a personas con discapacidad en el arte de tejer a mano.

El día a día de un proyecto

Isabel Llorens, se encarga de los servicios de atención a las personas de DAU, indica que son pocos los clientes que conocen que su actividad la llevan a cabo personas con discapacidad. “No es necesario, somos serios y cumplimos los plazos marcados y el contrato con el cliente como cualquier otra empresa”.

Añade que su objetivo como empresa es “crear negocio", pero también, fundamentalmente, "crear empleo a personas que no están integradas en el ámbito laboral debido a su enfermedad mental".

El 75 por ciento  de la plantilla de DAU son personas con discapacidad. Empezaron en un pequeño almacén, “pero el negocio necesitaba crecer si no queríamos quedarnos estancados, y nos trasladamos a una nave mayor”. Ahora, con la alianza entre ESADE y BBVA y el programa Momentum Project confían en dar el estirón definitivo hacia un crecimiento mayor, poniendo en práctica nuevas estrategias y los conocimientos aprendidos.

El entusiasmo de Jaume Plana, responsable de finanzas y recursos humanos de Moltacte, es desbordante. Está deseando poner en práctica todo aquello que les beneficie para el crecimiento de su empresa, que nació con la intención de ser una cadena de tiendas. “Somos lo más distante a una empresa ordinaria, pero no queremos ser sólo una empresa social”.

“Damos mucha importancia al modelo de negocio”, pero no están aislados, y mantiene que su objetivo es tanto “económico como social”.

Juan Ruiz, otro de los emprendedores sociales, confiesa el valor que le está dando al curso, que le ha servido para darse cuenta de “lo desfasado que estaba y al mismo tiempo hasta qué punto estoy abierto a nuevas iniciativas”.

Para todos ellos resulta un reciclaje fundamental, una experiencia enriquecedora y un reconocimiento al hecho de que el sector social se ha modernizado y tiene que utilizar las estrategias del mercado a su alcance.

Y tú, ¿cuál es tu proyecto?