La ciudad de los grandes rascacielos está viviendo un florecer de parques únicos en los que la imaginación y el diseño se unen para transformar infraestructuras abandonadas, galerías de arte o viejas vías de tren en nuevos espacios verdes para la ciudad que ya cuenta con uno de los parques urbanos más famosos del mundo, Central Park.

Para los muy urbanos neoyorquinos, la vida de la ciudad también pasa por disfrutar de los espacios verdes, de los que tienen muchos y muy variados. Desde su famoso pulmón verde, Central Park,  hacia el norte de la ciudad, hasta el famoso “High Line”, o el parque subterráneo de Delancey, o las pequeñas plazas que se han habilitado como espacios verdes, muchas veces por los propietarios de los edificios adyacentes, todos son lugares para el esparcimiento y para disfrutar.

Parque subterráneo con luz natural

Puede que el más llamativo de esos proyectos sea el Delancey Underground, también conocido como “Low Line” (línea baja), que busca transformar en un parque con luz natural una vieja estación subterránea de tranvías construida en 1903 y que lleva más de seis décadas abandonada en el subsuelo de la Gran Manzana.

“Con una tecnología que crea una simulación del cielo, el espacio no se va a parecer a ningún otro en el que haya estado jamás tendrá, por un lado este legado histórico, pero por el otro lado funcionará como cualquier parque, tendrá árboles y césped naturales para que la gente lo disfrute”, explicó a Efe, James Ramsey, que impulsa este proyecto junto al arquitecto Dan Barasch.

Ramsey llevaba trabajando durante años en un dispositivo de cables ópticos que concentra la luz solar de la superficie y la redistribuye bajo tierra, lo que permite que crezcan plantas en un espacio subterráneo, por lo que decidió aplicar esa técnica en la enorme y abandonada estación de tranvías.

“EL POPULAR "HIGH LINE" TAMBIÉN ES LA INSPIRACIÓN DEL NUEVO PARQUE QUE SE ESTÁ CONSTRUYENDO EN EL CORAZÓN DEL BARRIO DE CHINATOWN, DONDE SE ESTÁ TRANSFORMANDO UNA PLAZA TRIANGULAR, A LOS PIES DEL PUENTE DE MANHATTAN, EN UN NUEVO JARDÍN EN LAS ALTURAS APODADO COMO EL “MINI-HIGH LINE”.

“Estaba trabajando con un antiguo ingeniero de la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) que me contaba todas estas historias sobre los espacios perdidos debajo de Nueva York y me interesé muchísimo por ellos”, relata Ramsey, quien todavía  habla con emoción al describir la sorpresa que se llevó cuando descubrió que uno de ellos estaba, precisamente, debajo de su oficina en la calle Delancey, al sur de Manhattan.

El emprendedor explica cómo esta vieja estación, un lugar oscuro y algo lúgubre por el abandono de las últimas seis décadas, tiene también un sabor especial gracias a su legado histórico, a sus altísimos techos y a las vías del tranvía que permanecen casi intactas pese al paso del tiempo. El espacio de más de 6.000 metros cuadrados lleva abandonado desde 1948

Si Ramsey y Barasch consiguen finalmente transformar esa estación subterránea en un nuevo parque para Nueva York, el llamado Low Line se convertiría en una suerte de antónimo del ya famoso High Line, que convirtió unas viejas vías de tren a nueve metros de altura en uno de los parques de moda de la ciudad de los rascacielos.

Una galería de piel mudable

El sueño de convertir un espacio cerrado en una nueva zona verde para la Gran Manzana no es solamente un proyecto de los impulsores del Delancey Underground, sino que es también una realidad gracias a Park Here, que convierte cada invierno una gran galería del barrio de Nolita en un parque público para que los neoyorquinos se resguarden del frío.

“Lo nuestro es una rebelión contra el invierno” declara a Efe orgulloso, Jonathan Daou, propietario de la galería Openhouse, un espacio que muda tanto de piel que ha llegado a albergar desde una exposición de arte hasta el lanzamiento de una nueva línea de ropa, pasando por múltiples conciertos y, todos los inviernos, un parque.

“EL SUEÑO DE CONVERTIR UN ESPACIO CERRADO EN UNA NUEVA ZONA VERDE PARA LA GRAN MANZANA ES UNA REALIDAD GRACIAS A PARK HERE, QUE CONVIERTE CADA INVIERNO UNA GRAN GALERÍA DEL BARRIO DE NOLITA EN UN PARQUE PÚBLICO PARA QUE LOS NEOYORQUINOS SE RESGUARDEN DEL FRÍO”.

A pesar de que éste no cuenta con la tecnología de luz solar del Low Line, esta curiosa zona verde cuenta con árboles construidos a base de ramas naturales, césped artificial fabricado con productos reciclados, música de fondo con sonidos de pájaros y niños jugando y hasta un perfume que evoca los olores típicos de cualquier parque en verano.

“Lo más impresionante es la acogida de la gente, ha sido casi como un experimento social”, explica Daou, quien cuenta cómo incluso se tuvo que enfrentar a una mujer ciega que exigía poder entrar con su perro guía, ya que no entendía que no se le permitiera acceder por miedo a que el animal hiciera sus necesidades en el recinto.

El parque, que cerró sus puertas el pasado 14 de febrero y volverá a abrir el próximo invierno, ha sido todo un éxito en el gélido invierno neoyorquino y el año pasado llegó a recibir hasta 50.000 visitantes en un solo mes, con una media de unas 2.000 personas durante los fines de semana.

Sin recibir financiación alguna de las autoridades de Nueva York, la entrada es gratuita para todo el mundo a Park Here, que se financia gracias a las aportaciones de diferentes patrocinadores o a las comisiones que recibe de los carritos de comida y bebida que se instalan allí cada inverno.

El “Mini-High Line”

El popular "High Line" también es la inspiración del nuevo parque que se está construyendo en el corazón del barrio de Chinatown, donde se está transformando una plaza triangular, a los pies del Puente de Manhattan, en un nuevo jardín en las alturas apodado como el “mini-High Line”.

Impulsado por la organización Renaissance Economic Development y con el apoyo del Departamento de Transporte de Nueva York, el espacio ofrecerá “a los vecinos y a los ciclistas que crucen el puente un área pública donde disfrutar de las vistas hacia la calle Forsyth y de todo el barrio”, según detalla esa agencia pública en su página web.

“EL MÁS LLAMATIVO DE ESOS PROYECTOS ES EL DELANCEY UNDERGROUND, TAMBIÉN CONOCIDO COMO “LOW LINE” (LÍNEA BAJA), QUE BUSCA TRANSFORMAR EN UN PARQUE CON LUZ NATURAL UNA VIEJA ESTACIÓN SUBTERRÁNEA DE TRANVÍAS CONSTRUIDA EN 1903”.

El artista chino Xu Bing, conocido por el juego con la caligrafía china en su arte, podría ser el encargado de diseñar esta plaza elevada, cuya construcción se espera que comience en junio de 2013 y esté lista para ser visitada por el público un año después.

Una vez se complete, el “mini-High Line” se unirá a la larga lista de espacios verdes con la que cuenta la Gran Manzana, que a pesar de albergar el parque urbano más visitado de Estados Unidos, el parque Central, no deja de sorprender a locales y turistas con imaginativos proyectos que, como en el caso del Low Line, llegan a desafiar incluso las leyes de la naturaleza.

Miles de candiles y antorchas iluminan, cada Viernes Santo, el camino de los peregrinos que acuden a la aldea paraguaya de Tañarandy. Tras la procesión de la Virgen Dolorosa hacia su Hijo en la Cruz, los aldeanos participan en llamativos "cuadros vivientes".

De la mano del artista plástico Delfín Roque Ruiz Pérez, conocido como Koki Ruiz, vecino de Tañarandy, los habitantes de la pequeña localidad se preparan con mucha antelación para conmemorar su original Semana Santa, que cada año atrae más turistas paraguayos y foráneos.

La celebración artística de la Semana Santa y la obra de Koki Ruiz, son los principales atractivos turísticos de la ciudad de San Ignacio Guazú, a unos 260 kilómetros al sur de Asunción, donde los padres de la Compañía de Jesús levantaron en 1610 la primera de sus misiones en la región.

El camino al cielo

El proyecto que ha desarrollado Koki Ruiz comenzó en el año 1992 con la procesión iluminada por el Yvaga Rapé o "camino al cielo" en guaraní, que parte desde la capilla de Tañarandy, a las afueras de San Ignacio Guazú, por un camino rural cuya topografía ofrece al que lo transita una imagen sobrecogedora de noche y fuego.

En 2004, Kuki Ruiz sumó a la procesión el atractivo de los "cuadros vivientes", representaciones teatrales de obras de grandes pintores alusivas a la pasión de Jesucristo".

Días antes del Viernes Santo, los vecinos colocan en el Yvaga Rapé hasta 15.000 luminarias elaboradas artesanalmente con sebo y mecha en cáscaras de "apepú" o naranja agria y 5.000 antorchas clavadas en estacas a la vera del camino de tierra por el que transcurrirá la procesión desde el atardecer.

El "purahéi jahe'o" canto lastimoso de los "estacioneros" acompaña a la talla de la Virgen Dolorosa desde la capilla local, vestida de negro, hasta llegar al encuentro de su hijo, el Jesús Mutilado, que es descendido de la Cruz.

Ambas tallas son obra de Koki, que había proyectado un Cristo articulado pero no logró terminarlo para la primera celebración. "Nos gustó así (mutilado), nos pareció suficiente y así se quedó para los años siguientes", explica el artista.

Al término de la procesión, la noche ha caído ya por completo sobre este pequeño rincón de la provincia de Misiones, iluminado por el fuego y las estrellas y sobrecogido por el recuerdo de la Pasión de Cristo.

Lugareños y visitantes se sientan en el suelo alrededor de La Barraca, como se conoce el solar donde Koki Ruiz tiene su taller y donde monta su espectáculo, a esperar la sorpresa de cada año.

Los cuadros vivientes

Fue en 2004 cuando Kuki Ruiz sumó a la procesión el atractivo de los "cuadros vivientes", representaciones teatrales de obras de grandes pintores alusivas a la Pasión de Jesucristo, aunque el artista ha ido ampliando con los años su propuesta, que en 2012 tendrá como novedad la figura de Salvador Dalí, según declara.

“El "purahéi jahe'o" canto lastimoso de los "estacioneros" acompaña a la talla de la Virgen Dolorosa desde la capilla local, vestida de negro, hasta llegar al encuentro de su hijo, el Jesús Mutilado, que es descendido de la Cruz”.

Obras del Renacimiento como "La última cena" de Leonardo Da Vinci y "El descendimiento de la cruz" de Rosso Fiorentino o del Barroco como "El Santo Entierro" de Miguel Angel Merisi de Caravaggio han salido de sus museos, pinacotecas o iglesias para hacerse realidad efímera bajo el cielo de Tañarandy.

La sorpresa de 2009 fue un homenaje a los 400 años de la fundación de San Ignacio Guazú y el año pasado el artista cerró su espectáculo con una reproducción de la fachada de la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona (España), del artista Antonio Gaudí.

El museo volverá a abrir sus puertas este año, con recreaciones de cuadros del Barroco a cargo de "actores" que son las mismas gentes de Tañarandy.

"Tenemos que trabajar no sólo para satisfacer a la gente que viene sino a nosotros mismos. No queremos hacer lo mismo aunque a veces hay que repetir los clásicos. Es un desafío todos los años", expone Koki.

Al artista le sorprende el eco que ha tenido su idea: "Nunca me imaginé que tanta gente iba a venir. La prensa habla de unos 15.000 a 20.000 visitantes, son cantidades enormes para Paraguay".

Hay quien acude en excursiones religiosas y quien se ha llegado a Tañarandy ex profeso en Semana Santa, desde Italia o Francia, porque otros turistas que estuvieron antes les contaron su experiencia.

La tierra de los irreductibles

Se trata de "evangelizar a través de la persuasión artística como hicieron los jesuitas, que evangelizaron a los guaraníes con la música y el arte", compara Koki.

Este territorio, abunda, "se conquistó a través del arte, la seducción del Barroco, de las grandes misas cantadas; las armas no doblegaban a los indios".

Paradójicamente, la nueva religiosidad que representa Tañarandy choca con su pasado como "tierra de los demonios" o los "herejes", pues las crónicas de la época hablan de los guaraníes que escapaban hasta ahí huyendo del adoctrinamiento y sometimiento de las "reducciones" que los jesuitas levantaron a sólo media legua de distancia.

“Días antes del Viernes Santo, los vecinos colocan en el Yvaga Rapé -"camino al cielo" en guaraní- 15.000 luminarias elaboradas artesanalmente con sebo y mecha en cáscaras de "apepú" o naranja agria y 5.000 antorchas clavadas en estacas a la vera del camino de tierra por el que transcurrirá la procesión desde el atardecer”.

Koki rebautizó Tañarandy como "tierra de los irreductibles", pero al igual que los jesuitas ha motivado a toda la comunidad a participar en el hecho religioso de la Semana Santa a través de su "obra de arte efímera".

La Iglesia, dice, "al principio no entendía" su propuesta pero con los años ha terminado aceptando su implantación. Ahora, asegura, "ellos celebran el día antes o a la mañana de Viernes Santo, y luego se suman. (El espectáculo) lo hacemos con mucha devoción".

Y así, a través del arte, Tañarandy se ha convertido en un rito religioso singular en Latinoamérica y una buena razón para visitar Paraguay y recorrer su ruta jesuítica desde San Ignacio Guazú, pasando por San Cosme y Damián, hasta llegar a las magníficamente conservadas ruinas de Trinidad y de Jesús.

Como arqueólogos, sin romper nada ni forzar su naturaleza, así han desarrollado el biólogo y botánico Santiago Orts y el cocinero Rodrigo de la Calle su invento de la "cultura" de la "gastrobotánica", la apasionante cruzada de unos "gurús de la clorofila" al rescate de vegetales de sabor inédito y voluptuoso para sibaritas intrépidos.

Santiago Orts (Alicante, 1963) llevaba toda su vida profesional de botánico y biólogo lamentando que las palmeras que cultivaba junto a su familia en Elche fueran sólo para adornar jardines lejanos. Se empeñó entonces en que aquellos dátiles que cada otoño brotaban en delicado racimo se "quedaran" y se comieran en fresco, no desecados, pero no sabía cómo.

La oportunidad surgió cuando su familia, que tiene varios hoteles y restaurantes en la zona, contrató a "un chaval", que aún estaba formándose, y que parecía especial. Fue a comer y pidió un pescado. "No lo olvidaré nunca", rememora en una entrevista a Efe.

“El hombre puede comer 10.000 especies pero sólo cultiva 150 y centra el 70% de su alimentación en 12 familias de vegetales”.

Desconfiado, quiso comprobar que no había sido una casualidad. Volvió, pidió otro pescado y que saliera el cocinero porque aquello era "algo fuera de lo normal". "Apareció Rodrigo, todo nervioso y con locura por hacer cosas". Le contó lo de los dátiles y se convirtieron en "las dos partes" de una misma idea.

"Que él lo guisara en su cocina me sirvió de mucho. Me atreví a mandarle el producto a los diez mejores cocineros de España". Sólo uno le mostró, además de agradecimiento, interés: Martín Berasategui. "Me llamó y me dijo que era lo más impresionante que había tomado nunca y que quería cinco kilos al día siguiente".

Era 2002 y Rodrigo de la Calle (Madrid, 1976) continuaba su formación, ahora en el restaurante Mugaritz, en el País Vasco. "Cuando le dije a Martín que el único cocinero de España que había trabajado con los dátiles estaba allí le 'pescó' y le puso a trabajar con él en su taller".

En su afán por rescatar del olvido algunas de las 10.000 especies que el hombre puede comer aunque sólo se alimente de 150, Orts siguió indagando y recuperando semillas que ya usaban los fenicios y los árabes y en 2005 vinieron los cítricos, los más demandados en la actualidad.

Les siguieron las verduras del desierto en 2007, el mismo año en el que el "chaval especial", es decir de la Calle, abrió en Aranjuez (Madrid) su propio restaurante lo que imprimió al proyecto, que bautizaron como gastrobotánica, velocidad de crucero.

“Un cítrico que huele a pino, una lechuga que sabe a mar, un fruto que sabe a percebe, un limón que alberga caviar...son algunos de los 40 manjares de la gastrobotánica”.

El dulce, delicado y embriagador fruto de la palmera es ahora uno de los 40 que produce Orts en "El huerto del cura" y que De la Calle sirve, en el restaurante que lleva su nombre, a sus clientes.

"Si hay algo que tiene valor en este proyecto es que Rodrigo lo ha apostado todo por él", piropea Orts.

"Los comienzos -recuerda de la Calle- fueron muy duros y complicados. Ahora han llegado las críticas y los premios -Cocinero del Año en el último Madrid Fusión, Cocinero del Año para la Cámara de Comercio de Madrid, Chef L'Avenir...- pero todavía sólo sobrevivimos".

De la Calle es "súper feliz" cocinando verduras, "la columna vertebral" de su carta, en la que las proteínas animales son "la guarnición", y vive emocionado esperando que llegue la temporada de cualquier vegetal.

Lo más complicado de todo el proceso es el tiempo que pasa entre el "descubrimiento" de una variedad y la concesión de todos los certificados que garantizan que es comestible y no tóxica: cerca de cuatro años.

“Los diez mejores restaurantes españoles y muchos de Francia y Alemania emplean en sus creaciones los vegetales y cítricos de esta "cultura" vegetal”.

Por eso, ahora quieren "sosegar" la recuperación de productos y centrarse en lo que tienen ya aunque preparan dos "sorpresones" para el próximo Madrid Fusión y el Congreso Internacional de Gastronomía de San Sebastián.

Sus vegetales se pueden comprar a través de su web (gastrobotanica.com) pero sus clientes son, fundamentalmente, los restaurantes, entre ellos todos los del "top ten", y muchos de Francia y Alemania.

"Si esto lo hubiera inventado un americano -se ríe Orts- estábamos ya comiendo con Obama, pero en España todo cuesta el doble".

Sus productos "rompen los moldes" por eso no le parece "caro" que un kilo de "caviar" de limón valga 100 euros; "su rendimiento es de muchas decenas de platos y la sorpresa y el valor añadido no tienen precio", añade "la parte botánica" del tándem.

De la sobriedad de la cocina a la continuidad que da una librería para unir ambientes, pasando por el intenso color de las mandarinas para vestir la pared del salón. Todo eso es lo que nos propone el interiorista Diego Rodríguez para erradicar prejuicios.

Pocas veces nos damos cuenta de que decoramos de acuerdo a ideas preconcebidas, imágenes que se nos quedan en la retina y de una manera convencional ni pensamos en transformar en nuestro propio hogar.

Ha llegado la hora de innovar e introducir elementos de cambio en nuestro entorno. La apuesta del interiorista, Diego Rodríguez, en el espacio de exposición Casa Decor 2011, se podría denominar como integradora, aunque sin duda es rompedora, como cada vivienda que imagina.

“Siguiendo la distribución de la vivienda, una generosa estantería cruza y divide el pasillo que nos conduce hacia la zona de estar”.

“La luz natural del espacio fue la inspiración para crear una armonía de frescura, color y diseño. Son tres ambientes que conviven a la perfección: cocina-comedor, biblioteca-zona trabajo y salón-zona estar. La pureza de líneas en el diseño y texturas contribuye a envolvernos en una atmósfera de tranquilidad”, explica Rodríguez.

La filosofía personal de este interiorista viene definida por el diseño, la calidad, la exclusividad y las soluciones innovadoras para lograr el hábitat deseado.

Descarte ideas preconcebidas y vuelva la casa del revés. Aleje los colores blancos e intensos de muebles de cocina y azulejos y opte por el fulgurante negro de la nueva cocina Checkers que propone el  italiano Giorgio Armani en sus diseños para mobiliario de cocinas.

La cocina deslumbra por su sofisticada elegancia, en la que las superficies lisas proyectan un efecto 3D, claras formas geométricas que aportan gran funcionalidad a los elementos, y volúmenes esenciales que articulan los elementos arquitectónicos del proyecto.

Imagen perpetua

Pedro Lezcano, del equipo de Concepto DR (Diego Rodríguez), comenta que la cocina realza el espacio “por la sobriedad que aporta el negro y el blanco”. El hecho de que incluya cristal en los frentes es un guiño a perpetuar “su imagen” en todo el espacio. El espacio interior es sobrio y rematado con maderas nobles. Es una cocina minimalista pero muy “vívida”.

“La mezcla de colores tan extremos y los lacados lo que permiten es darle más importancia a la cocina”, comenta Lezcano. El hecho de que la mesa sea tan amplia y permita un grupo grande de comensales consigue que quien cocine no se sienta desplazado mientras está preparando los platos con los que agasajar a sus invitados.

“De esta manera se convierte en el comedor principal y se deja el salón para la charla. El espacio que se ha creado no es el estereotipo del tradicional office porque se integra por completo”, dice Lezcano.

Líneas contínuas

Siguiendo la distribución de la vivienda, una generosa estantería cruza y divide el pasillo que nos conduce hacia la zona de estar. Los libros y las esculturas ocupan un lugar muy definido que deja, por otra parte, pasar la luz. Próxima al foco principal, un balcón exterior, se sitúa una pequeña, pero cómoda, mesa de trabajo en la que se encuentra lo imprescindible.

El negro en la cocina se cruza con un blanco resplandeciente, y pasamos a un intenso mandarina que viste las paredes de la zona de ocio, donde una imponente escultura en la pared nos incita al beso, en un espacio cómodo y agradable.

“Es otra forma de marcar el atrevimiento en la decoración. El arte no tiene por qué condicionarnos. Tenemos que darle el espacio que merece”, comenta el colaborador de Diego Rodríguez. Y en este caso, no abruma y su sitio lo engrandece, “no se necesita un lugar demasiado amplio”, dice.

“Aleje los colores blancos e intensos de muebles de cocina y azulejos y opte por el fulgurante negro de la nueva cocina Checkers que propone el  italiano Giorgio Armani”.

El tapizado en ceniza de los sillones contribuye a dar protagonismo a la intensidad de la pared, mientras que descubrimos el momento estrella del suelo al contemplar “la importancia que se le da a la alfombra”, cuyo dibujo y calidad termina por reforzar la valentía en la composición de espacios.

Un lugar perfecto donde escuchar su música favorita, adentrarse en el recóndito mundo de la imagen, o concentrarse en la visión de los árboles que parecen querer colarse por la ventana.

¿Cómo imagináis vuestra cocina ideal?

 

En un lugar surcado por miles de montañas verdes, ora cónicas, ora semiesféricas, entre campos de arroz y ríos donde los pescadores navegan en balsas, se encuentra Yangshuo, gran centro de peregrinación turística.

La China que nos imaginamos en los cuentos muestra un lugar surcado por montañas verdes, entre campos de arroz y ríos donde los pescadores navegan en balsas... A esta zona, situada en la meridional región autónoma de Guangxi (vecina de la "fábrica del mundo" cantonesa, así como de Vietnam), se la suele conocer con el nombre de Guilin, la ciudad más importante de la zona y base de partida de los cruceros por el famoso río Li, surcado de montañas de las más variopintas formas.

Sin embargo, desde hace años los turistas extranjeros prefieren ir al otro lado del crucero, a la más pequeña Yangshuo, aunque ésta, con el tiempo, también se está haciendo grande y ya no tiene el aspecto apacible y rural de antaño...

“El ambiente "juvenil" y "backpacker" de Yangshuo  ya no tiene nada que envidiar a la mítica calle Khao San de Bangkok, las playas de Kuta Bali o las zonas más frecuentadas por turistas en la tailandesa Pataya o la vietnamita Saigón”.

Es, no obstante, un peculiar pueblo cuya calle principal (Xijie, o "calle del oeste") está surcada de tiendas de recuerdos artesanales, restaurantes que lo mismo sirven el más completo menú de pizzas y hamburguesas que serpiente asada, y discotecas con música al máximo volumen.

El ambiente "juvenil" y "backpacker" del lugar ya no tiene nada que envidiar a la mítica calle Khao San de Bangkok, las playas de Kuta Bali o las zonas más frecuentadas por turistas foráneos en la tailandesa Pataya o la vietnamita Saigón.

Una peculiaridad de Yangshuo y sus calles al gusto de los turistas jóvenes australianos o europeos es que en ellas, pese a todo, hay en los últimos años más visitantes chinos que extranjeros: los jóvenes del país asiático se han aficionado al mismo tipo de destino turístico que los occidentales, y ahora se han apuntado a la moda de las cafeterías en los pueblos de montaña, los crepes de plátano, la escalada o el piragüismo.

Turismo nacional

Yangshuo, en el sureste de Asia, se halla lleno de turistas nacionales, a diferencia de lo que ocurre en Camboya, Laos, Birmania u otras zonas de la región, donde el turismo es eminentemente exterior.

Pero Yangshuo es simplemente un centro de operaciones, un lugar para descansar, en hostales baratos pero coquetos, para un día de bicicleta o de "trekking" por la zona. Lo bueno se encuentra en el río Li, al final de la calle Xijie, donde los balseros aguardan al turista para pasearle al sur o al norte de este famoso afluente del Perla, en un paseo que puede durar horas y horas y casi siempre está surcado de espectaculares paisajes kársticos.

Bajando el río (es decir, navegando hacia la derecha desde el embarcadero de Yangshuo) uno se encontrará el pequeño y pintoresco pueblo de Fuli, famoso por sus abanicos gigantes, y muy cerca de Yangshuo un espectacular teatro de madera donde cada día, desde hace siete años, se representa un acto mitad teatral, mitad musical, llamado "Liusanjie" e ideado por, entre otros, el mejor escenógrafo de China, el director de cine Zhang Yimou, a quien quizá el éxito de este proyecto le abrió las puertas a organizar las ceremonias de inauguración y clausura de los JJ.OO. de Pekín.

El espectáculo, en el que destacan el color, la luz y las estremecedoras voces de niñas y mujeres cantando melodías polifónicas de minorías étnicas chinas, es protagonizado por pescadores y campesinos de los pueblos de los alrededores de Yangshuo, desde 2004.

En la otra dirección, río arriba desde Yangshuo, es la zona de los cientos de cruceros diarios por el Li, ya que en él se encuentran los montes más famosos en el imaginario chino sobre Guilin: la Colina del Loto Verde, la de la Carpa, la de la Cabeza del Dragón, la de los Nueve Caballos...

Verdes macizos

El lugar más fotografiado son los verdes macizos cercanos a la pequeña localidad de Xingping, quizá porque son ellos los que adornan el billete de 20 yuanes. Xingping es una tranquila localidad con calles tradicionales, cafeterías con encanto y alguna tienda artesanal: es lo que Yangshuo era hace 20 años, un nuevo destino "alternativo" al exceso de turistas de Guilin y también en los últimos años de Yangshuo.

“Desde Yangshuo, siguiendo la senda del río Li,  se encuentran los montes más famosos del imaginario chino: la Colina del Loto Verde, la de la Carpa, la de la Cabeza del Dragón o la de los Nueve Caballos”.

Además de los mencionados paseos fluviales, muy concurridos, Yangshuo ofrece muchas otras posibilidades. Una de las vistas más espectaculares de la comarca, desde la que se pueden divisar cientos, quizás miles, de montañas kársticas, se encuentra en lo alto de la Montaña de la Luna, famosa por su gran agujero en la cumbre. La famosa montaña sonará a quienes hayan visto la película "Balzac y la joven costurera china", rodada en la zona.

También vale la pena un paseo andando o en pequeñas balsas por el pequeño río Yulong, "el pequeño río Li", donde las vistas son tan espectaculares como las de su hermano mayor, en el que se desemboca, con el acicate de que los turistas son menos. Y cerca hay numerosas cuevas kársticas, con estalactitas y estalagmitas de extraños nombres y formas, así como baños termales y de barro para relajar al viajero cansado.

Yangshuo y alrededores son un lugar lo suficientemente grande para acoger a multitudes de turistas al año sin parecer abarrotado, con la excepción de la ciudad de Guilin o la mencionada calle Xijie de Yangshuo.

Es la China de los cuentos, en la que uno puede pasar semanas con el tiempo detenido, y disfrutando en la noche de un "Long Island tea" en la terraza de su hostal, viendo las espectaculares montañas del pueblo iluminadas por los focos.

¿Has estado alguna vez en el continente asiático?