Cuando estábamos acabando el mes de noviembre ya me empiezo a estresar con la organización de la Navidad… desde que Pedrito la vive, la verdad es que me encanta decorar la casa, llevarle a planes de navidad… y además están las compras de los regalos. Como Diciembre para mi es un mes de locos de trabajo y con el catering no tengo otra que ir adelantándome a la Navidad. Deco, regalos, la cena… ¡son muchas cosas y os las cuento en este post! IMG_9772 Como os he contado desde que Pedrito empezó a tener uso de razón lo que más me divierte es decorar la casa de Navidad… El árbol, el nacimiento, el calendario de Adviento y detalles que vas poniendo por la casa. Quería un árbol de mentira pero de tamaño real y que pareciese lo más real posible y después de recorrerme todas las tiendas de Madrid por fin lo encontré hace tres años en la tienda Butlers que os aconsejo visitar porque a parte de elementos de decoración originales ¡tienen muy buenos precios! Para decorarlo necesitaba algo que fuese irrompible porque ni Pedrito ni las dos perras son especialmente tranquilos, así que después de ver bastantes cosas me decidí por unos colgadores de felpa rojos con formas de corazones, campanas, angelitos, renos, estrellas, árboles… y otros de bambú de estrellas, corazones y demás que encontré en Zara Home. Y además, unas escaleras con Papás Noel en forma de guirnaldas. Esto forma la parte central del árbol pero, a parte, cada vez que hago un viaje me traigo algo de decoración para el árbol. A los pies varios  muñecos navideños que me han ido regalando, (bueno a Pedrito, más bien). IMG_9774 Una vez puesto el árbol pasamos al Belen… tengo que reconocer que me lo curro mucho. En una mesa tipo escritorio antigua  pongo un muletón y luego lo lleno de musgo para que se vea tipo césped de verdad, luego pasamos a las montañas con hojas de cartón y el río y el lago con papel de plata. El establo, el castillo de Herodes a lo lejos y casitas y pozo. Ya entonces viene Pedrito a colocar a todos los personajes, colgamos botas en la entrada de casa, en la puerta una corona de Navidad, que encargué a Floreale, y cada vez me la mandan con mejor gusto, y luego, muñecos, bolas de nieve, cajas de música y todo listo. ABC NAVIDAD 1 Todo lo del Belén lo compro en la plaza Mayor. Además ahora han hecho unas figuritas que no se rompen que también me vienen muy bien para que Pedrito no arrase con ellas. Además, es un planazo para los niños llevarles a la plaza mayor a pasar un rato una mañana porque hay todo tipo de espectáculos y además alucinan con los puestos. P1010561 Este año la nueva adquisición ha sido un calendario de Adviento que compré en Pottery Barn kids por Internet. Es un reno rojo con los números y bolsitas. En cada una he puesto algo que tiene que hacer Pedrito en el día tipo: un dibujo de un león, rellenar unas pegatinas y caramelos diferentes para cuando lo haga darle el premio. Este año os recomiendo que paséis los que podáis por el Corte Ingles de Preciados, han reconvertido un edificio  de forma impresionante con una decoración navideña que ya querrían en cualquier otro país: casitas de madera con las distintas tiendas en varios pisos dedicados a Gourmet, regalos y todo sobre Navidad. P1010560 A parte de todo lo que es decoración entramos en la parte de regalos… para los niños me voy a Imaginarium donde encuentro de todo y lo que no a El Corte ingles que más vale ir en horario laboral porque me pasé el sábado y aquello era una locura. Para las chicas de la casa, mi madre, abuela, tía… tiro por Maje si voy a por ropa o Aristocrazy que encentro cosas monísimas a precios insuperables. Para los hombres os recomiendo matby una nueva web con ropa increíble a precios muy buenos o Vitorio y Luchino hombre que ha sido mi gran descubrimiento estas navidades. A parte me encanta pasar por los Pop Up que montan en diciembre. A parte de Madrid in love, que cada año tiene una localización diferente, este año está The Hovse en General Arrando 40: tres pisos con 80 marcas diferentes y cafés y bares donde tomar desde un desayuno y ¡hasta un cocktail! Luego llega el momento empaquetado, los regalos del 24 los damos en casa de mi abuela donde también cenamos, ella pone un árbol y cada uno empaqueta sus regalos con un tipo de papel. Yo lo compro en Ikea uno básico y luego le pongo washi tape y etiquetas monas de Mr. Wonderful, ¡me quedan monísimos! IMG_9776 Una vez organizados decoración, regalos… ya solo queda lo que es la cena y la mesa de Navidad. Para la cena hay que intentar no complicarse. Buscar tanto aperitivos como platos que podamos dejar listos con anterioridad para así no tener que esta en el último minuto haciendo cosas y simplemente poder disfrutar de la familia. De aperitivo jamón y lomo con picos que lo dejo preparado por la mañana y fuera de la nevera para que no salgo. De primero salmón con Blinis y salsas. Lo podemos dejar en la fuente tapado con papel film y en la nevera.  Las salsas que pongo para acompañar son: creme fraîche , salsa holandesa y gravlax a base de eneldo que combina muy bien con el salmón! De segundo el clásico pavo, a mi me gusta más con relleno pero en mi familia siempre se come sin rellenar. Y de postre turrones y polvorones, para esto del menú somos bastante clásicos tengo que decir. Lo que es muy cómodo es que puedes dejarlo todo preparado con bastante antelación y dar un toque de calor al pavo, sus salsas y acompañamientos y así ¡disfrutar de los niños! P1010578 Para lo que es la mesa me gusta que domine el rojo… unos años lo hemos combinado con dorado, otros con verde o azul, con plateado incluso con cartón que a mi me encanta!! Para las vajillas siempre me voy a Zara Home porque tienen una gran variedad y está bien de precio. Servilletas de un solo uso de Napkins que parecen de tela pero son de usar y tirar. Y la cristalería y vajilla ponemos una maravillosa de mi abuela. Artículo por Cari Goyanes 
Madrid es cada vez más verde – gastronómicamente hablando – y eso me gusta. Soy una apasionada de las verduras y en pocos sitios la oferta de verdura superaba la pobre parrillada de verduras, quizás el plato más triste que conozco. Rodrigo de la calle 09 Esto ha sido la norma durante mucho tiempo excepto en algunos restaurantes como Casa José, que lleva años apostando por la huerta de Aranjuez con un menú largo exclusivamente a base de verduras, o La Manduca de Azagra, mucho más céntrico, que siempre cuenta con las verduras de temporada de Azagra, Navarra. También en La Tasquita de Enfrente las verduras de calidad son protagonistas y normalmente se preparan como “declinaciones”: un único tipo de verdura en diferentes texturas formando un único plato. Pero esta norma está cambiando. Las verduras están dejando de ser un mero acompañante de carnes o pescados para convertirse en ingredientes principales de platos y menús. LA HUERTA DE NAVARRA Green&More, que ahora se llama La Huerta de Tudela, ha supuesto una revolución en la capital instalándose en el Madrid más turístico y rodeado de sitios de tapas de calidad cuestionable. Este restaurante es una sucursal de El 33 de Tudela, el templo de las verduras de Ricardo Gil en Navarra. Apasionado de su tierra está enamorando a madrileños y turistas con sus menús “degustación de verduras”. Otro navarro recién aterrizado en Madrid es Tierra de Queiles, en el barrio de Salamanca. Todavía tiene una carta corta, poco representativa de lo que quiere ser su cocina, pero llega con muchas ganas de dar a conocer los tesoros de su tierra. Y acabo con la gran novedad de este otoño. Rodrigo de la Calle, del restaurante R de la Calle, deja su día a día en Aranjuez para ocuparse del Villa Magna, hotel mítico en pleno Paseo de la Castellana. Aquí seguirá con su línea de investigación: la gastrobotánica. La revolución verde desde un lujoso hotel seguro que dará mucho que hablar. Por Alejandra Ansón

La cocina en Latinoamérica es una combinación de múltiples sabores con una tradición culinaria rica en aportes multiculturales, que incluyen la herencia española, la vida indígena y la incorporación de platos y recetas extranjeras. Esta fusión explosiva de alimentos heredados hará salivar a más de uno.

Gambas al ajillo con salsa de cilantro o mermelada de mango con chile. Montaditos de queso ibérico mexicanizados con pico de gallo y cochinilla. Es el sabor mestizo. Un verdadero festín para paladares exigentes.

Mezclar ingredientes de varios lugares es el resultado de tres tradiciones culinarias que se funden y le dan vida: la tradición indígena, que se hizo sentir en las materias primas; el legado español, con los hábitos gastronómicos que trajeron los conquistadores, y por último, la influencia extranjera.

Karla Sarti, directora de la plataforma México está de Moda afirma que la gastronomía en México se caracteriza por su “gran variedad de platillos, recetas y colores así como la complejidad de su elaboración, reconocida por sus sabores distintivos con una gran condimentación que reúne tradiciones gastronómicas tanto mesoamericanas como europeas”.

“KARLA SARTI, DIRECTORA DE LA PLATAFORMA MÉXICO ESTÁ DE MODA AFIRMA  QUE LA GASTRONOMÍA EN MÉXICO SE CARACTERIZA POR SU “GRAN VARIEDAD DE PLATILLOS, RECETAS Y COLORES ASÍ COMO LA COMPLEJIDAD DE SU ELABORACIÓN, RECONOCIDA POR SUS SABORES DISTINTIVOS CON UNA GRAN CONDIMENTACIÓN QUE REÚNE TRADICIONES GASTRONÓMICAS TANTO MESOAMERICANAS COMO EUROPEAS”.

“Yo creo que la tendencia gastronómica -dice esta mexicana nacida en Puebla- siempre tiene influencias que hacen que la gastronomía de un país crezca y así pueda trascender para conservar las tradiciones, innovando y actualizándose como una gran cultura culinaria que permanece en el tiempo”.

Para entender la inmensa aportación del mestizaje gastronómico en ese tiempo al que alude Sarti hay que puntualizar que todo lo indígena y lo español superaba el conocimiento más allá de lo azteca y lo íbero.

Mezcla de ingredientes y sociedades

Hace siglos, la cocina española introdujo en México buena parte de las tradiciones culinarias europeas, con una importante dosis de hábitos provenientes del norte de África.

En la actualidad, en México subsisten 62 grupos étnicos. Y como se explica en la página especializada en gastronomía mexicana www.elportaldemexico.com: “Cada etnia tenía sus propias costumbres gastronómicas, si bien con un tronco común que era -y sigue siendo- el maíz, el frijol y el chile”.

Se añade además que “consumada la conquista llegan el arroz, el trigo, reses, ovejas, cerdos, leche, quesos, aceite, ajos, vino, vinagre y azúcar. Atoles y cacaos se benefician con el piloncillo y la leche”.  Los ingredientes típicos indígenas se combinan entonces con los españoles, a su vez llegados del Lejano Oriente y del norte de África.

El mestizaje gastronómico se inicia con la caída de la ciudad de México a manos de los españoles y continúa desarrollándose a lo largo de tres siglos.

El puzzle humano de entonces se va ampliando con los miles de inmigrantes provenientes de diversos países (Italia, Francia, Estados Unidos, etc). La cocina, como es lógico, se enriqueció muchísimo.

La Guerra Civil Española fomentó el flujo migratorio del bando republicano y la Segunda Guerra Mundial trajo a este continente a numerosos europeos buscando una vida mejor (o una vida a secas). Del Cono Sur, huyendo de las dictaduras, llegaron chilenos, argentinos y uruguayos, conformando una nueva generación de mexicanos.

“LOS APORTES MÁS IMPORTANTES DE ESPAÑA FUERON LAS DIVERSAS CARNES, COMO EL CERDO, LA VACA Y AVES DE CORRAL, QUE FUERON ADOPTADAS EN LAS DIFERENTES COCINAS DE AMÉRICA”, COMENTA SILVIA IBARRA, INVESTIGADORA GASTRONÓMICA ESPECIALIZADA EN CULINARIA TRADICIONAL MEXICANA.” La cocina y la sociedad en general se vieron favorecidas por el arribo de inmigrantes, ya que se posibilitó la existencia de ofertas gastronómicas de otras regiones del mundo, ayudando a su vez a la integración entre diferentes culturas.

De todo esto sabe mucho la argentina Silvia Ibarra, investigadora gastronómica y cocinera especializada en Culinaria Tradicional Mexicana, que comenta“me parece interesante hablar de intercambios. Conocer los orígenes de ciertos ingredientes y de los aportes de diferentes culturas a la gastronomía mundial. Como un ejemplo de esto, México aportó al mundo el maíz, los tomates, los zapallos, los porotos, los ajíes, la vainilla, el cacao, aves de corral como los pavos y bebidas tradicionales como el chocolate y el tequila, por sólo mencionar algunos”.

Otros aportes importantes de España fueron las diversas carnes, como el cerdo y la vaca, que fueron adoptados en las diferentes cocinas de América. Sin olvidar la caña de azúcar, las especies, las frutas secas  y el alambique, de origen árabe, que posibilitó la fabricación de bebidas destiladas en América.

Más allá del picante

A la pregunta de si se puede equilibrar así una gastronomía excesivamente picante como la mexicana con una más suave o mediterránea como la española, esta experta puntualiza que “la gastronomía mexicana no puede reducirse al concepto de que todo es picante. Su cocina es muy variada como sus regiones geográficas, su diversidad cultural y su historia. El uso del picante está presente en muchos de sus platillos, como el mole, y en sus salsas que generalmente acompañan las comidas”.

En su opinión, hay mucha influencia de los sabores mediterráneos en la gastronomía mexicana, sobre todo en la cocina veracruzana.

Silvia Ibarra es también coordinadora de la página web www.elportaldemexico.com y ha elaborado con sumo respeto las recetas tradicionales mexicanas que son posibles de hacer sin adaptaciones a otros paladares en Argentina, donde reside. Así, explica, “hago mi propio nixtamal, con el cual preparo tortillas, tamales y diversos antojitos mexicanos. También mole, salsas picantes, pipían, pozole, cochinita pibil, pescado a la veracruzana y varios más”.

Mauricio Franco, originario de Torreón, en el estado norteño de Cohauila, es propietario junto a su familia del negocio LaGourmett, Conservas Gourmet, donde cultivan legumbres y forrajes en un rancho para darle un valor agregado a sus productos envasados.  Franco prepara dos platos fusionados: gambas al ajillo con aderezo mexicano de mermelada de mango con chile o salsa de cilantro y quesadillas con tortilla de maíz combinadas con camarones, aceite de oliva y chile jalapeño.

Este joven mexicano cuenta que, a partir de la actividad agropecuaria de sus padres, comenzaron a buscar un añadido para los productos que cosechaban. “Fue así como nació esta peculiar mezcla de sabores, que nos llevan desde el trópico hasta la sierra templada, pasando por los exóticos y potentes sabores del desierto”.

“Esto ha sido en cierta manera lo que nos atrajo de la empresa: la multiculturalidad, la universalidad que se puede encontrar en un bocado”. Lo dice un enamorado de la comida española, después de una larga estadía en Barcelona, pero, insiste, “ningún buen mexicano puede alejarse totalmente de sus raíces, que están bien fincadas en el chile y el chocolate”.

Tapas españolas con pico de gallo

Una ecuación de sabores que la cadena española “100 montaditos”, con una sucursal en Ciudad de México, ha sabido explotar a la perfección. “Somos un restaurante muy típico español con ingredientes muy típicos ibéricos, que sin embargo busca adaptarse a la cultura local agregando en nuestros menús elementos tradicionales mexicanos como el guacamole, la cochinita, la arrachera y el pico de gallo y todo esto se fusiona con el pan español recién horneado, crunchy por fuera y suave por dentro, típico de un montadito”, explica, Adriana Navarro Pi, directora de Relaciones Corporativas y Desarrollo de esa marca gastronómica.

De hecho, uno de los montaditos más demandados es el número 50, una mezcla de tortilla española con chistorra en salsa de chipotle, más mexicana imposible. O el número 95, una fusión de queso ibérico con la arrachera y el pico de gallo.

Pero, ¿El sistema de tapas gusta en México? Según Navarro Pi, "si se analiza bien, el hecho de comer montaditos es muy parecido al hecho de ir a una taquería a comer tacos".Cuando los españoles llegaron a México introdujeron cambios en la cultura y la dieta. Y es que en cuestión de comida, no hubo conquista sino cooperación, unión y enriquecimiento mutuo.

¿Cómo organizar con éxito una cena navideña de empresa? ¿Qué platos hay que ofrecer y qué menús son incorrectos? ¿Cuál ha de ser el comportamiento social de los asistentes?  Un experto en la creación de eventos y una maestra del protocolo nos dan las pistas para conseguir una puesta en escena perfecta en estas fiestas navideñas.

La naturalidad y la educación debe de presidir esta cena navideña por encima de todo, ya que el objetivo central debe centrarse en que la gente se lo pase bien, salga motivada y afronte el reto del próximo año con optimismo y con sentido del humor, señala Micky Ribera, especialista en la organización de eventos.

Para la elección del local, se ha de intentar buscar  un lugar elegante y tradicional, pero austero, “en donde el personal pueda charlar, divertirse y motivarse para el próximo año, y en el que los directivos se sitúen entre los diferentes grupos  para confraternizar con todo el personal”, aconseja  este experto, en su calidad de director general de la agencia Globally en Barcelona.

También deja claro Ribera que la informalidad debe presidir estos actos, por lo que aconseja un cóctel -cena de pie- por encima de la tradicional “mesa-placé”,  con todo el equipo sentado, que ahora no se lleva nada, “ya que así  corres el riesgo de que un compañero de mesa no sea de tu agrado y tengas que pasarte casi dos horas soportándole”.

“Las  empresas se decantan ahora más por los menús creativos que por los platos ostentosos como el caviar o la langosta, porque son de mal gusto como consecuencia de la crisis”, recalca Ribera.

Tras la cena, el experto aconseja a los anfitriones que contraten música e inviten a una copa a los trabajadores en el mismo restaurante, para que el grupo no se disperse, pero con una hora de cierre que no supere la 1 de la madrugada, “para evitar borracheras o situaciones desagradables”.

Las formas en la mesa

“Los invitados deben de cuidar mucho las formas en la mesa, un lugar en donde se pone de manifiesto la cultura de un individuo, ya que pueden quedar en evidencia ante sus compañeros, advierte Bárbara de Senillosa,  directora de Relaciones Institucionales de la Escuela Superior de Protocolo y Relaciones Institucionales de Cataluña (noreste de España).

“Aunque el protocolo social no ponga multas ni penalice con dinero, sí que penaliza ignorando a las personas”, remacha esta experta, para quien ahora las reglas sociales se han suavizado, pero no se pueden obviar por completo el dicho de que  “en la mesa y en el juego se conoce al caballero”.

En caso de que la cena sea con los comensales sentados, Bárbara  aconseja que el anfitrión se sitúe en el centro de la mesa y que siente a su derecha al empleado más veterano en la empresa y, frente a él, a la persona con la que más le interese hablar.

“Si existen dos anfitriones, deben situarse en el centro de la mesa, frente a frente, y las pautas para colocar a la persona que ha de sentarse a su derecha deben seguir el rango de edad, jerarquía y sexo, por este orden”, recalca Bárbara.

“Es una evidencia que la gente no quiere enfrente a  alguien que chupe un cuchillo, que hable con la boca llena o que se peine frente a un plato, porque da asco”, explicita esta experta en protocolo.

Bárbara advierte también de otras sutilezas ante una mesa de invitados, como que el pan que nos pertenece es el situado a nuestra izquierda, o que la cuchara y el cuchillo se colocan en el lado derecho, porque utilizaremos la diestra para su uso.

“Se ha de intentar buscar  un lugar elegante y tradicional, pero austero, en donde el personal pueda divertirse y en el que los directivos se sitúen entre los diferentes grupos  para confraternizar”.

Para conocimiento general, “está permitido comer con la mano los aperitivos, así como los espárragos, las alcachofas, el jamón  o los mariscos con concha y  también mojar el pan en una salsa, “siempre que el trocito quepa en la boca y se empuje- ¡nunca se pinche!- con un tenedor.

Bárbara de Senillosa advierte también que el consomé se puede  llevar a la boca sujetando las asas de la taza con las manos, tras probar con la cuchara si está muy caliente y que sólo hay que esperar  a los comensales para comer el primer plato.

Según los consejos de la experta, no  hay que esperar a todos los comensales para degustar el segundo plato, ya que suele ser algo caliente y se puede enfriar cuando todos los comensales estén servidos. ”Si el resto, no se atreve, tú puede invitarles a comenzar diciendo que se está enfriando”, aconseja de Senillosa.

Cuando una persona acaba de comer, hay que dejar los cubiertos colocados en paralelo y la servilleta situada en un lateral del plato, “ni muy arrugada ni muy doblada, como si no la hubiéramos utilizado, porque irá directamente a la lavadora”, ironiza la experta.

En definitiva, que el objetivo es primar la naturalidad en una buena cena y que, aunque el protocolo esté para romperlo, “la naturalidad sólo se logra con la práctica”, puntualiza Bárbara de Senillosa.

Desde los restaurantes de cocina rápida, pasando por los de cocina tradicional, hasta  hoteles cinco estrellas preparan terroríficos menús para celebrar Halloween. Si se atreve, es cuestión de poner a prueba su paladar

Eso debió de pensar la actriz Kate Capshaw, alias Wilhelmina 'Willie' Scout, en la película “Indiana Jones y el Templo Maldito” cuando en el palacio de Pankot, el solícito y generoso maharajá le ofreció como extraordinarios manjares una serpiente con sorpresa de la que salían multitud de pequeñas serpientes y el sorbete de sesos de mono.  No se trataba de un menú de Halloween, pero nadie dudaría en que sería una excelente elección para una fiesta de zombies.

La celebración de la noche de los difuntos alienta a las empresas de restauración y coctelería a realizar un esfuerzo adicional para que los clientes degusten sus platos "más terroríficos".

Si bien esta es una histórica celebración estadounidense, lo cierto es que la diversión se traslada a todos los puntos del Globo con la intención de dejar de lado el ámbito religioso  para centrarse en los aspectos más paganos y festivos del día.

Para Ana Blanco, propietaria del restaurante Casa Gades de Madrid (España), la celebración supone un trabajo extra, pero explica que se trata de una excelente manera de atraer a los clientes.

“Este año de tantas apreturas económicas no hemos renunciado a dejar de celebrar Halloween, aunque teniendo en cuenta el día de la semana en que se celebra en esta ocasión, dudamos que suponga un éxito de público como lo fue 2010”, indica.

“La posada maldita” lo dice todo con su nombre. Es un restaurante temático especializado, durante todo el año, en dar cenas acompañadas de un espectáculo de terror”.

Cuidan la decoración del local con detalle. Los camareros y cocineros también van disfrazados mientras preparan, como entradas y primeros platos, desde un cocktail de Drácula  (copa de bienvenida a base de  salmorejo estilo Antequera), pasando por  higaditos de la reverenda con culis de sangre (foie de oca con pétalos de frambuesa), hasta unos sesos de Tutankamon con rana (milhojas de queso con alcachofas) y un "mezclum" de hierbajos del camposanto (ensalada de la casa).

En el segundo plato de este "horrendo" menú, pueden elegir los comensales entre entrañas del conde Drácula (chuletón al grill); babosas engrilladas (dorada al horno) y una verbena de entresijos (degustación de pastas). Para postre, Ana Blanco ofrece un beso de la muerte apasionada.

En el centro de la capital de España, el Café de la Ópera es otro restaurante que ofrece una terrorífica cena cantada, centrada en sopa de sangre con algas de pantano, ojos de Drácula y vómito de Frankenstein con gusanos saltarines. Carmen Carús, directora del establecimiento, se apresura a decir que "los comensales degustarán nuestros deliciosos platos de siempre, pero en esta ocasión la carta los ofrece con otros nombres".

Los restaurantes más exclusivos como El Ritz de Madrid (España) o el Four Seasons de Nueva York (EEUU), por poner dos ejemplos, sucumben también a la tentación de incluir terroríficos menús la noche del 31 de octubre. En un ambiente de lujo y sofisticación con una mesa exquisitamente decorada puede darse el placer de tomar: “Crema de calabaza con queso fresco; aceite de nuez y semilla de hinojo caramelizada, Tartar de carne de Kobe con huevo de codorniz empanado; pulpo glaseado sobre crema de patata y tinta de calamar; "risotto" de calabaza con vieiras a la parrilla; pechuga de pintada rellena de crema de cacahuete con "pennes" rellenos de puerro y suprema de vainilla de Tahití con helado de calabaza, es la propuesta del hotel de  cinco estrellas madrileño.

“Moje cremoso de calabaza y bacalao” como primer plato es la apuesta del restaurante Riofrío para hacer de esta hortaliza un plato excepcional. Los "huesitos" de santo o las migas de niño, de su magnífica pastelería, son el colofón final de la degustación.

“La posada maldita” (Cataluña, al noreste de España) lo dice todo con su nombre. Se trata de un restaurante temático especializado, durante todo el año, en dar cenas acompañadas de un espectáculo de terror.

Dolores Petidier, su dueña y cocinera, explica que siempre fue una admiradora total del género y, a la hora de diseñar su restaurante, decidió que sus clientes vivieran “su experiencia más terrorífica”.

Desde el viernes 28 de octubre y hasta la comida del 1 de noviembre (especial para niños), puede degustar un menú selecto que comienza con pan con tomate… “se trata de una carta tradicional, centrada en las carnes, como es lógico, pero en la que se entiende a la primera todo lo que se va a comer. Bastante tienen los clientes con atender al espectáculo e interactuar con los actores-camareros”, nada menos que durante tres horas.

Para empezar o terminar la tarde nada como un cóctel bien mezclado. El peruano, Diego Macedo, barman de “Kialma”, y especializado en alta coctelería propone un “Tarántula” o un “Daiquiri sangriento”.

“El Tarántula –dice- se elabora con vodka negro. Alrededor del borde de la copa le añado barritas de regaliz negras para que recuerde a las patas del insecto". Además, añade una pequeña calabaza. “El sirope de fresa le agrega un toque ligeramente sanguinario al daiquiri y resulta muy atractivo en una noche como esa”, concluye.

El escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961) dejó en Cuba una marcada huella que, cincuenta años después de su muerte, atrae a estudiosos, seguidores de su obra e incluso a turistas y visitantes que buscan el espíritu de este gigante literario en los rincones de La Habana donde vivió largas temporadas y donde escribió algunas de sus novelas más famosas.

Hemingway decidió poner fin a su vida con una de sus escopetas de caza el 2 de julio de 1961 en Idaho (EE.UU.), pero en Cuba quedó parte de su legado espiritual y material en los sitios que acostumbraba visitar y la casa que eligió para alejarse de la vida mundanal y escribir.

Una pequeña habitación del antiguo hotel "Ambos Mundos", situado en una esquina cercana a la Plaza de Armas del centro histórico de La Habana, fue el primer alojamiento de Hemingway en sus primeras visitas a Cuba.

“El mítico bar-restaurante "Floridita", uno de los más lujosos y más visitados por los turistas que llegan a la isla, se convirtió en lugar de constantes visitas en sus temporadas habaneras”.

En la primavera de 1928 el escritor norteamericano llegó a La Habana por primera vez a bordo del vapor francés "Orita" para una breve escala de dos días de camino a Cayo Hueso (EE.UU.) en un momento en el que estaba enfrascado en la escritura de "Adiós a las armas".

Tras esa visita, en sus siguientes estancias mantuvo como un ritual, la reserva del mismo cuarto -sin número entonces, hoy el 511- en el hotel "Ambos Mundos", que le ofrecía una estupenda estampa de la bahía, su sistema de fortificaciones coloniales, edificios de arquitectura ecléctica y una muestra del ambiente popular de la zona más antigua de la capital cubana.

"El hotel 'Ambos Mundos' era un buen sitio para escribir", reveló el novelista años después en una entrevista al periodista George Plimpton.

Muy cerca de allí descubrió, otro lugar que se convertiría en sitio de constantes visitas en sus temporadas habaneras: el mítico bar-restaurante "Floridita", uno de los más lujosos y más visitados por los turistas que llegan a la isla.

Pasión por el Floridita

Hemingway acostumbraba llegar al "Floridita" casi siempre hacia el mediodía para beber daiquiri, el coctel que caracteriza a este mítico bar.

La receta combina ron blanco cubano con zumo de limón, un toque de azúcar, unas gotas de licor Marrasquino y para completar, polvo de hielo, según contaba un antiguo dependiente del bar habanero.

La gerencia de ese centro gastronómico considera a Hemingway su cliente más antiguo: su presencia se mantiene con la escultura a tamaño natural del escritor que desde el año 2003 fue colocada en el extremo izquierdo de la barra donde, acodado en ella, "invita" a todos los turistas que acuden al local a fotografiarse con él.

En las paredes del "Floridita" también cuelgan fotografías que recuerdan aquellas habituales visitas de Hemingway, y en algunas se le ve acompañado de familiares o amigos -muchos de ellos artistas- a quienes llevó a degustar el trago "Papa Especial" o "Papa Doble", una variante del daiquiri.

“Otro punto obligado de la ruta de Hemingway en Cuba es Cojímar, un pueblo de pescadores, donde Hemingway entabló grandes amistades, donde tenía anclado su yate "El Pilar" y donde visitaba el restaurante Las Terrazas”.

A la versión del trago original cubano, Hemingway o el "papa", como también solían llamar los cubanos al novelista, le suprimió el azúcar y le duplicó el ron. Dicen que alguna vez llegó a beberse hasta unos 12 vasos antes de regresar a su casa de "Finca Vigía", donde vivió por más de veinte años desde 1939.

El "Floridita", donde se siguen haciendo los mejores daiquiris de La Habana en opinión de muchos, ofrece en su carta tanto la versión original de este cóctel como la variante del escritor bajo el nombre de "Papa Hemingway".

Cojímar, sus pescadores y Gregorio Fuentes

Otro punto obligado de la ruta de Hemingway en Cuba es Cojímar, un pueblo de pescadores, donde Hemingway entabló grandes amistades, donde tenía anclado su yate "El Pilar" y donde visitaba el restaurante "Las Terrazas".

Allí vivía el veterano pescador Gregorio Fuentes, a quien conoció en el mar debido, se hicieron amigos y al tiempo Hemingway lo colocó al timón de "El Pilar", del que mantuvo su custodia aún después de su muerte.

Fuentes, un veterano marino nacido en las Islas Canarias y fallecido a los 104 años en 2003, fue durante muchos años el fiel acompañante de Hemingway en los paseos por la cayería norte del archipiélago cubano en busca de pesca o incluso de otros escenarios apartados inspiradores para su obra.

Después del suicidio de Hemingway, Fuentes jamás regresó al mar y tampoco volvió a empuñar una caña de pescar. Siempre se negó a aceptar la realidad de la muerte de "Papa", porque consideraba "absurdas" las causas atribuidas al suicidio.

"Sigue llevando la vida que llevas y cuídame 'El Pilar' siempre como algo tuyo": eso le dijo Hemingway a Fuentes la última vez que se vieron según relataba el pescador.

Hace años, Gregorio dijo en declaraciones a Efe en una entrevista que el argumento de la novela "El viejo y el mar", la lucha de un solitario marino con un pez, fue un pasaje de su vida. También contaba que uno de los momentos más tristes lo vivió cuando supo que Hemingway le había dejado en su testamento el barco.

Cuando a Hemingway le entregaron el Premio Nobel de Literatura en 1954 dijo que el galardón "pertenece a Cuba porque mi obra fue pensada y creada en Cuba, con mi gente de Cojímar de donde soy ciudadano".

De hecho fue hasta el santuario de "El Cobre", en la provincia oriental de Santiago de Cuba para ofrecer la medalla del prestigioso galardón a la Virgen de la Caridad, la patrona de la isla.

Su hogar cubano

El llamado "Dios de Bronce" de las letras norteamericanas y universales, acostumbrado a los ritmos trepidantes, la aventura y la vida mundana, encontró en "Finca Vigía", una apacible residencia campestre en la popular barriada de San Francisco de Paula, situada a 15 kilómetros del centro de La Habana.

La bella casona construida por el arquitecto catalán Miguel Pascual y Baguer, fue primero alquilada por la tercera esposa de Hemingway, Marta Gelhorn, por 100 dólares mensuales y en 1949 adquirida en propiedad.

"Me mudé de Key West para acá en 1938 y alquilé esta finca y la compré finalmente cuando se publicó 'Por quien doblan las campanas'. Es un buen lugar para trabajar porque está fuera de la ciudad y enclavado en una colina. Me levanto temprano cuando sale el sol y me pongo a trabajar y cuando termino me voy a nadar y tomo un trago y leo los periódicos de Nueva York y Miami", narraba el novelista en una carta a su amigo Karl Wilson, en 1952.

En Cuba escribió, entre otras obras, "Nadie muere nunca" (1939), "Por quien doblan las campanas" (1940), "Hombres de guerra" (1942), "El gran río azul" (1949), "A través del río y entre los árboles" (1950), "El jardín del edén" o las fábulas "El buen león" y "El toro fiel". También "El viejo y el mar" (1952), que le valió los premios Pulitzer y el Nobel de Literatura.

Quienes lo conocieron o trabajaron como él, como su mayordomo René Villarreal, han contado que Hemingway "escribía todos los días, era muy puntual en su trabajo y era un lector incansable, a veces estaba leyendo dos y tres libros a la vez".

Hace unos años, en un coloquio sobre el escritor, Villarreal recordaba que el novelista "escribía alrededor de mil palabras desde las seis de la mañana hasta el mediodía y cuando más o menos tenía calculado que las tenía, las contaba, apuntaba la cantidad, y tapaba la máquina de escribir con una toalla".

"Después me pedía el primer trago porque mientras estaba escribiendo él no tomaba. Bebía una copa de ginger, una tapa de limón y agua de coco, hacía ejercicios diariamente y cuando terminaba iba al cuarto de baño, se pesaba. Allí hacía anotaciones en la pared sobre su peso y escribía sus observaciones, si bajaba de peso o subía", añadió.

En la finca, ubicada en cuatro hectáreas de extensión, sus dueños plantaron diversas especies de árboles frutales como mangos, naranjos, cocos, realizaron transformaciones constructivas y llegaron a albergar unos 50 gatos y nueve perros.

La casa, convertida en museo tras su muerte y cumpliendo su voluntad expresa, guarda una colección de unos 22.000 objetos personales, entre piezas de la vajilla, libros, trofeos de caza, discos, armas, cartas, fotos, y la máquina Royal portátil en la que escribía de pie, casi siempre descalzo sobre una alfombra en su cuarto de trabajo.

También quedan documentos que revelan su gusto por la buena mesa, sus platos predilectos, entre los que figuraban la comida italiana y las recetas a base principalmente langosta, pescados como la aguja y el dorado, y el calamar (pulpo), preparados con recetas de su esposa Mary.

La directora del Museo "Hemingway", Ada Rosa Alfonso, declaró  que en 2010 lo visitaron unos 50.000 cubanos y extranjeros y como detalle particular indicó que "es muy raro que un norteamericano de visita en La Habana no llegue a 'Finca Vigía'".

"Hemingway es mito, historia y leyenda, porque se ganó un lugar en la historia de nuestro país", añadió Alfonso durante los homenajes que organizó el Museo para recordarlo al cumplirse el medio siglo de su muerte.

¿Ha visitado alguna vez alguno de los lugares míticos por donde Hemingway pasó alguna vez en su vida?

Deje atrás las paredes de su hogar y aproveche los momentos al aire libre frente al mar. Destape su perfil más marinero con platos, candelabros o manteles. Descubra el verdadero sabor salado de la temporada.

Nada como un baño o un paseo junto a la orilla del mar para abrir el apetito. Despierte esta temporada su vertiente más marinera y deje que le acompañe a la hora de elegir mantelería, cubiertos, vajilla, complementos e incluso menú.

Utilice todo lo que esté a su alcance para regocijarse con ello. La firma norteamericana de decoración Pottery Barn tiene entre su línea playera todo un abanico de complementos que le permitirán disfrutar de la buena mesa contemplando el azul del mar. Manteles decorados con suculentas langostas, arena o cangrejos a juego con servilletas de las mismas características, le harán la boca agua antes de que la comida llegue a la mesa.

Si las vistas no le permiten ver el mar desde la terraza, descubra ligeras y preciosas vajillas de loza en blanco con estrellas de mar, caracolas, conchas… y acérquelo a su mesa. Una estrella de mar se cierra sobre sí misma para ofrecerle desde una sopa a un suculento helado de postre o una refrescante macedonia de frutas.

Una fuente con forma de concha gigante abraza suculentos mejillones recién sacados del agua, la pasta es una magnífica manera de combinarlos.

Silvia García, directora de diseño de La Mediterránea, aporta la calidez que traen los recuerdos de la infancia para crear una colección de mesa, Maiaia.

Gabriela Torres, chef Banquetes La Boquería en México DF, afirma que la presentación de los platos es esencial. No es necesario que tenga invitados para que se esmere en ello.

Una buena presentación

“Estamos acostumbrados a convivir con gente de mucha confianza para nosotros, lo que en ocasiones amerita el hecho de poner poca atención y detalle al momento de servir la comida. Precisamente, si queremos que un niño o un joven descubra las delicias del mar hay que presentarles la comida de una manera atractiva. Una circunstancia que puede marcar la diferencia entre que coma o no coma, le guste o no le guste, de ahí la importancia en mostrar siempre, y en todo momento, un plato bonito y bien adornado”.

Si las vistas no le permiten ver el mar desde la terraza, descubra ligeras y preciosas vajillas de loza en blanco con estrellas de mar, caracolas, conchas.

Silvia García, directora de diseño de La Mediterránea, aporta la calidez que traen los recuerdos de la infancia para crear una colección de mesa, Maiaia, compuesta por platos, bandejas, bols, jarra y vasos. Las texturas son las de los puntos de tricot, derecho, revés, canalé, trenzas… y los acabados en nueve luminosos  e intensos colores que permiten combinaciones insólitas con una gran personalidad.

“Cuando cae la noche, iluminar de manera tenue se convierte en una alternativa a la oscuridad más absoluta”.

Reconoce que se sienten muy orgullosos con el diseño que “se distribuirá en las tiendas y catálogos del MOMA (Museo de Arte Contemporáneo) de Nueva York”, a partir del mes de diciembre.

“Como decimos en México: `De la vista nace el amor´ y el hecho de presentar un platillo llamativo, colorido y con una buena estética vende mucho más e incluso prepara al cerebro para percibir deliciosos sabores y aromas. Por otra parte, la vajilla es lo que `viste´ a la comida.  Platos bien presentados, limpios y con diferentes formas geométricas creo que hacen todavía más placentero el sentarse a la mesa y degustar de nuestros alimentos”, indica Gabriela Torres.

Tortugas y más

Después de una suculenta comida, repose sobre cojines cubiertos con estampados de peces, tortugas o delicadas algas ayudan a que la conversación o la siesta, según le pida el cuerpo, sea más cómoda.

Cuando cae la noche, iluminar de manera tenue se convierte en una alternativa a la oscuridad más absoluta. Artcromo ha presentado una colección de candelabros que emiten una cálida luz, un complemento perfecto para ir descubriendo la luna y las estrellas, con un marcado toque romántico.Los candelabros y faroles artesanales están elaborados en forja y mantienen el acabado, y del diseño, de una antigüedad.

La buena cocina se complementa con vajilla y detalles de decoración que le acercan el mar a la mesa.

Un estilo colonial, balinés con un toque afrancesado de estilo palaciego le ofrecen diferentes posibilidades.

¿En qué lugar te gustaría organizar una cena íntima este verano?