Punto MX es un restaurante de auténtica cocina mexicana, actual y divertida situada en el número 40 de la calle General Pardiñas en Madrid. Recetas típicas mexicanas que se mezclan con técnicas actuales y de vanguardia son la sensación del momento.

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 Es novedoso y es una experiencia culinaria… su apertura ha supuesto una respuesta de salvación a la cocina mexicana en España según algunos críticos culinarios. El boca a boca empezó a desatarse el pasado año hasta el punto que su lista de espera es interminable. Liderado por Juan Mayne, Martin Eccius y el chef Roberto Ruiz, su oferta de gastronomía mexicana se basa en materias primas de calidad, en perfeccionismo culinario y rescate de recetas ancestrales.

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El local de Punto MX son varias mesas en una sala, un puesto de tortillas preparadas en directo y un carrito de guacamole que incitan al recuerdo del contexto mexicano culturalmente hablando. En la planta superior, un Mezcal Bar (primero de Europa) permite probar varios mezcales y algunos platos ligeros para ir abriendo boca.

Babilonia, Cuzco, Roma y La Meca. Todas ellas son capitales que forman parte de las páginas de la Historia y que conservan “como pueden” el patrimonio arquitectónico y artístico que respectivamente construyeron los pueblos mesopotámicos, incas, romanos y musulmanes.

“LOS FARAONES DEMOSTRARON SU PODERÍO A TRAVÉS DE LA ARQUITECTURA Y, HOY EN DÍA, LA TIERRA DE CLEOPATRA ES UNO DE LOS DESTINOS TURÍSTICOS PREFERIDOS.”

Y es que, ¿quién no ha estudiado nunca a los romanos o no conoce la importancia de La Meca para el Islam? La respuesta a estas cuestiones está en la retina de miles de estudiantes y turistas que se animan a disfrutar del legado de las civilizaciones más importantes del mundo.

Ciudades de peregrinación turística

La Meca, la ciudad que vio nacer a Mahoma, profeta del Islam, es junto a Medina uno de los dos puntos claves del actual reino de Arabia Saudí. Sin embargo, su visita está estricta y exclusivamente reservada a los fieles musulmanes.

La peregrinación a las ciudades santas de La Meca (el "hajj") y Medina es, junto a la profesión de fe, la limosna, el rezo y el ayuno durante el mes sagrado de Ramadán, uno de los cinco mandamientos del Islam. Por ello, todo musulmán está obligado a realizarla al menos una vez en su vida, siempre que disponga de la salud y de los recursos económicos necesarios.

Así como La Meca y Medina son referentes para la cultura árabe, lo es Roma para la cristiana, por ser la metrópoli en tiempos de Cristo y el lugar donde se encuentra la Ciudad del Vaticano, sitio por excelencia de peregrinaje para la cristiandad, con permiso de Jerusalén, que comparte legado con judíos y musulmanes.

“LA PLAZA DE LA BASÍLICA DE SAN PEDRO RECIBE A MILES DE FELIGRESES Y VISITANTES QUE SE ACERCAN HASTA LA CIUDAD SANTA, RODEADA POR EL LEGADO ARQUITECTÓNICO DE LA ROMA ANTIGUA.”

La plaza de la Basílica de San Pedro recibe a miles de feligreses y de visitantes que se acercan hasta la Ciudad Santa, que se halla rodeada por el legado arquitectónico de la Roma Antigua, protegido como patrimonio de la humanidad.

El Coliseo, el Foro Romano y el Panteón de Agripa son fotografía obligada para los miles de turistas que se acercan a la capital italiana para conocer la importancia de una civilización que ha dejado profunda huella en los países mediterráneos.

Un viaje a través del tiempo

Al otro lado del Atlántico, Cuzco, antigua capital del Imperio inca antes de la llegada de Colón a América Latina y actual capital histórica del Perú de nuestros días, permite un viaje al pasado gracias a la herencia que los incas dejaron en los Andes.

La ciudad es hoy puerta del santuario del Machu Picchu, dignificado como una de las siete maravillas del mundo moderno y uno de los principales motores económicos del país por la gran afluencia de turistas que buscan conocer la civilización precolombina.

Además, con más de 250 kilómetros de longitud, el Camino Inca hasta el santuario andino es elegido por los visitantes que desean llegar a pie a esta zona después de un periplo de varios días de caminata.

Babilonia no ha tenido la misma suerte y se encuentra en ruinas, pero eso no ha impedido que uno de sus símbolos, la Torre de Babel, haya sido inmortalizada hasta en la pintura, gracias a Pieter Brueghel el Viejo en 1563.

Quedando como único testigo de su existencia el Génesis de la Biblia, lo cierto es que la ciudad de Babilonia representó el esplendor de la Mesopotamia antigua, antes de la llegada de los persas.

Pero si hablamos de grandes civilizaciones de Oriente, es imposible no citar el poder arquitectónico egipcio, representado por pirámides como la de Guiza o por la Gran Esfinge. Los faraones demostraron su poderío a través de la arquitectura y hoy en día la tierra de Cleopatra es uno de los destinos turísticos preferidos.

Algo que también se le ha dado bien al gigante asiático a través de los tiempos: la milenaria Gran Muralla construida por el emperador Qin Shihuang para proteger sus dominios de las incursiones de los pueblos nómadas del norte de Asia es todo un emblema para la China actual.

“AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO, CUZCO, ANTIGUA CAPITAL DEL IMPERIO INCA ANTES DE LA LLEGADA DE COLÓN A AMÉRICA Y ACTUAL CAPITAL "HISTÓRICA" DEL PERÚ DE NUESTROS DÍAS, PERMITE UN VIAJE AL PASADO GRACIAS A LA HERENCIA QUE EL PUEBLO INCA DEJÓ EN LOS ANDES.”

Sus más de 4.000 kilómetros de longitud han sustituido su función inicial de protección para transformarse en uno de los escaparates publicitarios que más aporta a las arcas del turismo en China.

Otros lugares como la ciudad prehispánica de Chichén Itza en México, la Acrópolis de Atenas o la Alhambra de Granada, también gozan de prestigio por haber aportado su granito de arena a las páginas de la Historia y la Arquitectura.

 

La cocina en Latinoamérica es una combinación de múltiples sabores con una tradición culinaria rica en aportes multiculturales, que incluyen la herencia española, la vida indígena y la incorporación de platos y recetas extranjeras. Esta fusión explosiva de alimentos heredados hará salivar a más de uno.

Gambas al ajillo con salsa de cilantro o mermelada de mango con chile. Montaditos de queso ibérico mexicanizados con pico de gallo y cochinilla. Es el sabor mestizo. Un verdadero festín para paladares exigentes.

Mezclar ingredientes de varios lugares es el resultado de tres tradiciones culinarias que se funden y le dan vida: la tradición indígena, que se hizo sentir en las materias primas; el legado español, con los hábitos gastronómicos que trajeron los conquistadores, y por último, la influencia extranjera.

Karla Sarti, directora de la plataforma México está de Moda afirma que la gastronomía en México se caracteriza por su “gran variedad de platillos, recetas y colores así como la complejidad de su elaboración, reconocida por sus sabores distintivos con una gran condimentación que reúne tradiciones gastronómicas tanto mesoamericanas como europeas”.

“KARLA SARTI, DIRECTORA DE LA PLATAFORMA MÉXICO ESTÁ DE MODA AFIRMA  QUE LA GASTRONOMÍA EN MÉXICO SE CARACTERIZA POR SU “GRAN VARIEDAD DE PLATILLOS, RECETAS Y COLORES ASÍ COMO LA COMPLEJIDAD DE SU ELABORACIÓN, RECONOCIDA POR SUS SABORES DISTINTIVOS CON UNA GRAN CONDIMENTACIÓN QUE REÚNE TRADICIONES GASTRONÓMICAS TANTO MESOAMERICANAS COMO EUROPEAS”.

“Yo creo que la tendencia gastronómica -dice esta mexicana nacida en Puebla- siempre tiene influencias que hacen que la gastronomía de un país crezca y así pueda trascender para conservar las tradiciones, innovando y actualizándose como una gran cultura culinaria que permanece en el tiempo”.

Para entender la inmensa aportación del mestizaje gastronómico en ese tiempo al que alude Sarti hay que puntualizar que todo lo indígena y lo español superaba el conocimiento más allá de lo azteca y lo íbero.

Mezcla de ingredientes y sociedades

Hace siglos, la cocina española introdujo en México buena parte de las tradiciones culinarias europeas, con una importante dosis de hábitos provenientes del norte de África.

En la actualidad, en México subsisten 62 grupos étnicos. Y como se explica en la página especializada en gastronomía mexicana www.elportaldemexico.com: “Cada etnia tenía sus propias costumbres gastronómicas, si bien con un tronco común que era -y sigue siendo- el maíz, el frijol y el chile”.

Se añade además que “consumada la conquista llegan el arroz, el trigo, reses, ovejas, cerdos, leche, quesos, aceite, ajos, vino, vinagre y azúcar. Atoles y cacaos se benefician con el piloncillo y la leche”.  Los ingredientes típicos indígenas se combinan entonces con los españoles, a su vez llegados del Lejano Oriente y del norte de África.

El mestizaje gastronómico se inicia con la caída de la ciudad de México a manos de los españoles y continúa desarrollándose a lo largo de tres siglos.

El puzzle humano de entonces se va ampliando con los miles de inmigrantes provenientes de diversos países (Italia, Francia, Estados Unidos, etc). La cocina, como es lógico, se enriqueció muchísimo.

La Guerra Civil Española fomentó el flujo migratorio del bando republicano y la Segunda Guerra Mundial trajo a este continente a numerosos europeos buscando una vida mejor (o una vida a secas). Del Cono Sur, huyendo de las dictaduras, llegaron chilenos, argentinos y uruguayos, conformando una nueva generación de mexicanos.

“LOS APORTES MÁS IMPORTANTES DE ESPAÑA FUERON LAS DIVERSAS CARNES, COMO EL CERDO, LA VACA Y AVES DE CORRAL, QUE FUERON ADOPTADAS EN LAS DIFERENTES COCINAS DE AMÉRICA”, COMENTA SILVIA IBARRA, INVESTIGADORA GASTRONÓMICA ESPECIALIZADA EN CULINARIA TRADICIONAL MEXICANA.” La cocina y la sociedad en general se vieron favorecidas por el arribo de inmigrantes, ya que se posibilitó la existencia de ofertas gastronómicas de otras regiones del mundo, ayudando a su vez a la integración entre diferentes culturas.

De todo esto sabe mucho la argentina Silvia Ibarra, investigadora gastronómica y cocinera especializada en Culinaria Tradicional Mexicana, que comenta“me parece interesante hablar de intercambios. Conocer los orígenes de ciertos ingredientes y de los aportes de diferentes culturas a la gastronomía mundial. Como un ejemplo de esto, México aportó al mundo el maíz, los tomates, los zapallos, los porotos, los ajíes, la vainilla, el cacao, aves de corral como los pavos y bebidas tradicionales como el chocolate y el tequila, por sólo mencionar algunos”.

Otros aportes importantes de España fueron las diversas carnes, como el cerdo y la vaca, que fueron adoptados en las diferentes cocinas de América. Sin olvidar la caña de azúcar, las especies, las frutas secas  y el alambique, de origen árabe, que posibilitó la fabricación de bebidas destiladas en América.

Más allá del picante

A la pregunta de si se puede equilibrar así una gastronomía excesivamente picante como la mexicana con una más suave o mediterránea como la española, esta experta puntualiza que “la gastronomía mexicana no puede reducirse al concepto de que todo es picante. Su cocina es muy variada como sus regiones geográficas, su diversidad cultural y su historia. El uso del picante está presente en muchos de sus platillos, como el mole, y en sus salsas que generalmente acompañan las comidas”.

En su opinión, hay mucha influencia de los sabores mediterráneos en la gastronomía mexicana, sobre todo en la cocina veracruzana.

Silvia Ibarra es también coordinadora de la página web www.elportaldemexico.com y ha elaborado con sumo respeto las recetas tradicionales mexicanas que son posibles de hacer sin adaptaciones a otros paladares en Argentina, donde reside. Así, explica, “hago mi propio nixtamal, con el cual preparo tortillas, tamales y diversos antojitos mexicanos. También mole, salsas picantes, pipían, pozole, cochinita pibil, pescado a la veracruzana y varios más”.

Mauricio Franco, originario de Torreón, en el estado norteño de Cohauila, es propietario junto a su familia del negocio LaGourmett, Conservas Gourmet, donde cultivan legumbres y forrajes en un rancho para darle un valor agregado a sus productos envasados.  Franco prepara dos platos fusionados: gambas al ajillo con aderezo mexicano de mermelada de mango con chile o salsa de cilantro y quesadillas con tortilla de maíz combinadas con camarones, aceite de oliva y chile jalapeño.

Este joven mexicano cuenta que, a partir de la actividad agropecuaria de sus padres, comenzaron a buscar un añadido para los productos que cosechaban. “Fue así como nació esta peculiar mezcla de sabores, que nos llevan desde el trópico hasta la sierra templada, pasando por los exóticos y potentes sabores del desierto”.

“Esto ha sido en cierta manera lo que nos atrajo de la empresa: la multiculturalidad, la universalidad que se puede encontrar en un bocado”. Lo dice un enamorado de la comida española, después de una larga estadía en Barcelona, pero, insiste, “ningún buen mexicano puede alejarse totalmente de sus raíces, que están bien fincadas en el chile y el chocolate”.

Tapas españolas con pico de gallo

Una ecuación de sabores que la cadena española “100 montaditos”, con una sucursal en Ciudad de México, ha sabido explotar a la perfección. “Somos un restaurante muy típico español con ingredientes muy típicos ibéricos, que sin embargo busca adaptarse a la cultura local agregando en nuestros menús elementos tradicionales mexicanos como el guacamole, la cochinita, la arrachera y el pico de gallo y todo esto se fusiona con el pan español recién horneado, crunchy por fuera y suave por dentro, típico de un montadito”, explica, Adriana Navarro Pi, directora de Relaciones Corporativas y Desarrollo de esa marca gastronómica.

De hecho, uno de los montaditos más demandados es el número 50, una mezcla de tortilla española con chistorra en salsa de chipotle, más mexicana imposible. O el número 95, una fusión de queso ibérico con la arrachera y el pico de gallo.

Pero, ¿El sistema de tapas gusta en México? Según Navarro Pi, "si se analiza bien, el hecho de comer montaditos es muy parecido al hecho de ir a una taquería a comer tacos".Cuando los españoles llegaron a México introdujeron cambios en la cultura y la dieta. Y es que en cuestión de comida, no hubo conquista sino cooperación, unión y enriquecimiento mutuo.

Durante tres siglos el reparto de tierras en la Nueva España se dio casi exclusivamente entre los peninsulares que se avecindaron por estas latitudes. Surgieron así las haciendas de la época virreinal, inmensa herencia cultural en Latinoamérica, muchas veces transformadas en hoteles con verdadero encanto.

Cuenta Ignacio Castillo que “hace varios años yo alcancé a ver a un hombre vestido de charro (…) Nosotros creímos qu’era el que cuidaba la casa, pero no podía ser porqu’el que cuidaba antes ya se había muerto. Y cuantimás un charro elegante, pos no es pa’que anduviera cuidando una hacienda abandonada. Eso fue en la tarde y a mí y a los amigos como que nos dio cosa y no quisimos entrarle. Al día siguiente tres de nosotros nos metimos, pero primero tocamos pa’ ver si había alguien, y como nadie salió, entonces nos metimos. Fuimos al punto donde habíamos visto al charro ese que le digo, y mire que ya estaba escarbado. Hallamos puros carbones regados por ahí (…)”.

“LA HACIENDA DEL MOLINO, EN EL ESTADO MEXICANO DE PUEBLA, ESTÁ CONSIDERADA PATRIMONIO CULTURAL DE LA HUMANIDAD POR SU BELLEZA ARQUITECTÓNICA Y EL LEGADO CULTURAL QUE POSEE.”

La leyenda del fantasma vestido de charro en la hacienda La Corcovada, en el municipio de Villa Hidalgo, estado de San Luís Potosí, México, viene recogida en el libro “Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas”, del cronista mexicano Homero Adame. Y como esta hay cientos.

Almas de todos los tiempos

Y es que la magia y el misterio de sus ancestros rodean estos hermosos edificios de siglos pasados, ubicados en medio de campos verdes alejados de las grandes urbes.

Las haciendas en Latinoamérica representaban un símbolo de estatus social a partir de un rancho de grandes dimensiones donde se producía alimentos, generalmente para autoabastecerse. Datan de la época colonial y abundan en el Cono Sur y en casi todo el continente americano.

En México surgieron en el siglo XVI, cuando la Corona española le cedió a Hernán Cortés el título de Marqués del Valle de Oaxaca.

Con todas las historias de leyendas transmitidas oralmente, se puede decir que en las haciendas de este país conviven, a veces, familias modernas con las almas de sus antepasados que por allí deambularon.

“EN MÉXICO LAS HACIENDAS SURGIERON EN EL SIGLO XVI, CUANDO LA CORONA ESPAÑOLA LE CEDIÓ A HERNÁN CORTÉS EL TÍTULO DE MARQUÉS DEL VALLE DE OAXACA.” En la actualidad, algunos propietarios han reformado las casas para convertirlas en hoteles de lujo, espacios de descanso o restaurantes. Algunas son solo puntos turísticos que se pueden visitar.

En opinión del cronista histórico Homero Adame: “En la actualidad, 100 años después del estallido de la Revolución, son muy pocos los cascos o casas grandes de aquellas haciendas que se conservan en buenas condiciones. Algunos han sido restaurados por los herederos o por los propietarios actuales, quienes las adquirieron mediante compraventa para uso recreativo o para fines turísticos”.

Otros edificios se conservan gracias a que las comunidades aledañas no los destruyeron. Si bien algunas de estas joyas arquitectónicas se encuentran en la ruina. Esto se debe, según Adame, a que “los buscatesoros se han encargado de destruir lo que queda en pie, irónicamente buscando un quimérico tesoro cuando, en realidad, lo están destruyendo”.

Como figura en el libro mencionado de este autor, existen en el Altiplano de México ejemplos de estas casas convertidas en centros culturales o museos. Se trata de El Refugio, en Charcas; y La Salinera, en Salinas; ambas en el Estado de San Luís Potosí (centro norte de México) o La Corcovada y Peotillos, ambas en Villa Hidalgo, también en ese Estado.

Hubo dos casos que albergaron la alcaldía de sus municipios (Las Cruces, en Moctezuma y San Juan de Salinillas, en Salinas), y otro adicional sigue siendo presidencia municipal (El Carro, en Villa González Ortega, Zacatecas).

Este Altiplano mexicano tiene una identidad cultural muy bien definida y un tanto diferente a la de otras regiones de México.

Como explica Adame en su investigación, “desde un punto de vista histórico, dentro del horizonte aridoamericano, el Altiplano es donde se instalaron naciones mayoritarias prehispánicas, como los huachichiles, coahuiltecos e irritilas, (…). Posteriormente, en la época colonial en esta misma región se fundaron grandes haciendas que desconocían límites geopolíticos como existen hoy en día, en forma de entidades federativas”.

Origen y ocaso de las haciendas

Cuando los conquistadores empezaron a llegar a las distintas regiones de Latinoamérica, lo hicieron con el afán de buscar yacimientos, dado que, para entonces, las riquezas minerales eran igual de atractivas para los cazadores de fortunas, los gambusinos y los nobles.

En el caso de México, a medida que avanzaban hacia el norte, fueron descubriendo tierras vírgenes óptimas para labranza y cría de ganado. “De tal modo, se delimitaron enormes mayorazgos y latifundios en el Altiplano, éstos repartidos entre pocos propietarios, a menudo emparentados entre sí. Un caso extremo fue el del capitán Francisco de Urdiñola, el mal llamado marqués de Aguayo "título que nunca ostentó", quien logró poseer el latifundio más extenso en la época virreinal, ubicado en el norte de Zacatecas, Coahuila y otras regiones septentrionales, incluyendo partes del Altiplano”, cuenta Homero Adame.

“LA MAGIA Y EL MISTERIO DE SUS ANCESTROS RODEAN ESTOS HERMOSOS EDIFICIOS DE SIGLOS PASADOS, UBICADOS EN MEDIO DE CAMPOS VERDES ALEJADOS DE LAS GRANDES URBES.”

A principios del siglo XIX, el malestar de los criollos, es decir hijos de peninsulares nacidos en la Nueva España, empezó a crecer, pues opinaban que la tierra les pertenecía y no querían pagar tributo a la Corona. Tal inconformidad dio origen a la guerra de Independencia iniciada en 1810, según la historia oficial.

A partir de entonces, los grandes latifundios empezaron a fragmentarse, por herencia o por compraventa, y la mayoría dejó de ser propiedad de españoles para pasar a ser propiedad de criollos.

"Es sabido que muchos de los grandes latifundistas no vivían de tiempo completo en sus haciendas y, en algunos casos, ni siquiera las conocieron. De hecho, la mayoría radicaba, por lo general, en las ciudades importantes, como Matehuala, Real de Catorce, Saltillo, San Luis Potosí, Zacatecas o la ciudad de México, dejando sus haciendas a cargo de administradores" indica el experto.

La expansión hacendaria del siglo XIX en el Altiplano se dio principalmente en la región norte de San Luis Potosí, en el sur de Nuevo León y en el suroeste de Tamaulipas, donde los grandes latifundios virreinales se habían fragmentado. Gracias a las bonanzas mineras de Real de Catorce y de La Paz, se formaron numerosas haciendas de campo más pequeñas, según se advierte en el libro “Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas”.

Trabajo de sol a sol

"La decadencia de casi todas las haciendas mexicanas sobrevino con la Revolución. Aunque la esclavitud había sido suprimida oficialmente en México, lo cierto es que en las haciendas seguía practicándose", indica Adame.

Los peones vivían en y para la hacienda. Las horas de trabajo eran muchas, “de sol a sol”, según se dice, sin días de descanso y con salario muy bajo, además de soportar los malos tratos  de los capataces que, en muchas ocasiones, eran del desconocimiento del hacendado.

Durante casi 100 años se vivió de esta manera y, a lo largo de ese tiempo, hubo un descontento generalizado entre la clase trabajadora, esclavizada, y de tal modo sobrevino la Revolución, en este caso de mexicanos o mestizos contra los criollos.

"La Revolución trajo grandes beneficios sociales, como el fin de la esclavitud e incluso con el sistema feudal de las haciendas. Años más tarde, se dictó la Reforma Agraria o repartición ejidal y aquellas haciendas se fragmentaron en pequeños terrenos que pasaron a ser propiedad de los ejidatarios, muchos de ellos antiguos trabajadores de las haciendas" apunta Adame.

“A pesar de esta bonanza", documenta también Homero Adame, "aquellas haciendas tan productivas del pasado dejaron de serlo. Por un lado, debido a que los nuevos propietarios o ejidatarios renegaron de su herencia laboral, o bien, porque ya no tenían quién los obligara a trabajar de tiempo completo y, además, el gobierno paternalista les ofrecía otro tipo de facilidades y prebendas como manera de ayudarlos a salir de la marginación, demostrándose así, en  cierto modo, que el reparto ejidal no había dado resultado”.

Las haciendas hoy

Si lo que desea el viajero es hospedarse en hermosas haciendas reformadas, las opciones son amplias. Destaca la página especializada en Hoteles y Haciendas de México, donde se enumeran atractivos hospedajes por toda la República.

Hacienda De La Luz: ubicada en la parte central de la república mexicana en los límites del estado de México con Michoacán, una zona alta y boscosa de gran belleza. Ha sido restaurada y abierta al público recientemente.

Hacienda Del Molino: a 15 minutos del centro histórico de la Ciudad de Puebla, considerada Patrimonio Cultural de la Humanidad por su belleza arquitectónica y el legado cultural que posee.

Hacienda El Carmen: a 45 minutos de la moderna, dinámica y bulliciosa ciudad de Guadalajara, Hacienda El Carmen Hotel & Spa le espera con sus históricas instalaciones del siglo XVIII.

Hacienda Los Laureles: en una de las zonas residenciales más exclusivas y apacibles de la ciudad de Oaxaca se encuentra Hacienda Los Laureles con unas instalaciones aptas para el descanso y la relajación.

Hacienda San Ángel: ubicada en el centro de Puerto Vallarta, con sus tradicionales calles empedradas y sus casas de paredes blancas, balcones de hierro forjado y techos de teja roja.

Hacienda Vista Hermosa: a sólo unos minutos de la Ciudad de Cuernavaca, en Tequesquitengo, Estado de Morelos, se encuentra esta histórica hacienda fundada por Hernán Cortés en 1529.

En la actualidad, en algunos Estados como San Luís Potosí, hay proyectos por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para oficializar un registro de todos estos edificios, incluyendo bocetos y fotografías de su arquitectura.

En cualquier caso, existen numerosos intentos por rescatar el inmenso valor cultural de las haciendas. Homero Adame lo ha hecho dándole importancia a la historia y tradición oral, la que perdura entre los pueblos y comunidades; la que es transmitida de generación en generación.

Respecto a las haciendas, hay muchos casos cuya historia documentada es inexistente o muy escasa ya que los archivos fueron quemados o están perdidos.

Sin embargo, gracias a la historia oral se pueden reconstruir algunos pasajes históricos e imaginar cómo se vivía en el pasado al lado del fantasma vestido de charro, que, como dice la leyenda: “Una vez encontraron los huesitos de un niño chiquito, pero los sacaron y los volvieron a enterrar ahí mismo en un cuartito. Ansina lo hicieron los que hallaron ese cadáver porque pa’ no meterse en líos con la ley, mejor lo volvieron a enterrar”. Solo por si acaso…

Con los primeros rayos del sol, el puerto caribeño de la antigua Ppolé se llena de ruido; desde él zarpan canoas en dirección a la isla de Cozumel, donde la diosa Ixchel predice a los viajeros su futuro. No es el siglo XIII sino la Travesía Maya, que va camino de convertirse en una tradición en México.

En tiempos prehispánicos, los mayas creían que el oráculo de la diosa Ixchel estaba en el Caribe mexicano, en la isla de Cozumel. Hasta allí viajaban desde todas las comunidades de Yucatán para que la diosa de la fertilidad, la luna o la lluvia les predijera su futuro. Muchos de ellos zarpaban del puerto de Ppolé, a 18 kilómetros de la isla, que se convertían en 28 por las corrientes del mar.

“Los gobernantes de las ciudades mandaban emisarios para preguntarles cómo les iban a ir las cosas. Los sacerdotes de la isla se metían dentro del oráculo (el templo en su honor), entraban en trance y respondían lo que la gente preguntaba. Después regresaban remando y entregaban el mensaje a su pueblo”, explica Iliana Rodríguez, directora de comunicación y relaciones públicas de Xcaret.

“UNA DE LAS TAREAS MÁS COMPLICADAS FUE CONSTRUIR LAS CANOAS; LOS MAYAS LAS HACÍAN CON EL TRONCO DE UN SOLO ÁRBOL, LO TALLABAN CON HACHUELAS DE PIEDRA Y HACÍAN FUEGOS PARA QUITAR LO QUEMADO.”

A la isla también peregrinaban las mujeres, al menos una vez en la vida, para pedirle a la diosa que les diera hijos. Con la invasión de los españoles, esta tradición acabó por desaparecer, hasta que hace casi una década las autoridades del parque ecológico de Xcaret, en donde antiguamente estaba el puerto de Ppolé, decidieron rescatarla.

“Los Gobiernos no siempre tienen los recursos económicos, el tiempo y la iniciativa, y nosotros estamos en el lugar histórico donde ocurrieron hechos de la cultura maya” y por ello “convertimos en la razón de ser del parque la promoción del patrimonio cultural de México”, dice a Efe Carlos Serrano, experto en cultura maya y asesor del parque.

En un trabajo que duró más de dos años, consultaron bibliografía sobre religión de los mayas, revistas de arqueología que hablaban de la navegación, acudieron al centro de estudios mayas de la UNAM e incluso al asesoramiento de algunos arqueólogos del INAH. Todo para estudiar el comercio, las técnicas de navegación, los rituales religiosos, la indumentaria e incluso sus danzas. “A partir de las figuras de los danzantes que se ven en códices y vasijas, coreógrafos y antropólogos hicieron un estudio de cuáles eran los posibles movimientos”, explica.

Trabajo duro

Una de las tareas más complicadas fue construir las canoas; los mayas las hacían con el tronco de un solo árbol, lo tallaban con hachuelas de piedra y hacían pequeños fuegos para quitar lo quemado. Cuando decidieron recuperar la tradición, Xcaret compró tres troncos de árbol ya talado y construyeron tres canoas. Pesaban entre 600 y 800 kilos y solo cabían cinco o seis personas. Decidieron entonces sustituir la madera por fibra de vidrio y hacerlas más grandes, con capacidad para diez personas.

También costó diseñar lar rutas marítimas que tienen que seguir las canoas. “Trabajaron para ir trazando la mejor curva”, comenta Serrano, quien añade que aunque hay lanchas cuidando a los remeros, ellos son los responsables de marcar la ruta. “Cada canoa lleva un timonel que va haciendo la ruta”, apunta el experto en cultura maya.

Además de las dos travesías marítimas, la primera de Xcaret a Cozumel y un día después de la isla a Playa del Carmen, en tierra se celebran numerosas representaciones de lo que acompañaba a esas travesías, como mercados prehispánicos o rituales de purificación. Este año el evento se celebró en mayo y en ella participaron 268 canoeros y 488 personas en teatro, danza y música.

“A LA ISLA PEREGRINABAN LAS MUJERES, AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA, PARA PEDIRLE A LA DIOSA QUE LES DIERA HIJOS. CON LA INVASIÓN DE LOS ESPAÑOLES, ESTA TRADICIÓN ACABÓ POR DESAPARECER, HASTA QUE HACE CASI UNA DÉCADA DECIDIERON RESCATARLA.”

Todos los participantes son voluntarios, miembros de la comunidad. “Nos da orgullo tener un proyecto donde se incluya la comunidad y que le dé identidad, que ayude a la cohesión social del lugar y, por otro lado, fomente y difunda el turismo cultural en el Caribe mexicano”, manifiesta la directora de la travesía, Leticia Aguerrevere.

En estos seis años de travesías, se han hecho recopilaciones de testimonios de las personas que participan y, según contó, los motivos son de lo más variado, aunque después del viaje muchos aseguran que sus vidas cambiaron.

“Mucha gente lo hace como un reto personal de participar en algo totalmente distinto o para el crecimiento de la persona”; otras por el orgullo que sienten por sus raíces y otras más porque “están llegando y lo hacen para integrarse”, explica. Entre los remeros se ve desde gente local hasta extranjeros que un día se instalaron en esta turística zona.

Además, asegura Iliana Rodríguez, muchas mujeres que no podían embarazarse lo han logrado tras participar en la travesía. Por eso, este año Luci se sumó para pedirle a Ixchel que permita a una amiga quedar embarazada. Remó durante cuatro horas, dos días seguidos, en la que fue su primera travesía.

Esfuerzo y superación

“Aprendí a trabajar en equipo, a tener más fuerza, a saber cuáles son mis límites y a saber que puedo más que ellos y a decir que sí puedo hacer las cosas”, comparte la joven de 26 años, quien también cuenta que lo hizo animada por el simbolismo del 2012, año en que termina una era y comienza otra, según el calendario maya.

Para Doni Andrade, de 29 años, y tras cinco participando en la travesía, remar durante tantas horas “te enseña a trabajar en equipo, a romperte el alma por un objetivo común, a disfrutar, a apreciar todo lo que tienes”. Valen la pena los sacrificios, entrenar durante meses y levantarse a las cinco de la mañana, confiesa este joven.

Este 2012 la travesía tuvo un significado especial, el de prepararse para terminar este ciclo y empezar bien el que sigue. “Para los mayas, de cada era sale el hombre en una versión mejorada. Sí hemos entrado en un momento en el que las personas nos hemos dado cuenta mucho más de nuestra relación entre nosotros y con el planeta”, apunta Rodríguez.

El parque busca este año, con numerosas actividades, recordar que si queremos seguir en el mundo depende sólo de nosotros. Buscan despertar conciencias de que los humanos somos parte de un todo y que ese todo se ha de respetar.

México cuenta con miles de playas paradisíacas en las que más de tres millones de parejas al año deciden darse el “Sí, quiero”. Cambiar el suelo de una iglesia por la arena fina de la ribera es una opción matrimonial cada vez más demandada.

Son las 5 de la tarde en la Riviera Nayarit y suena la marcha nupcial. Una novia con un vestido blanco palabra de honor y bronceado tropical hace su entrada sobre una alfombra roja desplegada en la arena del brazo de su hermano. Con un cuerpo curtido en gimnasios y una edad comprendida entre los 40 y los 50, la futura esposa se aproxima al altar improvisado frente al mar donde la esperan dos testigos, una jueza y un prometido con sonrisa de comercial de dentífricos.

“ELISABETH PETERSEN, AUTORA DEL LIBRO “UNA BODA PARA TODA LA VIDA” Y DIRECTORA DE LA ASSOCIATION OF BRIDAL CONSULTANTS DE JALISCO, RECUERDA, ENTRE OTRAS COSAS, QUE LOS NOVIOS VARONES DEBEN EVITAR VESTIR ATUENDO NEGRO Y/O OSCURO PARA NO SENTIRSE COMO EN UNA SAUNA.”

La ceremonia, que no dura más de 40 minutos, se celebra en el lujoso hotel Sheraton Buganvilias Resort Puerto Vallarta y concluye con un baile masivo al ritmo de una canción de Bruno Mars con elocuente título: “I think I want to marry you”.

Seguir los pasos de una recién casada emocionada saltando sobre la arena y elevando el ramo hacia el cielo con unos tacones de 10 centímetros es difícil, más no imposible. Después del evento, los 30 participantes se dirigen a un jardín tropical rodeado de cristalería rococó y lazos fucsia.

El importe de una boda de este tipo va desde los 1.800 pesos (unos 140 $ USA) por persona siempre que exista un mínimo de 10 invitados. Y un dato a saber: si se reservan 25 habitaciones por cierto número de noches (de una a tres), la boda es gratis.

Disipar mil dudas

Lilian Ojeda es coordinadora de bodas. Vive en Puerto Vallarta (Estado de Jalisco) y a través del portal “Boda en Playa” ha recibido en una semana más de cien correos de parejas pidiendo información para casarse en playas de la Riviera Nayarit (costa oeste de México).

David C. Villareal es uno de los solicitantes. Él y su novia quieren invitar a cerca de 200 personas con un presupuesto que oscile entre los 200.000 a 250.000 pesos mexicanos (15.000-19.000 dólares). La boda (civil y religiosa) se celebraría a principios del año 2013. Como ellos, cientos de prometidos buscan las mejores alternativas para celebrar su enlace por todo lo alto y al atardecer.

“SEGÚN LA AGENCIA VIAJES EL CORTE INGLÉS EN MÉXICO (VECI), QUE CELEBRA MÁS DE 1.500 EVENTOS AL AÑO: “LA RIVIERA NAYARIT OFRECE PAISAJES DE SUEÑO QUE HARÁN QUE LOS NOVIOS SE ENAMOREN AÚN MÁS”.

El trabajo de los coordinadores de bodas consiste en cumplir con los deseos de los novios y asegurarse de que todo esté a punto, desde la licencia de matrimonio, los honorarios del juez, pasando por la prueba de sangre, el planchado del vestido, el bouquet y la primera noche, sin olvidar los moños de las sillas.

Los novios quieren saber si, por ejemplo, los hoteles a pie de playa ofrecen celebraciones de boda “todo incluido” o tarifas preferenciales si se quedan a dormir en el mismo. La respuesta de casi todos los proveedores de montajes nupciales es afirmativa.

¿Mariachis o violinistas?

En general, todos los hoteles de la zona ofrecen paquetes según el gusto del consumidor sin perder de vista sus presupuestos iniciales. Y es que hay quien prefiere acompañar ese día de mariachis y quien opta por un violinista que interprete a Mozart. La mayoría de las opciones van desde los 12.000 pesos -925 $- (lo más económico) hasta lo máximo que esté dispuesta a pagar una pareja, dependiendo del lujo que desee.

Ingrid Alayde, encargada de Eventos de la Agencia española Viajes El Corte Inglés en México (VECI), explica la amplia oferta que manejan cada año. “En 2011 celebramos en nuestra agencia aproximadamente 1.500 bodas, incluidas lunas de miel y aniversarios”.Y es que la ubicación del paraíso natural de la Riviera Nayarit (entre los estados de Jalisco y Nayarit) no necesita de artificios. La logística la ponen los profesionales que trabajan alrededor del lucrativo negocio matrimonial.

Según VECI, “la Riviera Nayarit ofrece paisajes de sueño que harán que los novios se enamoren aún más. Para los que gustan de actividades relajantes existen hoteles con exclusivos spas, viajes en yates, caminatas con guías profesionales, hacer velero al atardecer o liberar tortugas en el mar. Para novios más aventureros existe la posibilidad de pesca, buceo, nadar con delfines, tirolesa, surf, y vida nocturna que siempre ofrece entretenimiento para los novios y sus invitados”.

Y añade que existen hoteles que pueden satisfacer al más exigente de los clientes, así como todo tipo de actividades que hacen de la Riviera Nayarit uno de los destinos para bodas más solicitado tanto a nivel nacional como internacional.

Con todo lujo de detalles

Cecilia Pérez Ordaz, coordinadora de Eventos del Hotel Villa Varadero, comparte algunas de las promociones existentes en la zona de Puerto Vallarta. Una “Boda Paraíso”, por ejemplo, incluiría un menú de lujo; servicio profesional de coordinación de bodas; decoración para la ceremonia; arco con flores, mesa, tapete de entrada y 18 sillas; boutonier para el novio, micrófono, música grabada para la ceremonia, pastel de boda, canasta de fruta en la habitación de los novios, etc.

Claudia Silva, gerente de Relaciones Públicas y Mercadotecnia del Four Seasons Resort de Punta Mita, comenta que el complejo hotelero es muy famoso por las bodas que allí se celebran: “Se realizan más de 50 al año y normalmente son eventos de 3 días con grupos de 20, 50 o 60 habitaciones. Se manejan tres noches que incluyen la bienvenida, la ceremonia en la playa, el banquete y algún lunch de despedida. Es una pequeña vacación para la familia y los amigos”.

Situado frente al edificio principal se erige “La Roca”. Silva comparte que se trata de un promontorio natural. “Se realizan cenas románticas, pedidas muy privadas e íntimas. Es único en el lugar, frente al océano Pacífico. Consta de servicio privado con una cena de 4 tiempos y después se prende una fogata para que la pareja disfrute viendo el atardecer y el mar”. Ideal para una cita exótica y romántica.

Pequeños imprevistos

Las playas de Jalisco y Nayarit son los lugares preferidos por los enamorados nacionales. Pero si no se planifica todo al detalle, el sueño puede convertirse en pesadilla. Así lo afirma Elisabeth Petersen, autora del libro “Una boda para toda la vida” y directora de la Association of Bridal Consultants de Jalisco.

“Las aventuras en las bodas de destino en playa son innumerables, ya que con frecuencia se olvidan cosas como: los novios (caballeros), si eligen atuendo negro y/o oscuro como puede ser en cualquier boda de etiqueta, vivirán la boda como si estuvieran en una sauna”.

Según la experta, “los peinados pierden forma con gran facilidad ya que la brisa y la humedad hacen de las suyas, lo mismo sucede con el maquillaje que parece absorberse más rápidamente, los adornos florales se marchitan antes, el alcohol se consume en mayores proporciones, ya que a nivel del mar el cuerpo puede beber más sin sentirlo. Los toldos, centros de mesa, candiles o decoraciones colgantes pueden sufrir accidentes si no tenemos en cuenta el clima”.

“CLAUDIA SILVA, GERENTE DE RELACIONES PÚBLICAS DEL FOUR SEASONS RESORT DE PUNTA MITA (RIVIERA NAYARIT), COMENTA A EFE QUE EL COMPLEJO HOTELERO ES MUY FAMOSO POR LAS BODAS QUE ALLÍ SE CELEBRAN: “SE REALIZAN MÁS DE 50 AL AÑO Y NORMALMENTE SON EVENTOS DE TRES DÍAS CON GRUPOS DE 20, 50 O 60 HABITACIONES”.

Por último, es recomendable y primordial evitar la época de lluvias (de junio a octubre) para no vivir una boda pasada por agua.

“He descrito incidentes que con preparación y antelación suficientes se pueden superar. Y es que las bodas de destino transforman las bodas en recuerdos invaluables. Cada vez que se sienta la brisa del mar, la arena; que se escuchen las olas, la mente recordará los momentos vividos en aquella boda sin igual”, añade Petersen.

Cabe señalar que los precios pueden variar antes de confirmar la boda. Esperemos que las intenciones de los contrayentes, no.