Haití no cede al desaliento. El país caribeño, que en los últimos años ha sufrido epidemias, terremotos y crisis políticas, quiere salir adelante y confía en su patrimonio natural e histórico y en su potencial turístico para relanzar su economía y encarar el futuro con optimismo.

El turismo puede ser una parte de la solución a los problemas del castigado Haití si se consigue atraer inversión y generar empleo para construir una clase media que pueda aportar prosperidad, según afirma la ministra de Turismo, Stephanie Balmir Villedrouin.

"VARIOS INVERSORES HAN ANUNCIADO YA PROYECTOS PARA CONSTRUIR HOTELES EN PUERTO PRÍNCIPE, COMO LAS CADENAS NH, MARRIOT Y BEST WESTERN".

Haití, donde el 80 por ciento de los cerca de diez millones de habitantes vive en situación de extrema pobreza, con menos de dos dólares al día, sufrió en 2010 un terremoto que causó más de 300.000 muertos y 1,5 millones de afectados y, en la actualidad, padece una epidemia de cólera que ha afectado a más de medio millón de personas y matado a más de 7.000.

"Haití no tiene una imagen muy positiva en el exterior, pero este Gobierno está haciendo lo imposible por dar la buena noticia: Que Haití sufrió un terremoto, pero no destruyó todo Haití, como todo el mundo pensaba; que Haití tiene pobres, pero también una clase media y profesionales que quieren ayudar al desarrollo del país", explica.

Magníficas playas y enclaves históricos

Además, el país antillano "tiene sitios feos, como todos los países, pero también sitios bonitos", añade la ministra, quien menciona lugares de magníficas playas como Port Salut y Jacmel, ambas en el sur o Cabo Haitiano, en el norte.

Junto a playas de fina arena, cocoteros y aguas de color azul turquesa, el país antillano posee lugares históricos como La Citadelle Laferrière, cerca de Cabo Haitiano, declarada Patrimonio de Mundial de la Humanidad por la UNESCO, y el Palacio Sans Souci, en Milot (norte), además de ciudades llenas de colorido como Les Cayes, donde se celebra un vistoso carnaval.

Según un informe elaborado en 2011 por la Organización Mundial del Turismo (OMT), el país caribeño dispone de unos recursos naturales, unas playas y un clima comparables a los de los destinos turísticos mejor establecidos del Caribe y cuenta, además, con "una riqueza cultural muy singular" que podría distinguirle de otros países de la región.

"SEGÚN UN INFORME ELABORADO EN 2011 POR LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL TURISMO (OMT), EL PAÍS CARIBEÑO DISPONE DE UNOS RECURSOS NATURALES, UNAS PLAYAS Y UN CLIMA COMPARABLES A LOS DE LOS DESTINOS TURÍSTICOS MEJOR ESTABLECIDOS DEL CARIBE."

Con ese escenario, el Gobierno haitiano se propone crear las bases para un modelo turístico que permita sumar en 2014 hasta 3.500 habitaciones turísticas al millar que existen en la actualidad.

Haití recibe hoy en día unos 300.000 visitantes. "No los llamo turistas, porque un turista es el que viene a pasar sus vacaciones aquí. Haití no está posicionado como un destino turístico de ocio, sino como un destino de negocios", señala Balmir Villedrouin.

400 millones de inversiones para los próximos dos años

Varios inversores han anunciado ya proyectos para construir hoteles en Puerto Príncipe, como las cadenas NH, Marriot y Best Western, lo que puede generar hasta 8.000 empleos directos e indirectos en el sector hotelero, en la agricultura, la artesanía y otras áreas, explicó la ministra, quien anunció más de 400 millones de inversiones para los próximos dos años en infraestructuras e instalaciones hoteleras.

Todos estos objetivos son alcanzables por medio de programas a medio y largo plazo, pero también a corto, como son las primeras acciones emprendidas, que buscan captar turistas entre los cuatro millones de haitianos que viven fuera del país y también en las Antillas Francesas y otras islas de la región caribeña.

En cuanto a su vecino más próximo, la República Dominicana, Haití proyecta poner en marcha un "multidestino" que combina la visita a Puerto Plata (en el norte del territorio dominicano) y a Cabo Haitiano, donde el visitante europeo, al que se ofrecerá esta opción de viaje, "tendrá la oportunidad de conocer dos culturas, dos pueblos, y vivir más experiencias", señala la responsable gubernamental.

A largo plazo, el departamento se plantea elaborar planes de desarrollo para las zonas prioritarias turísticas, que ya están definidas, y trabaja en ello con el asesoramiento del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) de México.

"No estoy diciendo hoy que voy a hacer llegar un millón de turistas. Esto va a tomar tiempo, pero sí tenemos que dar muestras claras de adónde quiere ir el Gobierno", expone la ministra. "Se trata de dar imágenes positivas en el sentido de que tenemos un plan y lo estamos siguiendo", añade.

Con estas políticas, indica Villedrouin, Haití se está "reposicionando en medio del Caribe, con un mercado que recibe 23 millones de turistas al año" y para ello ha aprendido de los errores y los aciertos de otros países a la hora de trazar las líneas de su propio modelo.

Una de las acciones más recientes en las que se ha volcado el ministerio con esa intención ha sido el lanzamiento de un logotipo y del lema turístico "¡Vive la experiencia!" para promocionar la imagen del país.

"HAITÍ NO TIENE UNA IMAGEN MUY POSITIVA EN EL EXTERIOR, PERO ESTE GOBIERNO ESTÁ HACIENDO LO IMPOSIBLE POR DAR LA BUENA NOTICIA: QUE HAITÍ SUFRIÓ UN TERREMOTO, PERO NO DESTRUYÓ TODO HAITÍ, COMO TODO EL MUNDO PENSABA."

El logotipo se compone de la imagen de una flor de hibisco y un sol, elementos que decoran la palabra 'Haití' y que, juntos, evocan "el encanto de la naturaleza y la belleza profunda del país y de su paisaje", según el departamento.

Los objetivos del Gobierno "no son imposibles, si se tiene una visión clara. Lo que sí es muy importante es poner la estructura de base con el sector privado y el sector público para que las inversiones sigan aumentando y se mantengan después del mandato del presidente Michel Martelly", subraya la ministra.

"Ahora bien, ¿cómo va a estar seguro el inversionista de que su inversión está protegida? Ese es nuestro trabajo como Gobierno, darle esa seguridad, acompañarle en el proceso y estabilizar el país para que las noticias que salgan de Haití sean positivas", concluye.

La ciudad de los grandes rascacielos está viviendo un florecer de parques únicos en los que la imaginación y el diseño se unen para transformar infraestructuras abandonadas, galerías de arte o viejas vías de tren en nuevos espacios verdes para la ciudad que ya cuenta con uno de los parques urbanos más famosos del mundo, Central Park.

Para los muy urbanos neoyorquinos, la vida de la ciudad también pasa por disfrutar de los espacios verdes, de los que tienen muchos y muy variados. Desde su famoso pulmón verde, Central Park,  hacia el norte de la ciudad, hasta el famoso “High Line”, o el parque subterráneo de Delancey, o las pequeñas plazas que se han habilitado como espacios verdes, muchas veces por los propietarios de los edificios adyacentes, todos son lugares para el esparcimiento y para disfrutar.

Parque subterráneo con luz natural

Puede que el más llamativo de esos proyectos sea el Delancey Underground, también conocido como “Low Line” (línea baja), que busca transformar en un parque con luz natural una vieja estación subterránea de tranvías construida en 1903 y que lleva más de seis décadas abandonada en el subsuelo de la Gran Manzana.

“Con una tecnología que crea una simulación del cielo, el espacio no se va a parecer a ningún otro en el que haya estado jamás tendrá, por un lado este legado histórico, pero por el otro lado funcionará como cualquier parque, tendrá árboles y césped naturales para que la gente lo disfrute”, explicó a Efe, James Ramsey, que impulsa este proyecto junto al arquitecto Dan Barasch.

Ramsey llevaba trabajando durante años en un dispositivo de cables ópticos que concentra la luz solar de la superficie y la redistribuye bajo tierra, lo que permite que crezcan plantas en un espacio subterráneo, por lo que decidió aplicar esa técnica en la enorme y abandonada estación de tranvías.

“EL POPULAR "HIGH LINE" TAMBIÉN ES LA INSPIRACIÓN DEL NUEVO PARQUE QUE SE ESTÁ CONSTRUYENDO EN EL CORAZÓN DEL BARRIO DE CHINATOWN, DONDE SE ESTÁ TRANSFORMANDO UNA PLAZA TRIANGULAR, A LOS PIES DEL PUENTE DE MANHATTAN, EN UN NUEVO JARDÍN EN LAS ALTURAS APODADO COMO EL “MINI-HIGH LINE”.

“Estaba trabajando con un antiguo ingeniero de la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA) que me contaba todas estas historias sobre los espacios perdidos debajo de Nueva York y me interesé muchísimo por ellos”, relata Ramsey, quien todavía  habla con emoción al describir la sorpresa que se llevó cuando descubrió que uno de ellos estaba, precisamente, debajo de su oficina en la calle Delancey, al sur de Manhattan.

El emprendedor explica cómo esta vieja estación, un lugar oscuro y algo lúgubre por el abandono de las últimas seis décadas, tiene también un sabor especial gracias a su legado histórico, a sus altísimos techos y a las vías del tranvía que permanecen casi intactas pese al paso del tiempo. El espacio de más de 6.000 metros cuadrados lleva abandonado desde 1948

Si Ramsey y Barasch consiguen finalmente transformar esa estación subterránea en un nuevo parque para Nueva York, el llamado Low Line se convertiría en una suerte de antónimo del ya famoso High Line, que convirtió unas viejas vías de tren a nueve metros de altura en uno de los parques de moda de la ciudad de los rascacielos.

Una galería de piel mudable

El sueño de convertir un espacio cerrado en una nueva zona verde para la Gran Manzana no es solamente un proyecto de los impulsores del Delancey Underground, sino que es también una realidad gracias a Park Here, que convierte cada invierno una gran galería del barrio de Nolita en un parque público para que los neoyorquinos se resguarden del frío.

“Lo nuestro es una rebelión contra el invierno” declara a Efe orgulloso, Jonathan Daou, propietario de la galería Openhouse, un espacio que muda tanto de piel que ha llegado a albergar desde una exposición de arte hasta el lanzamiento de una nueva línea de ropa, pasando por múltiples conciertos y, todos los inviernos, un parque.

“EL SUEÑO DE CONVERTIR UN ESPACIO CERRADO EN UNA NUEVA ZONA VERDE PARA LA GRAN MANZANA ES UNA REALIDAD GRACIAS A PARK HERE, QUE CONVIERTE CADA INVIERNO UNA GRAN GALERÍA DEL BARRIO DE NOLITA EN UN PARQUE PÚBLICO PARA QUE LOS NEOYORQUINOS SE RESGUARDEN DEL FRÍO”.

A pesar de que éste no cuenta con la tecnología de luz solar del Low Line, esta curiosa zona verde cuenta con árboles construidos a base de ramas naturales, césped artificial fabricado con productos reciclados, música de fondo con sonidos de pájaros y niños jugando y hasta un perfume que evoca los olores típicos de cualquier parque en verano.

“Lo más impresionante es la acogida de la gente, ha sido casi como un experimento social”, explica Daou, quien cuenta cómo incluso se tuvo que enfrentar a una mujer ciega que exigía poder entrar con su perro guía, ya que no entendía que no se le permitiera acceder por miedo a que el animal hiciera sus necesidades en el recinto.

El parque, que cerró sus puertas el pasado 14 de febrero y volverá a abrir el próximo invierno, ha sido todo un éxito en el gélido invierno neoyorquino y el año pasado llegó a recibir hasta 50.000 visitantes en un solo mes, con una media de unas 2.000 personas durante los fines de semana.

Sin recibir financiación alguna de las autoridades de Nueva York, la entrada es gratuita para todo el mundo a Park Here, que se financia gracias a las aportaciones de diferentes patrocinadores o a las comisiones que recibe de los carritos de comida y bebida que se instalan allí cada inverno.

El “Mini-High Line”

El popular "High Line" también es la inspiración del nuevo parque que se está construyendo en el corazón del barrio de Chinatown, donde se está transformando una plaza triangular, a los pies del Puente de Manhattan, en un nuevo jardín en las alturas apodado como el “mini-High Line”.

Impulsado por la organización Renaissance Economic Development y con el apoyo del Departamento de Transporte de Nueva York, el espacio ofrecerá “a los vecinos y a los ciclistas que crucen el puente un área pública donde disfrutar de las vistas hacia la calle Forsyth y de todo el barrio”, según detalla esa agencia pública en su página web.

“EL MÁS LLAMATIVO DE ESOS PROYECTOS ES EL DELANCEY UNDERGROUND, TAMBIÉN CONOCIDO COMO “LOW LINE” (LÍNEA BAJA), QUE BUSCA TRANSFORMAR EN UN PARQUE CON LUZ NATURAL UNA VIEJA ESTACIÓN SUBTERRÁNEA DE TRANVÍAS CONSTRUIDA EN 1903”.

El artista chino Xu Bing, conocido por el juego con la caligrafía china en su arte, podría ser el encargado de diseñar esta plaza elevada, cuya construcción se espera que comience en junio de 2013 y esté lista para ser visitada por el público un año después.

Una vez se complete, el “mini-High Line” se unirá a la larga lista de espacios verdes con la que cuenta la Gran Manzana, que a pesar de albergar el parque urbano más visitado de Estados Unidos, el parque Central, no deja de sorprender a locales y turistas con imaginativos proyectos que, como en el caso del Low Line, llegan a desafiar incluso las leyes de la naturaleza.