Que el hábito no hace al monje es una frase conocida, pero por poca idea que tenga de cocina, no descuide los accesorios, seguro que le inspiran.

Una cena con amigos, una merienda, un almuerzo inesperado, el día a día frente a los fogones… La lencería de la cocina no es un punto y seguido, algo que haya que descuidar porque la frecuentamos poco. Precisamente por eso, pero si además es de los que disfruta de ella, lo mejor es tener los elementos idóneos para recrearse y divertirse mientras cocina. Pequeñas pinceladas de color en manteles, manoplas o paños son ideales para enfrentarse con entusiasmo a cualquier avatar que se nos presente.

“LA NUEVA COLECCIÓN DE JACQUARD FRANÇAIS DESCUBRE SU LADO MÁS AUDAZ. COLORES RADIANTES Y ÁCIDOS SE COMBINAN CON MOTIVOS GEOMÉTRICOS Y ECOLÓGICOS”.

La cocina, amplia o diminuta, siempre le espera para que, por poco que sepa,  prepare un sándwich, una ensalada o un huevo frito. Por eso, lo mejor que puede hacer es tener los elementos necesarios para no estropear su ropa con manchas innecesarias.

Delantales y agarradores nos trasladan a los países de nuestras recetas preferidas. Si lo suyo es la pasta, El Corte Inglés le invita a poner salsa a sus platos con un combinado de pesto. Una colección en la que los colores de la huerta italiana inundarán su cocina con sus frutas y hortalizas estampadas sobre el frescor del blanco.

Cojines para las sillas con el mismo dibujo y la leyenda Veneto le conducirán directamente a la más pura esencia de la gastronomía más internacional del mundo. También dispone de una versión más sobria en tonos oscuros.

De moda

Desde el año pasado Reino Unido está de moda. La boda de Guillermo y Catalina revitalizó las visitas a las islas. Este año, el Jubileo de la reina Isabel II, que conmemora sus sesenta años en el trono y la celebración de los Juegos Olímpicos vuelven a poner en el punto de mira sus estandartes. Si quiere rendirle homenaje, nada como claudicar a un combinado de elementos con su bandera que incluye, incluso, salvamanteles de tela.

Pottery Barn se decanta por un verde suave y floral en sus caminos de mesa, como si una ligera brisa de primavera hubiera inundado la base de sus platos y sus cubiertos. Ideales para el almuerzo, o para un ‘picoteo’ informal con quesos y embutidos y con un buen vino para acompañar.

La firma también presenta diseños de paños de cocina con clara inspiración en el oeste americano. Letras y dibujos que recuerdan a los carteles que aparecían en el concurrido  "saloon" de un animado pueblo en mitad de un erial.

La nueva colección de Jacquard Français descubre su lado más audaz. Colores radiantes y ácidos se combinan con motivos geométricos y ecológicos.

La firma francesa apuesta por los tejidos revestidos en la ropa de mesa. Funcionales y modernos, perfectamente aptos para colocar durante cualquier celebración y no solo para la batalla diaria. Cien por cien algodón, con revestimiento acrílico por una cara.

“POTTERY BARN SE DECANTA POR UN VERDE SUAVE Y FLORAL EN SUS CAMINOS DE MESA, COMO SI UNA LIGERA BRISA DE PRIMAVERA HUBIERA INUNDADO LA BASE DE SUS PLATOS Y SUS CUBIERTOS. IDEALES PARA EL ALMUERZO, O PARA UN ‘PICOTEO’ INFORMAL CON QUESOS Y EMBUTIDOS”.

En la colección Doble Jeu Uni el blanco toma el protagonismo en los caminos de mesa, y gracias a su resplandor, el  verde y coral de los salvamanteles que cobran una intensidad especial.

“DELANTALES Y AGARRADORES NOS TRASLADAN A LOS PAÍSES DE NUESTRAS RECETAS PREFERIDAS. SI LO SUYO ES LA PASTA, EL CORTE INGLÉS LE INVITA A PONER SALSA A SUS PLATOS CON UN COMBINADO DE PESTO. UNA COLECCIÓN EN LA QUE LOS COLORES DE LA HUERTA ITALIANA INUNDARÁN SU COCINA”.

Los limones, las granadas y las sandías se estampan sobre algodón para dar a la cocina una buena dosis de vitalidad.

Quizá el hábito no haga al monje, pero un buen delantal, un paño donde secarse y un manguito para sacar el asado del horno le ayudarán a sentirse más dueño de la situación y dominar el arte de cocinar, no solo de degustar.

Criaturas fantásticas o soldados de tiempos pretéritos dispuestos para el combate. Dos ejércitos, un reglamento, unos dados y cierta visión estratégica son los componentes básicos del juego. La guerra está sobre la mesa.

Un puñado de soldados alemanes resiste en el interior de un cuartel abandonado, a la espera de refuerzos. Las tropas norteamericanas rodean el edificio y el tiroteo no se hace esperar.

Los americanos sufren la primera baja entre sus filas pero, en este caso, no hay que lamentar la pérdida. El difunto apenas mide tres centímetros y volverá a estar disponible para la próxima partida.

En esta ocasión, los jugadores han elegido enfrentarse en una batalla de la Segunda Guerra Mundial. No obstante, los aficionados a los juegos de guerra con miniaturas pueden escoger distintos ejércitos de una gran variedad de épocas históricas.

“Egipcios, romanos, cartagineses, macedonios o napoleónicos son sólo algunas de las opciones”, señala Rafael Gómez, responsable de la tienda Atlántica Juegos de Madrid, un establecimiento especializado en juegos de estrategia.

La antigüedad, la Edad Media, el Renacimiento, el periodo napoleónico, los años del colonialismo inglés, las dos guerras mundiales y la guerra moderna son, a grandes rasgos, los principales escenarios en los que se desarrollan la mayoría de las contiendas entre ejércitos de miniaturas, explica Rafael.

Para enfrentarse en una batalla, los contrincantes deben elegir bandos opuestos dentro de una misma época. Existe un reglamento para cada uno de estos periodos que sienta las bases del enfrentamiento.

Dicho reglamento y la suerte que el jugador tenga con los dados, determinan si puede abrir fuego y abatir a su oponente o si su rival logrará rechazar el ataque y salvar la vida de sus hombres.

En algunas modalidades, el libro de reglas y los dados establecen la distancia que puede avanzar cada soldado y los jugadores los desplazan ayudados por una cinta métrica.

Sin embargo, estas distancias varían dependiendo del tamaño de las miniaturas. Las medidas más comunes son 15 mm. y 28 mm., afirma Rafael.

Algunos reglamentos disponen que cuando las figuras sean de 28 mm. la distancia que deben avanzar se mida en pulgadas, mientras que cuando se trate de miniaturas de 15 mm., se haga en centímetros, añade.

No obstante, antes de entablar combate los jugadores han pintado cada uno de los soldados que componen su ejército. Se trata de un proceso minucioso en el que intentan plasmar con la máxima fidelidad posible los uniformes y las armas de una época concreta.

“Con un poco de atención, cualquiera puede aprender a pintar miniaturas”, indica Rafael.

“Las miniaturas más pequeñas resultan más fáciles de pintar porque tienen menos detalles”, asegura.

“Quienes juegan con figuras de fantasía heroica suelen ser más jóvenes que aquellos que optan por los ejércitos históricos”.

Incluso hay quienes pintan sus ejércitos con el coleccionismo como único propósito, dejando a un lado el juego propiamente dicho.

Modos de juego

Quienes sí juegan tienen dos maneras de hacerlo. Pueden recrear la situación inicial de una batalla histórica concreta, donde es posible que un ejército sea más numeroso que otro. Aunque el resultado final dependerá de la suerte y de la visión estratégica de los contendientes.

Sin embargo, cuando se trata de que la partida esté equilibrada, los jugadores establecen un número de puntos y construyen su ejército en función de ello.

Cada figura tiene un valor en puntos y la suma de todo el ejército no debe superar la cifra acordada. Esta es la modalidad que se emplea en los torneos.

De este modo, es posible que, por ejemplo, griegos y persas se enfrenten en igualdad de condiciones.

“Algunos aficionados pintan sus ejércitos con el coleccionismo como único propósito, dejando a un lado el propio juego”.

Aunque no siempre quienes entablan combate son seres de este mundo. Orcos, zombis, enanos y vampiros son sólo algunas de las criaturas fantásticas con las que se puede disputar una batalla.

En el ámbito de la fantasía heroica, los ejércitos más comunes son los de la serie Warhammer. Se trata de criaturas fantásticas “con cierta estética medieval”, comenta Aarón, empleado de una de las tiendas Games Workshop de Madrid.

También existe la saga Warhammer 40.000, compuesta por ejércitos “con un aire futurista”, explica.

Quienes se embarcan en el mundo de las miniaturas de fantasía suelen ser más jóvenes que aquellos que optan por los ejércitos históricos.

“No falta quien se aficionó al Warhammer en la adolescencia y de adulto mantiene el hobby”, señala Lolo, el encargado del establecimiento.

Lolo afirma que este es un entretenimiento con muchas características educativas. “Al pintar las miniaturas, los chicos aprenden arte. Además, utilizan las matemáticas para aplicar las reglas del juego y se socializan, pues es imprescindible tener un compañero con el que jugar”, apunta.

La lectura es otro de los componentes básicos de esta afición. Más allá de los reglamentos y del libro que define las características de cada ejército, hay una gran cantidad de novelas que dan vida a las criaturas del juego y recrean sus escenarios.

Cómics, videojuegos y revistas especializadas completan el universo fantástico que gira alrededor del juego.