La salsa continúa siendo el género musical que más se baila en todo el mundo, sin distinción de clases sociales. Nació en los barrios de Nueva York hace más de sesenta años gracias a jóvenes músicos latinoamericanos que emigraron al continente norteamericano.

Mucho se ha discutido sobre el origen del término "salsa". Una de las teorías más extendidas se lo atribuye al músico dominicano Johnny Pacheco, quien se refirió a ella como una mezcla de ritmos caribeños como la guaracha, mambo, pachanga, guajira, guagancó y chachachá. También se le oyó citarlo al fallecido músico Tito Puente, aunque sólo se refirió a ella como un ingrediente culinario.

Los orígenes

Desde el racismo, la emigración de cubanos, dominicanos y puertorriqueños a Estados Unidos o el consumo de drogas, fueron algunas de las temáticas con las cuales la salsa comenzó a infiltrarse entre los jóvenes, que la bailaban en clubes de Nueva York y Puerto Rico.

“TRAS "LA TIRANA", "TITE" CURET ALONSO SE CONSAGRÓ COMO EL COMPOSITOR MÁS IMPORTANTE DE LA MÚSICA CARIBEÑA, PUES AUTORÍAS COMO "LAS CARAS LINDAS", "LA CURA", "PLANTACIÓN ADENTRO", "SOBRE UNA TUMBA HUMILDE", "ANACAONA", "JUAN ALBAÑIL", "LA PERLA" Y "TIEMBLAS" AÚN PERMANECEN EN LOS OÍDOS Y MEMORIAS DE LOS SALSEROS”.

Así, las orquestas de Tito Puente, Tito Rodríguez y Machito y la de los hermanos Charlie y Eddie Palmieri eran los "platos fuertes" de los clubes Palladium, Cheetah y Copacabana, de la ciudad de los rascacielos durante las décadas de los 50 y 60.

Asimismo, las agrupaciones de Willie Colón, Bobby Valentín, Willie Rosario, "El Gran Combo de Puerto Rico", además de los desaparecidos Ismael Rivera y Héctor Lavoe, se presentaban casi semanalmente en clubes en Nueva York como El Corso, Broadway 96 y Casablanca, durante las décadas de los 70 y 80.

La mayoría de estos artistas, así como otros reconocidos cantantes como el panameño Rubén Blades, la cubana Celia Cruz y los puertorriqueños Cheo Feliciano, Ismael Miranda, Adalberto Santiago, Pete "El conde" Rodríguez y Richie Ray, se convirtieron en las figuras emblemáticas del sello disquero Fania Records, fundado por Pacheco y el empresario Jerry Masucci en Nueva York en 1964.

A raíz de la iniciativa de Pacheco y Masucci de crear ese sello, se abrió un espacio para organizar el grupo "Las Estrellas de la Fania", donde estaban los mejores músicos del momento, como Roberto Roena, Ray Barreto y Papo Lucca, y cantantes de su sello.

La agrupación, dirigida por Pacheco, llevó la salsa al nivel más elevado de la música latina a todos los rincones. Incluso, llegaron a llenar el antiguo Yankee Stadium en Nueva York en 1973, y un año más tarde, viajar a presentarse en el país africano de Zaire.

“Tite” Curet Alonso

Parte del éxito que tuvo Fania Records se debió también al uso de composiciones del fallecido puertorriqueño Catalino "Tite" Curet Alonso, quien se dedicó a escribir temas en contra del racismo y sobre la raza negra, la emigración de los caribeños en busca del esperado "sueño americano" y el consumo de estupefacientes.

El primer éxito con el que se dio a conocer a Curet fue "La tirana", con el cual comenzó la grandiosa carrera de la cantante cubana La Lupe en 1968.

Tras esa canción, Curet fue consagrándose como el compositor más importante de la música caribeña, pues autorías como "Las caras lindas", "La cura", "Plantación adentro", "Sobre una tumba humilde", "Anacaona", "Juan albañil", "La Perla" y "Tiemblas" aún permanecen en los oídos y memorias de los salseros.

No sólo el consumo de drogas que Curet planteó en sus canciones eran algo habitual entre algunos de los "cocolos", o seguidores de la salsa, sino que también afectaron a las carreras de algunos de los cantantes más reconocidos, como Lavoe, Rivera, Valentín, Feliciano y Chamaco Ramírez.

“LA EMISORA DE RADIO Z93 ORGANIZA, DESDE 1983, EL DÍA NACIONAL DE LA SALSA. LA LEY 100 DEL 17 DE JUNIO DE 2000 ESTABLECIÓ EL DÍA NACIONAL DE LA SALSA EN PUERTO RICO COMO FORMA DE RENDIR HOMENAJE A ESTE RECONOCIDO GÉNERO MUSICAL”.

Lavoe falleció a los 46 años de sida, después de contraer el virus por el seguido uso compartido de jeringas de heroína, mientras que algunos de los demás tuvieron que ir a programas de rehabilitación, al tiempo que otros cumplieron tiempo en prisión por cuestiones relacionadas con las drogas.

Años después de que los seguidores de la salsa se contagiaran con la "salsa gorda", llegaron cantantes que comenzaron a cantarle al amor y a hacer lo que se vino a denominar "salsa romántica", entre ellos, Eddie Santiago, Frankie Ruiz, Gilberto Santa Rosa, Víctor Manuelle y Jerry Rivera.

Muchos seguidores de la salsa criticaron dicho capítulo salsero por ser el que  disminuyó el interés de seguir escuchando el género tropical, pues el mismo hizo que los legendarios clubes de salsa en Nueva York y Puerto Rico cerraran.

Siendo la isla caribeña el lugar privilegiado de donde han salido la mayoría de las estrellas de la salsa, la emisora de radio Z93 organiza, desde 1983, el Día Nacional de la Salsa. La Ley 100 del 17 de junio de 2000 estableció el Día Nacional de la Salsa en Puerto Rico como forma de rendir homenaje a este reconocido género musical.

Desde entonces, artistas como Héctor Lavoe, Willie Colón, Celia Cruz, Rubén Blades, Richie Ray y Bobby Cruz, entre otros, se han presentado en la isla caribeña durante la celebración.

Una generación de jóvenes salseros

La edición más reciente del espectáculo musical tuvo de invitados a las legendarias orquestas la Sonora Ponceña, La Zodiac y La Corporación Latina. Además, se rindió un homenaje póstumo al cantante Frankie Ruiz.

Otros artistas participaron en el espectáculo y deleitaron con sus temas más conocidos a las más de 20.000 personas que se dieron cita en el estadio Hiram Bithorn de San Juan. Entre estos se encontraban Roberto Roena, Andy Montañez, Tito Rojas, el cubano Isaac Delgado y la agrupación juvenil Villariny Salsa Project.

“LAS AGRUPACIONES DE WILLIE COLÓN, BOBBY VALENTÍN, WILLIE ROSARIO, "EL GRAN COMBO DE PUERTO RICO", ADEMÁS DE LOS DESAPARECIDOS ISMAEL RIVERA Y HÉCTOR LAVOE, SE PRESENTABAN CASI SEMANALMENTE EN CLUBES EN NUEVA YORK COMO EL CORSO, BROADWAY 96 Y CASABLANCA DURANTE LAS DÉCADAS DE LOS 70 Y 80”.

Desde que la comunicadora Z93 celebró su primer evento anual, seguidores de la salsa venezolanos, colombianos, españoles, argentinos, peruanos y dominicanos, han acudido a esta imprescindible cita.

El director y cantante de la "Orquesta Zodiac", Paquito Pérez, sostuvo a Efe que se quedó "sorprendido" por la gran cantidad de jóvenes que bailaron sus canciones a pesar de que no crecieron con su música.

Pérez reconoce estar "orgulloso" al ver el valor que los jóvenes le siguen dando a la salsa hoy en día, porque "deja un legado musical para las futuras generaciones".

"La salsa ya es parte de la cultura de un pueblo", defiende el intérprete de "Panteón de amor" y "Tremendo problema".

Una gran mayoría de los jóvenes que asistieron al Día Nacional de la Salsa fueron miembros de varias academias de baile de este género que, últimamente, han abierto en Puerto Rico, entre ellas, Cambio en Clave, en 2005, con el liderazgo del joven abogado Rafael Cancel.

Montañez, quien este año celebra sus cincuenta años de carrera, defiende que "la salsa nunca va a morir", pues la música normalmente pasa por etapas de altas y bajas. "Es como un ave fénix que resurge de sus raíces", asegura.

Conocido por temas como "Las hojas blancas", "Julia", "Payaso" y "Dulce veneno", Montañez cree que "es necesario" que las orquestas jóvenes, como "Villariny Salsa Project", "NG2", "N'Klabe" y "El Macabeo", continúen cosechando frutos en el género musical.

"La gente joven es necesaria, porque nosotros le dejaremos el bastón como me lo dejaron a mí", explica.

Desde tentáculos de pulpo en movimiento hasta pez raya podrido intencionadamente o larvas hervidas de gusanos de seda, la oferta gastronómica de los mercados de Seúl es tan amplia como su extensión y tan variada como la gente que los transita.

Mientras todos los distritos de la capital de Corea del Sur cuentan, al menos, con un mercado generalmente especializado en ciertos alimentos, los de Noryangjin y Gwangjang abarcan prácticamente la totalidad de los platos más representativos y los más exóticos de la cocina local.

Atrapado en una maraña de autopistas y carreteras, a escasos cien metros al sur del imponente río Han que divide Seúl en dos, el mercado de pescado de Noryangjin distribuye, en sus 66.000 metros cuadrados, productos de mar para el consumo de los más de 10 millones de habitantes que abarrotan la ciudad.

“SÓLO LOS MÁS CURTIDOS SE ATREVEN CON EL “HONGEO”, PEZ RAYA QUE SE DEJA PUDRIR DURANTE VARIOS DÍAS PARA DESPUÉS COMERLO CRUDO EN LONCHAS, ACOMPAÑADO DE VEGETALES”.

Ajenos al sonido de los camiones cargados de pescado, los minoristas de Noryangjin regentan peceras donde el cliente elige los productos, regatea su precio, los adquiere y, por último, los consume en un restaurante en el interior del complejo, donde paga por el servicio de cocina y las bebidas.

Una de las exquisiteces más demandadas es el “sannakji”, mal llamado pulpo vivo, que consiste en trozos de pulpo pequeño servidos crudos inmediatamente después de sacrificar al animal. Condimentados con semillas y aceite de sésamo, los tentáculos del pulpo se retuercen en el plato y en la boca para aportar una curiosa sensación, no comparable a la de cualquier otro alimento.

Quienes deciden catar este plato reciben la advertencia de masticar bien el pulpo, ya que de lo contrario sus tentáculos con vida propia podrían adherirse a la garganta y causar la muerte por asfixia, una tragedia que cuenta con numerosos casos documentados en Corea del Sur.

“PESCADO CRUDO DE TODO TIPO, CENTOLLO HERVIDO, SOPA DE HUEVAS DE ABADEJO O MEJILLONES GIGANTES SON OTROS MANJARES QUE OFRECE EL MERCADO DE NORYANGJIN, Y QUE SIEMPRE HAN DE IR ACOMPAÑADOS DE “SOJU”, EL LICOR MÁS POPULAR DEL PAÍS”.

Y si el “sannakji” es de los platos más solicitados por todo tipo de visitantes, sólo los más curtidos se atreven con el “hongeo”, pez raya que se deja pudrir durante varios días para después comerlo crudo en lonchas, acompañado de vegetales.

"En tiempos antiguos -relata uno de los vendedores del mercado- los pescadores que regresaban a puerto desechaban los peces raya por su escasa carne y abundantes espinas, y los tiraban en las cercanías de los diques, donde se corrompía su carne con el paso de los días".

"Los mendigos más hambrientos -continúa- comenzaron a hallar en este animal fermentado un importante aporte nutricional y en su intenso aroma a amoníaco un inusual placer que, con los años, millones de coreanos de todas las clases sociales aprendieron a apreciar".

“EL “SANNAKJI” CONSISTE EN TROZOS DE PULPO PEQUEÑO SERVIDOS CRUDOS INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE SACRIFICAR AL ANIMAL. CONDIMENTADOS CON SEMILLAS Y ACEITE DE SÉSAMO, LOS TENTÁCULOS DEL PULPO SE RETUERCEN EN EL PLATO Y EN LA BOCA PARA APORTAR UNA CURIOSA SENSACIÓN”.

Pescado crudo de todo tipo, centollo hervido, sopa de huevas de abadejo o mejillones gigantes son otros manjares que ofrece el mercado de Noryangjin, y que siempre han de ir acompañados de “soju”, el licor más popular del país.

Con una graduación del 20 por ciento de alcohol, sabor a vodka rebajado y un precio no superior a 2 dólares por cada botella de cuarto de litro, el “soju” se consume en cantidades ingentes en Corea del Sur, donde cada adulto vacía más de 80 botellas al año, de promedio.

Lejos de Noryangjin, al norte del río Han y en pleno centro histórico de la ciudad, llegamos al mercado de Gwangjang que, con más de 100 años de antigüedad, es la meca de los amantes de la comida callejera en Seúl.

Otros manjares

Al cruzar una tarde de sábado la puerta de entrada nos fundimos en una masa humana de familias, ancianos, jóvenes y turistas extranjeros que abarrotan hasta el último pasadizo.

A diferencia del mercado de pescado, aquí los visitantes se sientan directamente a comer en bancos instalados en incontables puestos de apenas dos o tres metros de ancho, donde las cocineras preparan un “bindaettok” tras otro en frenética actividad.

Aunque su aspecto es parecido a la tortilla de patatas y se define habitualmente como crepe, el plato estrella de Gwangjang no tiene nada que ver con ninguno de los dos, ya que su ingrediente principal es harina de soja verde.

Crujiente por fuera, cremoso por dentro, y con un sabor suave y ligeramente salado, el “bindaettok” siempre ha de ir acompañado de “makgeolli” o “dongdongju”, licores coreanos de arroz fermentado con una graduación alcohólica de entre el 6 y el 8 por ciento, famosos por deparar suaves borracheras pero intensas resacas.

El segundo plato más demandado aquí es el “sundae”, una morcilla al estilo coreano que se elabora con intestinos de cerdo rellenos de sangre coagulada y fideos de almidón. Estos últimos hacen del “sundae” un embutido algo más dulce y digerible que la tradicional morcilla española.

El popular rollo de alga marina y arroz con vegetales llamado “kimbab”, cilindros de pastel de arroz en salsa roja picante o “teokpokki” y frituras con rebozado de harina de todo tipo de vegetales y pescados son otros platos de Gwanjang a los que se podría etiquetar como “convencionales”, especialmente si los comparamos con otros alimentos algo más extravagantes que ofrece este lugar, como el “beondegi” o el “dakbal”.

“Beondegi” son larvas de gusano de seda hervidas y sazonadas con salsa de soja. Un alto contenido en proteínas y propiedades infalibles, según las cocineras del mercado, para combatir el dolor de cabeza y la diabetes compensan su evidente aspecto de insectos y el característico mal olor que desprenden.

El “dakbal”, expuesto en varios puntos del mercado, es otro de los manjares que despiertan más curiosidad entre los foráneos. Son patas de pollo en salsa roja picante de ají cocinadas la plancha o en barbacoa intensamente para ablandar su textura, que al paladar resulta tierna y cartilaginosa a la vez.

La gastronomía callejera coreana, heredera de tiempos de escasez en los que toda materia orgánica era comida en potencia, permanece hoy más viva que nunca en Seúl, donde los jóvenes siguen acudiendo a los mercados para disfrutar, a un precio razonable, de las recetas más corrientes y las opciones más exóticas.

La introducción del nuevo GS 450h marca el inicio de un periodo de mayor expansión para la gama de modelos GS en un futuro cercano. El GS presenta un exterior y un interior completamente nuevos, que reflejan un desarrollo más avanzado de la filosofía de diseño L-finesse, única de Lexus. Su nuevo diseño exterior, atrevido y dinámico, que incluye un tratamiento frontal sofisticado y extremadamente articulado, proporciona al nuevo GS una presencia fuerte y dominante en la carretera, apropiada para una berlina con el rendimiento Lexus. El interior del nuevo GS representa una continuación del concepto de diseño de los Lexus de nueva generación.

Un salpicadero centrado en el conductor, con diseño ergonómico y con tecnologías avanzadas de interfaz hombre- máquina, hace posible que los clientes disfruten de la conducción  y estén cómodos durante largos viajes. Aparecen numerosas tecnologías altamente innovadoras por primera vez en la gama de modelos del nuevo GS. Una interfaz táctil de  control remoto (RTI) conectada con la pantalla de información múltiple más grande del mundo y unas opciones de sistemas de sonido que ofrecen una potencia y una claridad incomparables.

El GS 450h es la primera berlina de rendimiento Premium del mundo equipada con un motor de gasolina de ciclo Atkinson V6 y un sistema híbrido con dos motores eléctricos, con el motor ubicado en la parte delantera y la tracción en las ruedas traseras.

Su sistema Lexus Hybrid Drive de segunda generación presenta mejoras en todos los aspectos de su transmisión full-hybrid y combina reducciones considerables de consumo de combustible y de emisiones de CO2, NOX y PM, con un rendimiento comparable al de rivales con motores V8.

Conducción agradable

Combina una dirección ágil y precisa y un control de la carrocería excelente, con una estabilidad extraordinaria a velocidad elevada y toda la comodidad de conducción característica de una berlina con el rendimiento Lexus.

Las mejoras considerables de su dinámica de conducción se han conseguido mediante el rediseño de la carrocería, una suspensión nueva, frenos más potentes y tecnologías punteras, tales como la Suspensión Variable Activa (AVS) y la Dirección Trasera Dinámica (DRS).

El GS 450h también se puede equipar con el sistema de Manejo Dinámico de Lexus, la primera integración mundial del AVS, la Dirección Trasera Dinámica (DRS), la Dirección con Relación Variable (VGRS) y la última evolución del sistema de Control de la Estabilidad Avanzado del Vehículo (VDIM), único de Lexus, para coordinar todos los aspectos del control de las ruedas delanteras y traseras, además de proporcionar un comportamiento de conducción ágil, preciso y seguro, con una respuesta más directa a las acciones del conductor. El Nuevo Lexus GS está completamente equipado con los sistemas de seguridad activa y de asistencia al conductor, tecnológicamente más avanzados que están disponibles en el mercado en la actualidad.

La última evolución del sistema VDIM ahora incorpora la Dirección Trasera Dinámica (DRS) de nuevo desarrollo. El sistema de Seguridad Pre-Colisión Avanzado (PCS) incluye una Cámara de Seguimiento del Conductor y un sistema de Control de Crucero Adaptable (ACC) complementario, que en el GS 450h, ahora funciona a todas las velocidades hasta 0 km/h.

Entre las características de seguridad activa adicionales se incluyen, el sistema del Monitor del Punto Ciego (BSM), el sistema de Visión Nocturna de Lexus y un Head-Up Display (HUD) con un menú de contenido ampliado.

No ofrecen lujo ni aventura pero sí reflexión, contemplación y vida austera. Cada vez más monasterios ofrecen la posibilidad de hospedarse en sus recintos y participar de su rutina. A veces, para desconectar, relajarse o reflexionar no hace falta gastar dinero ni poner tierra de por medio. Ahora no es necesario ordenarse monje para disfrutar de los encantos de la vida retirada. Cada vez más monasterios abren sus puertas a quienes quieran conocer la vida contemplativa. Mantener el silencio y respetar los horarios de las comidas son las obligaciones de quienes quieran huir del mundanal ruido. Cerca de una gran urbe como Madrid, se levanta el monasterio del Paular, en un entorno de gran belleza como es el parque natural de Peñalara. Desde 1954 reside en él una comunidad de monjes benedictinos que, a lo largo de su historia, han tenido una licorería, una quesería, una piscifactoría de truchas y una huerta. Hace poco que han recuperado la venta de un licor benedictino elaborado según su propia receta. Una de las principales actividades que realizan es la conservación y mantenimiento del monasterio, enseñando la riqueza que encierra este imponente edificio, como las pinturas de Vicente Carducho, pertenecientes al museo del Prado. “La leyenda dice que el monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles, en Azul (Buenos Aires), acogió al piloto del avión que arrojó la bomba atómica sobre Hiroshima”. El monasterio del Paular, en Madrid, ha abierto un ala independiente de la clausura para dar acogida a personas individuales y grupos que deseen compartir con ellos unos días de recogimiento y oración. Los huéspedes deberán respetar los horarios que sigue la comunidad religiosa y, sobre todo, no alterar el silencio del recinto sagrado. Por este motivo, el monasterio, que admite a hombres y a mujeres, excluye a los niños menores de 14 años. Las tres horas monásticas más importantes del día (laudes, sexta y vísperas) son de observancia obligatoria por parte de los huéspedes, aunque están invitados a asistir a todos los rezos de la jornada. Las estancias son de tres a diez días y la tarifa completa es de 56 dólares (40 euros) por día. Huéspedes de leyenda La Órden Cisterciense de la Estrecha Observancia, cuyos miembros son conocidos como "trapenses", es una orden religiosa contemplativa de la Iglesia Católica que sigue la regla de San Benito, que en uno de sus capítulos dice: "Recíbanse a todos los huéspedes que llegan como a Cristo, pues Él mismo ha de decir: "Huésped fui y me recibieron". Sus monasterios repartidos por todo el mundo suelen contar con hospederías, como la del monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles en Azul (Buenos Aires). Aquí también la puntualidad en las comidas y el silencio son máximas a seguir y se aconseja asistir a las oraciones comunitarias en la iglesia. Las estancias son de 4 o 5 días, comienzan todos los viernes y terminan el lunes o martes de la semana siguiente. La hospedería aloja a varones y matrimonios y, una vez al mes, a mujeres. El precio por día es de unos 70 dólares (50 euros). Desde su fundación, en 1958, corrió el rumor de que el general Paul Tibbets, piloto del avión que arrojó sobre Hiroshima la primera bomba atómica, escogió este monasterio para retirarse. Los monjes de Azul niegan esta "leyenda" y apuntan en su web a otras posibles versiones. Entre ellas, la de que uno de los tripulantes se hiciera monje de un monasterio trapense de Estados Unidos, y se quedara en él "hasta su muerte hace pocos años". La otra versión es que uno de los miembros de esa misión se retiró temporalmente por consejo de un sacerdote. En cualquier caso, la "leyenda" continúa y muchos se han acercado al monasterio atraídos por ella. “Ora et labora” Los monasterios "trapenses" ofrecen pocas camas, sus tarifas son bajas -muchas veces, la voluntad- y sobreviven gracias a la producción de alimentos y herramientas de trabajo, actividades a las que los huéspedes pueden unirse. En el corazón de Inglaterra, en Charnwood Forest (Leicestershire), se levanta la abadía Mount Saint Bernard. Sus monjes cultivan sus propias hortalizas, producen miel, cerámicas, cuidan de un centenar de vacas y se ocupan de la tienda donde comercializan sus productos. Las estancias van de uno a cinco días y, aunque no tienen tarifa fija, los monjes agradecen los donativos o la colaboración en las tareas de la abadía. En la Bretaña francesa, la abadía Mont-des-Cats acoge también a familias que desean profundizar en su vida de oración. Esta bella abadía posee la placa de impresión de una antigua etiqueta de queso de 1895, "San Bernardo", que todavía fabrican, y acaban de presentar la cerveza "Mont des Cats". Los huéspedes pueden participar en estas actividades. En clave “OM” Las órdenes monásticas budistas también se abren a los interesados en conocer una vida marcada por las enseñanzas que Buda impartió hace 2.500 años. En un pequeño bosque del nordeste de Tailandia está el monasterio budista internacional Wat Pah Nanachat, donde residen monjes de todas las nacionalidades y el inglés es el idioma común. Los huéspedes, hombres y mujeres, se incorporan a las rutinas del monasterio para así alcanzar la "iluminación". Durante la estancia en Wat Pat Nanachat se han de cumplir cinco preceptos: inocuidad (no causar la muerte intencionada de ningún ser vivo), sinceridad, castidad, silencio y sobriedad. Pero para disfrutar de un retiro budista no hay que irse tan lejos. Los centros Dhamma, con sedes en países de los cinco continentes, reproducen la vida de los monasterios budistas y exigen guardar silencio, madrugar y meditar hasta ocho horas al día.

No es el caviar ni el vodka, ni los iconos ni la poesía de Pushkin: lo que mejor refleja el alma rusa a ojos del mundo es el ballet. Su catedral, el teatro Bolshói, que decidió cerrar en julio de 2005, tras seis años de reformas, escándalos, corrupción y conspiraciones, prepara su reapertura.

Desde el siglo XVIII, los bailarines de la legendaria compañía rusa del teatro Bolshói han cautivado al mundo derribando fronteras culturales e ideológicas con obras legendarias como “El lago de los cisnes”, “Giselle” o “El Cascanueces”. No obstante, el paso del tiempo –incendios, reformas salvajes o el bombardeo nazi- había puesto en peligro el tesoro nacional ruso, por lo que el histórico edificio del Bolshói decidió cerrar sus puertas en julio de 2005.

“Como si se tratara de una catedral gótica, los artesanos, orfebres, pintores, carpinteros y otros maestros en mampostería y estucado dedicaron miles de horas a devolver al Bolshói el esplendor perdido”.

“Cuando decidimos comenzar la reforma, pensábamos que el edificio se encontraba en estado ruinoso, pero, cuando entramos y los inspeccionamos a fondo, nos dimos cuenta de que había peligro de derrumbe. El inmueble estaba a punto de venirse abajo”, señaló a Efe Mijaíl Sídorov, portavoz de la compañía constructora Summa Capital, durante una visita al teatro.

Como si se tratara de una catedral gótica, los artesanos, orfebres, pintores, carpinteros y otros maestros en mampostería y estucado dedicaron miles de horas a devolver al Bolshói el esplendor perdido. En principio, parecía misión imposible, ya que el plan maestro consistía en subirse a una máquina del tiempo y regresar al 1856, año en que por orden del zar Alejandro II el arquitecto francés Alberto Cavos reconstruyó el teatro tras un grave incendio.

Aunque la compañía del Bolshói fue creada en 1776, el edificio actual no fue erigido hasta 1824. El fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, era partidario de su destrucción, pero finalmente optó por utilizarlo para reuniones de los Soviets y poco después recuperó su función original.

“Estamos muy satisfechos. Visualmente, la fachada y la sala principal son una réplica del Bolshói de hace 150 años. Y lo principal es que se ha duplicado la superficie útil del teatro, lo que dará mucha más libertad a los bailarines y a los escenógrafos”, aseguró  Antón Guetman, subdirector del Bolshói.

Ahora, el escenario principal, cuya reforma corrió a cargo de la compañía británica Bosch Rex Roth, la misma que restauró el teatro Covent Garden de Londres, contará con varias plataformas con grúas que permitirán cambiar mecánicamente el decorado en cuestión de minutos, sin que al espectador le de tiempo siquiera a pestañear.

El doble de grande

Y es que tras los trabajos,  el histórico edificio pasará de una superficie de 30.366 metros cuadrados a 72.830 metros cuadrados, gracias a la creación de nuevos escenarios, vestíbulos, vestuarios y almacenes subterráneos, además de una nueva sala de conciertos para 330 espectadores.

Además del aspecto exterior, uno de los principales objetivos de la restauración era recuperar la genuina acústica del Bolshói que, según algunos expertos, se había perdido casi por completo debido a las salvajes reformas soviéticas en las que se utilizó hormigón armado.

Para ello, se contrató a la compañía alemana Muller BBM. “Recuperar el sonido y el eco originales ha sido lo más difícil. Muchos expertos, científicos y técnicos participaron en el proceso. Incluso tuvimos que encontrar una madera igual a la original (1825). Estoy convencido de que los espectadores notarán la diferencia”, reconoce Guetman. Se trata de especiales paneles de madera del “abeto de la resonancia” que tienen un timbre único y reproducen el eco como ninguna otra.

Hasta la que fue diva del Bolshói durante varias décadas, Maya Plisétskaya, y el tenor español Plácido Domingo, han dado el visto bueno a la reforma.

Menos aforo

Entre otros cambios, el Bolshói ha reducido su aforo en aras de la comodidad de los espectadores. "Durante la época soviética había 2.100 plazas, pero eran pequeñas. Ahora habrá 1720 asientos, pero serán más confortables", aseguró Sídorov, quien recordó que "en el siglo XIX había 1790, debido a que las plazas en el parterre eran de pie, por lo que había más espacio". A su vez, habrá más espacio para la orquesta, que dará cabida a 135 músicos.

Una de los detalles que llamará más la atención de los visitantes habituales del teatro será el hecho de que el escudo soviético haya sido retirado de la fachada, que a partir de ahora estará adornada con un águila bicéfala, símbolo del imperio zarista (los Romanov) y de la Federación Rusa, el Estado heredero de la Unión Soviética.

“El Bolshói funcionará a partir de ahora como un teatro con tecnologías del siglo XXI, pero los espectadores sólo verán la decoración, que es del XIX”.

Además, también se ha restaurado la famosa cuádriga de bronce con Apolo y sus cuatro caballos, uno de los símbolos del Bolshói que corona la fachada de este edificio, a unos pocos cientos de metros de la plaza Roja. Incluso se recuperaron detalles ya olvidados como la hebilla del Dios griego y la hoja de higuera que cubría sus partes nobles.

Con el fin de evocar el lujo zarista, el teatro contrató a más de 150 maestros y especialistas en el tradicional bañado con oro, técnica que tiene cientos de años. No son habilidades que se enseñen en las universidades del siglo XXI, sino que se transmiten de padres a hijos, de profesores a sus pupilos.

Los restauradores tuvieron que barnizar con papel de oro decenas de figuras, lienzos y lámparas sólo en la principal sala del teatro. Para ello, utilizaron 4,5 kilos de papel más fino que el cabello humano. Cada libro de papel de oro incluye 60 láminas, que no pesa más de 6 gramos. Eso sí, antes se tuvieron que retirar con escalpelos todas las antiguas capas de arcilla, cera y otros productos que cubrían las figuras, bordes y esculturas de papel maché.

En los tiempos del iPad, la técnica del enchapado no puede ser más artesanal. El maestro corta con un cuchillo de cocina un trozo de papel de oro, que aparenta ser papel aluminio, y con un pincel especial lo coloca delicadamente sobre el objeto a decorar, para luego darle una capa de laca. Así, una y otra vez durante horas, en un trabajo de filigrana que no debió de diferir mucho del utilizado para pintar la Capilla Sixtina.

Lo mismo se puede decir del papel maché. Por suerte, en Siberia aún existía una fábrica que, ante la falta de fondos para adquirir nueva maquinaria, aún hace papel con la misma técnica del siglo XIX.

A los restauradores no se les ha escapado ni un detalle: sean los candiles dorados de los corredores, los tapices y los murales de sus incontables habitaciones, los moldes de yeso y, cómo no, el exquisito plafón de Apolo y sus musas, que adorna el techo de la sala principal desde hace más de un siglo. Otro de los desafíos fue la restauración de la lámpara de dos toneladas de peso y 6,5 metros de diámetro que alumbra el graderío y que data de 1863. Para ello, los artesanos tuvieron que reponer unos 13.500 detalles de los colgantes de cristal que la adornan.

Otro ejemplo de la fidelidad al edificio original es la reforma de las columnas de la fachada del teatro. Las ocho columnas neoclásicas fueron dañadas en 1941 durante un bombardeo alemán y se tuvo que recurrir a viejas fotos de archivo para restaurarlas.

Un teatro del siglo XXI

“El Bolshói funcionará a partir de ahora como un teatro con tecnologías del siglo XXI, pero los espectadores sólo verán la decoración, que es del XIX”, apunta Guetman. Para aligerar la carga de trabajo del Bolshói, los constructores reformaron un edificio adyacente, la Casa de Jomiakov, donde se han habilitado salas para ensayos y clases, adonde se podrá acceder a través de un paso subterráneo.

La reconstrucción del Bolshói, que ha sido comparada con la del Teatro Real de Madrid que se prolongó durante casi 20 años, no ha sido un camino de rosas, ya que ha estado salpicada de numerosos escándalos y conflictos políticos con el destituido alcalde de Moscú, Yuri Luzhkov, que dilataron la conclusión de la obra, en principio prevista para 2009.

Sea como sea, Guetman considera que los escándalos “no han repercutido en el trabajo y la imagen de la compañía en el mundo”. “El Bolshói tiene un futuro brillante. Somos uno de los símbolos de Rusia. El Estado nos ayuda mucho.

Además, la recepción de nuestras obras por el público siempre ha sido buena. La faceta artística tampoco está estancada y el teatro desarrolla continuamente su repertorio”, subraya.

El próximo 28 de octubre tendrá lugar la inauguración solemne del Bolshói con una gala a la que están invitados numerosos mandatarios y estrellas del ballet y la ópera. Mientras que la ópera "Ruslán y Ludmila" del compositor Mijaíl Glinka, que se basó en un poema del patriarca de las letras rusas, Alexandr Pushkin, será la encargada de inaugurar la 236 temporada en el histórico edificio el 2 de noviembre.

“Los rusos siempre han amado el ballet. Hemos dado al mundo grandes artistas”, asevera el subdirector del teatro moscovita, convencido de que el Bolshói seguirá siendo durante muchos años una de las joyas mundiales de las artes escénicas.

Rodeada de montañas, Busan se encuentra en el extremo sur de la península de Corea y disfruta, debido a su situación, de un clima más templado que el resto del país, además de tener muchas influencias de Japón, adonde se puede viajar en menos de tres horas en barco.

La mejor manera de llegar Busan desde Seúl es tomando el tren de alta velocidad KTX, que en unas dos horas y media conecta ambas ciudades.

La mayor atracción de la urbe es, sin duda, la playa de "Haeundae", centro del ocio de una ciudad que vive de cara al mar y que en verano reúne a cientos de miles de turistas surcoreanos que abandonan el trajín de Seúl para relajarse en esta otra capital, la del sur.

"Haeundae" ha sido el centro de un "boom" inmobiliario que ha hecho que se encuentre rodeada de rascacielos, hoteles y apartamentos de lujo, mientras que cada año su playa  llega a congregar hasta un millón de personas, lo que ha llevado al Libro Guiness de los Records a inscribir este espacio como el de mayor concentración de sombrillas del mundo.

“La mayor atracción de la urbe es la playa de "Haeundae". Cada año esta playa  llega a congregar hasta un millón de personas, lo que ha llevado al Libro Guiness de los Records a inscribir este espacio como el de mayor concentración de sombrillas del mundo”.

Otro récord del que se enorgullece la ciudad es el de contar con el mayor centro comercial del mundo, el Shinsegae Centum City, que dispone de 5,4 millones de metros cuadrados para dedicarse a uno de los pasatiempos predilectos de los surcoreanos: visitar tiendas.

Históricamente, Busan ha sido la puerta de entrada de las invasiones japonesas a la península coreana y el principal puerto del comercio con su país vecino, por lo que conserva una gran influencia nipona.

Japón construyó y dio forma al primer gran puerto en Busan, desde el que expandió su control sobre la península coreana entre 1910 y 1945. Este período es recordado con amargura por los surcoreanos, pero en él se realizaron las primeras grandes infraestructuras modernas del país.

Durante la Guerra de Corea (1950-53), Busan fue declarada capital, ya que era la única gran ciudad que no cayó en manos del ejército del Norte apoyado por Rusia y China, lo que también la convirtió en un gran campo de refugiados.

Con el fin de la contienda y, sobre todo, con el gran desarrollo surcoreano desde los años 80, la urbe ha experimentado una rápida modernización, pese a conservar un aire rural que le imprime un carácter único.

Su localización estratégica ha convertido su puerto en el quinto más importante del mundo por el gran volumen de contenedores que mueve anualmente y en la plataforma logística más importante para gigantes como Samsung o Hyundai.

El mayor mercado de pescado

En el puerto se puede visitar el mercado de pescado de Jagalchi, que apenas ha cambiado su modo tradicional de presentar peces y mariscos en la calle con el dedicado trabajo de las "ajummas", mujeres mayores que se dedican a servir y vender el producto fresco, sazonado o desecado.

Jagalchi está considerado el mayor mercado de pescado de Corea del Sur y más desde que se amplió con el gran edificio de Shindonga, donde bajo techo se pueden adquirir pescados y mariscos vivos y comerlos, unas plantas más arriba, acompañado con el más popular licor coreano: el "soju".

El "hue" o pescado crudo es el plato más popular y, para los más osados, existe la posibilidad de comer pulpo troceado vivo (sannkji), que sigue moviéndose en el plato bastante tiempo después de ser servido con aceite de sésamo.

“Jagalchi está considerado el mayor mercado de pescado de Corea del Sur”.

Busan también es famosa por la viveza de sus barrios, como Seomyeon, uno de los centros de compras y diversión nocturna más populares de la capital, junto con Nampo-dong o la zona universitaria de Kyungsung.

Entre las visitas al Busan antiguo destaca la del templo budista de Beomeosa, que se encuentra en la montaña de Geumjeong, una de las que rodea la ciudad y que pone el contrapunto a los rascacielos y el bullicio de las calles más céntricas.

Beomeosa fue construido hace unos 1.300 años y es un lugar ideal para asistir a la ceremonia del té o conocer la rutina de la secta Jogye, la más numerosa de Corea del Sur, e incluso compartirla, si se desea pasar unas noches viviendo como un monje.

Otra de las atracciones de la ciudad es su acuario, situado en la playa de "Haeundae" y que con más de 35.000 especies de peces, algas, reptiles y anfibios, es ideal para aquellos que deseen descansar de la algarabía de la siempre bulliciosa playa.

Busan también es famoso por sus baños públicos o "jimjilbang", que con sus piscinas frías y calientes, saunas y zonas de descanso y ocio son el lugar predilecto de los surcoreanos durante el fin de semana.

En la estación de Oncheonjang se pueden visitar muchos de estas casas de baños y a unos quince minutos de paseo se encuentra el Hotel Nongshim, que dispone en sus instalaciones del "jimjilbang" más grande de Asia, con capacidad para 2.000 personas.

Como colofón, la famosa playa de "Haeundae" es el escenario de otra tradición muy extendida entre los surcoreanos: esperar al atardecer frente al mar y lanzar fuegos artificiales a la caída de la noche.

Para los pies, para las paredes, para las sillas, para las puertas, los sofás o los cojines. Del rosa al morado, pasando por el grosella, el rubí, la mora o el frambuesa. Los colores estrella de la temporada se rebelan.

Le desvelamos una versión renovada de “La vie en rose”. Ni en sus mejores sueños pensó que Edith Piaf entraría tan de lleno en su vida. No le recomendamos una versión edulcorada de uno de los tonos más suaves de la paleta cromática. El emblemático rosa, tan tradicional en las habitaciones de las niñas, toma esta temporada su tinte más intenso para dar vitalidad a toda la casa. "Barbie" sale por la ventana, mientras las "Pink Ladies" llegan arrasando.

“De una manera sutil, tonos como el lavanda y el morado irradian comodidad e intimidad en los dormitorios”.

Como si reventara una frambuesa o los arándanos explotaran en sus manos, así se tiñen las paredes de su entorno.

Los frutos del bosque y las flores entran a raudales para alimentar textiles, paredes y suelos con alfombras rosa chicle.

De una manera sutil, tonos como el lavanda y el morado irradian comodidad e intimidad en los dormitorios. Los berenjena son sinónimo de elegancia, y más si los combina con acierto con materiales más brillantes en plata o cristal, de mesas o lámparas.

Céline de Azevedo es la diseñadora de color de la firma de pinturas Valentine, y afirma que “este año está marcado por el regreso del color a la casa, pero de forma armoniosa y equilibrada, donde los contrastes y combinaciones  se construyen de una forma sutil”.

Su propuesta es una cocina donde el “rosa carmín” juega con el tradicional blanco o gris metalizado de este tipo de espacios. El resultado es un ambiente lleno de luz y vitalidad que invita a pasar tiempo en torno a la mesa.

Unas sillas intensas en plástico de la firma La Oca pueden componer otro detalle de color para sentarse a desayunar o almorzar si su pared está alicatada por completo.

Para las zonas de trabajo, Valentine propone el “rosa púrpura”, según los expertos de la firma "es ideal, aporta calidez y relajación en el momento que más se necesita".

Voluptuosos

La interiorista británica Stephanie Hoppen describe este tipo de gama cromática rosada como “voluptuosa”, tanto que sabe cómo crear habitaciones con un estilo muy singular si nos decidimos a colorear nuestras paredes con ese tono.

Hoppen recomienda estar abierto a todo tipo de propuestas. El comedor más elegante puede estar decorado con un rosa violeta en la pared del fondo, combinado con clásicos suelos en madera y una mesa de comedor, en un gris oscuro a juego con el tapizado de las sillas.

La decoradora Encarna Romero presentó en el espacio de El Corte Inglés en Casa Decor 2011, una de las plataformas de interiorismo más internacionales. Tres estancias interrelacionadas todas ellas vinculadas con el rosa chicle y el berenjena envejecido de las paredes. Un toque de feminidad, según ella misma define, para espacios como el dormitorio, el salón y el estudio.

“La interiorista británica Stephanie Hoppen describe este tipo de gama cromática rosada como “voluptuosa”, capaces de crear habitaciones con un estilo muy singular”.

La firma textil italiana Etro apuesta por los brillantes morados para su colección de cojines,  la misma gama que incorpora a sus cálidas mantas de fina lana para los días más frescos. Los textiles satinados otorgan un aporte de extra de luminosidad y elegancia.

Las alfombras añaden un plus de facilidad a la hora de decorar, pues una vez pasado el furor de la temporada pueden recogerse sin más y cambiar otra vez su hogar, permitiendo que así luzca diferente con lo mínimo.

Carpet Reloaded, en Dolz Coleccion, tiene en su haber una excelente colección "vintage" en tonos fucsias y morados. Piezas antiguas que provienen de Irán, sometidas a un tratamiento especial para que resplandezcan de nuevo con un estilo innovador.

Todos estos tonos nos recuerdan a un jardín en pleno esplendor. La Sia, especialista en decorar con flores, le propone reinventar su hogar gracias a sencillos detalles que puede colocar en cualquier rincón, y que van del lila al berenjena, aunque no se olvida de los rosas más rabiosos.

Los colores de temporada ya están aquí, hágales un hueco.