Desde 2.000 dólares y hasta cuanto uno se pueda imaginar gastar, el mercado del turismo de lujo ofrece una gran variedad de oportunidades para conocer países de otra manera.

De viajar en turista, con varios asientos por fila y un espacio reducido, a ir en tu propia suite; llegar y esperar un taxi o tomar una limusina nada más poner pie en tierra firme; alojarse en un buen hotel o en una villa privada para usted y su familia. El turismo de lujo cambia drásticamente el panorama de unas vacaciones tradicionales.

“EN SINGAPORE AIRLINES OFRECEN, CON UN PRECIO SUPERIOR A LOS 15.000 DÓLARES DE MEDIA, LA POSIBILIDAD DE REALIZAR CIERTOS TRAYECTOS EN SUITES PRIVADAS. HABITACIONES CON CAMA, CON BUTACAS DE DISEÑO ITALIANO COSIDAS A MANO, UNA PANTALLA DE 23 PULGADAS, LA MEJOR COMIDA… UN AUTÉNTICO HOTEL VOLANTE.”

En Internacional Luxury Travel Market explican que el concepto del lujo está volviendo a una atención personalizada, cuidada y no tanto a la exclusividad o la opulencia. Así, para viajar de esta manera se puede gastar tanto como uno llegue a imaginar, pero también se pueden encontrar alternativas más económicas, ya que lo fundamental en los últimos años no es sólo la calidad y exclusividad del alojamiento, sino la experiencia en conjunto.

La práctica puede ser tan exclusiva como disfrutar de la  en Argentina en una villa con tratamiento de balneario por unos 1.000 dólares la noche en los Patios de Cafayate, o pasar once días descubriendo Egipto en un barco por unos 2.000 dólares con la ayuda de Abercrombie & Kent.

Con ayuda, mejor

La gran cantidad de destinos y alternativas existentes hacen muy útil, cuando no necesaria, la ayuda de gestores de este tipo de viajes. Empresas como la mencionada Abercrombie & Kent tienen todo tipo de ofertas: desde viajes hechos a medida, personalizados, hasta paquetes de alquileres de villas familiares, viajes en barco… Todo ello repartido por los seis continentes –ya que ofrecen viajes a la Antártida-.

Desde la empresa explican uno de los factores por los que es especialmente interesante gestionar las vacaciones a través de ellos:

“Los itinerarios de Abercrombie & Kent incluyen `lo que hay que ver´ junto con un acceso privilegiado a gente y experiencias que atrapan la esencia del destino, sitios a los que probablemente no llegarías solo. Los clientes a menudo resaltan que, algo en lo que no tenían especial interés en el itinerario inicial, acabó convirtiéndose en su parte favorita del viaje”.

“EN INTERNACIONAL LUXURY TRAVEL MARKET EXPLICAN QUE EL CONCEPTO DEL LUJO ESTÁ VOLVIENDO A UNA ATENCIÓN PERSONALIZADA, CUIDADA Y NO TANTO A LA EXCLUSIVIDAD O LA OPULENCIA.”

Así, estas empresas, además de gestionar el viaje en conjunto, ofrecen sus contactos y experiencia en los lugares de destino para conseguir mejores experiencias durante las vacaciones de los clientes.

Guías nativos, conductores o especialistas en arte que acompañan las visitas en los museos, por ejemplo, que contribuyen a que la visita sea lo más completa posible, y con la ventaja de poder despreocuparse: lo dan todo hecho.

Viajar en pareja: las bodegas

En los últimos años, el turismo enológico ha dejado de entenderse como la visita a unas cuantas bodegas para pasar a ser una experiencia más completa. El vino es el principal interés, pero lo acompaña alojamientos de máxima calidad, balnearios y otras actividades, como el golf o el polo.

Todo con el común denominador de la tranquilidad de estar alejado de la ciudad en un entorno natural, un ambiente perfecto para disfrutar en pareja.

Complejos como el de Marqués de Riscal, en el País Vasco (norte de España), son un referente del cambio. En 2006 finalizaron las obras de construcción de la llamada Ciudad del Vino, que cuenta con un hotel, un balneario y que supuso la reforma de parte de las bodegas, diseñado todo ello por el prestigioso arquitecto norteamericano Frank Gehry.

“LA EXPERIENCIA PUEDE SER TAN EXCLUSIVA COMO DISFRUTAR DE LA PRECORDILLERA SALTEÑA EN ARGENTINA EN UNA VILLA CON TRATAMIENTO DE BALNEARIO POR UNOS 1.000 DÓLARES LA NOCHE EN LOS PATIOS DE CAFAYATE, O PASAR ONCE DÍAS DESCUBRIENDO EGIPTO EN UN BARCO POR UNOS 2.000 DÓLARES CON LA AYUDA DE ABERCROMBIE & KENT.”

La experiencia de ir a una bodega ahora cambia radicalmente, porque uno puede descubrir el mundo del vino en estas bodegas mientras está alojado en un hotel de cinco estrellas, que cuenta con dos restaurantes del más alto nivel –uno con una estrella Michelín- y un balneario para satisfacer todas las necesidades imaginables.

Todo ello acompañado de la tranquilidad propia del campo de la rioja alavesa, por un precio que ronda los 1.200 dólares la noche y con menús por unos 100 dólares .

Otro de los lugares vitivinícolas por excelencia es el Cafayate, en Argentina. En el hotel Patios de Cafayate podemos disfrutar de una suite por unos 750 dólares la noche, con tratamiento de balneario incluido, visitar las bodegas próximas al complejo y practicar golf o descubrir la provincia de Salta en rutas preparadas.

El placer puede ser el viaje en sí

Se puede viajar por trabajo o por placer, para ver a un amigo o para cambiar de ciudad. El viaje no tiene por qué ser un viaje de placer, pero lo que sí puede ser un placer es el trayecto en sí.

La clase "business" ofrece todo tipo de comodidades: butacas especiales, más anchas, reclinables, una atención personalizada, pantallas personales de entretenimiento… Pero Singapore Airlines ha llevado el concepto de viajar cómodamente un paso más allá. Ofrecen, con un precio superior a los 15.000 dólares de media, la posibilidad de realizar ciertos trayectos –sólo los operados con los aviones A380- en suites privadas.

Habitaciones con cama, con butacas de diseño italiano cosidas a mano, una pantalla de 23 pulgadas, la mejor comida… Un hotel volante, cuyo riesgo puede ser que la experiencia sea tan placentera que la llegada al destino defraude en comparación con el avión.

Un entorno único con naturaleza en estado puro y unos estándares de calidad en el servicio son los ingredientes que ofrece la costa este de Uruguay. Los visitantes no dudan en vaciar sus billeteras para cabalgar por praderas, hacer surf en playas salvajes o tomar un cóctel en una glamurosa terraza con música “chill out”. Y todo en un mismo día.

La cara más visible del fenómeno es la cantante colombiana Shakira, pero cada vez son más los potentados europeos, estadounidenses, argentinos y brasileños que apuestan por este destino.

Aunque la referencia inevitable sigue siendo Punta del Este, a unos 140 kilómetros al este de Montevideo, otros destinos del departamento de Maldonado, donde se encuentra el famoso balneario, como José Ignacio y Laguna Garzón, marcan la pauta en los últimos años.

“LA PENETRACIÓN DE BRASIL ES PALPABLE CON LA EDIFICACIÓN DEL FASANO, UN HOTEL DE LA CADENA BRASILEÑA DEL MISMO NOMBRE, CUYOS PRECIOS DE LAS HABITACIONES EN TEMPORADA ALTA OSCILAN ENTRE LOS 900 Y LOS 1.300 DÓLARES LA NOCHE”.

“Las dos tendencias que se están generando (en la zona) son hacia dentro, hacia el campo, donde se pueden realizar actividades rurales muy próximas al mar, y hacia el este sobre la costa, en dirección a Brasil”, afirma en una entrevista Juan Irala, consultor de la inmobiliaria Terramar Christie's.

En pleno verano austral, Irala recibe a Efe en su oficina de José Ignacio, una villa costera famosa por su faro y donde solo quedan dos lotes en venta sin edificar de 1.000 metros cuadrados y a 5 millones de dólares cada uno.

José Ignacio, donde Shakira tiene una finca a la que acudía con su ex pareja, el argentino Antonio de la Rúa, es la viva imagen de la respuesta al imparable desarrollo inmobiliario de Punta del Este en las últimas décadas, marcado sobre todo por altos edificios de apartamentos. Sin darle totalmente la espalda al balneario, las nuevas corrientes apuestan más por espacios que aseguren una mayor superficie de terreno y, sobre todo, una mayor privacidad.

“Lo que antes, en un primer momento, fue un lugar de veraneo típicamente argentino en el extranjero después fue incorporando otros amigos”, explica Irala. Según el experto, “en los últimos años ha habido un fenómeno muy interesante a partir de los jugadores de polo argentinos, que siempre han veraneado en Punta del Este y su relación con los patrones de ese elitista deporte en Europa, sobre todo en el Reino Unido y Francia. Eso ha despertado el interés de ricos europeos que tienen propiedades en otros lugares como Saint Bars, Mónaco”.

“JOSÉ IGNACIO ES UNA VILLA COSTERA FAMOSA POR SU FARO DONDE SOLO QUEDAN DOS LOTES EN VENTA SIN EDIFICAR DE 1.000 METROS CUADRADOS Y A 5 MILLONES DE DÓLARES CADA UNO. RECIBE LA VISITA DE CELEBRIDADES COMO LA MODELO ISRAELÍ BAR REFAELI, EL GUITARRISTA BRITÁNICO RON WOOD, DE LOS ROLLING STONES, O EL HIJO PEQUEÑO DE CAROLINA DE MÓNACO, PIERRE CASIRAGHI”.

Por otro lado se ha producido también “el (esperado) descubrimiento por parte de Sao Paulo y Río de Janeiro de este destino, que hoy sin duda (los brasileños) han adoptado ya”, agrega el  representante de Terramar Christie's, una empresa uruguaya afiliada a la rama inmobiliaria de famosa casa de subastas británica.

Minimalismo, golf y caviar

La penetración de Brasil no solo es palpable por el crecimiento del turismo procedente de ese país vecino, sino también por emprendimientos como el Fasano, un hotel de la cadena brasileña del mismo nombre, complementado con un desarrollo inmobiliario impulsado por la también brasileña JHSF.

Los precios de las habitaciones en temporada alta oscilan entre los 900 y los 1.300 dólares la noche. Y sin embargo se llena. “La primera quincena explota todo, hubo mucha ocupación”, detalla a Efe Elizabeth Hazi, relaciones públicas del hotel. El Fasano abrió en 2010 y cuenta con 180 empleados para 32 habitaciones diseñadas en forma de bungalós por el prestigioso arquitecto brasileño Isay Weinfeld con un estilo minimalista que se integra con el paisaje.

Al restaurante del hotel acuden celebridades argentinas, como los presentadores de televisión Susana Giménez y Marcelo Tinelli, pero también de otros puntos del globo, como la modelo israelí Bar Refaeli, el guitarrista británico Ron Wood, de los Rolling Stones, o el hijo pequeño de Carolina de Mónaco, Pierre Casiraghi.

En la selecta carta del establecimiento, ubicado en el punto más alto de la propiedad, con impresionantes vistas de la finca, sobresale un plato de caviar uruguayo (producto obtenido en unos criaderos de esturión del Río Negro, en el interior del país), acompañado de blinis (una pasta rellena rusa), por casi 500 dólares, y una botella de vino francés Chateau Leoville Las Cases de 1988, a un precio de 1.050 dólares.

El hotel, donde el DJ francés David Guetta se alojó en enero cuando dio un exclusivo concierto en la zona, ocupa 30 de las 480 hectáreas del desarrollo inmobiliario, que en 2011 vendió 27 lotes sin edificar de entre 5.000 y 8.000 metros cuadrados, por entre 1 millón y 1,6 millones de dólares. Durante un recorrido de exhibición de los lotes en venta, Jimmy Fowler, otro consultor de Terramar Christie's, explica a Efe que en el recinto se está construyendo un campo de golf de nueve hoyos, diseñado por el ex golfista estadounidense Arnold Palmer.

“LA REFERENCIA INEVITABLE SIGUE SIENDO PUNTA DEL ESTE, A UNOS 140 KILÓMETROS AL ESTE DE MONTEVIDEO, PERO OTROS DESTINOS DEL DEPARTAMENTO DE MALDONADO, DONDE SE ENCUENTRA EL FAMOSO BALNEARIO, COMO JOSÉ IGNACIO Y LAGUNA GARZÓN, MARCAN LA PAUTA TURÍSTICA EN LOS ÚLTIMOS AÑOS”.

En un momento de la conversación, Fowler alardea de haber tenido este año de cliente a Sean Parker, uno de los fundadores de Facebook. Parker y su novia alquilaron en José Ignacio una casa durante 10 días por 150.000 dólares. “Trataron bien a los empleados, con buenas propinas y con educación”, detalla el consultor, que tuvo que fletar un avión privado para dos de sus invitados que llegaban de Buenos Aires.

Según estimaciones de la prensa uruguaya, el aeródromo de El Jagüel, de Punta del Este, ha recibido este verano 10 helicópteros y 50 aviones privados, sumado al del más de medio millar de yates que anclaron en la marina de la localidad. Estas cifras contrastan con la austera forma de vivir del presidente del país, el ex guerrillero José Mujica, que por decisión propia ha convertido en residencia presidencial una chacra (granja) en la que cultiva flores y hortalizas, y con el salario mínimo en esta pequeña nación de poco más de 3 millones de habitantes, que asciende a 7.600 pesos (unos 380 dólares).

Entre Wyoming y Saint Tropez

El otro hotel más exclusivo de la zona es en realidad dos en uno, Estancia Vik y Playa Vik, ambos ubicados a pocos minutos de distancia en coche, en José Ignacio. El mayor de ellos es Estancia Vik, inaugurado en 2008 por el noruego Alexander Vik, descendiente de un embajador uruguayo en Oslo, y su mujer estadounidense Carrie. A través del hotel, el empresario escandinavo pretende “comunicar el Uruguay al resto del mundo” como una suerte de tributo a sus ancestros, explica el gerente de la estancia, Agustín Leone.

Sus clientes, el 90 por ciento de los cuales son europeos o estadounidenses, pagan entre 1.000 y 1.200 dólares la noche por alojarse en un recinto diseñado al estilo de las viejas estancias rioplatenses y decorado con obras de los más importantes artistas uruguayos contemporáneos, como Pablo Achugarri, Marcelo Legrand, Marcelo Daglio, Águeda Dicancro, Ricardo Pascale o Alejandro Turell.

Así, al despertarse, el huésped puede gozar de un hermoso cuadro que solamente encontraría en una galería de arte en plena ciudad y, con solo girar la cabeza, ver un hermoso caballo pacer a través del cristal de la puerta de la terraza de la suite. “Los Vik siempre destacan que en el este uruguayo es posible encontrar el océano y el campo en tan solo 15 minutos, pasar de Saint Tropez (Francia) a Wyoming (Estados Unidos)”, agrega Leone.

Otro atractivo son los paseos en bicicleta de montaña y las cabalgatas por las 1.500 hectáreas de la estancia, bañada por las aguas de la Laguna José Ignacio, donde es posible navegar en canoa y kayak, así como los glamorosos partidos de polo que de vez en cuando se organizan.

Además, si los clientes de Estancia Vik quieren mar, pueden acercarse al otro hotel de la empresa, Playa Vik, a pocos minutos de allí, para disfrutar de sus piscinas de fondo infinito y sus atardeceres interminables. Como no, rodeados también de las más valiosas obras de arte uruguayo.

Setai y Rocha, el futuro

En medio de tanto lujo y abundancia, es inevitable preguntarse por la crisis. Según Irala, no solo no se ha sentido en la zona, sino que incluso ha beneficiado al sector, pues los inversores europeos buscan “activos sólidos en los que refugiarse” y la costa este uruguaya “no tiene una ganancia explosiva, pero es una inversión segura”.

“Uruguay es un país seguro, tiene una democracia muy bien establecida e instituciones sólidas”, agrega Fowler. Ante semejante escenario es lógico que los proyectos se multipliquen como panes.

Uno de ellos es el Setai, considerado el producto estrella de Terramar Christie's, porque se está construyendo en primera línea de mar en José Ignacio. Se trata de un lujoso hotel que podría estar listo en 2013, complementado -como en el caso del Fasano- con 40 lotes de 2.000 metros cuadrados que se van a vender por entre 3 y 5 millones de dólares.

Aunque el mayor desarrollo, según el experto, tendrá  lugar con “la incorporación en los próximos años de los 30 kilómetros de costa más próximos a José Ignacio en Rocha”, un departamento fronterizo con Brasil que hoy en día vive del turismo ecológico y de ciertos tintes hippies.