Labios, mejillas, párpados y uñas se tiñen con la gama cromática del rojo para dar a la mujer una toque sofisticado, atrevido y sensual.

Al hilo de las nuevas tendencias, el maquillaje se presenta sofisticado y expresa los códigos de la nueva temporada a base de colores intensos, entre los que sobresale el rojo, un color ultrafemenino.

Esta temporada se llevan los colores vivos y alegres, tonos que animan y que suben la autoestima, sobre todo la gama cromática roja que, además de en los labios, también se deja ver en los párpados y en las uñas.

“LA MÁSCARA DE PESTAÑAS PONE EL BROCHE FINAL AL MAQUILLAJE DE LA MIRADA. PARA APLICARLA ABRE MUY BIEN LOS OJOS Y ELEVA LA BARBILLA, DESLIZA EL APLICADOR DESDE LA RAÍZ DE LAS PESTAÑAS HASTA LA PUNTA CON MOVIMIENTOS EN ZIGZAG.”

Los labios son los grandes protagonistas y se tiñen en rojo, granate, borgoña, púrpura y frambuesa. Si se quiere que se luzcan bonitos y atractivos, la piel debe maquillarse muy suave, casi transparente, con un poco iluminador y una pizca de colorete.

Para que dure más el labial, es necesario delinear los labios y rellenarlos con pincel. “El delineador debe ser de una tonalidad neutra para combinar con el tono de piel y reflejar la tonalidad de tu barra de labios, aunque también se puede optar por uno del mismo color que la barra de labios”, dice Pat McGrath. Si se tienen los labios asimétricos, se debe apostar por un delineador para corregir la línea natural siguiendo el contorno y creando la forma que se desee.

“No se debe tener  miedo a perfilar por fuera de la línea natural para crear la ilusión de labios más carnosos, o ligeramente por la parte interna para reducir una boca muy gruesa”, explica McGrath.

“LA BASE DE MAQUILLAJE SE DEBE APLICAR EN LOS PÓMULOS, LA FRENTE, LA NARIZ, LA BARBILLA, INCLUSO EN LOS PÁRPADOS,  PERO SIEMPRE EMPEZANDO DESDE LA NARIZ HACIA EL EXTERIOR DEL ÓVALO FACIAL.”

“Bien aplicado, el perfilador de labios ayuda a corregir imperfecciones, pero si se usa mal se corre el riesgo de acentuarlas aún más”, explica la maquilladora Charo Palomo para Michel Meyer.

“Antes de aplicar la barra de labios comienza por poner un poco de base o corrector sobre los labios”, explica la maquilladora de Max Factor Pat McGrath, ya que, añade,  “oculta el contorno natural de la boca para poder corregir su forma y, por otro lado, proporciona una buena base asegurando un color verdadero y de aún más larga duración”.

Por último, rellena los labios con un perfilador suave por debajo de la barra de labios y a continuación aplique el labial. “Esto le dará mayor intensidad de color y evitará que los pigmentos se desvanezcan”, puntualiza Palomo, quien asegura que “un toque dorado en el centro de tu labio inferior confiere un gesto sexy”.

Sienta las bases

En cuanto a la base de maquillaje, lo ideal es probar el color a la luz natural. El color y las necesidades de la piel varían durante el año, por lo que resulta necesario tener una hidratante con color,  una más oscura y un tono intermedio.

“Una tonalidad que quede estupenda sobre la piel bajo la luz artificial de la tienda podría resultar horrible a la luz del día. La base perfecta es aquella que resulta invisible cuando se aplica en la zona del rostro entre los pómulos y el contorno de la cara”,  dice McGrath.

A la hora de aplicar la base, la maquilladora recomienda utilizar los dedos. “El calor de los dedos hace que la base se funda mejor en la piel, las esponjas de maquillaje pueden deslizarse por la superficie y dejar grietas”.

La base se debe aplicar en los pómulos, la frente, la nariz, la barbilla, incluso en los párpados,  pero siempre empezando desde la nariz hacia el exterior del óvalo facial. Sobre los párpados también se asienta el color. Granates, rojos, dorados,  cobrizos, morados  y azules, “un  montón de colores que cuanto más intensos y vibrantes sean mejor”, explica Pat McGrath.

“LOS LABIOS SON LOS GRANDES PROTAGONISTAS Y SE TIÑEN EN ROJO, GRANATE, BORGOÑA, PÚRPURA Y FRAMBUESA”.

El maquillaje de ojos se lleva dramático e intenso. Es importante incidir en los extremos para realzar la mirada. Cuando decidas qué tipo de tonalidad quieres lucir, solo tienes que recordar que los tonos oscuros dan profundidad y los claros destacan la zona.

“Por eso las tonalidades claras parecen más frescas sobre los párpados y cejas, y las más oscuras son mejores para la línea de las pestañas y el contorno”, dice Charo Palomo.

La máscara de pestañas pone el broche final al maquillaje de la mirada. Para aplicarla abre muy bien los ojos y eleva la barbilla, desliza el aplicador desde la raíz de las pestañas hasta la punta con movimientos en zigzag.

Entre los coloretes triunfan las texturas en crema. “Aportan más frescura e hidratan el rostro”, apunta la maquilladora Charo Palomo para Michel Meyer.

Esta temporada se llevan los tonos rosas y melocotón sobre la mejillas, tonos encargados de aportar un aspecto saludable al rostro. Si quieres intensificar y sofisticar más su color, aplica sobre la manzanita de la mejillas unos toques de barra de labios rojo y extiéndelo con los dedos.

Sobre las uñas, tanto cortas como largas, colores fuertes. La gama cromática roja vive un auténtico apogeo.

La glicobiologia, ciencia que se ocupa del estudio de la organización tisular y de la comunicación entre las células, entra en el mundo de la cosmética con la llave que podría abrir la puerta de la regeneración de la piel.

La glicobiologia se interesa por la estructura, el metabolismo y la función biológica de los glicanos presentes en todos los seres vivos. Estos glicanos o hidratos de carbono son polisacáridos formados a partir de unidades sacarídicas que se organizan en complejas cadenas más o menos ramificadas.

“Tras el ADN y las células madre, la glicobiología actúa para preservar la juventud de la piel”, dice el doctor Bruno A. Bernard, investigador del laboratorio L’Oréal, quien asegura “que esta ciencia marca un avance decisivo en la comprensión de la biología, especialmente en lo que respecta a la organización tisular, es decir en la comunicación entre las células”.

“Junto al ADN y las proteínas, los glicanos son la tercera dimensión de la biología molecular, una nueva manera de entender la biología de la vida”, dice el premio Nobel Francois Jacob, quien asegura que “la lectura de los glicanos permitirá en un futuro no muy lejano crear el DNI específico de las células”.

“En lo que respecta a la belleza de la piel, los glicanos, azúcares presentes de forma natural en la superficie de las células, tienen la llave para abrir las células y liberar su potencial de juventud”.

En lo que respecta a la belleza de la piel, los glicanos,  azúcares presentes de forma natural en la superficie de las células, tienen la llave para abrir las células y liberar su potencial de juventud, “además de asegurar la transmisión de los mensajes regenerativos de forma adecuada y de jugar un papel importantísimo en cuanto a la organización estructural y a la actividad de las células”, advierte Bernard.

Con el paso del tiempo el azúcar disminuye

Con la edad, esa cantidad de azúcares disminuye, así como la de los receptores celulares de glicanos por lo que  su acción se altera. La consecuencia: las células se bloquean y limitan su propio proceso de regeneración de la piel.

Paralelamente, los glicanos estructurales pierden sus propiedades y surgen los primeros síntomas del envejecimiento. Según los expertos en evaluación clínica basta echar uno ojo a las líneas de expresión del ceño, los ojos y la boca para determinar la edad de una mujer  o de un hombre.

No solo los investigadores y los médicos han depositados sus esperanzas en la glicobiologia, la firma cosmética Yves Saint Laurent ha sido pionera en lanzar una línea que lucha contra el paso del tiempo. “No se trata de ciencia ficción, sino de la llave que abre el acceso a las células para reanudar las funciones de juventud cutánea y favorecer la síntesis de los componentes matriciales de la estructura cutánea así como los mecanismos de regeneración de la piel”, subraya  Bernard.

“Vivimos en la era de la imagen. Ser joven y tener buena salud es importante para uno mismo y para  los demás”, dice Thierry J. Michaud, presidente del grupo de Dermatología Estética y Correctiva, quien asegura que “la alteración de la imagen que nos gustaría ofrecer a los demás permanentemente incide y afecta a la  autoestima y a la calidad de la propia vida”.