Con semblante firme y espada en mano se preparan para el combate. Su lucha no es a muerte, pero pelean como si lo fuera. Practican esgrima antigua, un arte marcial de origen europeo, que les enseña cómo entablar un duelo con técnicas y armas de otros tiempos. No pretenden ganar medallas, su única meta es escapar con vida de la liza. Para ello entrenan y se preparan, aunque nunca tengan que enfrentarse en un verdadero duelo a muerte. “Se trata de que el adversario no te dé la punzada en un sitio mortal. El objetivo es aprender algo que pueda salvarte la vida”, afirma Alberto Bomprezzi, maestro de armas y experto en esgrima histórica. Esto es lo que diferencia a la esgrima como práctica marcial de la esgrima deportiva. La esgrima deportiva es la evolución de la propia esgrima a través de los siglos. Tiene unas reglas y un sistema de competición. En la esgrima deportiva, consigue un punto el tirador que toque primero a su adversario con el arma. “Se prima la efectividad dentro de las reglas, olvidando en algunas ocasiones que la esencia de la esgrima es herir y que no te hieran”, comenta Jesús Esperanza, entrenador del equipo español de florete masculino, una de las tres modalidades de esgrima deportiva. Por el contrario, en la esgrima antigua se prima más el acercamiento teórico y práctico hacia una efectividad real en un supuesto combate a vida o muerte. El objetivo es la supervivencia En un combate real no serviría de mucho ser el primero en tocar: si uno de los contrincantes toca antes y hiere un hombro y su contrario le pincha en el corazón, lo ha matado aunque le haya dado después. “Las reglas que condicionan el juego en la esgrima deportiva no serían válidas para sobrevivir”, afirma Bomprezzi. Por ello, quienes practican esgrima como arte marcial han recuperado las técnicas de otros tiempos, cuando lo que estaba en juego no era una medalla sino la propia vida. La esgrima antigua recurre a técnicas enfocadas más que a dar estocadas, a no recibirlas. Para lo que, además de las técnicas, también utilizan espadas de tiempos pretéritos. El arma de los valientes “La espada es el arma de los valientes… con una pistola se mata de lejos y con un cuchillo a lo bestia, a base de fuerza, pero para matar a alguien con una espada hace falta estar muy cerca y tener mucha destreza. Por eso la espada se conserva como símbolo”, expresa Bomprezzi. La esgrima antigua utiliza espadas de diferentes épocas históricas. Una de ellas es la espada de dos manos, un arma que mide aproximadamente 1,25 metros. Se trata de una espada similar a la que empleaba Aragorn en la película “El señor de los anillos”. Quienes practican esgrima histórica, también usan la espada medieval con broquel, un escudo pequeño, que era el arma de esgrima del siglo XIV. Además, se emplea la espada ropera, propia del siglo XVII. Se trata de un arma que puede combinarse con una daga de mano izquierda. Las armas se construyen de formas distintas según los gustos del tirador, con configuraciones que tienden a parecerse a las espadas originales. No obstante, aunque las armas correspondan a otros tiempos, las medidas de seguridad son actuales. Las espadas son más flexibles que las originales, no tienen filo y no pinchan. Además, los tiradores se cubren con caretas y chaquetillas de esgrima. La esgrima antigua es una materia moderna, que se practica desde los años noventa. Quienes la trabajan entienden la esgrima como un arte marcial en lugar de como una disciplina deportiva. Es un arte marcial que se desarrolla plenamente con los años, a base de práctica, de estudio y también de diversión.