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Islas Maldivas es uno de los destinos clásicos de luna de miel. ¿Cuál es el secreto para que este paraíso siga sorprendiendo a miles de parejas de recién casados? Un entorno de ensueño de aguas transparentes y de un hermoso azul turquesa, playas largas de arena blanca y miles de actividades deportivas teniendo como telón de fondo los atractivos de las islas. Nada que envidiar a otro clásico de viajes de novios, el Caribe.

Las deliciosas Maldivas, al suroeste de Sri Lanka, tienen muchas cosas que ofrecernos y, pese a que podamos pensar que la gran afluencia de turismo haya podido afectar al aspecto de las islas con el tiempo, sus efectos negativos en la zona están perfectamente controlados con visitas regulares y reducidas a determinados pueblos y playas. Incluso, para la visita a determinadas islas nos será necesario un permiso especial expedido por el propio Ministerio de Turismo.

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Esta conciencia ha dado lugar a un paisaje único, cuidado y respetuoso con el medio ambiente, un destino en el que podremos disfrutar vivir experiencias únicas como las que aquí te presentamos:

  • El alojamiento en las Islas está concentrado en alguno de los tres atolones próximos a su capital, Malé. Son complejos turísticos situados en pequeñas islas de coral en forma de anillo con lagunas interiores con las que se comunica al mar a través de pasos estrechos.
  • La capital de Maldivas es muy peculiar ya que alrededor de las clásicas edificaciones puramente rurales surgen edificios más grandes, donde se alojan los cien mil habitantes que puede llegar a acoger la Isla de Malé en su época más turística.
  • Si queremos sentirnos como Indiana Jones en alguna de sus aventuras, no debemos faltar a nuestra cita en la Isla de Kudahuvadhoo, en donde se guardan misterios arqueológicos, tumbas, ruinas de templos budistas y antiguas mezquitas.
  • La isla Fuamulaku es la más exuberante de todas las islas que componen Maldivas. En ella se encuentras frutas y verduras que no solemos encontrar en los mercados de occidente.
  • Quizá uno de los secretos para que Islas Maldivas siga siendo un destino predilecto para recién casados es la increíble oferta de spas y experiencias culinarias. Islas Maldivas cuenta con el primer spa bajo el agua del mundo, una forma única de descubrir el fondo marino que no siempre está al alcance de nuestros sentidos.
  • Buceo, pesca, submarinismo, son algunas de las alternativas que ofrecen las Islas para disfrutar al máximo de nuestro viaje, tanto si somos expertos como principiante. El Arrecife Banana es uno de los mejores lugares para encontrarnos en directo con la flora y fauna marina de las islas: corales, tortugas, langostas, peces de mil colores y abundantes rayas.
  • Una cena romántica sólo para dos en una playa desierta es posible también en Maldivas. Un buen broche final a un inolvidable viaje al “último paraíso sobre la Tierra”.
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Alrededor de una treintena de hoteles repartidos por los cinco continentes se aúnan en una guía de viajes "slow travelling", un movimiento global para disfrutar del placer de viajar sin prisas, dirigido a los turistas más exigentes que buscan estancias experienciales auténticas y enriquecedoras. “Ante un viajero cada vez más exigente y ávido de nuevas experiencias, estos hoteles no sólo ofrecen unas instalaciones magníficas, sino que son capaces de sorprendernos con una estancia insólita, genuina y enriquecedora”, asegura Virginia Gutiérrez, directiva de una consultoría de comunicación y artífice de esta iniciativa.

Esta experta viajera llega a la conclusión de que el buen sabor de un viaje comienza con la elección del hotel, “gracias al contacto con una forma de vida más natural y sostenible, al hallazgo de una cocina tradicional llena de sabores asombrosos o los buenos consejos de los empleados, sin los que nunca hubiera conocido tantas personas ni sitios tan encantadores”. El Hotel The Racha (Tailandia), la Hacienda Na Ximena (Ibiza, España), el Hotel Montalembert (París) y el Metropolitan (Londres) forman parte de este turismo tan alejado de los viajes convencionales, en los que se para el reloj y uno puede adentrarse en su destino con libertad y sin prejuicios, abriendo bien los ojos, pero también la mente y el corazón. The Racha, sostenible y sostenido Sobre una brillante playa de arena blanca descansa plácidamente el hotel The Racha, situado en la isla Racha Yai, bañada por las aguas cristalinas del mar de Andamán, a quince kilómetros de Phuket, la capital de Tailandia. Lugar ideal para esconderse y recuperar energía bajo los rayos del sol, sus setenta villas diseminadas a lo largo de la costa se alzan sobre una pequeña colina y hacen gala de una decoración alegre y minimalista, carente de ostentación. Sin embargo, el estilo y el confort propios de un hotel de lujo se traduce en detalles como los suntuosos baños con ducha de lluvia al aire libre. En los cuatro pabellones tailandeses del Anumba Spa, los huéspedes encontrarán un verdadero templo de relajación donde podrán practicar yoga o disfrutar de los mejores tratamientos orientales, como un baño de vapor o los efectos relajantes de un auténtico masaje oriental. Los arrecifes de coral que circundan la isla proporcionan al viajero una oportunidad única para bucear o descubrir las guaridas de las tortugas, tiburones ballena y mantas rayas, aunque los más comodones también se pueden zambullir en las dos piscinas del hotel, rodeadas de frondosos jardines tropicales. Pero The Racha cuenta también con otra joya: The Lighthouse, un apartamento-torreón con piscina privada y extraordinarias vistas panorámicas de 360º sobre el exterior, una de las habitaciones más originales del mundo, en las que también se puede pedir una romántica cena, si no nos decantamos por probar las delicias de la zona o los platos internacionales en los restaurantes del hotel. Los propietarios de este hotel, partidarios de la cultura sostenible, se han negado a la tala indiscriminada de árboles, permitiendo así que sus ramas atraviesen de forma natural las cubiertas y terrazas de las villas, así como de minimizar el gasto energético y adoptar criterios ecológicos. Hacienda Na Ximena, el placer de lo natural En la mítica isla de Ibiza (Baleares, España) se alza Hacienda Na Ximena, un maravilloso hotel ubicado al noroeste de la isla, en uno de los escasos territorios vírgenes que todavía quedan en el continente europeo, obra del arquitecto belga Daniel Lipsyc y su mujer en los años sesenta del pasado siglo, cuando este entorno era un paraíso hippie para amantes de la naturaleza. Fieles a sus principios, esta familia se esfuerza cada año en mostrar a sus huéspedes la verdadera esencia de Ibiza con originales experiencias como clases de cocina con vistas al mar, excursiones secretas en Zodiac hacia calas ocultas, divertidos recorridos en motos Harley Davidson o sesiones de tai-chi en la terraza de La Hacienda. Esta Hacienda está situada a 180 metros sobre el nivel del mar, rodeada de salvajes acantilados, una exuberante flora y las relucientes aguas del mar ibicenco. La decoración de las estancias combina la típica arquitectura ibicenca con detalles de influencia árabe y balinesa, presentes también en sus setenta habitaciones y suites, todas ellas con jacuzzi panorámico. La Hacienda alberga el Spa La Posidonia, un espacio único entre el mar y la montaña consagrado al bienestar del cuerpo, la mente y el alma, aunque el tesoro oculto de Na Ximena sean sus fascinantes “Cascadas Suspendidas”, un sensacional recorrido de talasoterapia al aire libre formado por diversos lagos y cascadas de agua marina “colgadas” sobre la inmensidad del océano. Hotel Montalembert, el refugio del intelectual Si el viajero decide pasearse por Europa, el Hotel Montalembert resulta el refugio ideal para descubrir el alma bohemia y vanguardista del París de mediados del siglo XX, el que insufla el barrio de Saint Germain des Prés, desde cuyos cafetines Jean Paul Sastre y Simone de Bouvoir dieron vida al existencialismo. Una clásica fachada de estilo parisino nos da la bienvenida a este edificio, un coqueto hotel-boutique de cincuenta y seis habitaciones entre cuyas intrincadas calles vivieron artistas, intelectuales y escritores y que ahora dan cobijo a las más prestigiosas boutiques, terrazas, galerías, editoriales y tiendas de antigüedades.

La estética del hotel, a cargo del arquitecto Christian Liaigre, remite a un lujo chic pero nada ostentoso, que combina los elementos antiguos, como el ascensor forrado de estaño o la escalera original del edificio, con modernas esculturas africanas y sofás de diseño. El establecimiento depara al huésped otras agradables sorpresas, como el "coin cheminèe" -ideal para relajarse al calor del fuego-, su alegre terraza a pie de calle o su magnífico restaurante de cocina francesa, en donde podrá degustar sus especialidades rodeados de fotos de estrellas clásicas del celuloide como Sofía Loren, Jane Mansfield o Audrey Hepburn. El equipo del hotel mantiene con orgullo que su establecimiento crea adictos, ya que el 50 por ciento repiten su estancia entre cuatro y diez veces al año, enamorados de las flores frescas colocadas sobre la mesa de la habitación, de los libros de sus estanterías, de sus lámparas de bronce o de las estanterías que presiden sus cabeceros. El nombre de este hotel proviene del académico y escritor Charles de Montalembertt y bajo sus auspicios se creó hace cinco años el primer galardón literario que premia la ópera prima de una mujer, un auténtico acontecimiento cultural en la ciudad. Del frío Londinense al Hotel Metropolitan En Londres, el hotel Metropolitan les sorprenderá por su ubicación inmejorable, con increíbles vistas a Hyde Park, por el aspecto “cool” de sus empleados, vestidos por Armani de los pies a la cabeza, y por su decorado amplio y luminoso. Sus ciento cincuenta habitaciones se alejan del clásico “decorado british” y apuestan por un diseño dominado por los tonos naturales como miel, menta o crema, con baños de mármol y cristales esmerilados, y sábanas de algodón egipcio para procurar al invitado un sueño profundo y reparador. Uno de los motivos para no abandonar sus estancias ante el frío londinense pasa por dirigirse hacia el “CMO Shambhala Urban Escape” del Metropolitan, un espacio de salud donde priman las terapias de inspiración asiáticas o bien al Afternoom De-Light, una reinvención del té británico en clave sana y creativa. Por si eso fuera poco, los amantes del buen comer tienen en el mundialmente reconocido restaurante Nobu al chef Nobu Matsuhisa, galardonado con una estrella Michelín por su cocina de fusión peruana-japonesa. Y, sin salir del hotel, el Met Bar sigue siendo uno de los bares más 'trendy' de Londres. De marcada influencia nórdica, con iluminación zen y una paleta de colores orgánicos y naturales, el Hotel Metropolitan contribuye a crear una atmósfera de confort y relajación tanto en las habitaciones como en las zonas comunes que hace difícil afrontar el tiempo londinense del exterior. Sin embargo, como Picadilly Circus, Trafalgar Square y Knightsbridge están a un paso, mejor abrigarse bien y salir a pasear asesorados por los consejos del conserje de este hotel, el mejor cicerone de la ciudad. Este directorio de hoteles “slow travelling” está dividido en cuatro categorías separadas por distintos colores, a gusto del visitante: hoteles urbanos, templos del gourmet, en busca de la espiritualidad o aventuras hacia destinos remotos, con experiencias de vértigo en inmensos desiertos, cumbres heladas o valles apenas tocados por la mano del hombre.