Para minimizar el paso del tiempo y restar años no es necesario recurrir exclusivamente al botox, basta con mimar la piel, crear un maquillaje favorecedor y apostar por un corte de pelo atractivo y rejuvenecedor.

Ante la llegada del buen tiempo, es el momento de mimar la piel. El cansancio, la falta de sueño, el estrés, las preocupaciones y los momentos de crispación que se viven fomentan que la piel envejezca con mayor rapidez y que los rasgos faciales no se relajen.

Además existen otras alteraciones en la dermis a causa de los malos hábitos entre ellos, el abuso del sol sin protección, la mala alimentación y el consumo de alcohol y tabaco.

"Para que la piel se muestre jugosa y tersa en necesario hidratarla con minuciosidad", explica la doctora Mar Mira, de la clínica Mira+Cueto, quien asegura que las claves para mostrar una piel uniforme, con luz y una mirada sin ojeras ni bolsas pasa por perfeccionar su cuidado diario".

"Limpiar, tonificar y exfoliar la piel son los pilares básicos para minimizar el paso del tiempo, una labor que debe comenzar en la pubertad", dice la esteticista Felicidad Carrera.

Una vez que la piel este inmaculada es el momento de hidratarla, una tarea que varía en función de la calidad de la piel y de la edad. En ocasiones, la nutrición de la piel no basta, se necesita la ayuda de mascarillas purificantes e iluminadoras, ampollas con efecto "flash", iluminadores y correctores de tono.

“A PARTIR DE LOS 30 AÑOS LAS ARRUGAS Y LAS MANCHAS DEJA SU HUELLA SOBRE LA PIEL, POR ELLO LA MUJER DEBE RECURRIR A PRODUCTOS MÁS COMPETITIVOS QUE SE OCUPEN DE ESTIMULAR LA PRODUCCIÓN DE COLÁGENO”.

Y más adelante, "con la menopausia llega la bajada de estrógenos y la piel pierde más de un 1% de su grosor, es el momento de no perder la paciencia y ponerse en manos de profesionales que estudien la dermis y pauten un tratamiento combativo contra las arrugas y los pliegues de la piel", afirma la doctora Mar Mira.

LOS OJOS, ESPEJO DEL ALMA.

En torno a los ojos, en la llamada área periocular, el tiempo va dejando sus huellas en forma de bolsas en los párpados, patas de gallo, arrugas en el entrecejo y ojeras, "en definitiva signos de envejecimiento que tienen diferentes soluciones", explica el doctor Javier Moreno Moraga, del Instituto Médico Láser.

El estado de una buena cara lo dicta una mirada sin bolsas ni ojeras. Las bolsas pueden ser de dos tipos. Las primeras producidas por acumulación de grasa, cuya solución pasa por ponerse en manos de un cirujano.

"Se trata de una sencilla intervención quirúrgica que permite extirpar el exceso de piel sobrante de los párpados, tanto del superior como del inferior, así como las acumulaciones de grasa de ambos párpados", detalla el doctor Moreno.

Y las segundas pueden ser provocadas por un acumulo de líquidos, "que tratándolas con una drenaje linfático desaparecen", añade el doctor.

"EL TRATAMIENTO DE LA OJERA ES MÁS COMPLICADO Y MINUCIOSO", APUNTA EL DOCTOR, QUIEN ASEGURA QUE "HOY POR HOY LO MÁS EFECTIVO PARA BORRARLAS SON LA LUZ PULSADA Y LOS LÁSERES FRACCIONADOS".

EL MAQUILLAJE, COLORES QUE CAMUFLAN.

“UN BUEN MAQUILLAJE ES CAPAZ DE BORRAR LOS SIGNOS DE FATIGA, CAMUFLAR LAS ARRUGAS E IMPERFECCIONES Y MOSTRAR UNA CARA LUMINOSA Y FRESCA. "PERO UN MAQUILLAJE MALO POTENCIA LOS SIGNOS DE ENVEJECIMIENTO", DICE CHARO PALOMO, MAQUILLADORA DEL PRESTIGIOSO SALÓN MICHEL MEYER”.

Según como se aplique, la máscara de pestañas, los lápices de colores, las sombras de ojos, los correctores y el 'eyeliner' pueden borrar el estrés y el cansancio de la mirada", dice Gregorio Ros, maquillador de Max Factor, quien siempre apuesta por aportar luz a la mirada.

"La boca bien perfilada y coloreada con tonos tan favorecedores como los fresas, frambuesas corales y rojos siempre resulta atractiva", añade Ros.

Y por último el cabello. La mayoría de las mujeres anhelan lucir un pelo que simplemente con lavarlo esté perfecto. Pero ese tipo de cabello escasea, la mayoría debe recurrir a las bondades de la cosmética capilar para domarlo a su gusto.

"La base de un buen pelo radica en un corte perfecto que se ajuste a la fisonomía del rostro y que aporte juventud", apunta el estilista Michel Meyer.

Más allá de las tijeras, está la destreza de la mujer para peinar su cabello todo los días. "El secreto: escoger los productos adecuados para cada tipo de cabello y necesidad", concluye el peluquero Cebado.

Desde que el rostro de Nicole Kidman se convirtiera en ejemplo a no seguir, cada vez son más las mujeres que no renuncian a sus líneas de expresión o a sus pecas, defectos que hoy gustan.

En cuestiones de estética, la mujer y el hombre desean poner freno al envejecimiento, pero no a cualquier precio. La naturalidad de los pequeños retoques ha ganado definitivamente la batalla al bisturí. Ahora, prima la corriente de la naturalidad, de la frescura, de los rostros con expresividad, sobre todo con vida.

“Las líneas de expresión, también llamadas arrugas dinámicas, surgen cuando se fruncen los músculos suprayacentes y desaparecen cuando se relajan”.

“Lejos quedaron aquellos rostros hieráticos producto de la silicona y el exceso de botox”, apunta la doctora Josefina Royo, del Instituto Médico Láser, partidaria de “la corrección parcial controlada, técnica que evita la voracidad correctiva a fuerza de transigir con los defectos que gustan, que resultan simpáticos”.

Fruto del perfeccionamiento de la medicina estética, “la corrección parcial controlada es un procedimiento estratégico y selectivo que se encarga de eliminar los estigmas de crispación o cansancio y renuncia a borrar los signos correspondientes a la alegría y la felicidad, presente incluso en los rostros más jóvenes”, dice la doctora Royo.

Líneas de expresión

Directamente relacionadas con la expresividad, las líneas de expresión, que aparecen en la frente, en el entrecejo, en el surco nasogeniano y en el contorno de los ojos, son una característica privada y particular de cada individuo.

Las líneas de expresión, también llamadas arrugas dinámicas, surgen cuando se fruncen los músculos suprayacentes y desaparecen cuando se relajan. “Hoy, la mayoría de ellas se borran con infiltraciones de botox, técnica cada vez más depurada por la medicina estética”, explica la doctora Gemma Pérez Sevilla.

“Sea como sea, las pecas se perciben como un signo simpático de juventud, tal es así  que en la década de los sesenta las mujeres se las pintaban sobre los pómulos y la nariz”.

La corrección parcial controlada persigue un óvalo facial natural con una movilidad homogénea, de tal manera que se infiltra arruga sí, arruga no y se dejan algunas sin tratar con el fin de conseguir un resultado fresco y natural.

Pecas sí, manchas no

Como el melasma, las efélides, llamadas vulgarmente pecas, son acúmulos de melanina sin incremeto de melanocitos, propias de una piel con menor capital solar, bien sea por capricho de la genética o por abusar del sol sin la protección adecuada.

Sea como sea, las pecas se perciben como un signo simpático de juventud, tal es así  que en la década de los sesenta las mujeres se las pintaban sobre los pómulos y la nariz. Lamentablemente, con el paso del tiempo se confunden con los lentigos, que aparecen de forma precoz y con mayor densidad en los cutis que han sufrido el sol en exceso.

“Bajo la fórmula de la corrección parcial controlada, se trata de borrar las manchas sin  eliminar las pecas”, explica la doctora Paloma Cornejo de la unidad de dermatología del Instituto Médico Láser, quien asegura que “mediante los disparos precisos y cuidadosos de láser Q-Swichted de Alejandrita y el láser Neodimio-Yagt se consigue esa eliminación selectiva”.

Marcada por la risa

Hasta ahora, las arrugas del surco nasogeniano se rellenaban por sistema sin tener en cuenta que en muchas ocasiones esas arrugas resultaban bellas, favorecedoras y de gran personalidad. Distinta al hundimiento producido por la caída del triángulo graso centro-facial y malar, esta arruga de la risa se debe al movimiento continuado de los músculos cigomático y risorio, cuya disposición y potencia produce una fractura cutánea a ambos lados de la comisura de los labios.

Con la corrección parcial controlada, se limita al tramo superior del surco las infiltraciones de sustancias que generan nueva matriz de colágeno. “La técnica consiste en realizar un depósito en forma de abanico junsto en la depresión más cercada a las aletas de la nariz, que levanta óptimamente el resto de la arruga hasta la comisura sin necesidad de tocarla”, explica la doctora Almudena Royo

Este estratégico retoque, que elimina el gesto de cansancio asociado al envejecimiento, pasa totalmente desapercibido porque respeta precisamente la arruga de la risa que continúa estando presente sin poner años de más.

Por su parte, la doctora Natalia Ribé apuesta por la estimulación de la piel a través de inyecciones intradérmicas de sustancias biológicas a base de aminoácidos y ácido hialurónico para recuperar la salud y la belleza de la piel.

Se puede comer de todo, pero sin excesos. Los especialistas recomiendan moderación durante las celebraciones navideñas, en especial a aquellos enfermos crónicos con patologías relacionadas con la alimentación, tales como la diabetes, la hipertensión y las cardiopatías.

Detrás de los villancicos, las reuniones y las fiestas acechan los peligros de una época dada a los excesos. Así, los empachos y las intoxicaciones etílicas son habituales en las celebraciones navideñas.

Los enfermos crónicos deben tener especial cautela en Navidad, sobre todo aquellos que sufren enfermedades relacionadas con la alimentación, tales como diabetes, hipertensión o problemas cardíacos.

“Suspender el consumo de alcohol, hacer una dieta ligera, durante algunos días, acompañada por un poco de ejercicio físico, dormir siete u ocho horas diarias y recuperar los horarios habituales de las comidas son algunos consejos para recuperarse tras la Navidad”.

“Lo fundamental es evitar los excesos en lo que a cantidad se refiere y controlar mucho el consumo de alcohol”, indica Salvador Tranche, secretario de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria.

Si se cumplen estas recomendaciones, “no hay ningún alimento prohibido”, asegura. De este modo, “un diabético puede comer turrón pero tiene que tomar poca cantidad y renunciar a otros hidratos de carbono porque ya los ha ingerido en el turrón”, explica el médico.

“Lo que hacemos, cada vez con más frecuencia, es negociar con los pacientes pues ya no sirve de nada decirles que no coman un alimento concreto o que no abusen de otro”, apunta el doctor Tranche. “La recomendación es que se puede comer de todo, pero en una cantidad moderada”, añade.

“Los mayores de sesenta y cinco años, los enfermos crónicos y quienes sufren problemas hematológicos o inmunitarios deben vacunarse contra la gripe”.

El facultativo comenta que algunos pacientes acuden a la consulta a principios de diciembre para conocer sus niveles de colesterol y ver cuánto pueden comer durante las fiestas. Esos mismos pacientes suelen regresar a finales de enero para someterse al mismo examen y comprobar si se han pasado demasiado.

Pero esta conducta entraña sus riesgos pues, según afirma el experto, “un consumo moderado es, en general, saludable mientras que un consumo excesivo puede acarrear muchos problemas”.

Comer de manera desproporcionada

Las comidas de empresa, las cenas con los amigos y las celebraciones familiares suponen pasar casi un mes “comiendo de una manera absolutamente desproporcionada”, afirma Tranche. En estas circunstancias, el médico recomienda controlarse en cuanto a la cantidad de comida y evitar una ingesta excesiva de alcohol.

No obstante, quienes hayan hecho caso omiso de estos consejos y se hayan extralimitado deben suspender el consumo de alcohol, hacer una dieta ligera durante algunos días y acompañarla con un poco de ejercicio físico. Dormir durante siete u ocho horas y recuperar los horarios habituales de las comidas son otras de las indicaciones del facultativo.

Además de los atracones de comida y alcohol, los resfriados y la gripe aparecen con frecuencia en Navidad. Respecto a los primeros, “no tenemos ninguna capacidad de prevención”, asegura Tranche. “El resfriado es, fundamentalmente, una enfermedad de tipo vírico y el número de virus que lo produce es muy variado”, explica.

La gripe estacional, por su parte, “se caracteriza por el inicio súbito de fiebre alta, tos, dolores musculares, articulares, de cabeza y garganta, intenso malestar y abundante secreción nasal”, señala la Organización Mundial de la Salud.

La fiebre y los demás síntomas suelen desaparecer en la mayoría de los casos en el plazo de una semana, sin necesidad de atención médica, aclara la OMS. Pero para algunos grupos, la gripe puede convertirse en una enfermedad grave.

“Quienes corren mayor riesgo de sufrir complicaciones son los menores de dos años, los mayores de sesenta y cinco y las personas de todas las edade s con determinadas afecciones, tales como inmunodepresión, enfermedades crónicas cardiacas, pulmonares, renales, hepáticas, sanguíneas o patologías metabólicas como la diabetes”, subraya esta entidad.

Así, el doctor Tranche recomienda a las personas mayores de sesenta y cinco años, a los enfermos crónicos y a quienes sufran problemas hematológicos o inmunitarios que se vacunen contra la gripe.

Si Japón es conocido por la longevidad de sus habitantes, la palma dentro del archipiélago se la llevan los habitantes de la sureña región de Okinawa. Quizá el clima benigno y la vida tranquila influyan en la larga vida de los ancianos de esta zona, pero muchos de ellos coinciden en que, para llegar a los cien años, hay un secreto fundamental: la gastronomía.

Todavía hoy, los centenarios de Okinawa dicen "kusuimun" o "nuchigusui" para referirse a la comida, lo que en "uchina guchi", la antigua lengua del archipiélago más austral de Japón, significa medicina o medicina vital.

Durante siglos el estilo de vida de los extraordinariamente longevos habitantes de estas islas se ha sustentado en tres pilares: la actividad física diaria, un ritmo de vida relajado y una buena alimentación.

“Los okinawenses cuecen la carne del cerdo durante horas para eliminar la grasa y preparar platos como el "rafute": gruesos cortes de panceta cocidos en caldo de pescado y salsa de soja”.

En este campo, los ingredientes, las técnicas para cocinar los alimentos y el espíritu del "Ishoku Dogen", que puede traducirse por "Comer sano para prevenir la enfermedad", han evolucionado al ritmo del rico intercambio cultural y comercial de este archipiélago con China, la península coreana, el Sureste Asiático y el resto de Japón.

El abundante consumo de vegetales y pescado es tan esencial en la frugal dieta okinawense como el hábito del "hara hachi bu", que significa que uno debe comer hasta que se siente lleno "al 80 por ciento", para limitar la ingesta de calorías.

También es importante el clima subtropical de las islas, que permite el cultivo abundante de frutas como la piña, la papaya, la guayaba o la "shikwasa", también llamada mandarina de Taiwan, cuya ingesta ayuda a limitar la acción de los radicales libres, que oxidan el organismo.

Gastronomía local

Sin embargo, es el melón amargo, o "goya", la que se considera la fruta más característica de la gastronomía local y una de las más saludables, con propiedades que se han estudiado en investigaciones sobre el cáncer, la diabetes o el sistema cardiovascular.

Similar a un pepino arrugado, su forma de presentación típica es el "goya chanpuru" o revuelto de "goya", un plato que se ha popularizado en todo Japón y que suele llevar además tofu, brotes de soja, huevo y carne o pescado.

Es frecuente en Okinawa acompañar el chanpuru con una pequeña ración de "umibudo", el alga más consumida en la región, cuyo nombre ("uvas del mar", en japonés) se debe a su parecido con un pequeño racimo de color verde.

Aunque se puede aderezar con salsa de soja o vinagre de arroz, el gusto ligeramente salado del "umibudo" resulta apenas perceptible, sobre todo en comparación con el "tofuyo", tofu añejado y fermentado que constituye otro de los entremeses típicos de estas islas y cuyo sabor recuerda a un queso fuerte.

Bebida especial

Los lugareños aseguran que una buena manera de disfrutar el "tofuyo" es con un vaso de "awamori", bebida de arroz que siguen destilando los lugareños con el mismo método introducido desde Tailandia en el siglo XV, lo que implica el uso de grano tailandés en lugar de la variedad japonesa.

Aunque los expertos duden de las propiedades beneficiosas de una bebida que ronda los 40 grados de contenido alcohólico, y que en ocasiones puede superar los 60, los lugareños le atribuyen a su versión más exótica, el "habushu", propiedades medicinales desde hace generaciones.

Las tiendas que lo venden en Okinawa bien parecen bazares de curandero, puesto que el secreto del "habushu" es la víbora que va dentro de la botella, que puede ser ahogada en el propio licor o previamente destripada e introducida después.

Por su parte, el "beni imo", o batata morada, cuyo alto valor nutritivo ha sustentado a la población durante las hambrunas que han azotado a la que aún es la provincia más pobre de Japón, es además uno de los ingredientes más saludables de estas islas.

Desde croquetas hasta tartas o helados, los okinawenses emplean en diversas especialidades este tubérculo, rico en beta caroteno y antioxidantes y cuyas supuestas propiedades para controlar el apetito están siendo estudiadas.

En la gastronomía local también tiene cabida la carne, como demuestran especialidades como la cabra ("yagi") servida en forma de sashimi (cruda) y, sobre todo, las múltiples recetas hechas con cerdo.

Un popular refrán que afirma que los okinawenses se comen todo del cerdo, "excepto las pezuñas y el chillido", cobra especial significado al visitar el mercado de Makishi, situado en Naha, la capital de la provincia.

Además de una ingente cantidad de pescados tropicales como el Gurukun (pez plátano), en esta lonja se puede adquirir cualquier parte imaginable de la anatomía porcina.

Una vez en la olla, los okinawenses cuecen la carne del cerdo durante horas para eliminar la grasa y preparar platos como el "rafute": gruesos cortes de panceta cocidos en caldo de pescado y salsa de soja.

El "soki", o costillar, también se cocina durante unas tres o cuatro horas en una mezcla de awamori, salsa de soja y azúcar, y suele ser ingrediente común en el soba de Okinawa, que consiste en fideos de trigo flotando en un caldo preparado con bonito seco y huesos de cerdo o pollo.

Muchos de los restaurantes que hoy sirven soba de Okinawa también ofrecen la última incorporación a la comida del archipiélago: el "taco rice" o "arroz taco", que entra casi en la clasificación de comida rápida.

Se desconoce su origen exacto, pero se dice que este plato que mezcla un ingrediente típico de la zona (arroz) con los de un burrito "tex-mex" (carne de ternera sazonada, lechuga, tomate, queso) surgió en los años sesenta en torno a las numerosas bases estadounidenses que hay en la isla principal de Okinawa.

• Toda la gama Lexus dispondrá de faros con tecnología LED • La red de Centros Autorizados Lexus en España adoptará también ésta tecnología en sus instalaciones • La tecnología LED del nuevo GS 450h asegura un brillo superior al 90% una vez pasados 15 años de uso intensivo.   La tecnología LED (Light Emitting Diode) pasará a ser un estándar de la marca Lexus, tanto de sus productos como de su red de Centros Autorizados Lexus en España. En lo que se refiere a la tecnología LED de los productos Lexus, ésta incorporación paulatina comenzará con el nuevo GS 450h, qué será el primer vehículo del mercado en incorporar de serie en su versión más alta y no como equipamiento opcional, faros LED completos. Es decir, luces LED de situación, luces LED de cruce-carretera y luces LED de largo alcance. La adopción de ésta tecnología LED permitirá que el consumo eléctrico se reduzca en más de un 50% respecto a los faros HID Xenón de la actual generación del GS 450h y además se reducen notablemente los costes de mantenimiento con ésta nueva tecnología de iluminación. Pues su duración es notablemente mayor, llegando a mantener la intensidad en el brillo de los faros más de un 90% pasados 15 años de uso a pleno funcionamiento.Esta estrategia de implementación de la tecnología LED también llegará a los Centros Autorizados Lexus con presencia en España ya que incorporarán tecnología LED en sus instalaciones. Ésta innovación tecnológica de nuestros Centros Lexus permitirá un ahorro de las emisiones de CO2, por reducción en consumo de energético, de más del 85% en comparación con la situación actual.

Una historia de aventuras, secretos y no poca buena suerte llevó hace cien años al explorador norteamericano Hiram Bingham hasta las alturas de la selva de los Andes del sur de Perú, donde se encontró con la ciudadela Inca de Machu Picchu, considerada una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo.

Machu Picchu marca un antes y un después para el turismo en Perú y, aunque ahora es visitada por casi un millón de personas al año, pocos conocen la historia que llevó a Hiram Bingham a esa ciudadela perdida, pero no totalmente desconocida, durante cuatro siglos.

Fue el 24 de julio de 1911 cuando este profesor de la Universidad de Yale ascendió hasta la cumbre de la "montaña vieja" (la traducción al español del quechua Machu Picchu) para encontrarse con las ruinas de las construcciones incas cubiertas por la vegetación selvática de la región peruana del Cuzco.

El interés por Simón Bolívar

Pero, en realidad, fue casi una casualidad la que llevó a este explorador y aventurero, que se había interesado en la historia de Latinoamérica a partir de su admiración por el libertador Simón Bolívar, a dar con la "Ciudad perdida de los Incas".

El norteamericano buscaba en realidad Vilcabamba, la ciudad perdida mencionada en las antiguas crónicas como el último refugio de la resistencia indígena, liderada por el Inca Manco, contra los conquistadores españoles.

Bingham, que recorría el sur peruano en una expedición patrocinada por la National Geographic Society, llegó a las cercanías de las ruinas después de recorrer a pie y a lomos de mula los 112 kilómetros desde la ciudad del Cuzco.

Contaba para su exploración con los valiosos testimonios de numerosas personas, entre ellas del joven académico norteamericano Albert Giesecke, por entonces rector de la Universidad del Cuzco, quien le dio las referencias para ubicar a un campesino que le había hablado de unas antiguas ruinas.

“Aunque se llevó a Yale más de cuatro mil piezas para su estudio con una autorización temporal y no las devolvió, el pasado mes de abril 363 de esas piezas llegaron a Lima y, según el Ejecutivo peruano, los demás restos arqueológicos regresarán a Perú en varias etapas, hasta completar el total a fines de 2012”.

Precisamente, ya en la zona del río Urubamba, Bingham encontró a Melchor Arteaga, el indígena que poco después lo guió a él y al sargento peruano Carrasco hasta la cima de la montaña donde se encontraba el sitio arqueológico.

Pero a partir del descubrimiento inesperado, que en un primer momento mantuvo en absoluto secreto, Bingham preparó una segunda expedición, que realizó en 1912, y que terminó dándole fama mundial cuando publicó sus resultados en un número especial de la revista de la National Geographic Society.

La vuelta de las piezas

Sin embargo, en Perú y en Cuzco rondó siempre la sombra de una aparente manipulación que realizó el explorador, tanto de las ruinas como de los restos arqueológicos que encontró, ya que se llevó a Yale más de cuatro mil piezas para su estudio con una autorización temporal y nunca las devolvió.

Tras ser estudiadas durante más de 90 años en la universidad norteamericana, el Gobierno peruano logró coronar, este año 2011, un acuerdo para que sean devueltas a su lugar de origen.

En abril pasado, 363 piezas en condiciones de ser exhibidas de inmediato llegaron a Lima y fueron expuestas ante decenas de miles de personas durante dos semanas en el Palacio de Gobierno antes de ser llevadas a Cuzco.

Según el Ejecutivo peruano, los demás restos y piezas arqueológicas serán devueltos en varias etapas hasta completar el total, a fines de 2012, con lo que se deberá haber cerrado la polémica sobre la ciudad perdida de los Incas.

Y aunque el Gobierno de Alan García decidió denominar al 2011 como el "Año del centenario del descubrimiento de Machu Picchu para el mundo", muchos han recordado que eso deja en claro que Bingham no fue el primer hombre en llegar a aquel mágico lugar.

Según los testimonios históricos, en 1902 el lugar fue visitado por el hacendado cuzqueño Agustín Lizárraga, quien incluso dejó una inscripción, que desapareció luego, con su nombre y el año de su visita, en una de las grandes piedras pulidas de la ciudadela.

El misterio del origen

Lizárraga, que realizó las primeras labores de limpieza de las ruinas, estuvo acompañado por los peruanos Justo A. Ochoa, Gabino Sánchez y Enrique Palma, pero murió ahogado en el río Vilcanota en febrero de 1912, por lo que no pudo reclamar su descubrimiento.

Pero incluso antes que él, ya existieron mapas del siglo XIX en los que se señalaba el sitio de Machu Picchu y, si se retrocede más en el tiempo, los primeros indicios de su existencia son de 1565, cuando en los escritos de Diego Rodríguez de Figueroa aparecía con el nombre de "Pijchu".

Cien años después de su reconocimiento mundial, y en medio de estas aclaraciones y precisiones, existe consenso en que, si bien Bingham no fue el descubridor, sí fue la primera persona que supo darse cuenta de la importancia histórica del sitio que se conocería como "la joya del Inca".

El enigma sobre su origen y función se mantiene sin embargo sobre las cumbres escarpadas, cubiertas de verdor, de las montañas andinas, ya que para algunos esta fue la morada de descanso de Pachacutec, el más importante organizador del Imperio Inca.

Otros investigadores creen, sin embargo, que Machu Picchu fue una pequeña capital de la región Inca que colindaba con el territorio de las tribus amazónicas (Antisuyo) y eso explica que fuera abandonada, y luego abrazada por la densa selva, en medio del gran cataclismo social que significó la llegada de los conquistadores españoles.