Un edificio es bioclimático cuando está integrado en el entorno y existe conexión entre la composición del material y el medio de ubicación. El fin es lograr el máximo rendimiento de las instalaciones y proporcionar confort a quien lo habita. Eso es lo que afirma el arquitecto José Carlos Goyeneche. Desde hace algunos años, ante la perspectiva de que en un futuro las fuentes de generación de energía verán limitada su capacidad y las altas dosis de contaminación pueden afectar a la mayor parte de las ciudades, se está intensificando el estudio y la construcción de edificaciones sostenibles.

Para otorgar a una edificación el calificativo de sostenible o bioclimática debe de conjugar la relación entre la composición del material de la edificación (cerramientos, aberturas, impermeabilizaciones, ventilaciones naturales…), el lugar de ubicación (clima, orografía, temperatura, humedad, fenómenos meteorológicos e incluso paisajismo) y el máximo rendimiento de las instalaciones que sean necesarias para un funcionamiento óptimo, basado en el confort y el bienestar para el que es proyectado. Para José Carlos Goyeneche, la arquitectura “es la capacidad de organizar los espacios y crear ambientes, utilizando recursos del entorno como la luz, las sombras, y los elementos propios de la naturaleza, que aporten sensaciones cambiantes y que gratifiquen a las personas que residan en estos espacios”. Una vivienda bioclimática debe tener un balance entre los valores arquitectónicos per se y la eficiencia energética y el respeto al medio ambiente. La búsqueda de un entorno saludable y la obtención de espacios de energía positiva deberían ser los objetivos primordiales al momento de diseñar una vivienda bioclimática, donde la edificación esté perfectamente integrada en su ubicación, con una orientación solar que permita aprovechar la luz de una manera meticulosa, delicada y práctica. El recorrido de la luz es de vital importancia a la hora de diseñarla, para que el sol cada día vaya iluminando cada espacio de la vivienda. Asimismo la funcionalidad de todos los elementos se debe complementar para todos los usos que sean necesarios.