Sí, es el título de la última película sobre Blancanieves. ¿Quién se resiste a la tentación de pasar delante de un espejo y no mirarse?

Julia Roberts encarna a la malvada madrastra de Blancanieves en la adaptación del clásico infantil que ha realizado Tarsem Singh. Lejos de sus aviesas intenciones, ¿quién, como ella, se resiste a ponerse frente al espejo antes de salir de casa? Espejito, espejito mágico… .

Los espejos cumplen una necesidad mucho más que funcional dentro del hogar. Además de su evidente sentido práctico en dormitorio o baño, fuera de este contexto su ubicación más habitual es en la entrada o el comedor, aquí es donde su intención decorativa puede convertirse en el centro de todas las miradas.

Un complemento que se transforma en todo un alarde decorativo y que puede llegar al exceso, según el marco que lo adorne. La decoración veneciana, más rococó que cualquier otra, dice mucho de ello ya que, sin recargar los ambientes actuales, sabe cómo darles un toque especial con el fin de crear una atmósfera llena de clasicismo y encanto.

El espejo veneciano se caracteriza porque, tanto la luna como el marco están hechos de espejo. Esta pieza toma su nombre de los maestros venecianos de la vecina isla de Murano, conocida también como "la isla del vidrio" que, en el siglo XIV, sustituyeron el metal pulimentado con el que se fabricaban tradicionalmente los espejos por el vidrio y el cristal de roca.

Aunque en un principio, el marco era de madera tallada, a finales del siglo XVIII se impuso la moldura de cristal característica de estos espejos. Pura elegancia para cualquier rincón de la casa.

EFECTO REFLEJO.

Para Alberto Torres, gerente de PortobelloStreet.es, el espejo es un elemento que siempre debe estar presente en la decoración “dado que aumenta el espacio visual, generando un efecto de mayor amplitud a la estancia en la que se encuentra. Por otro lado, ejerce de reflector de la luz y genera en las estancias un efecto multiplicador”.

Destacar la importancia del espejo por su tamaño o por el ‘marco’ que lo acompaña depende el concepto del espejo.

“POR EJEMPLO, EN LOS ESPEJOS DE VESTIDOR ES MÁS IMPORTANTE EL TAMAÑO DEL ESPEJO QUE EL DEL MARCO, YA QUE SU UTILIDAD ES EMINENTEMENTE PRÁCTICA, MIENTRAS QUE EN LOS ESPEJOS QUE VAN SOBRE UN MUEBLE, COMO POR EJEMPLO LA CÓMODA O UNA CONSOLA, LA PARTE ESTÉTICA DEL MARCO COBRA MAYOR PROTAGONISMO”.

Buscar un toque diferente con un espejo veneciano siempre es una decisión acertada. El diseñador inglés Christopher Guy desvela, en cada una de sus propuestas, el lujo y la sofisticación y sabe bien cómo inspirarse en ese tipo de diseños a la hora de deslumbrar, con imaginación, en cada uno de sus espejos.

Cada una de sus propuestas sorprende, pues en unas da prioridad al diseño del material que nos refleja y en otras esa cualidad queda reservada a una exposición mínima, con el objeto de dar todo el protagonismo al marco.

EFECTOS.

El gerente de PortobelloStreet.es  señala que la decisión de decantarnos por diseños cuadrados o redondos dependerá del efecto que queramos crear en el espacio en el que decidamos colocarlo.

“Los espejos redondos son más decorativos, pero la superficie del espejo se ve reducida respecto a los cuadrados o rectangulares. En estos últimos, al ocupar un espacio mayor, el marco suele ser más reducido”, dice Torres.

Un truco de siempre, pero que le hará estar a la última, consiste en inclinarlos  ligeramente hacia adelante…¡notará la diferencia!.

El Museo del Oro, ubicado en el centro de Bogotá, reúne cerca de 50.000 piezas fabricadas por las variopintas tribus indígenas que habitan desde tiempos inmemoriales lo que hoy se conoce como Colombia. Todo un tesoro que guarda con celoso mimo la historia de los pueblos precolombinos

A diferencia de los museos tradicionales, que narran la historia siguiendo una estructura cronológica lineal y clasificada por regiones, el Museo del Oro propone un guión más original, dividido en cuatro salas con distintos ejes temáticos, sin perder por ello la claridad en la exposición.

La primera sala, llamada El Trabajo de los Metales, describe detalladamente con objetos reales y un vídeo las depuradas técnicas con que los aborígenes extraían los minerales y forjaban las piezas que más tarde despertarían la codicia de los conquistadores.

Y es que los antiguos metalurgistas de América desarrollaron tal pericia en la orfebrería que incluso llegaron a “fundir” platino al mezclarlo con partículas finas de oro y alternar procesos de calentado con martillado. Una proeza que en la Vieja Europa no se pudo conseguir hasta el tercer tercio del siglo XIX debido a las altísimas temperaturas de fusión que requiere ese metal precioso (unos 1773°C).

“El visitante puede aprender acerca del clima, el ambiente, la organización y religión de los pueblos orfebres. En la sala de la Cosmología y el simbolismo, por ejemplo, se profundiza en la mitología de los amerindios, al reunir algunos de los objetos más valiosos de la colección

Los avances de los indígenas colombianos no resultan extraños si se tiene en cuenta que el trabajo del metal, uno de los grandes logros de la humanidad, llegó a estas tierras hace 2.500 años gracias al contacto con los pueblos de los Andes Centrales”.

Pero el uso que le daban a los metales era muy diferente al de los europeos. Mientras las monarquías del viejo continente se afanaban en acumular reservas de oro para financiar guerras y construir palacetes, para los amerindios representaba a las fuerzas fertilizadoras del sol y expresaba el origen divino del poder de los gobernantes.

“Los objetos utilizados por las sociedades orfebres son simbólicos, muy relacionados con el poder y la religión, no son para la economía ni para la guerra, y sí muy ricos iconográficamente”, explica a Efe-Reportajes la directora del Museo del Oro, María Alicia Uribe Villegas.

Es en la sala La Gente y el Oro en la Colombia prehispánica donde se explica el contexto en el cual fueron producidos estos objetos.

En un recorrido que se propone de sur a norte a través de la cadena montañosa de Los Andes y de los litorales del Pacífico y Caribe colombianos, las regiones donde se trabajaba el metal, el visitante puede aprender acerca del clima, el ambiente, la organización y religión de los pueblos orfebres.

Así se sabe que Los Pastos, una sociedad que habitó en el suroccidente de Colombia y norte de Ecuador, tenían una visión dual del mundo, según la cual todo tenía su opuesto, lo que generaba un perfecto y delicado equilibrio que daba armonía al cosmos.

Ese pensamiento dual, “al igual que sus antecesores y muchas otras sociedades andinas de Ecuador, Perú y Bolivia, lo expresaban simbólicamente mediante opuestos complementarios: masculino-femenino, sol-luna, mate-brillante, oro-plata”, indica una de las leyendas escritas en las paredes del museo.

Diversidad de los pueblos

Pero eso es solo un ejemplo. La diversidad de los pueblos precolombinos hace que la herencia indígena de Colombia sea no solo rica, sino también diversa. Frente a los grandes Estados fundados por los imperios Inca y Maya en otros puntos del continente americano, los indígenas colombianos desarrollaron cacicazgos regionales. De hecho, las crónicas de los colonos hablan de un vasto grupo de “provincias” con diferencias en el lenguaje, costumbres y organización socio-política, como las de los Ansermas, los Quindos o los Quimbayas.

Esa pluralidad dio lugar a diferencias en la evolución de las formas, las técnicas y los usos de los objetos y quedó plasmada en la colección permanente del Museo del Oro.

“El trabajo del metal, uno de los grandes logros de la humanidad, llegó a estas tierras hace 2.500 años gracias al contacto con los pueblos de los Andes Centrales”.

En la sala de la Cosmología y el simbolismo se profundiza en la mitología de los amerindios, al reunir algunos de los objetos más valiosos de la colección, tanto por los metales y piedras preciosas de los que están hechos como por la abundante información que proporcionan a los antropólogos. No por nada se encuentra dentro de una gigantesca bóveda de seguridad similar a la caja fuerte de un banco.

Ahí se encuentra el “poporo quimbaya”, la pieza de oro que inició la colección en 1939 y que tiene unos 777 gramos de peso. Un poporo es un recipiente en el que los indígenas echaban cal, la extraían con un palillo mojado en saliva y, al mezclarla con las hojas de coca que mascaban, extraían los alcaloides de la planta sagrada. Este tipo de objetos rituales se pueden encontrar a lo largo de toda la exposición, elaborados con las más diversas formas y materiales y algunos de ellos coronados con diseños de animales y personas, en clara referencia al uso chamánico que le daban a esos instrumentos.

Finalmente, la sala de La Ofrenda cierra el ciclo de los metales con la vuelta de los minerales a la tierra. En una habitación oscura se representa con música, cánticos y objetos el ritual que los indígenas realizaban periódicamente para restablecer el equilibrio del universo. Un espectáculo muy ligado con otra de las piezas más significativas del Museo del Oro y que se encuentra en la misma sala: la balsa muisca.

Esta pieza simboliza el ritual que dio origen a la leyenda de El Dorado. La ceremonia muisca ocurría cuando su cacique tomaba posesión tras permanecer nueve años meditando sin ver la luz del sol, una preparación que consideraban necesaria para asumir el mandato.

El líder acudía a la laguna de Guatavita, situada a unos 80 kilómetros de Bogotá, semidesnudo y cubierto de polvo de oro bajo la luz de la luna. Allí, junto a caciques de otras regiones, arrojaba oro y esmeraldas al fondo del lago antes de sumergirse en sus aguas para purificarse y recibir el consejo de sus antepasados. La inmersión no duraba más de unos minutos pero en términos espirituales equivalía a unos 300 años.

“La colección permanente, de unas 6.000 piezas, también cuenta con piezas de cobre, plata, piedra, hueso y hasta conchas marinas”.

La sala de La Ofrenda también acoge numerosos objetos chamánicos, especialmente los relacionados con la transformación del ser humano en ave, uno de los asuntos más recurrentes en la orfebrería de Colombia. Esto se debe a que para los indígenas las aves simbolizaban el mundo superior, en tanto que la gente, los jaguares y venados personificaban al mundo intermedio. Los niveles inferiores o inframundo se representaban con murciélagos, caimanes, serpientes y otros animales que habitan los orificios de la tierra.

Y para los más pequeños está disponible una última sala, la de El Exploratorio. En ella los niños pueden aprender de forma lúdica el legado ancestral que dejaron los indígenas de Colombia. Tras una visita guiada y una explicación, los participantes en los talleres de esa sala finalizan el recorrido elaborando su propia creación.

El blanco hielo es la fuerte apuesta de decoración navideña con la que puede asombrar a todos aquellos a los que agasaje en su hogar estas fiestas. Bolas, guirnaldas, perlas de hielo que se deshacen y que caen sobre el árbol son algunas de los ‘refrescantes’ detalles con los que puede adornar su casa.

Los tiempos que corren no son para congelarse en las fiestas más cálidas y hogareñas, siga celebrándolas como cada año pero innove en la decoración para que los vientos de la crisis no se instalen en su hogar. Los niños las esperan con ilusión y los mayores se funden con la alegría y el espíritu de reunión de toda la familia y de los amigos en torno a un buen ambiente.

La Navidad tiene este año el color del invierno de las praderas escandinavas, de la estepa siberiana, de la glacial Alaska, un blanco inmaculado y helado; sin olvidar que el tradicional rojo sigue siendo un tono que llena de intensidad cualquier habitación y uno de los favoritos de la decoración de estas fechas, al que este año se incorporan los adornos rosas y morados, colores estrella en textiles y pinturas, y el verde intenso del musgo,  si prefiere crear una atmósfera más rural.

Reciba a Santa Claus, Papa Noel o los Reyes Magos en una casa en la que los presentes lucen entre flores escarchadas, como si ya fueran joyas transformadas en regalos, una propuesta de Sia para una Navidad diferente.

Ambiente elegante

Purpurina plateada, destellos de papel de celofán, vidrio y cristal le podrán inspirar. Desempolve la plata y luzca los candelabros para iluminar. Los reflejos plateados duplicaran la luz de un ambiente refinado y elegante.

Atrévase a mezclar lo más rústico de la naturaleza con esos primeros copos plateados que caen del árbol, deje que las entrañables figuras del Belén se vistan de blanco y se adornen con filos dorados y en plata.

Estrellas escarchadas, pájaros a punto de emprender el vuelo, coronas de bienvenida para la puerta y bolas plateadas son algunos de los complementos que nos propone Pottery Barn.

La firma alemana Kroemer apuesta también por recrear este ambiente gélido. Su decoradora, Dagmer Kreyberg, señala que en tiempos de crisis aunque hay que “gastar menos, pero hay que hacerlo en productos de calidad”.

“Esta Navidad nos hemos decantado por el hielo y los glaseados con diseños helados para las paredes”, una decoración profusa y cargada de brillos en la que los manteles metalizados también cumplen una función añadida. “La Navidad requiere algo especial. Haga brillar la casa”, comenta con entusiasmo Kreyberg.

Colores novedosos

Wax Design cambia por completo de registro y su interiorista, Raquel Torrecillas, afirma que su atención se centra "en el azul zafiro junto con malvas y lilas. Un toque más moderno y diferente, pero siempre combinados con blancos para dar mayor luminosidad”.

Recuerda que si no desea invertir mucho en la decoración puede decantarse por pequeños detalles como portavelas pequeños “que puede colocar en cualquier rincón. Detalles sencillos que atrapan el espíritu de la Navidad”.

Asegura que las tradicionales bolas decorativas han pasado un poco “de moda” para colocar sobre el árbol. “Mariposas, farolillos o ramas de árbol natural intercaladas, son adornos actuales y diferentes”, comenta.

“La Navidad tiene este año el color de las praderas escandinavas, de la estepa siberiana, de la glacial Alaska, sin olvidar que el rojo sigue siendo un color que llena de intensidad el ambiente”.

Habitat se concentra en la decoración sobre la mesa, donde descubre de toda la elegancia de la que podemos hacer gala en nuestros encuentros en casa.

Adornos intercalados entre los platos, pero que no dificulten la charla ni la visión de los comensales; una vajilla ornamentada con detalles dorados; unas refinadas copas para el brindis y superficies reflectantes que hagan que los brillos se multipliquen, es todo lo que necesita para conectar con un guiño a estas fiestas.

Zara Home se concentra en el rojo, tanto para los adornos como para la decoración de la mesa. Manteles, servilletas, portavelas y copas ofrecen una imagen cálida y llena de energía. Una tradición sencilla y a gusto de todos.

Desde los restaurantes de cocina rápida, pasando por los de cocina tradicional, hasta  hoteles cinco estrellas preparan terroríficos menús para celebrar Halloween. Si se atreve, es cuestión de poner a prueba su paladar

Eso debió de pensar la actriz Kate Capshaw, alias Wilhelmina 'Willie' Scout, en la película “Indiana Jones y el Templo Maldito” cuando en el palacio de Pankot, el solícito y generoso maharajá le ofreció como extraordinarios manjares una serpiente con sorpresa de la que salían multitud de pequeñas serpientes y el sorbete de sesos de mono.  No se trataba de un menú de Halloween, pero nadie dudaría en que sería una excelente elección para una fiesta de zombies.

La celebración de la noche de los difuntos alienta a las empresas de restauración y coctelería a realizar un esfuerzo adicional para que los clientes degusten sus platos "más terroríficos".

Si bien esta es una histórica celebración estadounidense, lo cierto es que la diversión se traslada a todos los puntos del Globo con la intención de dejar de lado el ámbito religioso  para centrarse en los aspectos más paganos y festivos del día.

Para Ana Blanco, propietaria del restaurante Casa Gades de Madrid (España), la celebración supone un trabajo extra, pero explica que se trata de una excelente manera de atraer a los clientes.

“Este año de tantas apreturas económicas no hemos renunciado a dejar de celebrar Halloween, aunque teniendo en cuenta el día de la semana en que se celebra en esta ocasión, dudamos que suponga un éxito de público como lo fue 2010”, indica.

“La posada maldita” lo dice todo con su nombre. Es un restaurante temático especializado, durante todo el año, en dar cenas acompañadas de un espectáculo de terror”.

Cuidan la decoración del local con detalle. Los camareros y cocineros también van disfrazados mientras preparan, como entradas y primeros platos, desde un cocktail de Drácula  (copa de bienvenida a base de  salmorejo estilo Antequera), pasando por  higaditos de la reverenda con culis de sangre (foie de oca con pétalos de frambuesa), hasta unos sesos de Tutankamon con rana (milhojas de queso con alcachofas) y un "mezclum" de hierbajos del camposanto (ensalada de la casa).

En el segundo plato de este "horrendo" menú, pueden elegir los comensales entre entrañas del conde Drácula (chuletón al grill); babosas engrilladas (dorada al horno) y una verbena de entresijos (degustación de pastas). Para postre, Ana Blanco ofrece un beso de la muerte apasionada.

En el centro de la capital de España, el Café de la Ópera es otro restaurante que ofrece una terrorífica cena cantada, centrada en sopa de sangre con algas de pantano, ojos de Drácula y vómito de Frankenstein con gusanos saltarines. Carmen Carús, directora del establecimiento, se apresura a decir que "los comensales degustarán nuestros deliciosos platos de siempre, pero en esta ocasión la carta los ofrece con otros nombres".

Los restaurantes más exclusivos como El Ritz de Madrid (España) o el Four Seasons de Nueva York (EEUU), por poner dos ejemplos, sucumben también a la tentación de incluir terroríficos menús la noche del 31 de octubre. En un ambiente de lujo y sofisticación con una mesa exquisitamente decorada puede darse el placer de tomar: “Crema de calabaza con queso fresco; aceite de nuez y semilla de hinojo caramelizada, Tartar de carne de Kobe con huevo de codorniz empanado; pulpo glaseado sobre crema de patata y tinta de calamar; "risotto" de calabaza con vieiras a la parrilla; pechuga de pintada rellena de crema de cacahuete con "pennes" rellenos de puerro y suprema de vainilla de Tahití con helado de calabaza, es la propuesta del hotel de  cinco estrellas madrileño.

“Moje cremoso de calabaza y bacalao” como primer plato es la apuesta del restaurante Riofrío para hacer de esta hortaliza un plato excepcional. Los "huesitos" de santo o las migas de niño, de su magnífica pastelería, son el colofón final de la degustación.

“La posada maldita” (Cataluña, al noreste de España) lo dice todo con su nombre. Se trata de un restaurante temático especializado, durante todo el año, en dar cenas acompañadas de un espectáculo de terror.

Dolores Petidier, su dueña y cocinera, explica que siempre fue una admiradora total del género y, a la hora de diseñar su restaurante, decidió que sus clientes vivieran “su experiencia más terrorífica”.

Desde el viernes 28 de octubre y hasta la comida del 1 de noviembre (especial para niños), puede degustar un menú selecto que comienza con pan con tomate… “se trata de una carta tradicional, centrada en las carnes, como es lógico, pero en la que se entiende a la primera todo lo que se va a comer. Bastante tienen los clientes con atender al espectáculo e interactuar con los actores-camareros”, nada menos que durante tres horas.

Para empezar o terminar la tarde nada como un cóctel bien mezclado. El peruano, Diego Macedo, barman de “Kialma”, y especializado en alta coctelería propone un “Tarántula” o un “Daiquiri sangriento”.

“El Tarántula –dice- se elabora con vodka negro. Alrededor del borde de la copa le añado barritas de regaliz negras para que recuerde a las patas del insecto". Además, añade una pequeña calabaza. “El sirope de fresa le agrega un toque ligeramente sanguinario al daiquiri y resulta muy atractivo en una noche como esa”, concluye.