pequeña2 Surrealista, vanguardista y explícita. Son las tres palabras mágicas asociadas a la moda belga, moda que no todo el mundo conoce de cerca a pesar de haber sido laureada internacionalmente. Sigue leyendo

Amberes, la bella ciudad del norte de Bélgica, acaba de añadir una nueva joya a su rico patrimonio: el MAS (acrónimo de 'museo sobre la corriente') denominado así porque está situado a orillas del río Escalda y en el antiguo puerto, como una forma de simbolizar cómo la vida de la ciudad sigue vinculada al comercio marítimo y fluvial.

El MAS (acrónimo de 'museo sobre la corriente') debe su nombre a que está situado a orillas del río Escalda y en el antiguo puerto, como una forma de simbolizar cómo la historia, la riqueza y la vida cotidiana de la ciudad están vinculadas desde hace más de mil años al comercio marítimo y fluvial.

El edificio es una torre de 64 metros de alto, obra de la firma de arquitectos Neutelings Riedijk, de Rotterdam (Holanda), y está recubierto de arenisca roja de Rajastán (India), gracias a lo cual ofrece un extraordinario colorido con el sol del atardecer.

Más allá de sus colecciones, el museo es "una ambición urbana, ya que constituye ‘una bisagra’ entre el pasado y el futuro de la ciudad”, según dice el alcalde, Patrick Janssens.

Una torre para explorar

Desde su posición privilegiada, en el antiguo puerto y junto al río, el MAS se ha convertido en una torre vigía desde la que explorar la historia de la ciudad y la variedad de su rica vida urbana.

A pesar de estar a una cincuentena de kilómetros del mar del Norte, Amberes posee, gracias al Escalda y su estuario, el segundo puerto más importante de Europa, sede de la primera terminal petroquímica del continente. Esto ha favorecido el intenso tráfico de mercancías por una densa red de ríos y canales.

La actividad del comercio ya hizo de Amberes una de las ciudades más ricas y cultas de Europa en los siglos XVI y XVII, coincidiendo con la época del gobierno español durante la dinastía de los Habsburgo. Aquí se creó la primera bolsa de valores moderna, en el siglo XVI.

Era la época de genios del arte como Rubens o Van Dyck, asentados en la ciudad para atender los encargos de los ricos comerciantes e industriales y que acabaron haciéndose un nombre entre las cortes europeas.

“Amberes posee, gracias al Escalda y su estuario, el segundo puerto más importante de Europa y el museo  MAS juega una labor esencial como un nuevo punto de atracción en una ciudad que interesa, a la vez, por su modernidad y su historia”.

Era cuando los habitantes de Amberes eran llamados por los demás flamencos "sinjoren" (pronunciado "siñoren"), para señalar cómo la riqueza y el lujo les habían convertido en altivos y orgullosos como los "señores", los gobernantes españoles, un período del que todavía quedan abundantes huellas históricas en la ciudad.

La edad de oro

Amberes acoge además el Centro del Diamante, desde el que se controla la venta al por mayor de más de la mitad de los diamantes de todo el mundo, e incluso en torno al 85 % de los diamantes para uso industrial, lo que supone un 8% de todas las exportaciones de Bélgica.

Este sector hace que el Centro del Diamante sea un lugar también a visitar: un pequeño universo poblado de hombres de negocios judíos ortodoxos, indios, chinos, rusos o de países anglosajones.

Amberes vivió una auténtica "Edad de Oro" en el período de entreguerras, con los Juegos Olímpicos de 1920, la Exposición Universal de 1930 y la construcción de la torre KBC, un edificio "art deco" que fue el primer rascacielos de Europa (concluido en 1932).

Sin embargo, y a pesar de toda esta actividad económica, la ciudad vio cómo el puerto viejo y el hermoso paseo por las orillas del río quedaron abandonados durante décadas.

A finales de los años 90, los gobiernos municipales lanzaron un ambicioso plan de recuperación, potenciado aún más por el actual alcalde, que busca convertir a Amberes en lo que él llama una "Barcelona del norte".

Tradición y modernidad

El proceso ha dado nueva vida a la orilla del río, llena ahora de viviendas contemporáneas, mientras que el centro de la ciudad ha atraído a nuevos habitantes de alto poder adquisitivo gracias a una combinación de casas de diseño, edificios antiguos y una intensa vida urbana de restaurantes, cafés, museos y tiendas. Por todo ello, los habitantes de la ciudad sienten un placer especial de vivir aquí. La historia se repite y se siente el mismo orgullo que los "sinjoren" de hace siglos.

La zona del puerto viejo ("Eilandje" o 'Islote') acogió también nuevos edificios de viviendas, pero también ha visto la reconversión de los depósitos de mercancías en "lofts" de lujo y oficinas que rodean al puerto deportivo, antiguo punto de amarre de los mercantes que viajaban a África, Asia o América.

“La ciudad belga vivió su "Edad de Oro" en el período de entreguerras, con los Juegos Olímpicos de 1920, la Exposición Universal de 1930 y la construcción de la torre KBC, un edificio "art deco" que fue el primer rascacielos de Europa (concluido en 1932)”.

Y aquí es donde el MAS juega su labor esencial al cerrar el círculo como broche de ese proceso, pero también como un punto de atracción más de una ciudad que interesa a la vez por su modernidad y su historia.

La estación de ferrocarril, una joya del siglo XIX, acaba de recibir uno de los premios "Europa Nostra" a la conservación del patrimonio.

Otro de los ejes de la renovación fue la original fuente que la escultura española Cristina Iglesias inauguró en septiembre de 2006, ante la puerta del Museo de Bellas Artes, y que contribuyó al renacimiento de la zona sur del centro, igual que el MAS ha hecho lo mismo con el norte.

Y otro edificio de alto valor arquitectónico llegará en 2014: las nuevas oficinas de la Autoridad del Puerto de Amberes, un diseño de la oficina de la arquitecta de origen iraquí Zaha Hadid.

A pesar de que algunos urbanistas locales son críticos con esta idea de reurbanizar las ciudades a base de edificios simbólicos, lo cierto es que Amberes ha sabido combinar lo antiguo y lo nuevo.

La catedral gótica con sus cuadros de Rubens; la Plaza Mayor con el ayuntamiento de la época española y las casas de los gremios; o la casa-museo de Rubens, la academia y el museo de la moda (de fama mundial) junto con trazado medieval conservado a la perfección, que hacen de Amberes un lugar ideal para visitar en busca de historia, arquitectura contemporánea... y también de tiendas, ya que el centro es también un paraíso para las compras.

Leopoldstraat, Wolstraat y Kloosterstraat acaparan las galerías de arte y anticuarios. En la segunda, además, hay tiendas de curiosidades y cachivaches.

Kammenstraat y sus calles adyacentes albergan tiendas de moda alternativas de cualquier tendencia y estilo.

Y si lo que se prefiere son moda y complementos de lujo, hay que ir a Schutterhofstraat y la vecina Komedie Plaats.

La renovación ha llegado también al esparcimiento, como "Park Spoor Nord", donde una antigua zona ferroviaria de mercancías ha dejado lugar a un enorme parque que cada fin de semana atrae a miles de personas para todo tipo de actividades.

¿A qué ciudad europea le gustaría viajar en su próxima escapada?