La ambiciosa apuesta de Miami por el arte y la ciencia, que cristaliza en instalaciones como las del nuevo Parque de los Museos, confiere a la ciudad norteamericana una importancia como destino cultural que la sitúa más allá del consabido turismo de sol y playa.

Pese al actual contexto de crisis mundial, Miami ha puesto todo su empeño en lograr que su oferta cultural se convierta en referencia para el progreso de esta metrópoli y capte el interés del visitante que valora los museos, las exhibiciones y todo tipo de actividades culturales.

Si bien el segmento turístico principal de Miami sigue siendo el de sol y la playa, la Ciudad del Sol tiene también mucho que decir en un terreno que resulta clave para ganar un mayor peso cultural como urbe cosmopolita e influyente.

"ASÍ, EL DENOMINADO PARQUE DE LOS MUSEOS, UBICADO EN UNA EXPLANADA A ORILLAS DE LA BELLA BAHÍA DE CAYO VIZCAÍNO, EN EL "DOWNTOWN" (CENTRO URBANO) DE LA CIUDAD, SERÁ SEDE DE LOS MUSEOS DE CIENCIAS Y DE ARTE DE MIAMI. SE ABRIRÁN AL PÚBLICO EN 2015 Y 2013, RESPECTIVAMENTE."

Muy próximo a estos dos museos, también en el revitalizado "downtown" de Miami, se halla el Adrianne Arsht Center para las Artes Escénicas, un colosal complejo artístico que abrió sus puertas en 2006 y que, pese a haber estado a punto de irse a pique en años recientes por falta de fondos, es sin duda uno de los referentes culturales de esta ciudad estadounidense.

"En el curso de una década, Miami habrá puesto en marcha cuatro instituciones culturales de primer rango, culminando esta labor con el complejo del Parque de los Museos", dijo a Efe John Richard, presidente del Adrianne Arsht Center.

CIUDAD GLOBAL PARA LAS ARTES Y LA CULTURA.

"SE TRATA DE UN PLAN DE DESARROLLO CULTURAL DEL CENTRO URBANO QUE SE MATERIALIZARÁ EN UNA SUERTE DE "CORREDOR CULTURAL QUE VA A CONVERTIR A MIAMI EN UNA DE LAS CIUDADES GLOBALES DEL MUNDO PARA LAS ARTES Y LA CULTURA", SUBRAYA JOHN RICHARD, PRESIDENTE DEL ADRIANNE ARSHT CENTER."

Este esplendor cultural viene precedido en el "downtown", tras décadas de abandono, por el auge inmobiliario y la demanda de apartamentos en la zona, sobre todo entre profesionales con edades comprendidas entre los 24 y 44 años, que configuran el 57 por ciento de los residentes en el área, según un estudio divulgado por la Dirección de Urbanización del Centro de Miami (DDA, en inglés).

De hecho, el 93 por ciento de los 22.782 apartamentos construidos desde 2003 en el "downtown" de Miami está actualmente ocupado, lo que refleja la gran demanda residencial que ha experimentado esa zona pese a la crisis económica.

Unas 72.000 personas residen actualmente en el centro urbano, lo que supone un incremento de más del 80 por ciento respecto de la década pasada y refleja que esta zona es hoy un "vibrante vecindario con uno de los mercados residenciales más activos del país", señaló a Efe Alyce Robertson, directora del DDA.

Para Robertson, las grandes ciudades constituyen hoy el "hogar de las instituciones artísticas y culturales de mayor nivel" y, con el Parque de los Museos, el "downtown" de Miami devendrá en "destino internacional" y "motor económico y centro educacional para todos los residentes".

"SEGÚN UN ESTUDIO ELABORADO POR LORD CONSULTING, LOS TRES PILARES DE ESTE IMPULSO CULTURAL EN LA ZONA -EL MUSEO DE CIENCIAS PHILLIP FROST, EL DE ARTE Y EL ARSHT CENTER- ATRAERÁN UNA MEDIA ANUAL DE CERCA DE 1,5 MILLONES DE VISITANTES."

UN MUSEO DE CIENCIAS DE REVOLUCIONARIO DISEÑO.

Eje de este "salto" cultural es sin duda el nuevo Museo de Ciencias que lleva el nombre de Patricia y Philip Frost, una pareja de filántropos estadounidenses que ha donado 35 millones de dólares para su construcción. Se calcula que, en total, levantar este museo tendrá un coste de unos 300 millones de dólares.

Este museo, que inició sus obras recientemente, sorprende por su revolucionario diseño. Según sus responsables será uno de los más innovadores de su tipo, con una clara orientación a la astronomía y a la vida marina.

Desde un acuario con capacidad para 2.200 metros cúbicos de agua, hasta un planetario de observación espacial con una cúpula 3D, este centro es una "ocasión única para que Miami combine diversión y tecnología e ilustre sobre el futuro cosmopolita de esta ciudad", explicó a Efe Gillian Thomas, presidenta del museo.

Uno de los grandes aciertos del nuevo museo dotado de un sistema de energía solar y eólica es el sorprendente diseño del acuario, que responde al intento de plasmar el hábitat natural de los arrecifes coralinos de la costa de Florida y de la corriente del Golfo de México.

Es, en palabras de Thomas, más que un museo, una "exhibición viva" que se conjuga con áreas expositivas, cafés, un centro donde se impartirán cursos sobre temas vinculados a la investigación espacial, zonas de recreo para pasear en bicicleta y hasta un huerto en el tejado para el cultivo de fruta y verdura.

MUSEO DE ARTE, “CENTRO DE LA FLORECIENTE ESCENA CULTURAL”.

En cuanto al Museo de Arte de Miami (MAM), este pasará a llamarse en el nuevo emplazamiento The Pérez Art Museum Miami (PAMM) tras los 35 millones de dólares que donó en dinero y en obras de arte el inversor de bienes raíces Jorge M. Pérez, de origen cubano.

El PAMM, que ocupa 18.600 metros cuadrados y se inaugurará en 2013, servirá como "centro de la floreciente escena cultural de Miami y atracción para cientos de miles de nuevos visitantes de nuestra ciudad", destacó a Efe Thom Collins.

La nueva instalación, que costará unos 130 millones de dólares, ofrece el triple de espacio expositivo que la anterior y alberga un complejo educacional con una biblioteca, un auditorio y zonas para impartir talleres y clases, así como un café y una tienda para la venta de recuerdos del museo.

El PAMM, que ha destinado unos 3.000 metros cuadrados para galerías, brindará "más espacio para exhibiciones especiales y una mayor variedad de obras de nuestra colección, que crece permanentemente", apostilló Collins, quien reconoce su satisfacción por la contratación del comisario Tobias Ostrander, un "gran experto en el campo del arte contemporáneo e hispanoamericano".

Y si la apuesta por las artes sitúa a Miami en el centro de la cultura mundial, también se aceleran las actividades de ventas o alquiler de apartamentos y la inversión del sector privado, síntoma claro de la revitalización cultural y económica de la zona, cuya fisonomía urbana ha experimentado un cambio fundamental en los últimos años con la llegada de capital inversor de Brasil, México, Colombia y Argentina.

Otro proyecto que podría lograr pronto el visto bueno de las autoridades de la ciudad es el que ha presentado el grupo malasio Genting, que planea construir en esa céntrica zona el mayor casino del mundo, lo que ha encontrado una fuerte oposición entre algunos legisladores y en asociaciones civiles y culturales.

Genting planea invertir 3.800 millones de dólares en la construcción de un gran centro de ocio que, además de ofrecer el mayor casino del mundo, incluye la construcción de cuatro hoteles, dos torres de condominios, medio centenar de restaurantes, bares y un centro comercial.

No es el único proyecto sobre la mesa. Las propuestas de Swire's Brickell CitiCentre y Espacio USA's 1400 Biscayne Center son otros dos ejemplos de promotoras inmobiliarias internacionales que han decidido apostar por el futuro comercial y cultural del "downtown" de Miami.

Desde tentáculos de pulpo en movimiento hasta pez raya podrido intencionadamente o larvas hervidas de gusanos de seda, la oferta gastronómica de los mercados de Seúl es tan amplia como su extensión y tan variada como la gente que los transita.

Mientras todos los distritos de la capital de Corea del Sur cuentan, al menos, con un mercado generalmente especializado en ciertos alimentos, los de Noryangjin y Gwangjang abarcan prácticamente la totalidad de los platos más representativos y los más exóticos de la cocina local.

Atrapado en una maraña de autopistas y carreteras, a escasos cien metros al sur del imponente río Han que divide Seúl en dos, el mercado de pescado de Noryangjin distribuye, en sus 66.000 metros cuadrados, productos de mar para el consumo de los más de 10 millones de habitantes que abarrotan la ciudad.

“SÓLO LOS MÁS CURTIDOS SE ATREVEN CON EL “HONGEO”, PEZ RAYA QUE SE DEJA PUDRIR DURANTE VARIOS DÍAS PARA DESPUÉS COMERLO CRUDO EN LONCHAS, ACOMPAÑADO DE VEGETALES”.

Ajenos al sonido de los camiones cargados de pescado, los minoristas de Noryangjin regentan peceras donde el cliente elige los productos, regatea su precio, los adquiere y, por último, los consume en un restaurante en el interior del complejo, donde paga por el servicio de cocina y las bebidas.

Una de las exquisiteces más demandadas es el “sannakji”, mal llamado pulpo vivo, que consiste en trozos de pulpo pequeño servidos crudos inmediatamente después de sacrificar al animal. Condimentados con semillas y aceite de sésamo, los tentáculos del pulpo se retuercen en el plato y en la boca para aportar una curiosa sensación, no comparable a la de cualquier otro alimento.

Quienes deciden catar este plato reciben la advertencia de masticar bien el pulpo, ya que de lo contrario sus tentáculos con vida propia podrían adherirse a la garganta y causar la muerte por asfixia, una tragedia que cuenta con numerosos casos documentados en Corea del Sur.

“PESCADO CRUDO DE TODO TIPO, CENTOLLO HERVIDO, SOPA DE HUEVAS DE ABADEJO O MEJILLONES GIGANTES SON OTROS MANJARES QUE OFRECE EL MERCADO DE NORYANGJIN, Y QUE SIEMPRE HAN DE IR ACOMPAÑADOS DE “SOJU”, EL LICOR MÁS POPULAR DEL PAÍS”.

Y si el “sannakji” es de los platos más solicitados por todo tipo de visitantes, sólo los más curtidos se atreven con el “hongeo”, pez raya que se deja pudrir durante varios días para después comerlo crudo en lonchas, acompañado de vegetales.

"En tiempos antiguos -relata uno de los vendedores del mercado- los pescadores que regresaban a puerto desechaban los peces raya por su escasa carne y abundantes espinas, y los tiraban en las cercanías de los diques, donde se corrompía su carne con el paso de los días".

"Los mendigos más hambrientos -continúa- comenzaron a hallar en este animal fermentado un importante aporte nutricional y en su intenso aroma a amoníaco un inusual placer que, con los años, millones de coreanos de todas las clases sociales aprendieron a apreciar".

“EL “SANNAKJI” CONSISTE EN TROZOS DE PULPO PEQUEÑO SERVIDOS CRUDOS INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE SACRIFICAR AL ANIMAL. CONDIMENTADOS CON SEMILLAS Y ACEITE DE SÉSAMO, LOS TENTÁCULOS DEL PULPO SE RETUERCEN EN EL PLATO Y EN LA BOCA PARA APORTAR UNA CURIOSA SENSACIÓN”.

Pescado crudo de todo tipo, centollo hervido, sopa de huevas de abadejo o mejillones gigantes son otros manjares que ofrece el mercado de Noryangjin, y que siempre han de ir acompañados de “soju”, el licor más popular del país.

Con una graduación del 20 por ciento de alcohol, sabor a vodka rebajado y un precio no superior a 2 dólares por cada botella de cuarto de litro, el “soju” se consume en cantidades ingentes en Corea del Sur, donde cada adulto vacía más de 80 botellas al año, de promedio.

Lejos de Noryangjin, al norte del río Han y en pleno centro histórico de la ciudad, llegamos al mercado de Gwangjang que, con más de 100 años de antigüedad, es la meca de los amantes de la comida callejera en Seúl.

Otros manjares

Al cruzar una tarde de sábado la puerta de entrada nos fundimos en una masa humana de familias, ancianos, jóvenes y turistas extranjeros que abarrotan hasta el último pasadizo.

A diferencia del mercado de pescado, aquí los visitantes se sientan directamente a comer en bancos instalados en incontables puestos de apenas dos o tres metros de ancho, donde las cocineras preparan un “bindaettok” tras otro en frenética actividad.

Aunque su aspecto es parecido a la tortilla de patatas y se define habitualmente como crepe, el plato estrella de Gwangjang no tiene nada que ver con ninguno de los dos, ya que su ingrediente principal es harina de soja verde.

Crujiente por fuera, cremoso por dentro, y con un sabor suave y ligeramente salado, el “bindaettok” siempre ha de ir acompañado de “makgeolli” o “dongdongju”, licores coreanos de arroz fermentado con una graduación alcohólica de entre el 6 y el 8 por ciento, famosos por deparar suaves borracheras pero intensas resacas.

El segundo plato más demandado aquí es el “sundae”, una morcilla al estilo coreano que se elabora con intestinos de cerdo rellenos de sangre coagulada y fideos de almidón. Estos últimos hacen del “sundae” un embutido algo más dulce y digerible que la tradicional morcilla española.

El popular rollo de alga marina y arroz con vegetales llamado “kimbab”, cilindros de pastel de arroz en salsa roja picante o “teokpokki” y frituras con rebozado de harina de todo tipo de vegetales y pescados son otros platos de Gwanjang a los que se podría etiquetar como “convencionales”, especialmente si los comparamos con otros alimentos algo más extravagantes que ofrece este lugar, como el “beondegi” o el “dakbal”.

“Beondegi” son larvas de gusano de seda hervidas y sazonadas con salsa de soja. Un alto contenido en proteínas y propiedades infalibles, según las cocineras del mercado, para combatir el dolor de cabeza y la diabetes compensan su evidente aspecto de insectos y el característico mal olor que desprenden.

El “dakbal”, expuesto en varios puntos del mercado, es otro de los manjares que despiertan más curiosidad entre los foráneos. Son patas de pollo en salsa roja picante de ají cocinadas la plancha o en barbacoa intensamente para ablandar su textura, que al paladar resulta tierna y cartilaginosa a la vez.

La gastronomía callejera coreana, heredera de tiempos de escasez en los que toda materia orgánica era comida en potencia, permanece hoy más viva que nunca en Seúl, donde los jóvenes siguen acudiendo a los mercados para disfrutar, a un precio razonable, de las recetas más corrientes y las opciones más exóticas.