Sumilleres a la carta

Degustar un buen vino, apreciar un buen cava o descorchar una botella de champán desvela un ritual para el que hay que estar preparado si no quiere desvirtuar el aroma de un buen caldo y la magia del momento.

Tras la vendimia, la atención por el vino y por todo lo que le rodea, como permitir que el paladar disfrute de sus mejores esencias, hace que detengamos la mirada ante todo aquello que nos pueda favorecer para potenciarlo.

Una de las reglas de oro que no deben perder de vista los apasionados al mundo del vino, si desean poner en práctica sus conocimientos en el hogar, es conocer los utensilios de los que debe disponer para agasajarse y agasajar a sus invitados.

Evite obsesionarse con llenar la casa de elementos que no son imprescindibles, pero asegúrese de que aquellos con los que cuenta son de calidad para que cada caldo conserve su aroma y su sabor.

La reconocida sumilier uruguaya, afincada en España adonde se trasladó tras crecer en Argentina, Andrea Alonso, proclamada “Nariz de Oro 2010″ en la edición XIX de este prestigioso concurso de sumillers, nos ofrece algunas recomendaciones a tener en cuenta.

“Entre los elementos más comunes que no deben faltar en casa para disfrutar de un buen vino  como profesional y amante del vino recomendaría tener un abridor y una buena copa, no buena por cara, sino la que se adapte mejor al vino que queramos disfrutar, sin olvidarnos de la compañía”, comenta Alonso.

Elección de copa

Así pues, el primer paso, después de decidir qué vino tomar y con quién lo va a compartir, es elegir la copa en la que lo va a servir. La copa borgoña y la burdeos, sin duda, le ayudarán a desplegar sus dotes de entendido en caldos, pues cuentan con un cristal de excelente calidad, tallado por manos artesanas.

La copa burdeos exalta los aromas, realza el sabor de la fruta y disimula los sabores más ácidos. La borgoña tiene la boca amplia y permite girar el vino con soltura dejando que los aromas se liberen fácilmente y que el vino respire. Es ideal para vinos jóvenes y maduros de la zona francesa que lleva su nombre.

“Uno de los pasos fundamentales antes de la degustación consiste en airear el vino. Algunos oxigenadores, como el Decantus, tienen una doble función, pues también se utilizan para decantar el vino y eliminar así los posos o sedimentos que pueda tener”.

La elección de la copa, según explica Andrea Alonso, no es fácil, depende del caldo. “Para tintos, alguna tipo tempranillo o syrah, o bien una tipo borgoña para blancos, estas copas están perfectamente fabricadas, para aprovechar al máximo todas las sensaciones que nos pueda dejar un vino, desde la fase visual, olfativa y gustativa, hasta la denominada postgusto”.

Andrea Alonso explica que Elena Adell, enóloga de bodegas Azpilicueta, ha diseñado junto a la casa Riedel “una copa que se adapta perfectamente al vino que ella elabora”, una elección que recomienda.

“Después de muchísimas catas con diferentes diseños, he podido comprobar en cuál de las copas se expresaba mejor el vino, y puedo asegurar que es una experiencia extraordinaria. Si tienen la oportunidad hagan la prueba”.

Uno de los pasos fundamentales consiste en airear el vino. En el caso de los caldos jóvenes, los entendidos explican que el contacto con el oxígeno produce una pequeña oxidación que reduce los taninos (sustancias orgánicas que se encuentran en la piel y pepitas de la uva). Si nos hallamos ante un gran tinto, rotundo y en su apogeo, con muchos años en la bodega, le ayudará a despertar de su letargo.

Algunos oxigenadores, como el Decantus, tienen una doble función, pues también se utilizan para decantar el vino y eliminar así los posos o sedimentos que pueda tener.

La joven “Nariz de Oro 2010” y sumiller del establecimiento Makro-Zaragoza (España) afirma que “hay que tener cuidado a la hora de almacenar el vino en casa”.

Dónde lo pongo

“Almacenar el vino para una buena ocasión no es sencillo en una vivienda sin bodega y sin la posibilidad de ofrecer un lugar específico.  En cualquier caso, siempre deberá ser un lugar apartado de luz, que mantenga una humedad constante y que no tenga mucha oscilación de temperaturas” y recomienda armarios especiales para vinos, “que son muy asequibles y no ocupan mucho espacio”.

Alonso indica que, si el propósito es almacenar vinos por un largo periodo de tiempo “es imprescindible colocarlos en horizontal, principalmente para mantener la humedad en el corcho, y evitar posibles filtraciones que puedan estropear el vino, pero si el consumo va a ser inmediato, no hay problema alguno”.

Toda una lección.

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