Los otros “personajes” de la Navidad

La bruja Befana, Ded Moroz, Jultomten, Joulupukki, Belsnickel, Olentzero, Apalpador, los Pedros Negros, Colacho o el Viejo Pascuero … Además de los clásicos Santa Claus o Papá Noel y los Reyes Magos, existen otros personajes más locales y menos conocidos con los que disfrutar de la Navidad.

La Navidad se celebra en casi todos los rincones del planeta y ya estés en uno u otro hemisferio la nomenclatura de sus personajes cambia de un lugar a otro.

Así, los tradicionales Papa Noel o Santa Claus y los Reyes Magos varían de registro si estamos en París, Estocolmo, Múnich o Amsterdam, sin olvidarnos de algunas acepciones que se producen en países como Costa Rica, donde Papá Noel es conocido como “Colocho” o Chile, donde el que reparte los regalos es el Viejito Pascuero, la versión chilena de Santa Claus o Papá Noel.

En España, los tres Reyes Magos son los encargados de traer los regalos a los niños la noche del 5 al 6 de enero, mientras en la noche de Navidad, 24 al 25 de diciembre, es la versión anglosajona de Santa Claus o Papá Noel, aunque en distintas comunidades autónomas se suceden otras figuras tan o más entrañables.

“En Costa Rica, Papá Noel es conocido como “Colocho” y en Chile quien reparte los regalos es el Viejito Pascuero, la versión chilena de Santa Claus o Papá Noel”.

Es el caso del Olentzero vasco-navarro, un carbonero que baja del monte con regalos para los niños; el Esteru astur-cántabro, un leñador que reparte regalos; el Tío de Nadal o Cagatió catalán, un personaje que defeca dulces y golosinas, o el “Apalpador” o “Pandegueiro”, en algunas zonas de Galicia, un gigante, carbonero de profesión, quien al tocar las barrigas de los niños si veía que estaban llenas les decía “así, así estén todo el año” y les dejaba castañas.

Más al norte, Papa Noel o Santa Claus va cambiando de nomenclatura y formatos conforme va llegando a la Laponia finlandesa, donde los autóctonos reclaman que fue allí el lugar de residencia de Papa Noel, conocido como “joulupukki”, término que significa “cabra de Navidad” en finlandés y que representa a un anciano con blanca barba y traje rojo que cada víspera de Navidad reparte regalos a los niños en un trineo tirado por renos.

De aquí proceden los “bendegums”, secundarios imprescindibles en estas fiestas, duendes que ayudan a llevar los regalos a Santa Claus y que se han convertido en tan populares como su afamado amo.

El “joulupukki” finlandés es “julemand” (hombre de Navidad) en Dinamarca; “julenissen” en Noruega, mientras en Suecia quien hace las delicias de los niños es “jultomtem” (gnomo de Navidad). En Rusia, el entrañable “Ded Moroz” o “El Abuelo del Invierno”, es el encargado de entregar los regalos en Año Nuevo.

San Nicolás y la bruja Befana

Antes le llegan los regalos a los holandeses, quienes la noche del 5 de diciembre esperan con entusiasmo la visita del anciano San Nicolás, conocido en el país como el “Sinterklaas” y que procedente de Madrid (España), acude cargado de presentes en compañía de sus ayudantes, los “Pedros Negros”.

Precisamente San Nicolás es el personaje del que se cree surgieron los actuales Santa Claus o Papá Noel, un obispo de origen griego nacido en el siglo III en la ciudad de Myra, hoy Demre. La tradición cuenta que entregaba regalos y oro a los pobres y obraba milagros. Al morir, fue canonizado y venerado en todo el mundo cristiano. En el siglo XI, sus restos fueron trasladados por marineros italianos a la ciudad de Bari, donde reposan en la Basílica de San Nicolás.

“En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. En países como Holanda, Alemania, Bélgica o Polonia, San Nicolás adelanta los presentes la noche del 5 de diciembre”.

En países como Bélgica, Alemania, Polonia o República Checa también celebran su San Nicolás particular, visitando a los niños la noche del 5 de diciembre, repartiendo caramelos, pan de especias y frutos secos.

En Italia, es una bruja, denominada Befana, la que alegra las fiestas navideñas a los “bambinos” con sus regalos. Cuenta la leyenda que los Reyes Magos, en su camino hacia Belén para llevar las ofrendas al niño Jesús, se encontraron con una anciana a la que pidieron información e incluso compañía para llegar al portal. Ella se negó a acompañarles y Melchor, Gaspar y Baltasar tuvieron que proseguir su camino.

Pero arrepentida, la Befana hizo acopio de dulces y salió al encuentro de los Magos de Oriente. En su camino fue preguntando, casa por casa, por los tres Reyes y dejando a los niños de cada hogar parte de los caramelos que llevaba consigo.

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