Los habanos hacen frente a la crisis

Los cigarros puros elaborados en la isla de Cuba con hoja de la planta de este país, un producto al alcance de pocos bolsillos, se resisten a la crisis económica y a las prohibiciones antitabaco: sus ventas internacionales crecieron un nueve por ciento en 2011, siguiendo la tendencia al alza del sector del lujo.

Sibaritas, expertos, “gourmets” o aficionados no parecen dispuestos a renunciar al humo de los puros cubanos, elaborados a mano siguiendo una tradición centenaria y cuya hoja se cultiva con mimo y dedicación en unas vegas consideradas privilegiadas para este producto.

“EL PURO SE COMPONE DE VARIAS PARTES Y TIPOS DE HOJA: LA TRIPA (COMPUESTA POR HASTA 4 HOJAS DISTINTAS), EL CAPOTE, PARA ENVOLVER LA TRIPA Y LA CAPA, QUE DA LA APARIENCIA FINAL AL PURO”.

Fe de ello ha dado el XVI Festival del Habano celebrado en la capital cubana, donde más de 1.500 invitados y aficionados procedentes de 70 países pudieron conocer, no solo los últimos lanzamientos de las mejores marcas de puros, sino acercarse a los secretos de su cultivo, elaboración y degustar sofisticados maridajes con café, ron o vino oporto portugués.

Los apasionados defienden que un buen habano es un producto único cuya elaboración es un arte, y su degustación, un ritual y un placer para los sentidos.

Hojas mimadas y torcidas a mano

Las vegas de Vuelta Abajo, en la provincia occidental de Pinar del Río, tienen la fama de ser las mejores tierras del mundo para cultivar tabaco: son las únicas donde se producen todos los tipos de la hoja y atesoran una tradición centenaria.

Los experimentados cosecheros de la zona comienzan cada año su tarea en los meses de julio y agosto con la preparación de los semilleros. Tres meses después se recoge la cosecha y las hojas se depositan en las “casas de tabaco” destinadas a la “cura” (secado bajo techo) de las hojas antesala de su próximo paso, la fábrica.

El puro se compone de varias partes y tipos de hoja: la tripa (compuesta por hasta 4 hojas distintas), el capote, para envolver la tripa y la capa, que da la apariencia final al puro.

Hay un tipo de hoja que se cultiva abiertamente expuesta al sol y se usa como tripa y capote, y otro denominado tabaco “tapado” que crece protegido de los rayos bajo toldos de tela blanca transparente y sus hojas solo se destinan a la delicada capa.

“LAS VEGAS DE VUELTA ABAJO, EN LA PROVINCIA OCCIDENTAL DE PINAR DEL RÍO, TIENEN LA FAMA DE SER LAS MEJORES TIERRAS DEL MUNDO PARA CULTIVAR TABACO: SON LAS ÚNICAS DONDE SE PRODUCEN TODOS LOS TIPOS DE LA HOJA Y ATESORAN UNA TRADICIÓN CENTENARIA”.

La técnica de torcer (elaborar) un habano requiere de una especial destreza, delicadeza y también cierta dosis de energía. Es un trabajo que, según los maestros, puede aprenderse, si se afronta con “empeño”, en poco menos de un año.

El torcido de los puros se hace “totalmente a mano” desde hace más de 200 años y en ese proceso artesanal el maestro “ligador” es “clave” en la tarea de reunir en cada vitola y marca características específicas como aroma, color y sabor.

Para ello solo cuentan con su experiencia, la habilidad de sus manos y como herramientas: la chaveta, una tabla, la guillotina, resina de pegar incolora y sin sabor, moldes y una prensa.

En síntesis se trata de liar las hojas de la tripa, prensarlas y colocar el capote: el torcedor corta y ajusta la capa con la guillotina, la enrolla y termina el habano sellando la hoja con la goma.

De eso sabe y mucho el tabaquero cubano José Castelar Cairo, conocido en el mundo del tabaco como “Cueto”, quien recibió este año el premio “Hombre Habano” en el área de las comunicaciones.

“Cueto” ha quedado en cinco ocasiones registrado como el autor de los puros más largos del mundo en el libro de récords “Guinness”: el mayor de sus puros lo confeccionó en 2011 con una medida de 81,80 metros de longitud.

Con más de cincuenta años en el oficio, este torcedor explicó a Efe el momento más difícil cuando se elabora un habano “es darle la forma” con el requisito indispensable de “ligar bien y evitar que la tripa se tuerza”.

Explicó que cuando ha trabajado largas horas durante varios días en la elaboración de sus enormes puros se le inflaman las manos y sufre dolores en los brazos por la fuerza que deben realizar los músculos en el acto de torcer las hojas del tabaco.

De hecho, los tabaqueros “estrella” en un sólo día llegan a confeccionar entre 60 y 150 habanos dependiendo del tamaño y la forma de la pieza, indicaron expertos a Efe.

Marcas y ritos

Corporación Habanos S.A., fundada en 1994 y centrada en la comercialización de los puros “premium” que se elaboran en Cuba, es fruto de la sociedad participada al 50 por ciento por la empresa estatal cubana Cubatabaco y Altadis, perteneciente al grupo inglés Imperial Tobacco Group PLC.

Entre las 27 marcas que produce esta empresa Habanos, figuran algunas tan codiciadas como “Cohíba”, “Montecristo”, “Partagás”, “Romeo y Julieta”, “Hoyo de Monterrey” y “H.Upmann”, como las más demandadas en establecimientos de los 150 países donde comercializan la variedad de su productos “premiun” (torcidos a mano).

Dentro de su portafolio los “Cohíba” sumaron este año la vistosas vitolas “Pirámides Extra”, de dimensiones únicas, que además añade una nueva anilla para “poner barreras” de seguridad ante las falsificaciones que provoca la marca insignia de los puros habanos.

“LOS APASIONADOS DEFIENDEN QUE UN BUEN HABANO ES UN PRODUCTO ÚNICO CUYA ELABORACIÓN ES UN ARTE, Y SU DEGUSTACIÓN, UN RITUAL Y UN PLACER PARA LOS SENTIDOS”.

Por su parte, la “Romeo y Julieta” estrenó su primera “Reserva” denominada “Churchill Cosecha 2008″, elaborada con hojas envejecidas un mínimo de tres años y presentada como una producción exclusiva de solo 5.000 estuches.

“El rey del mundo”, “La Gloria Cubana”, “Sancho Panza”, “San Cristóbal de La Habana”, “Diplomáticos” o “Vegas Robaina”, son otros sugestivos nombres que engrosan el catálogo.

Un inveterado fumador español afirma que se requieren cuatro de los cinco sentidos a la hora de elegir un Habano, aunque el “mayor placer” se lo reserva “sin duda” al acto de fumar.

El corte y el encendido son el prólogo para obtener el mejor resultado. Por ello se recomienda un corte justo sobre la línea donde se une el “gorro” a la capa, creando una apertura lo suficientemente amplia como para asegurar un tiro adecuado y evitar que se desprenda la capa. Y sobre todo “jamás” retirar la anilla.

Para “prender” el puro se aconseja utilizar un encendedor de gas o un fósforo de madera y hacerlo girar hasta que la superficie quede prendida por uniformemente por la llama.

El punto final será colocar el puro entre los labios y aspirar suavemente hasta que el humo llegue a la boca y permita disfrutar el gran placer de fumar un puro.

A prueba de crisis

Las ventas de puros cubanos elaborados a mano crecieron un nueve por ciento en 2011 al alcanzar una facturación de 401 millones de dólares, según Habanos S.A., cuya cuota de mercado se mantiene en un 80 por ciento a nivel mundial.

Europa occidental acapara el 53 por ciento de las ventas, las Américas el 15, Asia Pacífico representa el 13, el Medio Oriente compra el 12 por ciento, mientras algunos países de Europa del Este y África registran el 5 y 2 por ciento, respectivamente.

En América el mercado líder está dentro de las fronteras de Cuba, seguido de México, Brasil, Argentina, Perú y Canadá.

Los responsables de la compañía no ocultan que la crisis económica y de consumo afecta sus ventas, fundamentalmente en España -su principal mercado- y Grecia.

Sin embargo consideran que han tenido una evolución “positiva” otros mercados europeos como Alemania, Suiza y Reino Unido, a los que se suman otros “emergentes” en Asia Pacífico y Medio Oriente, Rusia y Brasil, que “compensan” los decrecimientos de los citados.

Las restricciones a los consumidores que desde hace varios años están vigentes en algunos países es otro de los inconvenientes que afectan al sector.

Para hacer frente a ello, la compañía ha optado por fabricar puros de formatos más pequeños que permiten a sus clientes una fumada “corta”.

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