La mujer japonesa y su educación cosmética

Japón es el reino indiscutible de la cosmética.  No es de extrañar entonces, que la mujer japonesa sea la mujer mejor “educada” en lo que a belleza y cosmética se refiere (ya que se adentran en este fascinante mundo desde muy temprana edad), y desde luego, la mujer asiática es sin lugar a dudas la que mayor gasto per cápita realiza en productos de tratamiento y maquillaje. Las asiáticas lideran el mercado de la belleza mundial y nos sirven de modelo a las europeas.

Recientemente se ha identificado un fenómeno social en Japón, denominado “Generación Dankai” y que está marcando nuevas pautas en los comportamientos de consumo, y por consiguiente, la oferta de productos se está adaptando a estas nuevas demandas. Las japonesas de la Generación Dankai son tendencia hoy en día y marcan las pautas de la Belleza del resto del mundo.

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Cuánto se gastan….
Según los últimos datos recientes, la japonesa es la mujer del mundo con mayor gasto medio per cápita en productos cosméticos. Así, la nipona gasta de media 136 € anuales en este tipo de productos, de los cuales, 86 se destinan a tratamiento, 37 a maquillaje, 10 a capilares y 4 a fragancias (es por todos conocidos que perfumarse no es muy corriente en la cultura japonesa ya que supone una invasión del terreno del otro).

Según un estudio realizado por la marca Shiseido, líder cosmético indiscutible en Japón y resto de Asia, parece además, que la celeridad del ritmo de vida actual no sólo no ha llegado a la cosmética, sino que las mujeres japonesas dedican cada año más tiempo a tratamientos y a maquillajes, lo que se traduce en que lo hacen más por razones personales (es decir, que encuentran placer y bienestar al cuidarse), que por razones sociales (gustar a los demás).

Sus mayores preocupaciones…
La japonesa persigue para la piel de su rostro la perfección que rodea toda su vida y cultura: busca una piel sin imperfecciones, de tono uniforme y con mucha luminosidad, de ahí que en Japón los productos que potencian la luz y eliminan las manchas sean imprescindibles en sus rituales diarios.  Y estas mismas tendencias son las que estamos importando cada vez más en el mundo occidental.

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La rutina de Belleza en Asia
La rutina diaria de tratamiento facial de la japonesa es muy ordenada y completa. Su ritual cosmético habitual de limpieza también es más amplio del que estamos acostumbrados en Occidente y tanto por la mañana como a última hora del día se emplean al menos treinta minutos para llevar a cabo los siguientes pasos obligatorios:

1. Comienzan con una limpieza en profundidad del rostro, bien con una leche desmaquillante o con algún producto específico que les permita retirar del rostro los restos más profundos de maquillaje, como pueda ser la barra de labios de larga duración o las máscaras waterproof. Para las japonesas, la limpieza va mucho más allá que un simple acto de higiene, es un acto de purificación, de celebración, de distensión e incluso puede llegar a ser un acto social, probablemente por la cantidad de referencias al baño a las que hacen referencia las dos principales religiones en Japón: el sintoísmo y el budismo. En el sintoísmo, la práctica del “misogi” es la purificación del cuerpo y del espíritu a través del agua, y en el budismo, ya desde el siglo 6, los baños de vapor con hierbas se recomendaban para expulsar las malas enfermedades y atraer a la buena fortuna. La limpieza, en Japón, suele hacerse al llegar a casa del trabajo y no antes de acostarse, ya que supone un pequeño “descanso del guerrero”, un momento de relax, de disfrute y de dedicación a sí mismo. Existe también una razón práctica, y es que de esa manera, el tratamiento se queda en la piel, y no en la almohada.

2. Una vez retirados, limpian el rostro con jabón o espuma limpiadora.

3. A continuación, y este es un hecho muy diferenciador con respecto a las hábitos de las occidentales, aplican una loción equilibrante que se considera ya como el primer paso del tratamiento, y no como el último de la limpieza. Esta loción permite que el tratamiento que vayan a aplicar posteriormente, penetre en profundidad. De hecho, en marcas como Shiseido, el equilibrante es un producto tan completo que se considera ya parte del tratamiento, ya que prepara la piel para la crema que se va a aplicar a continuación (su formulación es tan compleja que ya trata la piel).

4. Si tienen tiempo, suelen aplicar un oshibori, o toallita caliente sobre todo el rostro, que también favorece la mejor absorción del tratamiento posterior.

5. Si tienen necesidad de tratar algún aspecto de la piel en particular (como puedan ser las manchas, una de las principales preocupaciones de las japonesas), aplican algún suero específico para ello.

6. Una vez aplicado el suero, utilizan entonces el contorno de ojos.

7. Por último, aplican la crema (hidratante por el día, y siempre con un alto grado de protección solar, y nutritiva y sin factor de protección por la noche).

Sin lugar a dudas las europeas no podemos perder de vista Asia para ir aprendiendo que tanto limpieza como luz y constancia en los tratamientos son las claves para transformar nuestros rostros en los más bellos.

Artículo de Cayetana Vela.

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