La belleza, una cuestión matemática

Ya es posible calcular la medida exacta de la belleza, gracias a la armonización facial matemática PHI Beaty, tratamiento que, sustentado en el uso del nuevo calibrador ‘Pie de Rey’, armoniza las facciones de manera global.

Desde la Antigüedad y a lo largo de la historia, Phi, -1,61803398874…-, número con infinitos decimales conocido también como “divina proporción”, “proporción áurea” o proporción de oro”, ha fascinado a muchísimos matemáticos, físicos, astrónomos, filósofos, arquitectos, pintores, escultores y músicos que han trabajado con este bellísimo número.

“Dependiendo de la edad, el tipo de piel y, por supuesto, la mayor o menor necesidad de armonización de rasgos, se requieren una o varias sesiones de treinta minutos”.

Así, la belleza y delicada disposición de los pétalos de una rosa, la equilibrada espiral que forman ciertas caracolas, la armonía de las Pirámides, el Partenón, la Venus de Milo o los retratos de Leonardo Da Vinci no son fruto de la casualidad, sino de resultado exacto de fórmulas matemáticas que incluyen el número Phi. Número que ahora se utiliza en medicina estética para conseguir una belleza serena, casual y relajada.

Calcular la medida exacta de la belleza es posible gracias a la armonización facial matemática basada en ese número, un vanguardista tratamiento sustentado en el calibrador “Pie de rey”, que es “una herramienta de alta precisión que garantiza el embellecimiento de los rasgos y proporciones faciales mediante parámetros de medición basados en el mítico número phi o ‘proporción áurea’”, explica la doctora Sofía Ruíz del Cueto, de la clínica Mira+Cueto.

“Aunque el calibrador ‘Pie de rey con base Phi’ es de apariencia sencilla, supone un extraordinario avance en cuestiones de belleza y en la precisión de los resultados de los tratamientos médico-estéticos, ya que permite medir la proporción más idónea de las facciones de cada rostro”, añade la doctora.

Armonía y proporción

La belleza de un rostro es cuestión de proporción y de armonía. Pero hasta ahora, la medición de dichas cualidades dependía únicamente de nociones subjetivas como el buen ojo o el buen gusto. Sin embargo, ahora es posible una comprobación empírica. “Confirmar que nuestro criterio médico-estético de la armonía y de la belleza está en sintonía con las medidas o proporciones científica y artísticamente determinadas como idóneas en base a la proporción áurea o Phi”, dice la doctora Mar Mira.

“El calibrador ‘pie de rey’ permite perfeccionar el diagnóstico y, por tanto, el tratamiento medico-estético, al ofrecer una gran exactitud en la medición de las proporciones, científica y artísticamente consensuadas como claves de la armonía facial, posibilitando resultados de precisión matemática: simplemente espectaculares”, explica Sofía Ruiz del Cueto.

Según la doctora Mira este instrumento “permite optimizar y maximizar la belleza”, logrando mayor perfección, armonía y complementando la visión artística con la precisión matemática.

“Es importante aclarar que no se persigue una trasformación o un gran cambio, lo que se pretenden es respetar la personalidad y particularidad de cada rostro, pero con unas facciones equilibradas”, explica la doctora.

Apoyada en la teoría “Beauty-Phi-Cation® del Dr. Arthur Swift, reputado cirujano plástico de Montreal, el tratamiento Phi Beauty de las doctora Cueto y Mira, además de las 3 D’s clásicas del envejecimiento -deterioro, deshinchamiento y descenso-, tiene en cuenta una cuarta D, la desproporción, fundamental en la apariencia estética del rostro a cualquier edad.

“El calibrador ‘pie de rey’ permite perfeccionar el diagnóstico y, por tanto, el tratamiento médico-estético”.

El punto de partida o medida “patrón” la marca la distancia entre los ojos, “la única del rostro que permanece inamovible a lo largo de los años”, advierte la doctora Mira.

“En base a ella y siguiendo las equivalencias calculadas según la proporcionalidad Phi, se puede confirmar de forma precisa la idoneidad o necesidad de mejora y tratamiento del resto de piezas del rostro que conforman el puzzle de un rostro armónico: posición de la ceja, proyección de pómulo y mandíbula, distancia entre el labio superior y la nariz, correcta proporción y posición del mentón”.

Así, sobre el mapa trazado en base a los cálculos efectuados con el calibrador, se procede a redibujar, restaurar o recuperar, buscando la proporción y armonía a través de la infiltración de distintas sustancias de eficacia probada con un gran bagaje clínico, como el ácido hialurónico.

Mejorar el conjunto

“No sólo se trata de rejuvenecer el rostro, sino de armonizarlo con volúmenes más armónicos”, añade la doctora, quien “trabaja para mejorar el todo, el conjunto, a partir del un mapa de proporciones correctas de cada una de las partes”.

Dependiendo de la edad, el tipo de piel y, por supuesto, la mayor o menor necesidad de armonización de rasgos, se requieren una o varias sesiones de treinta minutos. “Me gusta realizar esta técnica en más de una sesión,  pues ayuda a perfeccionar poco a poco el resultado final y obtener de forma paulatina mayor precisión y certeza”, dice la doctora Cueto.

Este tratamiento de belleza, que tiene un precio de 575 euros por sesión, no es eterno, sus efectos duran entre doce y dieciocho meses.

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