Kiev, capital de la Eurocopa

Kiev será la capital de la Eurocopa en junio. Cientos de miles de turistas viajarán a Ucrania para animar a sus equipos, pero también para conocer una de las ciudades más acogedoras y, al mismo tiempo, más desconocidas de Europa del Este.

La capital de la eslava Ucrania es una joya arquitectónica que no se abrió de par en par al visitante occidental hasta su independencia de la Unión Soviética en 1991. Sólo entonces los turistas pudieron comprobar que Kiev sólo es superada en Europa Oriental por las metrópolis imperiales (Praga, Budapest y San Petersburgo).

Kiev es una ciudad jardín, inundada por frondosos bulevares, iglesias ortodoxas con incontables cúpulas doradas de todas las formas y tamaños, ideal para el aficionado a las largas caminatas urbanas.

“CIUDAD QUE NO LLEGA A LOS TRES MILLONES DE HABITANTES, KIEV SORPRENDE AL VISITANTE POR SUS CONTRASTES Y EL AIRE FESTIVO Y EL CARÁCTER ABIERTO DE SUS GENTES”.

Ciudad que no llega a los tres millones de habitantes, Kiev sorprende al visitante por sus contrastes y el aire festivo y el carácter abierto de sus gentes. El pasado comunista aún está presente en algunos monumentos paradigmáticos del realismo socialista, pero pesa mucho más el modernismo y los edificios clásicos de corte zarista.

Patria chica de grandes escritores (Gogol, Bulgákov y Ajmátova), Kiev es al mismo tiempo eslava y romántica, apasionada y ortodoxa, oriental y occidental, apacible de día y salvaje de noche.

El centro de la ciudad

En Kiev todos los caminos llevan a la céntrica Kreschátik, una espaciosa avenida que se convierte en un paseo peatonal durante los fines de semana. Es un homenaje al modernismo y, en menor medida, al constructivismo soviético.

Hoteles, bancos, teatros, centros comerciales, edificios oficiales y de viviendas con numerosos restaurantes, boutiques, pastelerías y cafés en sus plantas bajas integran su alegre paisaje urbano.

A lo largo de sus 1.200 metros se cuentan tres plazas y el colorista mercado de abastos de Besarabia, donde se pueden probar las delicias locales, desde miel, pescado ahumado, embutidos o requesón.

Los visitantes están de enhorabuena, ya que esta calle será peatonal desde el 28 de mayo al 4 de julio. De hecho, una de las zonas de asueto (fan zone) para los aficionados será habilitada en uno de los tramos de este bulevar que está flanqueado a ambos lados por una hilera de castaños, una de las señas de identidad de la ciudad. Se dice que en verano el visitante puede pasear por la ciudad protegido constantemente por la sombra de los árboles.

Esta calle es un buen lugar para el descanso del guerrero, ya que sus restaurantes -Dva Gusiá (Los dos gansos), Kazázskaya Uteja (Consuelo Cosaco) o Puzata Jata (Casa Barriga)- ofrecen la clásica cocina ucraniana, en la que destaca sobre todo el “borsch” (la sopa de remolacha), los “varéniki” (pasta rellena de requesón o frutas, principalmente guindas), el “salo” (tocino), las “kotlety po kievski” (pechugas de pollo empanadas rellenas de mantequilla) y los “verguní” (buñuelos dulces). El mismísimo boxeador ucraniano Vitali Klitschkó ha animado a los turistas a probar la “gorilka”, el vodka local.

En medio de la avenida uno se topa con la legendaria plaza de la Independencia (Nezalézhnosti), cuna de la Revolución Naranja, movimiento de protesta pacífico que cautivó al mundo a finales de 2004, ya que logró sin apenas incidentes violentos que las autoridades anularan los resultados de las fraudulentas elecciones presidenciales.

“KIEV ES UNA CIUDAD JARDÍN, INUNDADA POR FRONDOSOS BULEVARES, IGLESIAS ORTODOXAS CON INCONTABLES CÚPULAS DORADAS DE TODAS LAS FORMAS Y TAMAÑOS, IDEAL PARA EL AFICIONADO A LAS LARGAS CAMINATAS URBANAS”.

Más conocida como Maidán (plaza), en 2001 fue retirada el gigantesco monumento de Lenin tallado en roca y en su lugar erigida una gran columna con una mujer en su cumbre, símbolo de la recién conquistada independencia ucraniana. Nadie duda de que esta espaciosa plaza, que acogerá la segunda fan zone, será el corazón de las celebraciones de la Eurocopa.

Para desplazarse por la ciudad está el metro, que se hunde bajo la tierra hasta causar claustrofobia al turista poco avezado, aunque no cubre ni mucho menos toda la ciudad, por lo que uno puede recurrir a los encantadores tranvías o a los espaciosos trolebuses.

Bulgákov y Kiev

“No hay en el mundo ciudad más bonita que Kiev”, dijo el escritor Mijaíl Bulgákov, autor de una de las novelas en ruso más famosas del siglo XX (El Maestro y Margarita). El rastro del literato oriundo de Kiev nos lleva hasta la Cuesta de Andrés (Andréyevskiy Spusk), uno de los lugares más pintorescos de la capital ucraniana. Literalmente ésta calle-museo es una cuesta empedrada en la que los pintores y artesanos locales exponen sus obras de arte que recuerda los tiempos de la bohemia del siglo XIX.

Entre otros tesoros, alberga la iglesia de Andrés construida por encargo de Catalina la Grande, el Castillo de Richard, un edificio neogótico lleno de misterio, y la casa-museo del propio Bulgákov, varios cafés para bohemios (Artcafé y Panorama) y un museo dedicado sólo a la calle, sus inquilinos y su historia. Ah, y también la famosa nariz y su ondulado bigote -que recuerdan a otro legendario escritor ucraniano, Nikolái Gógol-, escultura de bronce pegada a una de las paredes que es buscada, tocada y fotografiada por uno de cada tres turistas que visitan la ciudad.

“LA CAPITAL DE LA ESLAVA UCRANIA ES UNA JOYA ARQUITECTÓNICA QUE NO SE ABRIÓ DE PAR EN PAR AL VISITANTE OCCIDENTAL HASTA SU INDEPENDENCIA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA EN 1991”.

Kiev es también conocida y con razón como la capital de las cúpulas doradas, ya que uno sólo tiene que levantar la vista para avistar iglesias ortodoxas por doquier, cada cual más espectacular.

De visita obligada es el Pechórskaya Lavra (Monasterio de los Cuevas), patrimonio de la humanidad de la UNESCO. El monasterio, al que los muros hacen parecer una fortaleza inexpugnable y que es el más antiguo de Europa del Este, se encuentra en un alto, lo que convierte al monasterio en un inmejorable mirador.

Uno de sus atractivos es la red de túneles subterráneos o catacumbas en las que residían y oraban sus primeros inquilinos, monjes que llegaron a Kiev hace casi mil años, y que albergan criptas, celdas, pequeñas capillas con iconos y una necrópolis de santos ortodoxos.

Otro patrimonio de la humanidad es la Catedral de Santa Sofía, construida hace casi mil años con estilo bizantino y que está coronada por cúpulas verdes. En su interior se exponen varios iconos que datan del siglo XI y frescos medievales. El templo fue construido precisamente para glorificar la cristianización del territorio.

También merecen una visita Mijáilovski Sobor (La Basílica de San Miguel), famosa por su cúpulas doradas, cuyo brillo en los días soleados se puede ver desde varios kilómetros de distancia; Andréevskiy Tserkov (Iglesia de San Andrés), y la gótica Kostel Sviatovo Nikolaya (catedral de San Nicolás), que fue construida en el siglo XX, justo antes de la revolución bolchevique, para atender a la comunidad católica.

Un poco de historia

Kiev, ciudad con más de 1.500 años de historia, fue la capital del primer reino eslavo oriental que fue fundado en el siglo IX por los descendientes del jefe vikingo Rurik. Es lo que ha pasado a la historia como Rus, reino que abarcaba desde el mar Negro hasta el Báltico. Hasta que fue destruida en el siglo XIII por los mongoles, Kiev fue una de las ciudades más pobladas del mundo.

Las Puertas Doradas, una fortaleza del siglo XII, es una de las pocas huellas de esos tiempos. El mejor ejemplo de la era zarista es el Palacio Marinski, antigua residencia de Catalina la Grande construida a mediados del siglo XVIII, que es actualmente una de las residencias del presidente de Ucrania.

Kiev vivió una especie de renacimiento arquitectónico a finales del siglo XIX y principios del XX. Uno de sus ejemplos más singulares es la Casa con Quimeras, un edificio modernista cuyo exterior está cubierto de figuras hipertrofiadas de animales, desde culebras a águilas, elefantes y delfines, antílopes y rinocerontes. En resumen, un festín surrealista para la vista.

Los interesados en el pasado comunista de Kiev deben obligatoriamente cruzar a la orilla derecha del Dniéper para ver la gigantesca estatua de titanio Ródina Mat (La Madre Patria), el mejor ejemplo de realismo socialista de la ciudad.

En la ciudad también se pueden encontrar monumentos del fundador de la URSS, Lenin, pero no se pueden comparar con esta estatua de 62 metros de altura y casi 500 toneladas de peso, erigida en 1981 sobre un pedestal de 40 metros. El monumento incluye un ascensor y un mirador a una altura de 36 metros.

La Madre Patria es parte de un complejo conmemorativo que acoge el museo nacional de historia de la Gran Guerra Patria contra la Alemania nazi (1941-45), la llama eterna en memoria del soldado desconocido y la Avenida de los Héroes, que contiene numerosas esculturas que describen la lucha contra las fuerzas hitlerianas. Recordemos que Ucrania y Kiev, en particular, fueron escenario de crudas batallas durante la Segunda Guerra Mundial.

Sus ríos

Kiev está serpenteada por varios cursos fluviales, aunque ninguno como el Dniéper, parte de la conciencia colectiva ucraniana, como el Volga para los rusos, y que parte la ciudad en dos.

Las mejores vistas de este caudaloso río de más de 2.200 kilómetros de largo se encuentran en la Colina de Vladímir, donde el visitante se topa con una estatua del príncipe y santo del mismo nombre con una cruz, ya que fue él quien firmó el decreto que convirtió el reino de Rus al Cristianismo, y en otros altos, Krasni Dvor (la Puerta Roja), a los que se puede llegar en funicular. Además, si el calor aprieta se pueden utilizar las playas fluviales repartidas por sus numerosas islas, como Venetsianski, o el parque Peremohy (Victoria).

Y cómo no, Kiev cuenta con varios estadios de fútbol, como el histórico Valeri Lobanovsky, donde juega sus partidos el Dinamo de Kiev y que fue rebautizado en 2002 en honor del histórico seleccionador soviético e ucraniano.

Con todo, la estrella de la Eurocopa será el Estado Olímpico (1923), que acogerá la final el próximo 1 de julio. Este estadio fue cerrado por obras durante cinco años y reabierto en 2011. Ahora, tiene capacidad para 70.000 espectadores y cuenta con un techo retráctil que cubre todas las gradas. Su aspecto recuerda al nido de los Juegos Olímpicos de Pekín y sus características técnicas al estadio del Ajax de Amsterdam.

El inglés Fred Finn, considerado oficialmente el mayor viajero del mundo, ya que ostenta el récord mundial de millas recorridas en avión (150 millones y 139 países), está enamorado de Kiev y asegura que la capital de la Eurocopa es la ciudad más bonita del continente, tanto por la hospitalidad de sus gentes, como por la belleza de sus mujeres -famosas en el mundo entero-. Pasen y vean si el viajero inglés está en lo cierto, dicen los kievitas.

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