Japón de festival

“El país del sol naciente muestra su cara más animada durante el caluroso mes de agosto con los “matsuris”, festivales que inundan las calles de bailes tradicionales, música, desfiles y puestos de comida. En verano, estas celebraciones son una cita imprescindible para todo viajero que quiera ver el lado más colorido y folclórico del archipiélago nipón.

El sonido del “taiko”, el tambor tradicional japonés, retumba en la entrada del templo. La ancha avenida que lleva al recinto está flanqueada por decenas de puestos que ofrecen la comida más variopinta, desde bolas rellenas de pulpo hasta fideos fritos o deliciosos algodones de azúcar.

“UN FESTIVAL A DESTACAR EN JAPÓN ES EL QUE SE CELEBRA EN LA NORTEÑA CIUDAD DE AMORI, EL “NEBUTA MATSURI”, EN EL QUE HAY UN DESFILE DE ENORMES LÁMPARAS QUE RECREAN TODO TIPO DE FIGURAS, DESDE DIOSES HASTA PERSONAJES TELEVISIVOS.”

Cientos de farolillos decoran el paseo y le dan un aura mágica, mientras una multitud avanza despacio hacia un pequeño escenario elevado. Encima, al lado del gran tambor que resuena con solemnidad, un grupo de mujeres vestidas con yukata, el tradicional kimono de verano, bailan despacio al ritmo de la música.

Es el baile de “bon-odori”, típico del verano nipón, una imagen que se repite en los múltiples festivales o “matsuri” que se celebran en esta época en los templos de Japón. Cada uno marca una ocasión especial o revive viejas tradiciones y, casi siempre, sirven para rendir homenaje a los espíritus de los fallecidos.

Durante varios días, miles de personas recuerdan a parientes o amigos fallecidos en eventos en los que se respira un aire entre solemne y festivo.

La gran mayoría de los “matsuri” hunde sus raíces en el sintoísmo y en la voluntad de potenciar los lazos de la comunidad, que los consideraba un modo de comunicarse con el mundo divino y con los espíritus de los fallecidos. En las zonas rurales los festivales están, a menudo, también  ligados a las épocas de cosecha y el cultivo de arroz.

Por eso, aunque es en verano cuando posiblemente muestran su espíritu más festivo, se pueden encontrar “matsuri” durante todo el año en Japón. Hoy en día estas celebraciones son el mejor ejemplo de cómo mantener vivos cánticos, bailes y otras tradiciones que han pasado de generación en generación.

Cada festival tiene un sabor propio. Los hay más o menos solemnes, más o menos populares o más o menos comerciales, pero la mayoría comparte algunos denominadores comunes.

El “mikoshi”, por ejemplo, es uno de sus elementos más vistosos. Se trata de una especie de palanquín ornamentado en cuyo interior, según la tradición, viaja la deidad local. Cuando el “mikoshi” sale del templo, se cree que el espíritu de la deidad entra en el palanquín y es portado en festiva procesión ante la comunidad.

Antaño los encargados de llevarla sobre sus hombros eran normalmente entre una decena y una treintena de hombres, aunque hoy en día es posible ver a algunas mujeres e incluso niños que se unen de forma espontánea a los portadores.

“Yukatas” para todos los gustos

Para el visitante, uno de los aspectos más llamativos de todo “matsuri” es la proliferación de yukatas que visten para la ocasión mujeres de todas las edades. Cuentan que esta prenda proviene de los llamados “yukatabira”, un tipo de kimono para el baño que utilizaban las mujeres de las clases altas entre el siglo XII y el XIII, y que se hizo popular entre los siglos XVII y XIX.

Confeccionadas con algodón, hoy se pueden encontrar yukatas de todos los tipos y precios. Aunque es más frecuente verlas entre las mujeres, durante los festivales esta prenda también la utiliza un buen número de hombres, generalmente con colores sobrios y estampados más sencillos.

“PARA EL VISITANTE, UNO DE LOS ASPECTOS MÁS LLAMATIVOS DE TODO “MATSURI” ES LA PROLIFERACIÓN DE YUKATAS QUE VISTEN PARA LA OCASIÓN MUJERES DE TODAS LAS EDADES. CUENTAN QUE ESTA PRENDA PROVIENE DE LOS LLAMADOS “YUKATABIRA”, UN TIPO DE KIMONO PARA EL BAÑO QUE UTILIZABAN LAS MUJERES DE LAS CLASES ALTAS ENTRE EL SIGLO XII Y EL XIII, Y QUE SE HIZO POPULAR ENTRE LOS SIGLOS XVII Y XIX.”

En los últimos años, muchos festivales han desarrollado un lado comercial que se traduce en hileras de tenderetes de comida colocados en las inmediaciones de los templos, donde se puede degustar, desde pescado frito, hasta frutas y dulces para los niños.

En otros se encuentran juegos típicos de verano, como el que consiste en pescar diminutos peces de colores con una pequeña paleta de papel. En los últimos años, a la variedad de puestos se han sumado los de adivinos, ventas de plantas, flores o los souvenirs más variados.

Aquellos visitantes que se encuentren en la capital nipona en los meses de agosto o septiembre podrán disfrutar de algunos festivales populares con un toque de originalidad como el de Fukagawa Hachiman, un multitudinario “matsuri” que se celebra el tercer fin de semana agosto.

Un recorrido por los festivales japoneses

Se trata de uno de los principales festivales de Tokio y por él desfilan más de cincuenta “mikoshi”, con el añadido particular de que el público, “armado” con botellas o cubos, vierte agua sobre el palanquín y sus portadores.

Otro de los grandes festivales de verano en Japón es el que se celebra en la norteña ciudad de Amori, el “Nebuta Matsuri”, en el que hay un desfile de enormes lámparas que recrean todo tipo de figuras, desde dioses hasta personajes televisivos. Están diseñadas con papel y alambre, y su construcción en ocasiones lleva hasta un año.

A mediados de agosto la ciudad de Tokushima, en la sureña isla de Shikoku, se disfruta el “matsuri” de Awa Odori, que con cuatro siglos de historia es uno de los festivales de danza tradicional más famosos de Japón. En él participan cientos de miles de bailarines de todo el país, que desfilan con trajes populares por las calles de la ciudad.

“LA GRAN MAYORÍA DE LOS “MATSURI” HUNDE SUS RAÍCES EN EL SINTOÍSMO Y EN LA VOLUNTAD DE POTENCIAR LOS LAZOS DE LA COMUNIDAD, QUE LOS CONSIDERABA UN MODO DE COMUNICARSE CON EL MUNDO DIVINO Y CON LOS ESPÍRITUS DE LOS FALLECIDOS.”

Más al sur, en la provincia de Kumamoto, la localidad de Yamaga celebra su Festival de las Lámparas. Entre sus atracciones más destacadas destaca el espectáculo que ofrecen un millar de mujeres vestidas con yukatas y que, en sus cabezas, portan con habilidad lámparas doradas y plateadas mientras bailan y cantan.

Las citas son innumerables, casi tanto como las tradiciones niponas, y ofrecen al viajero la oportunidad de sumergirse, por unos días, en el rostro más alegre y folclórico del país.
Algunos de los  principales “matsuri” de verano:

- Nebuta Matsuri: del 2 al 7 de agosto, Aomori (norte de Japón).

- Kanto Matsuri: del 3 al 6 de agosto, Akita (noroeste).

- Hanagasa Matsuri: del 5 al 7 de agosto, Yamagata (norte).

- Tanabata Matsuri: del 6 al 8 de agosto, Sendai (noreste).

- Awa Odori Matsuri: del 12 al 15 de agosto, Tokushima (Shikoku, suroeste).

- Toro Matsuri: 15 y 16 de agosto, Yamaga (Kumamoto, sur).

- Dai-Chochin Matsuri: 26 y 27 de agosto, Hazu-gun (Aichi, centro).

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