Hacia un estilo de vida responsable

Las reglas de cómo cuidar el planeta se convierten, en la actualidad, en una tendencia de moda. Más que un capricho, es un llamamiento a la acción, una revolución verde. El consumo responsable y ético respecto al medioambiente puede llegar a ser un estilo de vida. Les ofrecemos algunos consejos.

“UN ECOTURISTA, SEGÚN DEFINICIÓN QUE OFRECE LA SOCIEDAD INTERNACIONAL DE ECOTURISMO, ES UN TURISTA RESPONSABLE QUE, A LA HORA DE PLANIFICAR SUS VACACIONES, TIENE EN CUENTA EL IMPACTO AL MEDIOAMBIENTE QUE VA A PRODUCIR E INTENTA REDUCIRLO.”

Los famosos cada vez con mayor frecuencia hacen pública su preocupación por el futuro del planeta. George Clooney, Tom Hanks, Julia Roberts, Paris Hilton son algunos que ya han asumido la responsabilidad que tenemos todos ante la naturaleza y han optado por vehículos verdes. Paul McCartney es famoso, no solo por sus canciones, sino también por los diversos proyectos que lleva a cabo para proteger el medioambiente.

La influencia humana en la naturaleza es cada vez más alarmante y, para emprender algo enseguida, sin esperar hasta que sea demasiado tarde, no es imprescindible apuntarse en organizaciones ecologistas radicales, basta con tratar con atención y conciencia lo que uno consume cada día.

Algunos consejos

“Para poder adecuar nuestros hábitos cotidianos a la capacidad de nuestro planeta, hay reglas muy básicas que no requieren esfuerzos extraordinarios”, afirma Alodia Pérez, responsable de recursos naturales y residuos de Amigos de la Tierra, asociación ecologista española.

Antes que nada, bajar el consumo individual de energía eléctrica. “Apagar la luz si no se necesita o, a la hora de comprar electrodomésticos, prestar atención a su capacidad de ahorrar energía. Además, eso ayuda a reducir gastos. Por ejemplo, la lámpara luminiscente consume cinco veces menos energía que la de incandescencia y, además, dura cinco veces más”, indica Pérez.

“HOY EN DÍA, COMO HERRAMIENTA PARA OPTIMIZAR EL USO DOMÉSTICO DE LA ENERGÍA, EXISTEN MUCHOS SISTEMAS DE ETIQUETADO, POR EJEMPLO, ENERGY STAR, DE LA AGENCIA DE PROTECCIÓN AMBIENTAL DE ESTADOS UNIDOS.

Hoy en día, como herramienta para optimizar el uso doméstico de la energía, existen muchos sistemas de etiquetado, por ejemplo, Energy Star, de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Cuando se enfrente a una alternativa entre dos electrodomésticos  iguales, la etiqueta con el símbolo de Energy Star le ayudará a tomar una decisión ecológicamente responsable.

El proceso de la canalización del agua, hasta que llega a nuestro hogar, requiere mucha energía. Las reglas para el ahorro del agua son simples: si tiene que lavar la vajilla, hágalo en un recipiente y no con el grifo permanentemente abierto. En la operación diaria de limpieza de dientes, utilice el vaso.

“Es importante usar la lógica, más allá del valor monetario de las cosas”, añade Alodia Pérez. “Por muy barato que sea un producto de usar y tirar, siempre va a suponer un coste ambiental si solo lo vamos a utilizar una vez y luego se convertirá en basura”.

Tratar con atención el medioambiente es cuidar su salud y la salud de su familia. ¡Reflexione lo que come! La mayor parte de los productos que empleamos en la comida se cultivan con pesticidas y fertilizantes nitrogenados que destruyen el suelo.

Los alimentos orgánicos, también denominados biológicos o ecológicos, al contrario, son más sanos, aunque algo más caros. También comprar  comestibles de producción local es más económico, ya que no requieren transporte a larga distancia, que es un elemento que también provoca polución de la atmósfera.

“UN EUROPEO CONSUME DIEZ VECES MÁS QUE UN AFRICANO Y, SIN EMBARGO, UNA GRAN PARTE DE ESTOS RECURSOS PROCEDEN DE PAÍSES DEL SUR.”

“Elegir productos locales, de temporada si son perecederos, con el mínimo envase posible, en la cantidad que necesitemos, son algunos ejemplos sencillos que cada uno puede poner en práctica a la hora de comprar,” explica Alodia Pérez. “Las ofertas, a veces, llevan a comprar alimentos que no necesitamos.”

Viajar con sentido común

La industria que más rápido crecimiento tiene y que, a la vez, es una de las más peligrosas ecológicamente resulta ser el turismo. Según la organización ecologista Greenpeace, la construcción masiva en las playas y la reconversión de determinadas zonas de la costa tiene consecuencias desastrosas para el medioambiente, sin mencionar la destrucción de arrecifes coralinos, muladares en el mar y la compra excesiva de alimentos en determinados hoteles de lujo.

Está claro que la manera más ecológica de viajar es en tienda de campaña, además, hoy en día existen muchos lugares con infraestructura de camping. Pero hay que recordar que el turismo en estas zonas no debería practicarse a gran escala, ya que la masificación destruiría su carácter natural.

Sin embargo, el turismo ecológico no es vivir unos días la vida silvestre en una tienda de campaña escuchando el zumbido de mosquitos, también es una ciencia de cómo conseguir lo mejor que nos ofrece la naturaleza sin hacerle daño.

Un ecoturista, según definición que ofrece la Sociedad Internacional de Ecoturismo, es un turista responsable que, a la hora de planificar sus vacaciones, tiene en cuenta el impacto al medioambiente que va a producir e intenta reducirlo.

De todos modos, el sentido común y la experiencia personal aconsejan que el turismo individual siempre es mejor que el de masas.

Unos buenos consejos, según los ecologistas, son elegir un hotel pequeño y seguir al pie de la letra una máxima obvia, pero que no todo el mundo cumple:  no debe tirar la basura en cualquier sitio, deje la naturaleza tanto o más limpia que como la encontró.

Por otra parte, “para viajar, siempre la mejor opción es el tren”, dice Alodia Pérez. “Y seguro que hay muchos sitios cerca de su ciudad o país que no conoce…”, agrega la ecologista.

“Cada año, el consumo de recursos estimados, lo que se conoce como biocapacidad, finaliza antes”, afirma Alodia Pérez. “Y, además, este sobreconsumo no es equitativo. A modo de ejemplo, un europeo consume diez veces más que un africano y, sin embargo, una gran parte de estos recursos proceden de países del Sur. Esto crea injusticias sociales, ambientales y económicas. Es por tanto urgente cambiar los modelos de consumo para no finalizar con los recursos naturales de nuestro planeta, que son el sustento de la vida”.

“A pesar de que los gobiernos se reúnen para discutir proyectos verdes y aprueban leyes y tratados, los únicos que realmente pueden dar pasos concretos hacia un mundo más limpio y más fértil somos nosotros y así dejarlo en herencia a nuestros hijos”, sentencia Pérez.

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