Fotografiar a ojo en vacaciones

Las vacaciones son un tiempo ideal para ejercitarse con la cámaras fotográficas; recoger nuestros mejores recuerdos de lugares, de amigos, en definitiva de los buenos momentos de ocio ya sea en las sofisticadas reflex o en las más modestas compactas.

Actualmente la mayoría de las cámaras, por muy básicas que sean, disponen de sistemas de medición automáticos de las condiciones de luz que facilitan la tarea al fotógrafo: la cámara con los datos que recibe calcula la exposición, encuadra, y solo hay que disparar.
Sin embargo, pese a lo que se pueda creer el sistema de exposición automática no ha llegado con las cámaras digitales y, de hecho ya en 1936, Zeiss Ikon incorporó un exposímetro de selenio en su Contax III. Lo malo de este tipo de medidor es que con el paso del tiempo pierde sensibilidad y llega a agotarse por completo; lo bueno es que no usa baterías.

“QUÉ HACER SI, COMO OCURRE A MUCHOS USUARIOS DE CÁMARAS CLÁSICAS, SE OPTA POR UNA CÁMARA TAN BÁSICA QUE NO TIENE EXPOSÍMETRO Y ADEMÁS NO CONTAMOS CON LA AYUDA DE UNO DE MANO? PUES TENDREMOS QUE HACER COMO LOS VIEJOS NAVEGANTES Y FIARNOS DEL SOL.”

A partir de esa fecha fueron muchos los fabricantes que introdujeron el selenio en sus cámaras: alemanes, soviéticos y japoneses fueron los más prolíficos, incluso hasta fechas relativamente recientes.

Después llegaron los exposimetros electrónicos con batería. Su ventaja es que no se agotan con el tiempo, pero las pilas inicialmente eran de mercurio y muy contaminantes.A estas alturas ya son muy pocos los aficionados que usan cámaras que no lleven incorporado algún sistema de medición de luz, pero alguno queda.

En ese caso se puede recurrir a los fotómetros externos o de mano que, además, son más fiables que los que incorporan las cámaras que solo son capaces de medir la luz reflejada, es decir, la que sale del objeto a fotografiar y no la incidental que es la que le llega a ese objeto.

El sol, aliado del fotógrafo aficionado

Pero, ¿qué hacer si, como ocurre a muchos usuarios de cámaras clásicas, se opta por una cámara tan básica que no tiene exposímetro y además no contamos con la ayuda de uno de mano?

Pues tendremos que hacer como los viejos navegantes y fiarnos del sol. Y no solo para calcular la hora, que también es importante para hacer una foto, sino para calcular la apertura del diafragma y calcular la velocidad de obturación.

“A MEDIDA QUE SE AUMENTA LA APERTURA DEL DIAFRAGMA DISMINUYE LA PROFUNDIDAD DE CAMPO, CON LO CUAL LA PARTE NÍTIDA QUE QUEDA POR DELANTE Y POR DETRÁS DEL OBJETO A FOTOGRAFIAR VA A CAMBIAR.”

Entre los aficionados veteranos se conoce esta regla como la sunny 16, o lo que sería más o menos la soleada 16, que consiste en usar la luminosidad de sol para fotografías. Imaginemos un día completamente despejado y en una playa, por lo tanto máximo de luz. Habrá que colocar el diafragma en la posición más cerrada (f16).

¿Y la velocidad de obturación? Pues esto dependerá del tipo de película que usemos: por ejemplo, si es una con una sensibilidad de 100 ISO (rápida), la velocidad será lo más cercano a esa sensibilidad, posiblemente 125, mientras que si usamos un 200 ISO, será de 250.

Si hemos optado por una 400 ISO (algo poco aconsejable para días de mucha luz) se aplicará la regla de la siguiente forma: f16 y velocidad 500, que será previsiblemente la más cercana a esa sensibilidad.

Recortar sí, pero sin pasarse

Pero, ¿qué pasa si el día playero no está soleado? No hay problema. A medida que se observa menos luz, la solución es recortar uno o más puntos el diafragma (f). De forma que si está muy nublado se pasaría a f4, manteniendo la velocidad de obturación o rebajándola un escalón: por ejemplo de 125 a 60, pero no más.

Hay que tener en cuenta una consideración: a medida que se aumenta la apertura del diafragma disminuye la profundidad de campo, con lo cual la parte nítida que queda por delante y por detrás del objeto a fotografiar va a cambiar.

“EL SISTEMA DE EXPOSICIÓN AUTOMÁTICA NO HA LLEGADO CON LAS CÁMARAS DIGITALES Y, DE HECHO YA EN 1936, ZEISS IKON INCORPORÓ UN EXPOSÍMETRO DE SELENIO EN SU CONTAX III.”

Una solución es mantener un diafragma más cerrado pero bajar la velocidad de obturación, aunque nunca por debajo de 30, salvo que se tenga un trípode porque por debajo de esa velocidad el riesgo de que la foto salga movida es muy elevado.

Así que, como los viejos navegantes, estas vacaciones a usar disfrutar y del sol, también para las fotos.

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