Extravagancias navideñas

Después de un año cuidándose con una dieta saludable y ejercicio moderado, llega la Navidad y el cuerpo puede permitirse un pequeño descanso y licencia para comer exquisiteces sin sentimiento de culpa. Le contamos los menús más apetecibles para quienes no quieren contar las calorías hasta enero.

Un año más llegan las Navidades, y si los buenos propósitos con que todos comenzamos el año 2011 se han cumplido, habrá sido un año de comidas sanas y nutritivas, algo de ejercicio y hábitos de vida saludables. Por ello, en estas fiestas podemos permitirnos, como “premio”, algún pequeño exceso.

“Los más atrevidos pueden optar por una cena de fin de año con sabor tailandés”.

Puede ser un homenaje gastronómico en alguno de los muchos templos del buen comer que pueblan nuestra geografía, y que para estas fechas despliegan sus mejores manteles y propuestas culinarias, o tal vez el descorche de una buena botella de vino, espumoso o licor, ya que en esta época las grandes bodegas suelen llevar a cabo lanzamientos especiales de las reservas más “mimadas” de sus cavas y bodegas.

Entre las alternativas gastronómicas de alto nivel para la Navidad destaca, este año, el restaurante y hotel Atrio de Cáceres, que precisamente celebra el día de Navidad su 25 aniversario.

José Polo y Toño Pérez han preparado con mimo un menú degustación fiel a sus principios, con la tradición “puesta al día” y sin que falte un guiño “a cuando nos cocinan las mamás esas cosas ricas que saben a Navidad”, según explica Pérez a Efe.

Varias tapas, dos o tres entrantes -como sus gambas marinadas por caviar-, pescado y carne en medias raciones, prepostre y postre componen el menú de este restaurante cacereño con dos estrellas Michelín, en el que tampoco faltan productos de lujo como el marisco, la trufa y el caviar.

“Las recetas que utilizamos para estas fechas saben a Navidad y nos evocan el espíritu familiar pero con un toque personal, el año pasado el pescado se sirvió con estofado de cardo rojo y piñoncitos y también me gustan las perdices al modo de Alcántara”, señala Toño Pérez, quien para los postres sugiere “elaboraciones un poco más frutales que resulten más suaves y ligeras”.

Eso sí, dejando siempre “la puerta abierta” a dulces tradicionales como el mazapán y el turrón, aunque en lugar de servirlos como postre, acompañan al café en forma de “petit foures”.

En cambio, si lo que le gusta es dejarse sorprender, la elección perfecta está en un pueblecito barcelonés, Sant Celoni, donde se encuentra uno de los más prestigiosos restaurantes de España, también con dos estrellas Michelin y triestrellado durante muchos años. Can Fabes, buque insignia del fallecido cocinero Santi Santamaría, abre sus puertas tanto en Nochebuena como en Nochevieja, ahora capitaneado por el chef Xavier Pellicer y por Regina, hija de Santamaría.

Un perfecto regalo de Navidad pasaría por ponerse en manos del equipo de Can Fabes para degustar sus nuevas propuestas, reunidas en tres menús: el gastronómico de temporada, el Menú Coch en recuerdo de Ruperto de Nola y su Libre del Coch y el Menú Fabes, un homenaje a Santi Santamaría con algunas de sus creaciones más emblemáticas como los raviolis de gambas, la papada al vapor con caviar o el pichón de sangre al cardamomo.

Además, la cena de Fin de Año en Can Fabes es ya una tradición y un plan perfecto para asombrarse ante la riqueza de la buena cocina, ya que hasta instantes antes de la cena no se desvela la composición del menú.

“Es interesante acercarse a nuevos sabores a través de los dulces típicamente navideños de otros países, como el “Christmas pudding”.

Para los más atrevidos, una propuesta interesante es la de dejarse tentar por gastronomías lejanas. El recién estrenado restaurante madrileño “The Garden 2112″, ha diseñado un menú de Nochevieja inspirado en la fascinante trilogía Triratna, “las tres joyas de Oriente”.

Platos como las brochetas de langostinos Khong Satee, las bolsitas Thung Thong con salmón, albahaca y especias, la merluza especiada al vapor envuelta en hoja de banano Pla Nung o el Khao Niao Mamuang, un tradicional postre thai de mango sobre arroz glutinoso bañado de leche de coco, nos transportarán con sus sabores exóticos a una Navidad en playas de agua turquesa y arena deslumbrante.

Por supuesto, si hablamos de tradición y de “recompensa culinaria” tras un año de vida sana, sería impensable no dejar un hueco a los dulces navideños, aunque en vez de quedarnos en el turrón, el mazapán, los mantecados, el roscón de Reyes y la fruta escarchada, puede ser interesante acercarse a nuevos sabores a través de los dulces típicamente navideños de otros países.

Entre ellos, un clásico es el abultado panettone italiano, elaborado con masa de tipo brioche y trufado de pasas y fruta escarchada, una delicia que cada vez gana más adeptos en otros países.

También es delicioso -y pecaminosamente calórico- el pudding navideño inglés, una suerte de flan fuertemente especiado que se decora con una ramita de acebo y que lleva entre sus ingredientes brandy y gran cantidad de fruta confitada.

Galletas de gengibre nórdicas, bastones de caramelo (“candy canes”) estadounidenses o el tronco de Navidad “Buche de Noel” francés son otras delicias que dejan claro que estas fechas bien merecen un poco de indulgencia dietética.

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