El Olimpo del póquer

La Serie Mundial de Póquer, que se juega desde 1970, reúne a los mejores exponentes del juego de cartas más popular del mundo y ha entregado premios que superan los 1.400 millones de dólares. El ganador de la versión 2011 se dio a conocer el 8 de noviembre: el checo Martin Staszko.

El ganador de este año del evento principal de la Serie Mundial de Póquer (WSOP, por sus siglas en inglés) recibirá la nada despreciable cifra de 8,7 millones de dólares, pero para embolsillarse esa cantidad deberá haber superado a los 6.865 jugadores que pagaron su inscripción de 10.000 dólares para ocupar una de las sillas en el Hotel Rio de Las Vegas en Estados Unidos.

Y es que este evento es el que mayor atención capta entre los jugadores de póquer, no solo de Estados Unidos sino de todo el planeta, ya que gracias a las transmisiones por televisión que se hacen de la WSOP ha conquistado seguidores en todo el planeta. En los 58 eventos de este año de la WSOP participaron 75.672 jugadores de más de 100 países y en el que se entregaron casi 200 millones de dólares en premios.

“En el evento principal de este año participaron casi 7.000 jugadores y el campeón se llevará a casa un bolsa de 8,7 millones de dólares”.

La cifra de inscripciones y dinero es un récord histórico para la WSOP: en 1970 solo participaron 6 personas y en 2010 la cifra alcanzó los 72.966 jugadores. “El crecimiento es una fuerte evidencia de que la popularidad del póquer sigue en aumento. Es un juego reverenciado internacionalmente y que cuenta con más de 10 millones de practicantes en todo el planeta”, asegura Seth Palansky, director de comunicaciones de la WSOP.

Sobre el juego en América Latina el portavoz de WSOP asegura que “es un mercado en auge” y agrega que “el número de jugadores latinoamericanos que participan en los eventos sigue en aumento y no se ven señales que hagan pensar que esa tendencia cambiará”.

Toda la baraja

El aumento masivo de jugadores no solo responde al auge que se produjo desde que se empezó a transmitir la WSOP por televisión ni a la creciente tendencia de jugar por internet, sino que además explica que el póquer no hace reparos de ningún tipo entre sus participantes: cada año llegan a las mesas jugadores novatos (Logan Deen, por ejemplo, cumplió sus 21 años el día que comenzó el torneo), expertos profesionales (Ellen Deeb participó con 91 años) y mujeres (5,3 por ciento de los participantes de este año).

Aunque los jugadores profesionales (aquellos que se ganan la vida jugando póquer) partan como favoritos en los torneos, esto no garantiza su éxito, es más, en los últimos 10 años siete novatos, entre estudiantes, contadores, abogados y quiroprácticos, se han llevado el brazalete de oro en el evento principal, el premio más significativo en el mundo del póquer.

“No existe una fórmula exacta para llegar a ser un jugador de éxito, pero los profesionales más importantes del mundo comparten ciertas características: una sólida comprensión de probabilidades matemáticas, la capacidad de “leer” a otros jugadores y nervios de acero”, explica Palansky, quien añade que además hay que tener la inteligencia para saber retirarse a tiempo de una mano y las agallas para apostarlo todo en la siguiente.

“Actores como Matt Damon y Ben Affleck, y deportistas como Evander Holyfield y Charles Barkley, han dejado ver sus mejores caras de póquer en la serie mundial”.

Aunque la suerte es un factor determinante en el póquer, quienes lo juegan insisten en que está más cerca de un deporte en el que se busca reducir el azar a su más mínima expresión. “Es una competición que requiere de muchos de los atributos que el deporte tradicional: una intensa concentración, la capacidad de leer las intenciones y el talento para maximizar las fortalezas, mientras que se explotan las debilidades del rival”, apunta Palansky.

Varios famosos se han dejado contagiar de la fiebre y han pagado 10.000 dólares por una silla en el evento principal de la WSOP. Actores como Matt Damon, Edward Norton, Ben Affleck, Jason Alexander, Adam Sandler y Mena Suvari; y deportistas como Charles Barkley, Paul Pierce, José Canseco y Evander Holyfield han dejado ver sus mejores caras de póquer.

Ases bajo la mesa

El evento principal de la WSOP, que se comenzó a jugar desde mediados de año y que coronó a su ganador el 8 de noviembre, es el que capta la mayor atención del público. Se juega bajo la modalidad del Texas Hold’em sin límites, la más popular en el planeta póquer, y es seguido por millones de aficionados por televisión e internet.

Los nueve jugadores que se disputan el título más significativo del Olimpo del póquer demuestran la versatilidad de participantes que ofrece el juego: jugaron tres estadounidenses, un alemán, un inglés, un ucraniano, un irlandés, un checo y un representante de Belice; el mayor tiene 49 años y el menor acaba de cumplir sus 21 años.

“Trabajaba en un compañía de coches. Comencé a ver póquer por televisión y luego a jugar en línea. Ahora llevo tres años jugando como profesional”, explica el checo Martin Staszko, quien a sus 35 años lidera el conteo de fichas en su debut en el evento principal de la WSOP.

El estadounidense Phil Collins, 26 años y quien visita por tercera vez las mesas de la WSOP, renunció a la posibilidad de estudiar leyes para dedicarse al póquer. “Me gusta tener la libertad para hacer lo que quiera, no me gusta que la gente me diga qué tengo que hacer. Como jugador profesional me gusta saber que me puedo despertar y hacer lo que me plazca”, afirma en la página oficial del evento.

El debutante alemán Pius Heinz, 22 años, también cambió su futuro universitario para dedicarse de lleno al póquer. “Después de dos semestres en la universidad decidí concentrarme en el póquer. Me gustan muchas cosas del juego: aplicar presión a los contrarios, engañarlos, entrar en su cabeza y averiguar qué quieren hacer”, afirma.

Cualquiera de estos tres jugadores se puede convertirse en el próximo Zeus en el Olimpo del póquer, porque como dicen los expertos del juego: aunque quede una sola ficha todavía existen posibilidades de ganar.

Vosotr@s jugáis al poquer?