Eataly, la belleza del comer llega a Roma

“La belleza salvará a Italia”, asegura Oscar Farinetti, el “alma máter” de Eataly, un  concepto renovado de mercado dedicado a los alimentos y bebidas italianas de alta calidad que, tras abrir sus puertas en ciudades tan lejanas como Tokio y Nueva York,  llega ahora a Roma, en una antigua estación de tren dedicada a la belleza.

La gastronomía italiana y sus productos seducen en todo el mundo. Y ahora llega hasta la misma Roma un concepto original para acercar a los amantes de la buena mesa lo mejor de la culinaria de este país: Eataly, un revisitación del mercado en el que los productos italianos de alta calidad se pueden comprar, comer y estudiar.

“OBRAS DE MODIGLIANI EN SU RESTAURANTE PRINCIPAL Y MÚSICA ITALIANA DE TODOS LOS TIEMPOS, DESDE ÓPERA A CANTAUTORES DEL SIGLO PASADO COMO COLUMNA SONORA, SON ALGUNAS DE LAS CARACTERÍSTICAS DE ESTA GRAN INSTALACIÓN DE MÁS DE 17.000 METROS CUADRADOS.”

En sus más de 17.000 cuadrados, el visitante no sólo puede elegir entre una inabarcable selección de productos, desde vinos a aceites, pasando por pastas, verduras, carnes, pescados, dulces o café, sino que además se pueden hacer cursos de cocina y talleres para conocer todos sus secretos.

De Tokio a Nueva York

El nuevo Eataly, el más grande del mundo, ha abierto sus puertas en Roma este verano. Aunque la primera experiencia nació en Turín, de la mano del empresario italiano Oscar Farinetti, en enero de 2007, después de tres años de análisis del proyecto en los que la marca creó y adquirió participaciones en empresas productoras.

Eataly tiene ya 19 locales, de ellos 9 en Italia, otros tantos en Tokio y uno en Nueva York, aunque está previsto que esta idea de vender alimentos y ofrecer restauración llegue en los próximos tres años a Chicago, Los Ángeles, Sao Paulo, Toronto y Londres.

“CON 19 LOCALES, DE ELLOS 9 EN ITALIA, OTROS TANTOS EN TOKIO Y UNO EN NUEVA YORK, LLEGA AHORA A ROMA Y ESTÁ PREVISTO QUE LOS PRÓXIMOS TRES AÑOS SE INSTALE TAMBIÉN EN CHICAGO, LOS ÁNGELES, SAO PAULO, TORONTO Y LONDRES.”

En Roma se ha elegido una antigua estación de tren diseñada para los mundiales de fútbol de 1990 sobre un proyecto de Julio Lafuente. En total son cuatro pisos repartidos en 17.000 metros cuadrados, que acoge 23 sitios de restauración, entre los que, por supuesto, no puede faltar la pizzeria y la “ostería romana”,  y 14.000 productos a la venta, entre ellos una amplia variedad de libros relacionados con la cocina y los alimentos.

La belleza como objetivo

Y, en una apuesta poco habitual en lo que podría entenderse como un gigantesco supermercado, Eataly Roma está dedicado a la belleza, siguiendo la idea de Farinetti de que “la belleza salvará a Italia”. La belleza agroalimentaria, la belleza del arte, la belleza de la música y la belleza de la ironía, todo ello combinado con la búsqueda de la armonía.

Ha pasado poco más de un mes desde que el complejo abriera sus puertas y sus responsables se muestran contentos. “Está yendo muy bien”, han señalado fuentes del lugar. “La afluencia es altísima y estamos dando unas 7.000 comidas al día”.

“Por la mañana vienen a hacer la compra los vecinos del barrio, de las oficinas de los alrededores, además de los turistas y los curiosos. A la hora de comer siempre estamos llenos y los restaurantes funcionan a todo gas y por la tarde-noche es casi difícil moverse entre la gente que compra y come”, agregan.

“EATALY ES UN REVISITACIÓN DEL MERCADO EN EL QUE LOS PRODUCTOS ITALIANOS DE ALTA CALIDAD SE PUEDEN COMPRAR, COMER Y ESTUDIAR.”

“En resumen, nuestro Eataly Roma se ha convertido en poco tiempo en un punto de encuentro para jóvenes, familias, gente de todas la edades, una clientela transversal que pasea por nuestras ‘calles’ y se para a degustar los productos de nuestra plaza”.

La “filosofía” Eataly

En su concepto alejado de los convencionalismos, Eataly tiene su propio manifiesto, en el que se asegura que son personas enamoradas de los alimentos y bebidas de calidad, de su historia y tradiciones, de los hombres y mujeres que los crean y del lugar donde nacen. Además defiende que la buena comida acerca a las personas y ayuda a encontrar puntos de vista común entre sujetos de opiniones diversas.

Y van más allá, considerando que habrán logrado su objetivo cuando el consumidor entienda que es un “coproductor”, consciente de que determina con su elección la calidad y la cantidad de alimentos. “Responsable no sólo de la calidad de su vida, sino también de quien produce: los agricultores, criadores, pescadores y transformadores.

Belleza y armonía que pasan, ante todo, por la belleza ver  nacer los alimentos, para lo que se cuenta con una fábrica de cerveza, horno de pan de leña, producción de mozzarela, pasta, dulces, tostado de café, carnicería y pescadería, además de dos pequeños huertos didácticos a cargo del movimiento culinario “Slow food”, dirigidos especialmente a los niños y cuidados por jubilados del barrio.

Y entre tanta belleza culinaria, también hay reservado un espacio para la belleza del arte, en el restaurante Italia, situado en el último piso de complejo, donde además de cocina de autor, el comensal puede recrear su vista con cuatro obras auténticas de Amadeo Modigliani, maestro del arte figurativo en los tiempos en que reinaba el abstracto y el cubismo y que ha sido elegido “como gran metáfora sobre la manera de interpretar la cocina en Eataly”.

Sin olvidar la belleza de la música, italiana por supuesto, pues la columna sonora que puede escucharse en todo el edificio está dedicada a las grandes obras musicales de todos los tiempos: grandes óperas, conciertos de música sinfónica, bandas sonoras y los cantautores de los últimos 30 años.

La belleza de la ironía italiana también tiene un lugar, en la última planta, con la exposición “Comerse a Italia”, una muestra sobre la sátira italiana a través de cien viñetas desde 1861 a 2012. En definitiva un lugar donde alimentar el hambre de belleza en todos sus sentidos.

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