Descubriendo los misterios de la vida

Las investigaciones de Thomas A. Steitz, Ada Yonath y Venkatraman Ramakrishnan, que fueron galardonados con el Premios Nobel de Química, han generado un gran salto en la comprensión de la vida. Sus hallazgos abren posibilidades extraordinarias para la creación de una nueva generación de antibióticos que podrían combatir el desarrollo de las bacterias en nuestro cuerpo.

Thomas A. Steitz, Ada Yonath y Venkatraman Ramakrishnan recibieron el 10 de diciembre de 2009 el Premio Nobel en Química por descubrir la estructura y función del ribosoma, la fábrica de proteínas de nuestro cuerpo. En pocas palabras, descubrieron la clave para el funcionamiento de toda la vida.

Entender la vida

No en vano, el profesor Måns Ehrenberg, miembro de la Real Academia Sueca de Ciencias, habría señalado en su discurso de presentación del Premio Nobel otorgado a estos investigadores en Estocolmo, “toda la vida del planeta tierra depende de la existencia de las proteínas. Las proteínas aceleran en el cuerpo humano las reacciones químicas esenciales para la vida, las controlan y nos permiten ver, oír, degustar, oler, sentir, experimentar, pensar y movernos y nos hacen menos sensibles al ataque de agentes patógenos”.

Ahora, en un encuentro con medios promovidos por la Fundación BBVA, el premio nobel Thomas Steitz señala que “el objetivo principal de la investigación era determinar la estructura atómica del ribosoma para descubrir cómo se produce la síntesis de proteínas”, el descubrimiento ha abierto nuevas posibilidades para la creación de una nueva generación de antibióticos ya que “el ribosoma funciona interrumpiendo los procesos antibacterianos”.

Steitz pasó por la capital de España con el objetivo de compartir experiencias y comparar el nivel en el que se encuentra cada país participando en el XXII Congreso Internacional de Cristalografía. Una reunión de alto nivel científico a la que asisten 2.800 personas de todo el mundo y dentro de la que se han proporcionado ayudas a alrededor de 170 estudiantes y profesores, de países considerados en vías de desarrollo.

Combatiendo las infecciones

De acuerdo a las declaraciones de Patrick Sung, presidente del Departamento de Biofísica Molecular y Bioquímica y profesor de Radiología Terapéutica, a la Oficina de Relaciones Públicas y Comunicaciones de la Universidad de Yale, “las bacterias no sobreviven con un ribosoma que funcione”, por ello “los estudios de Steitz liderarán los tratamientos más eficaces de infecciones bacteriales vía el diseño de nuevos antibióticos que tengan como blanco el ribosoma”.

“Sólo a través de la inversión en investigación científica, será posible avanzar en la comprensión de la vida humana, lo que permitirá –a su vez- desarrollar consecuencias prácticas para asegurarla”.

Steitz quien anteriormente recibió premios como el George E. Palade en 2006 y el de la Universidad de Harvard en 2004, entre otros; fundó hace 10 años en New Haven, Estados Unidos la compañía farmacéutica Rib-X (www.rib-x.com), que tiene como objetivo principal el desarrollo de una nueva generación de antibióticos para el cuidado de pacientes con infecciones graves. Aunque inicialmente están enfocando su trabajo en la lucha contra la tuberculosis.

“Tenemos la información y esto debería permitir el diseño de antibióticos contra la tuberculosis”, afirma Thomas Steitz. Sin embargo, Rib-X Pharmaceutical aún no ha iniciado la fabricación de este antibiótico. Para poder pasar a la etapa de desarrollo del fármaco, el Nóbel en química señala que están “en búsqueda de un socio capitalista”. Aunque asevera que “es muy difícil ganar dinero con antibióticos para la tuberculosis”.

La dificultad para concluir este proceso, concluye Steitz, “es que los antibióticos curan y las empresas farmacéuticas no quieren que la gente se cure. Este es el principal problema para llegar al tercer nivel”.

Antibióticos universales

“Nos resulta muy difícil encontrar una farmacéutica que quiera trabajar con nosotros, porque para estas empresas vender antibióticos en países como Sudáfrica no genera apenas dinero y prefieren invertir en medicamentos para toda la vida”, ha lamentado el experto.

Pero, a raíz de este descubrimiento, ¿podríamos hablar de una nueva generación de antibióticos que combatan definitivamente las bacterias? No, señala T. Steitz, “las bacterias cambian constantemente, evolucionan y seleccionan bacterias mutantes que puedan ir contra el antibiótico. Lo que sí se puede hacer es ralentizar este proceso”. De hecho, comenta el premio nobel que “el principal factor que incide en el desarrollo de cepas resistentes a un antibiótico concreto es el uso incorrecto del fármaco”.

Sin lugar a dudas, en la búsqueda de la salud humana, “es importante entender la complejidad de nuestro cuerpo. Por ello, es fundamental apoyar al desarrollo de la ciencia” asevera Martín M. Ripoll, vice-presidente del XXII Congreso Internacional de Cristalografía.

“Los países ricos, son ricos porque han dedicado mucho dinero a la investigación. España, por su parte, ha dedicado poco dinero a la investigación. España necesita triplicar o cuatriplicar este dinero para ponernos al nivel. Aunque en materia de cristalografía podemos decir que España está al nivel de muchos países del entorno”, añade Enrique Gutierrez-Puebla presidente del Congreso.

“La investigación básica permite el conocimiento del mundo y conduce al desarrollo de consecuencias prácticas, pero para lograrla necesita financiación”, remata Thomas Steitz.

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