Delicias gastronómicas para Semana Santa

Los huevos de Pascua, la “reinventada” torrija española, los tacos de pescado mexicanos o la “Malarrabia” peruana. La ausencia de carne en la mesa no significa que durante la Semana Santa no se puedan degustar deliciosas especialidades culinarias que aúnan tradición y respeto a la vigilia.

Olvídese de las privaciones en Semana Santa, al menos en lo que al estómago se refiere. Muchas de las preparaciones típicas de esta época del año no solo son deliciosas, sino en algunos casos también más sanas.

Pescado, verdura, frutas y legumbres, tan recomendados por los especialistas en nutrición por sus bondades, se convierten en los reyes de la mesa en estas semanas en las que la carne queda proscrita del menú.

“EL COCINERO PERUANO LUIS ARÉVALO ALIGERA Y REINTERPRETA EN CLAVE “JAPO-PERUANA” LA CLÁSICA TORRIJA Y LE INCORPORA BRIOCHE Y LIMA”.

Eso sí, para compensar los sacrificios de la vigilia, la tradición brinda también ricos -y no tan sanos- dulces como las torrijas, un postre imprescindible durante la Cuaresma y la Semana de Pasión, la leche frita, los buñuelos, los pestiños y los bartolillos.

Los guisos y potajes son uno de los principales protagonistas culinarios de esta época del año, y entre ellos destaca un clásico como los garbanzos con bacalao, a los que en algunas zonas de España se le añaden espinacas y bolas de pan frito.

Y es que, a falta de carne, el pescado brilla estos días como protagonista de muchas recetas tanto en España como en numerosos países de Latinoamérica.

Pescado, incluso en tacos

En el país del mundo en el que viven más católicos, Brasil, el Viernes Santo es el día en el que los más pudientes suelen comer bacalao en distintas preparaciones y el resto, otros tipos de pescado.

También en México, los tradicionales tacos no se rellenan en esta época de carne, sino de pescado, una preparación habitual en las zonas costeras durante todo el año, pero que sólo se extiende al interior del país cuando se celebra la Semana Santa.

Venezuela, el país con la mayor extensión de costas sobre el mar Caribe, basa su gastronomía durante la Semana Santa en platillos preparados a base de pescados y productos marinos, entre los que destacan el cuajao, que se consume en el oriente del país, y el mojito en coco, de la zona occidental.

Especies acuáticas como cazón, raya, chucho, corvina, róbalo o bacalao protagonizan estas especialidades caribeñas a las que se agregan otros ingredientes como cebolla, papa, ajos, pimientos, aceitunas, alcaparras y leche de coco.

“EN MÉXICO, LOS TRADICIONALES TACOS NO SE RELLENAN EN ESTA ÉPOCA DE CARNE, SINO DE PESCADO, UNA PREPARACIÓN HABITUAL EN LAS ZONAS COSTERAS DURANTE TODO EL AÑO”.

Durante la Semana Santa, los salvadoreños disfrutan del pescado envuelto, un guiso típico que se prepara con pescado seco rebozado con huevo y salsa de tomate y que muchas familias comen cada viernes desde que empieza la Cuaresma.

El plato tradicional de Viernes Santo para los hondureños son las tortas de pescado seco envueltas en huevo, sumergidas en una sopa con especias, cilantro, sal y otros condimentos, aunque hay familias que también lo consumen el Jueves Santo.

Mientras, en la región norteña peruana de Piura se prepara la “Malarrabia”, un plato servido el Viernes Santo a base de mero con plátano maduro sancochado y un aderezo de cebolla y queso, acompañado de arroz y verduras.

“LOS GUISOS Y POTAJES CON PESCADO Y LEGUMBRES SON UNO DE LOS PRINCIPALES PROTAGONISTAS CULINARIOS DE ESTA ÉPOCA DEL AÑO”.

Sin pescado pero con otro producto del mar se prepara en la capital de Bolivia la sopa de camaroncillos con leche, que lleva camarones, leche, verduras y especias.

Pero no sólo de frutos marinos vive el hombre en estas sacras fechas. En Paraguay, por ejemplo, se degusta la “chipá”, una torta horneada a base de almidón, leche, queso, huevos, aceite y sal que figura entre los alimentos tradicionales del país.

Curiosamente, aparece alguna preparación con carne, como la “Sopa Teóloga” que se toma en Trujillo (Perú) cada Viernes Santo, una antigua receta de los monjes dominicos que lleva carne de gallina, cabrito, arroz y frijoles.

No sólo torrijas

Entre los postres, además de las clásicas torrijas, se encuentran otros platos como las dominicanas habichuelas con dulce, una mezcla batida y cocinada a fuego lento durante varias horas de habichuelas rojas, azúcar, leche de coco, batata, especias y galletas, o la costarricense miel de chiverre, una conserva casera con esta fruta parecida a la calabaza, higos, limón y especias.

Tampoco los más lujosos restaurantes escapan a las tradiciones gastronómicas de esta época del año, en las que algunos incorporan a sus cartas preparaciones típicas de la Pascua, al igual que hacen las confiterías con las “Monas de Pascua” y los huevos de chocolate.

En este campo destaca la reinterpretación “japo-peruana” de la torrija que elabora el chef peruano Luis Arévalo en su moderno restaurante madrileño Nikkei 225.

Arévalo aligera la receta tradicional española, sustituye el pan por brioche y lo sirve sobre una sopa con lima, vainilla y lemongrass.