Defectos que gustan

Desde que el rostro de Nicole Kidman se convirtiera en ejemplo a no seguir, cada vez son más las mujeres que no renuncian a sus líneas de expresión o a sus pecas, defectos que hoy gustan.

En cuestiones de estética, la mujer y el hombre desean poner freno al envejecimiento, pero no a cualquier precio. La naturalidad de los pequeños retoques ha ganado definitivamente la batalla al bisturí. Ahora, prima la corriente de la naturalidad, de la frescura, de los rostros con expresividad, sobre todo con vida.

“Las líneas de expresión, también llamadas arrugas dinámicas, surgen cuando se fruncen los músculos suprayacentes y desaparecen cuando se relajan”.

“Lejos quedaron aquellos rostros hieráticos producto de la silicona y el exceso de botox”, apunta la doctora Josefina Royo, del Instituto Médico Láser, partidaria de “la corrección parcial controlada, técnica que evita la voracidad correctiva a fuerza de transigir con los defectos que gustan, que resultan simpáticos”.

Fruto del perfeccionamiento de la medicina estética, “la corrección parcial controlada es un procedimiento estratégico y selectivo que se encarga de eliminar los estigmas de crispación o cansancio y renuncia a borrar los signos correspondientes a la alegría y la felicidad, presente incluso en los rostros más jóvenes”, dice la doctora Royo.

Líneas de expresión

Directamente relacionadas con la expresividad, las líneas de expresión, que aparecen en la frente, en el entrecejo, en el surco nasogeniano y en el contorno de los ojos, son una característica privada y particular de cada individuo.

Las líneas de expresión, también llamadas arrugas dinámicas, surgen cuando se fruncen los músculos suprayacentes y desaparecen cuando se relajan. “Hoy, la mayoría de ellas se borran con infiltraciones de botox, técnica cada vez más depurada por la medicina estética”, explica la doctora Gemma Pérez Sevilla.

“Sea como sea, las pecas se perciben como un signo simpático de juventud, tal es así  que en la década de los sesenta las mujeres se las pintaban sobre los pómulos y la nariz”.

La corrección parcial controlada persigue un óvalo facial natural con una movilidad homogénea, de tal manera que se infiltra arruga sí, arruga no y se dejan algunas sin tratar con el fin de conseguir un resultado fresco y natural.

Pecas sí, manchas no

Como el melasma, las efélides, llamadas vulgarmente pecas, son acúmulos de melanina sin incremeto de melanocitos, propias de una piel con menor capital solar, bien sea por capricho de la genética o por abusar del sol sin la protección adecuada.

Sea como sea, las pecas se perciben como un signo simpático de juventud, tal es así  que en la década de los sesenta las mujeres se las pintaban sobre los pómulos y la nariz. Lamentablemente, con el paso del tiempo se confunden con los lentigos, que aparecen de forma precoz y con mayor densidad en los cutis que han sufrido el sol en exceso.

“Bajo la fórmula de la corrección parcial controlada, se trata de borrar las manchas sin  eliminar las pecas”, explica la doctora Paloma Cornejo de la unidad de dermatología del Instituto Médico Láser, quien asegura que “mediante los disparos precisos y cuidadosos de láser Q-Swichted de Alejandrita y el láser Neodimio-Yagt se consigue esa eliminación selectiva”.

Marcada por la risa

Hasta ahora, las arrugas del surco nasogeniano se rellenaban por sistema sin tener en cuenta que en muchas ocasiones esas arrugas resultaban bellas, favorecedoras y de gran personalidad. Distinta al hundimiento producido por la caída del triángulo graso centro-facial y malar, esta arruga de la risa se debe al movimiento continuado de los músculos cigomático y risorio, cuya disposición y potencia produce una fractura cutánea a ambos lados de la comisura de los labios.

Con la corrección parcial controlada, se limita al tramo superior del surco las infiltraciones de sustancias que generan nueva matriz de colágeno. “La técnica consiste en realizar un depósito en forma de abanico junsto en la depresión más cercada a las aletas de la nariz, que levanta óptimamente el resto de la arruga hasta la comisura sin necesidad de tocarla”, explica la doctora Almudena Royo

Este estratégico retoque, que elimina el gesto de cansancio asociado al envejecimiento, pasa totalmente desapercibido porque respeta precisamente la arruga de la risa que continúa estando presente sin poner años de más.

Por su parte, la doctora Natalia Ribé apuesta por la estimulación de la piel a través de inyecciones intradérmicas de sustancias biológicas a base de aminoácidos y ácido hialurónico para recuperar la salud y la belleza de la piel.

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