Cocina para enamorar

Al amor por el estómago. Nada como un buen festín para que la persona de nuestros sueños caiga rendida a nuestros pies.  Al menos así reza la sabiduría popular y si además la receta incluye algún secretillo de bruja, el éxito está garantizado. Todos los secretos nos los cuenta el libro “Recetas de bruja. Cocinar para enamorar”.

Ni ojos de sapo ni pelos de gato. Los hechizos culinarios de las brujas de hoy en día se alejan de los ingredientes espeluznantes, porque el éxito de una “receta encantada” se basa en conocer y saber emplear en su momento y medida las delicias que nos ofrece la madre naturaleza.

Los secretos los explica la autora francesa Brigitte Bulard-Cordeau en su último libro, “Recetas de bruja. Cocinar para enamorar” (Océano), un volumen con mucho encanto que recoge un centenar de recetas mágicas para embrujar el paladar del amado.

“¿Quieres curar un mal de amores? Dale un escobazo a las penas del corazón con “Hierba de amor sobre canapé”. ¿Quieres que sea tu futuro marido? Dale una copita de “Licor de naranja”. Y para experimentar el vértigo del amor, no podría sino aconsejar unos “Almendrados de menta”, cuenta la escritora en la introducción de su mágico recetario.

Pero como toda bruja fue algún día aprendiza, Bulard-Cordeau no ha olvidado incluir en este tratado una introducción para novatas en la que se habla de las propiedades de las frutas, verduras, y muy especialmente de las hierbas, un ingrediente clave que puede ensalzar o hacer zozobrar un plato.

Tras repasar los milenarios conocimientos de las hechiceras reunidos en este libro en forma de salsas, entrantes, platos principales y postres, hemos confeccionado un menú completo perfecto para que hasta la más inexperta de las brujas logre conquistar incluso al amante más escurridizo.

Comienzo estimulante

Para abrir boca, nada mejor que unas delicias de champiñones con albahaca, una “buena pareja” culinaria que forma parte de la farmacopea tradicional mexicana debido a su poder de estimular las papilas gustativas. Este plato se cocina en el horno y lleva además nueces, crema de leche, huevos, queso fresco, ajo y jugo de limón.

Como segundo entrante, una fresca, suave y romántica ensalada de violetas y primaveras que dejará muy claro al príncipe azul las intenciones de la hechicera porque “requiere paciencia desde la cosecha hasta la mesa, pero pone de manifiesto la impaciencia por el nuevo amor”, explica la autora del recetario.

La violeta, de la que se emplean tanto las flores como las hojas, simboliza la timidez y la discreción y es la flor ideal “para ofrecer a un primer amor con absoluta sinceridad, con febril y desmesurada impaciencia”.

Y es que esta ensalada es una receta para impacientes: sólo hay que lavar bien las flores y hojas, secarlas, mezclaras con lechuga y servir todo con una vinagreta elaborada con vinagre de violetas, aceite de cacahuete, sal y pimienta.

Gazpacho para desinhibir

Tras los entrantes, llega el momento de caldear el ambiente con una sopa, aunque no con una humeante, sino fría, que el calor ya lo ponen los comensales.

En el recetario encontramos el “Gazpacho de ajo de oso” como fórmula para conquistar el corazón de la persona amada, un plato que hace perder la cabeza gracias a las curiosas reacciones de las verduras empleadas, que parecen tener vida propia.

Para este gazpacho se emplea tomate “cuerno de los Andes”, una antigua variedad de sabor delicioso que tiene forma de pimiento; pimiento violeta de los Países Bajos, que se vuelve verde después de cocinarlo; y ajo de oso (Allium Ursinum), una aromática variedad que ya era muy apreciada por celtas y romanos, y que representa la renovación, depura y desintoxica.

El festín de la conquista prosigue con el plato principal, en este caso unas “Tostadas de codornices con frutos rojos” que den al galán el valor de cortejar a su amada.

Las tonalidades rojas de las cerezas y el tono dorado del pan de especias sobre el que se sirve la codorniz añaden un juego cromático a esta receta para “avivar la imaginación del amante”, asegura Bulard-Cordeau.

Codornices enrolladas en jamón dulce ahumado y doradas en la sartén sobre un lecho de cebolla rehogada, salsa de cerveza y un aderezo a base de cerezas en almíbar, azúcar y crema de leche dan forma a este plato que evoca también el ritual de cortejo de esta preciada ave.

Un dulce final

Se acerca el final de la cena y llega el momento de elegir un postre: brioche de amapolas “para vivir un momento rojo pasión”, Hechizo de chocolate con avellanas y piñones “para hacer que coma de tu mano” o helado de rosas “para que pierda la cabeza” son algunos de los sugerentes encantamientos a base de dulce que propone la autora.

Del último capítulo, donde se recopilan pócimas y brebajes, hemos seleccionado el caldo perfecto para acompañar este menú: “Vino de Eros”, “un brebaje que lleva al amor” y para cuyo destilado no es necesario emplear alambique alguno.

Dos vasos de oporto rojo y medio vaso de licor de naranja entibiados en una cazuela y espolvoreados con nuez moscada molida al servirlo dan como resultado este brebaje en honor del dios griego del amor.

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