BÉLGICA: DÉJATE CONQUISTAR POR LOS ROMÁNTICOS

Si sueñas con pasear con calma por callejuelas de piedra, con la única compañía del silencio, y visitar pequeñas ciudades por los canales con la suave brisa del río o cenar en restaurantes a la luz de las velas, Bélgica es el sitio idóneo para hacerlo.

Organicemos el trayecto para dejarnos conquistar por los belgas. Empecemos por Bruselas, inevitable visitar la Grand Place, plaza considerada la más hermosa del mundo sea cual sea la época en la que la visitamos, y sobre todo, en verano y a la luz de la luna se convierte en el punto de encuentro de enamorados. Un sitio que con tan sólo permanecer unos momentos en su interior viendo los palacios y el Ayuntamiento que los rodea nos llevará a otros tiempos. Bruselas

Sigamos por Brujas, ciudad de cuento (si podemos escoger una fecha, es preferible visitarla en invierno al anochecer), donde será posible callejear por sus calles de no más de un metro y medio de ancho mientras cae la nieve. También podemos acercarnos a su pista de patinaje situada en el centro, y hacer un alto después en alguna de las 45 chocolaterías artesanales de la ciudad, con repostería elaborada y pralinés de todo tipo.

Uno de sus lugares más especiales es el Lago del Amor o Minnewater, a 10 minutos a pie del centro de la ciudad. Se trata de un lago con cisnes donde, según la leyenda, descansan los restos de Minna, la hija de un viejo marinero que prefirió escapar a tener que esposar a un hombre que no amaba. Si quieres sorprender a tu pareja, regálale un paseo en calesa por el casco antiguo de esta ciudad de ensueño.

Aprovechando las épocas de buen tiempo, podemos ir desde Brujas a la Costa pasando por Damme en una bicicleta de paseo. Así, podremos contemplar el auténtico paisaje flamenco, con casas a orillas del canal, los carriles bici y pueblos tan pintorescos como Damme.

Bicicletas
Otro de los recorridos se encuentra junto al poético río Leie, en el pueblo de Sint-Martens-Latem, conocido como el pueblo de artistas más encantador de Flandes. A principios del siglo XX, numerosos artistas comenzaron a establecerse en estos parajes donde encontraron la inspiración. Además del paisaje fluvial único, en sus cercanías se encuentran frondosos bosques, casas de campo, alamedas, lagunas, y algunos de los mejores restaurantes de Flandes Oriental.

Castillo-de-Gante

Terminemos en Gante, El Patershol, uno de los barrios más antiguos de la ciudad. Para hospedarnos allí, qué mejor lugar que alguno de esos castillos que siempre leímos en los cuentos y que ofrecen también alojamiento, constituyendo una buena alternativa a los clásicos hoteles. La mayoría fueron construidos hace varios siglos, pero disponen de todas las comodidades propias de los mejores hoteles, además de un ambiente incomparable que recuerda épocas pasadas. Por las noches te recomendamos disfrutar de las maravillas culinarias en sus restaurantes. Durante el día, podrás descansar a tus anchas en los jardines, dar un paseo por alguno de los senderos o bosques de los alrededores, o visitar las ciudades y pueblos cercanos.

Bélgica constituye, sin duda, un lugar idóneo para todos aquellos que aún guardan un resquicio de romanticismo.

Brujas

 

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