Amor a la mexicana

En la costa del Pacífico mexicano, rodeado por las montañas de la Sierra Madre y recostado sobre las playas de la Bahía de Banderas, se esconde un lugar mágico y secreto: Puerto Vallarta, escenario de la historia de amor de Liz Taylor y Richard Burton.

A Puerto Vallarta hay que descubrirlo, poquito a poco. La enorme bahía, la más grande de México, con 45 kilómetros de playas, fue explorada por Francisco Cortes de San Buenaventura en el siglo XVI. Durante los siglos siguientes fue refugio de piratas y se supone que el mismísimo Francis Drake (1543-1596) se ocultó en estos parajes.

“En septiembre de 1962, comienza en este bello paraje una bonita historia de amor cuando el director estadounidense John Huston,  llega acompañado por los actores Richard Burton y Liz Taylor”.

Un primer poblado se registra en 1851, llamado Las Penas, sobre el río Cuale, y sobre  la playa de los Muertos, un antiguo cementerio indígena,  donde  bajaban los arrieros de las minas de plata en busca de sal. En 1918 se rebautizo con el nombre de Puerto Vallarta.

El puerto prosperó gracias a la fiebre del oro verde, el banano, que se exportaba a Estados Unidos y cuyo comercio acabó cuando la revolución mexicana expropio las tierras. Entonces vino el auge de la exportación del tiburón que se comercializó durante la Segunda Guerra mundial.

En la década de los 50, la pequeña ciudad comenzó a seducir a intelectuales, artistas y políticos. Un arquitecto mexicano Fernando Freddy Romero, creo, entonces, el estilo de Vallarta, con fachadas de adobe blanco, techos de tejas rojos, rejas de hierro y muros de piedra, rememorando el estilo colonial, con un toque mexicano.

“En la década de los 50, la pequeña ciudad comenzó a seducir a intelectuales, artistas y políticos”.

En septiembre de 1962, comienza en este bello paraje una bonita historia de amor cuando el director estadounidense John Huston,  realizador de películas con temas literarios como “Moby Dick”,  “Moulin Rouge” y “Bajo el Volcán”, llega al “pequeño puerto de pescadores”, acompañado del actor Richard Burton y la actriz Liz Taylor.

Ambos se habían conocido filmando “Cleopatra”, los dos estaban casados pero la pasión que surgió entre ellos pudo más que los escándalos.

Mientras Huston se dedicó al registro fotográfico de su nuevo filme “La noche de la iguana”, basado en la obra teatral del escritor Tennessee Williams, Liz y Burton vivían su romance.

Huston decidió hacer de Puerto Vallarta su residencia y construyó su casa en Las Caletas. Años más tarde, el dueño del Restaurant Le Bistro, Humberto Esparza, amigo de Huston, le encomendó al artista Carlos Ramírez una escultura que representa al director sentado en su silla de cine, con su nombre en el respaldo. Hoy,  la escultura  colocada sobre el río Cuale, rinde homenaje al cineasta.

Se creó, asimismo, el Festival de Cine de Puerto Vallarta y los premios: Richard Burton, al mejor actor; Liz Taylor, a la mejor actriz y al mejor director: Premio John Huston.

En 1963 comienza la filmación de “La noche de la iguana”, protagonizada por Richard Burton, acompañado de Ava Gardner y Deborah Kerr. Huston incluyen mexicanos en su reparto, el actor Emilio -el indio- Fernández, y el destacado fotógrafo Gabriel Figueroa.

Casa Kimberley

Mientras Gabriel Figueroa, (que ganó el Oscar a la mejor Fotografía por este filme), colocaba  las luces para las escenas en el entonces hotel de Mismaloya,  la joven Liz Taylor no se separaba de su amor. Ya el escándalo había llegado a Hollywood, el escritor Tennesse Williams visita la filmación y corrobora el romance. Pronto, Puerto Vallarta  se vuelve famoso y se perfila como destino turístico de las estrellas.

“Richard Burton compró la Casa Kimberley para Liz, en la calle Zaragoza”.

En el filme  “La noche de la iguana”, se reconocen  imágenes del pueblo: la ciudad antigua con el malecón, ahora extendido junto al mar,  llamado la Zona romántica, con bares, restaurantes y lugares para escuchar música; el paseo del río Cuale con su mercado de artesanía, y el centro, con la Plaza Principal, donde  se levanta  la iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe y cuyos basamentos datan del siglo XIX.

Durante el rodaje de “La noche de la iguana”, Richard Burton compra la Casa Kimberley para Liz, en la calle Zaragoza, a la cual se accede subiendo una empinada callecita empedrada, de pronto sorprende un puente rosa y  la placa que dice: Casa Kimberley.

“Liz vivía en la Casa Kimberley y sus recintos estaban en la parte alta -comenta el guía Carlos de la Mora- Burton tenía su residencia enfrente y mandó a construir el puente para poder comunicarse con Liz. La casa se convirtió en el símbolo de ese amor.”

Un viejo vecino que prefiere no identificarse confiesa: “Se los veía juntos, a veces paseaban, iban a la playa por esta calle. Yo los vi varias veces,  eran muy amables.  Creo que Liz Taylor venía de incógnito a Vallarta”.

Leyenda o verdad, ese famoso idilio vive en el recuerdo de los lugareños y algunos tejen historias sobre aquel tiempo.

La casa, después de ser vendida por la pareja, llego a ser un hostal, luego quedó abandonada por falta de pagos y fue adquirida por Janice Chatterton, que la está restaurando como escenario de aquel amor.

El hechizo de Puerto Vallarta

Amor que terminó en boda. Richard Burton y Liz Taylor se casaron en  Canadá, el 15 de marzo de 1964. Tras diez años juntos se separaron en 1974, sin embargo, volvieron a casarse el 10 de octubre de 1975 y a divorciarse definitivamente un año más tarde.

Juanita Gutiérrez, ejecutiva de la Hacienda San Ángel, explica: “Después de su divorcio con Liz, Burton volvió a Puerto Vallarta con su nueva esposa Susy Hunt, a quien le compró esta Hacienda de la calle Miramar, a pocas cuadras de la Casa Kimberley. Algunos dicen que Burton nunca olvidó a Liz y por eso volvió a Puerto Vallarta.  Luego, Burton se separó de Susy Hunt y  se fue a Suiza, donde murió  en 1984”.

Janice Chatterton compró la Hacienda a Susy Hunt y mantuvo algunos muebles, la cocina y el dormitorio de Burton, con un balcón sobre el mar. Más tarde adquirió  la casa del fondo y creó una hacienda estilo colonial,  con 20 cuartos exclusivos, piscinas y bella decoración. Tanto la Casa Kimberley como la hacienda San Ángel,  son testigos de aquellos grandes amores.

Actualmente, la ciudad antigua se encuentra en restauración y muchas casas se han convertido en restaurantes, galerías de arte y negocios de artesanías.

Para el dueño de la Galería Mayólica Antica, Antonio Cordero, “Puerto Vallarta guarda  los misterios del alma mexicana que atrae a los artistas.”

Por eso, el chef francés Thierry Blouet, Miembro de la Academia de Artes Culinarias de Francia, fundó el Festival Gourmet y el restaurante Café des Artistes, punto de reunión de la gran gastronomía internacional y de celebridades.

Como en los 60, artistas, actores, intelectuales y políticos se dejan cautivar por el hechizo de Puerto Vallarta, donde aún vive el recuerdo de aquel apasionado romance entre Liz Taylor y Richard Burton.

¿Cuál es su lugar del mundo favorito para desatar las pasiones?

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