¡Reiníciese con filosofía!

¿Qué tienen en común personajes tan dispares como Pascal, Kant, Dostoievski,  Tolstoi, Demóstenes, Voltaire o Abelardo y Eloísa?  Pues que todos se  atrevieron a enfrentarse a sus miedos, a dar un vuelco a su vida, a arriesgarse. Esta es la idea propugnada por el filósofo Antonio Fornés: apagar y volver a encendernos sobre unas bases más sólidas, sinceras y valientes.

En los actuales momentos de incertidumbre,  Fornés nos plantea el ejemplo de doce grandes personajes de la historia, el conocimiento y el arte que optaron por reiniciar su vida y se la tomaron con más filosofía, a pesar del esfuerzo de “volver a empezar”.

“De nada sirve indignarnos con el mundo o con quienes nos gobierne, si no empezamos por indignarnos con nosotros, con nuestra propia vida y los escasos compromisos para con los demás”.

“Pretendo dar una  llamada de atención, un empujón amable para que reflexionemos sobre la deriva de nuestra vida y volvamos a ser nada más y nada menos que seres humanos; que no nos dejemos arrastrar  por el vértigo diario, evitando enfrentarnos a nosotros mismos”, nos advierte Fornés, autor del ensayo “Reiníciate”.

A su juicio,” todos necesitamos ineludiblemente detenernos, silenciar todo el ruido del mundo exterior y encontrarnos a solas con nosotros mismos, pese a que en la actualidad corramos continuamente hacia adelante con la inconfesable intención de que la vida no nos alcance y, como consecuencia, la dejamos escapar burdamente…”.

¡Pulse reiniciar!

La idea de este filósofo del siglo XXI pasa por que “si  te parece que todo va mal, pulsa tu botón de reiniciar, silencia el ruido del mundo exterior y rencuéntrate con ese gran desconocido que habita en nuestro interior para, a continuación, empezar de nuevo sobre bases más sinceras y valientes”.

“Para esta labor, no estamos solos, sino que nos acompaña Blaise Pascal, quien  nos aconseja que busquemos perpetuamente la intensidad y no la cantidad,  masticando el tiempo y haciéndolo nuestro, no dejándonos llevar por él,  y Sócrates, para quien  una vida sin reflexión no merece la pena ser vivida”, afirma el experto.

“Nos empeñamos desesperadamente en localizar la felicidad fuera de nosotros,  en nuestra sociedad y en su barata bisutería sentimental, y con ello no conseguimos más que infelicidad y desesperación”, apostilla Fornés, para quien en los actuales momentos hemos desterrado de nuestras  vidas la idea de sacrificio y el afán de autoexigencia, en contraste con un impresionante avance tecnológico.

De Kant a Tolstoi

“Para el filósofo Inmanuel Kant, el hombre ha de ser responsable de sus propias acciones, aunque tenga que nadar a contracorriente,  y  nunca debe dejarlas en manos de profesores, consejeros o  políticos. Siguiendo el lema de la Ilustración, ha de ser capaz de valerse por su propio entendimiento”, afirma taxativo Antonio Fornés.

“Del mismo modo que a Bergman y a Bogart siempre les quedará París, a nosotros siempre nos quedará Kant para recordarnos que el primer  paso para transformar nuestras vidas es asumir de verdad, y no solo formalmente, la dirección de las mismas”, recalca el folósofo.

De Dostoiesvki, el autor saca la reflexión de que el  miedo a tomar las riendas de nuestra vida es el principal escollo para asumir en su totalidad la libertad humana, nuestra libertad.

“Romper con el miedo, afrontar nuestros deseos, reconstruir continuamente nuestra vida, requiere optar por soluciones difíciles y  dolorosas, pero hemos de tener presente que la actitud contraria -huir siempre del dolor-, es el mejor camino para acabar total y absolutamente sumidos en él”, precisa.

Sobre Tólstoi, que se retira a vivir como un monje más en una etapa de su vida, Fornés asevera que “siempre estamos a tiempo de tomar nuestra propia decisión y ésta, aunque resulte dura, traerá consigo la felicidad, porque responde a nuestra idea más profunda y más constante de lo que debemos y queremos hacer”.

De Demóstenes a Gaugin

De Demóstenes, que se convirtió en un gran orador pese a su incipiente tartamudez, que corrigió con perseverancia, saca la conclusión de que, en su defecto, todos tendemos a amontonar nuestro talento potencial frente a la ingente cantidad de tareas diarias, muchas de ellas inútiles, pese a que,  cuando nos liberamos  del miedo y de la pasividad, nuestro potencial se multiplica y la felicidad queda mucho más cerca.

“Fornés plantea el ejemplo de doce grandes personajes de la historia que optaron por reiniciar su vida y se la tomaron con más filosofía, a pesar del esfuerzo de volver a empezar”.

El autor reflexiona sobre la idea de ser uno mismo en un entorno familiar  y está convencido de que “pese a no abandonar nuestras responsabilidades, tampoco hay que centrase en ellas como si nos fuera la vida y convertir la paternidad o maternidad en una religión;  Entregar literalmente nuestra vida a la de nuestros hijos es, en muchos caso, simple egoísmo y un signo claro de que nuestra existencia está vacía”.

Sobre la vida de Paul Gauguin, que se liberó de todas sus ataduras familiares y laborales como corredor de bolsa de cierto éxito para dedicarse exclusivamente a pintar en Tahití,  sin encontrar la ansiada felicidad, Fornés advierte sobre los peligros de la individualidad. “Gauguin se quedó solo y no fue feliz”, evidencia.

“Huir no es suficiente para cambiar nuestra vida porque el primer cambio se ha de producir en nuestro interior y la autentica y decisiva partida se juega en nuestro interior y el único jugador somos nosotros”, constata en su ensayo.

El escritor carga también contra los adictos al trabajo,” aquellas personas que  repiten la frase ‘éxito profesional’ como un ridículo ‘mantra’ e interponer un magnífico biombo de triunfos y consecuciones profesionales, para alejarse del miedo de ser simplemente Antonio o Eva.”

A su juicio, hay que dar al trabajo la importancia justa, “ya que, al trabajar ponemos  en venta, a un precio muy bajo, nuestro tiempo, es decir, nuestra vida.

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