Conocer en profundidad un país, confundirse entre la gente local y hacer amigos en el camino ha sido siempre el espíritu de los viajes. Hoy en día, nuevas alternativas a los hospedajes clásicos nos permiten incursionar en el destino soñado de una forma poco costosa e intercultural.

¿Siempre soñó con viajar por el mundo, conocer otras culturas e intercambiar experiencias con personas de diferentes países pero el dinero nunca fue su mejor aliado? Si su respuesta a la pregunta es positiva, entonces ya no tiene más excusas para seguir aplazándolo. Hoy en día, no sólo es posible viajar más barato sino que, además, más de un millón de personas de todo el mundo - que nunca hubieran tenido la posibilidad de conocerse – comparten la hospitalidad de una casa y un sinnúmero de gratificantes experiencias interculturales.

Viajar sin salir de casa

Un viaje como mochilero le permitió a Casey Fenton, un joven estudiante estadounidense, concebir en 2003 una idea que dio un giro inesperado a la concepción de viajar.

Mientras se encontraba en Islandia, Fenton pensó que sería agradable conocer gente de la ciudad. Las habilidades adquiridas como estudiante de ingeniería de sistemas le ayudaron a conseguir cientos de direcciones de correos electrónicos, que utilizó para lograr su objetivo. El resultado fue increíble, cientos de respuestas llenaban su bandeja de entrada, incluso con invitaciones a dormir.

Este éxito le ayudó a crear la organización Couchsurfing, cuyo enfoque se basaba en proporcionar a los viajeros hospedajes en casas de personas del lugar en todo el mundo.

Pero, si bien esta idea permite abaratar los costos de los viajes, lo que contribuye a que más personas puedan realizar travesías fuera de casa, los miembros de Couchsurfing tienen un interés especial en enriquecerse de la interacción intercultural.

Y es que no sólo los que viajan conocen otras culturas sino que, también gozan de este privilegio, aquellos que hospedan a los viajeros en sus casas.

Los orígenes de la integración mundial

No es correcto pensar que la propuesta de Couchsurfing fue revolucionaria. Ya que iniciativas similares comenzaron a gestarse desde el fin de la segunda Guerra Mundial.

El devastador sentimiento que dejó la guerra en las personas del mundo, hizo que se despertara un fuerte interés por consolidar la paz y la justicia en el mundo. Una de las propuestas para alcanzar este objetivo lo tuvo, en 1949, un grupo de estudiantes de diferentes nacionalidades que residían en Askov (Dinamarca) quienes desarrollaron un sistema mundial de viajes que denominaron “Peacebuilders” (Constructores de Paz).

Esta organización, que más adelante cambiaría su nombre por el de Servas (“Ayudamos, servimos”, en esperanto) se basaba en la idea de que cada viajero era acogido por un anfitrión del país de destino a quien ayudaba en las actividades de la casa mientras estudiaba las condiciones sociales del país e intercambiaba ideas para el desarrollo de mejores formas de entendimiento mundial.

La organización, que en un inicio comenzó con  personas comprometidas con asociaciones humanitarias o pacifistas y que ampliaría su alcance a todos los que compartieran la idea de alcanzar la paz mundial a través de la comprensión intercultural, sigue existiendo y ha llegado a agrupar más de veinte mil miembros repartidos en 148 países, según las estadísticas proporcionadas por Servas.

“En el 2003, Casey Fenton creo Couchsurfing: una organización que proporciona conexiones mundiales a los viajeros y locales promoviendo, de esta manera, el intercambio intercultural entre las personas y la posibilidad de realizar viajes a bajo costo”.

Sin duda, esta idea fue el origen de varias otras organizaciones que, décadas después, presentaron propuestas que compartían los mismos ideales que Servas, “preservar la diversidad a través del respeto, la tolerancia y la apertura de puertas a personas de culturas, razas y creencias diferentes”, según el portavoz de Servas en España Lluis Muns.

Sin embargo, hasta la aparición de internet, la difusión de estas iniciativas fue lenta. El alemán Veit Kühne, quien fundó la organización de paz Hospitalityclub en agosto de 2000, fue el primero en utilizar este recurso para difundir ampliamente su iniciativa.

A pesar que la inspiración de Fenton en la creación de Couchsurfing tuvo un origen distinto, su objetivo no difiere mucho de los anteriores movimientos.

Según señala Alexandre Palau - miembro voluntario de la organización -“creando conexiones y amistades entre personas de diferentes orígenes, diferentes culturas, diferentes formas de vida, Couchsurfing ayuda a que el mundo sea un lugar mejor, un sofá a la vez.”

Las estadísticas proporcionadas por la organización que demuestran que más de 2,9 millones de personas de 246 países han compartido más de 4.3 millones de experiencias positivas en sus encuentros (un 99.7 por ciento de todas las experiencias de la organización) son, sin duda, la mejor prueba que el objetivo se está alcanzando.

Como bien lo describe una usuaria canadiense: “Couchsurfing.org es una sociedad única donde los extraños tratan a los extraños como amigos.”

Una sociedad única, y hasta paralela, que más que ser un hotel gratis provee a los viajeros y locales conexiones mundiales para conocerse, entenderse y hacer amigos disfrutando del intercambio cultural.

Para gustos, los colores

Pero, si se trata de viajar y conocer otras culturas, Couchsurfing no ha sido la única organización que ha concebido una opción de viaje poco costosa e intercultural, sino que a raíz de su éxito o en paralelo a este, varias otras organizaciones idearon fórmulas con matices distintos que complementan la idea inicial.

Así, podemos encontrar iniciativas que fluctúan entre intercambios o alquileres de casas, apartamentos o simples habitaciones. Y aunque muchas de estas no sean tan altruistas como las iniciales organizaciones, las propuestas que manejan las hacen más que interesantes para realizar viajes distintos.

A través de Homelink.org se puede organizar excepcionales vacaciones mediante el intercambio de su casa o apartamento. En esta transacción sólo hay que encontrar una familia que viva en el destino que usted ha concebido para sus vacaciones y que, a su vez, este interesada en pasar unos días en su propiedad en la misma época.

Aunque a simple vista parezca azaroso, las más de catorce mil opciones en 69 países del mundo confirman que existe más de una probabilidad de realizar el viaje de sus sueños a un bajo coste. Incluso, si tiene suerte, el automóvil podría estar incluido.

En Dondedormir.com, existe la posibilidad de realizar viajes económicos y culturales mediante el alquiler de casas, apartamentos, habitaciones o hasta un sofá, a precios más bajos de los ofrecidos en los hoteles clásicos.

De acuerdo a Laura Díaz, directora de la organización, “el alquiler en alojamientos privados posibilita una experiencia social y cultural única, es como viajar 'de hogar a hogar', lo cual no es posible alojándose en hoteles. Los huéspedes además pueden ver cómo viven las personas locales, experimentar su cultura de primera mano y desde luego hacer uso de sus recomendaciones sobre qué ver y qué hacer. Todo esto contribuye a una experiencia de viaje totalmente diferente y para el recuerdo.”

Asimismo, Dondedormir.com también permite a las familias rentabilizar sus propiedades. Las estadísticas proporcionadas por la organización señalan que, hoy en día, dos mil personas de todo el mundo forman parte de esta nueva propuesta.

Lo cierto es que, sea cual sea la iniciativa que se elija, las posibilidades de realizar más viajes y conocer nuevas personas culturalmente distintas a uno son cada vez más viables. Entonces, ya no existen excusas para comenzar a conocer el mundo.

¿Ha probado alguna de estas opciones en sus vacaciones?